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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2019

Entrevista a Mahmud Rechidi, Secretario General del Partido Socialista de las y los Trabajadores de Argelia (PST)
"La alta jerarqua militar forma parte de la oligarqua del poder"

Mohand Aziri
El Watan


Ya han pasado varios meses desde el comienzo del movimiento popular del 22 de febrero. Retrospectivamente, y vistos los objetivos que se fij el movimiento, es decir, la salida del sistema, no tienes el sentimiento de que hay como una hoja de ruta, la del poder, que se est desarrollando despus de cada viernes? Una especie de transicin ordenada con retiradas programadas, que hay un tono y un ritmo que da la impresin de que el movimiento popular acompaa y/o se hace acompaar en el desarrollo, precisamente, de esa hoja de ruta...

Efectivamente, estamos en el escenario de la transicin controlada en la medida en que el poder, el poder de hecho (puesto que hay un poder de hecho) impone un camino. Por otra parte, acabamos de recibir una invitacin de Bensalah (el actual Presidente) para una reunin de concertacin (sobre las elecciones del 4 de julio ndlr).

Hay pues esas veleidades de implicar a todo el mundo en esa hoja de ruta que consagra una transicin controlada que debe culminar con las elecciones del 4 de julio para un presidente de la Repblica.

Lo que significa que seguimos estando en el mismo sistema autoritario con sus reglas, su organizacin, su administracin, sus reflejos etc. Pero lo que responden millