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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2019

Contrarrevolucin en Sudn de la mano de Arabia Saud

Mark Aguirre
TopoExpress

Nota edicin: En Sudn la contrarrevolucin est en marcha. Los militares han provocado una masacre de manifestantes pacficos acampados en Jartum. Rompen los acuerdos para una transicin e imponen su hoja de ruta, con el apoyo de Arabia Saud. Europa traga.


El pasado lunes Jartum amaneci como un campo de batalla. Las Fuerzas de Ayuda Rpida (Janjaweed) llegaron de todas las direcciones disparando fuego real al campamento que la Revolucin mantena desde principios de abril cuando decidi convertir una marcha en una sentada permanente enfrente del cuartel general de los militares. Al menos 35 ocupantes fueron asesinados y otros cien heridos de bala. Los detenidos se cuentan por centenares. Las tiendas para dormir y otras instalaciones fueron quemadas. El campamento destruido.

No haba ninguna excusa para la brutal represin. Los revolucionarios haban apostado por la resistencia cvica y haban convertido el campamento en una ocupacin festiva. Periodistas que lo haban visitado lo describan ms como un festival contracultural de verano que como el escenario de una Revolucin. Los ocupantes haban decidido mantener el campo hasta que los militares entregaran el poder a un gobierno civil para organizar unas elecciones crebles. Saban que la detencin del dictador al-Bashir en abril y su sustitucin por un Consejo Militar era nada ms que un cambio de cara. Los generales genocidas en Darfur, los coroneles corruptos que se haban enriquecido ilegalmente con el petrleo, el oro o el comercio de ganado, o los que haban hecho negocios con la Unin Europea para frenar la migracin en el desierto de Sudn, seguan. Bashir haba sido depuesto pero el viejo rgimen continuaba y queran derribarlo.

Durante dos meses la Revolucin haba estado en un impasse. Las demandas de la Revolucin se haban estrellado contra el muro que haban levantado los militares. Pero el lunes entr en una nueva fase peligrosa. La semana anterior Jartum haba conocido una huelga general para forzar a los militares a volver a la mesa de negociaciones de la que se haban retirado. El lunes los militares decidieron mover ficha para romper el impasse y tomar la iniciativa, hasta entonces en manos de la Revolucin, destrozando su principal smbolo.

El mismo da del ataque los militares confirmaron que no queran ms negociaciones y convocaron unilateralmente a unas elecciones a celebrar en nueve meses. Unas elecciones de ningn modo crebles para la Revolucin. Los militares han optado por una va de confrontacin para mantenerse en el poder de cualquier manera, como muestra el ataque al campamento.

El humo del campo desmantelado se vea el lunes en vdeos subidos en directo a las redes sociales en los que se apreciaba tambin la brutalidad de los Janjaweed y a jvenes heridos de bala sangrando en el suelo, algunos inmviles. De cualquier forma el asalto al campo no haba paralizado a los ocupantes. Ellos dicen que el miedo lo perdieron hace tiempo. Los revolucionarios dispersados no volvieron a sus casas derrotados. La Asociacin de Profesionales (SPA), la organizacin que est liderando la Revolucin, llam a continuar en las calles despus de calificar el ataque de traicionero y de sangrienta masacre.

En otros vdeos se vea a jvenes heridos en camas improvisadas en el suelo de hospitales haciendo el signo de la victoria. Los que no haban sido heridos o detenidos se haban organizado en pequeos grupos. Al Jazeera sus periodistas haban sido expulsados el da anterior mostraba imgenes de estos jvenes levantando barricadas con ladrillos, piedras y neumticos ardiendo. Incluso llegaron a cerrar uno de los seis puentes del Nilo para dificultar el movimiento de los Janjaweed, que haban empezado a detener a gente en hospitales y domicilios. La determinacin de estos jvenes permite pensar que puede que los militares hayan tomado la iniciativa, pero el curso de la Revolucin todava no est decidido. La Revolucin sigue contando con el apoyo popular.

Los militares lo saben y tratan de compensarlo con la ayuda de Arabia Saud, Emiratos rabes Unidos y Egipto. Pases que no quieren una Revolucin en Sudn. No es casual que la contrarrevolucin haya empezado dos das despus de una visita del General Abdel-Fattah Burhan, el jefe del Consejo Militar, a Arabia Saud y Emiratos rabes Unidos.

Los egipcios, saudes y emirats quieren la continuidad del rgimen militar porque han encontrado en Sudn suministro de agua; suelo agrcola para su seguridad alimentaria e inversiones; y soldados para su guerra del Yemen.

El propio al-Burhan fue el organizador del contingente sudans que combate junto a Ryad contra los huzes en Yemen. Los saudes y emirats aprovecharon la quiebra financiera Sudn perdi dos tercios de sus ingresos estatales, que provenan del petrleo, cuando se separ de Sudn del Sur para convertir a los militares sudaneses en sus clientes, desplazando a Qatar, Turqua e Irn con quien mantienen una lucha por la hegemona en la regin. En abril, en medio de la crisis, Emiratos deposit 500 millones de dlares en la caja del tesoro sudans. Forma parte de una cantidad prometida de 3.000 millones. La falta de pan, gasolina y medicinas es lo que desat las primeras manifestaciones que desencadenaron la Revolucin, poniendo al rgimen en peligro.

El nmero dos del Consejo Militar muchos lo ven como el poder real es Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemeti, tambin amigo de Ryad y Abu Dabi. Mientras al-Burhan estaba en Abu Dabi, Hemeti estaba en Jedda reunindose con Mohammed bin Salman, el prncipe a cargo de Ryad. Su poder le viene de ser el lder de las Fuerzas de Apoyo Rpido (Janjaweed). Las milicias rabes que estuvieron en la vanguardia del genocidio en Darfur. El ncleo de las milicias lo forman 7.000 hombres de la tribu rabe Rizaygat de Darfur, a la que pertenece Hemeti y que luchan en Yemen junto a las tropas de Emiratos. Fueron las vctimas de los Janjaweed en Darfur los que se presentaron en Jartum para sumarse a la Revolucin. Se hicieron famosos en el campamento, porque trajeron con ellos fotos de su sufrimiento, que enseaban desafiantes a los militares. Fueron los Janjaweed quienes llevaron a cabo la brutal represin el lunes. El poder parece estar cada vez ms concentrado en los generales ms violentos.

La escueta respuesta europea a la brutal represin se puede explicar porque el principal objetivo de su poltica en el cuerno de frica es la estabilidad para evitar flujos de migrantes hacia el Mediterrneo. Los derechos humanos y la democracia los han aparcado en nombre de sus reaccionarias polticas migratorias, hasta el punto de que estn financiando a los genocidas janjawees para que controlen las fronteras.

Es muy probable que el apoyo de la Comunidad Internacional al movimiento revolucionario democrtico se quede solo en declaraciones y traguen lo que Arabia Saud haga. Estados Unidos, Gran Bretaa, Francia o Espaa lo estn haciendo ya en Yemen, donde han sacrificado los derechos humanos a cambio del dinero de los accionistas de sus empresas de armamento, y es posible que vuelvan hacerlo en Sudn.

La Unin Africana ha dado un ultimtum hasta el 30 de junio a los generales sudaneses para que traspasen el poder a los civiles. Pero el presidente de la Unin Africana es Abdel Fattah el Sisi. l mismo lder de un golpe de Estado sangriento en 2014 que derroc al primer presidente elegido democrticamente en la historia de Egipto.

En estas condiciones es difcil imaginar cmo ciudadanos que han optado por una va pacfica para llevar a cabo su Revolucin democrtica pueden parar a un ejrcito conocido por su genocidio en Darfur. Pero la Asociacin de Profesionales Sudaneses (SPA), quien lidera la revolucin, piensa que puede conseguirlo y ha llamado al pueblo sudans a ser parte de una total desobediencia civil para derribar al Consejo Militar.

El martes las movilizaciones seguan en las calles a pesar de que se celebraba la fiesta del fin del Ramadn. Internet haba sido cortado. Los vuelos suspendidos. La Asociacin de pilotos se ha sumado al llamamiento de la SPA. La destruccin del campamento ha obligado a la Revolucin a cambiar de tctica. Ahora pequeos grupos se movilizan dispersos por las principales esquinas de las tres ciudades que forman Jartum, llamando a los militares a pasar el poder a los civiles. La lucha por la libertad no ha terminado.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/contrarrevolucion-en-sudan-de-la-mano-de-arabia-saudi/





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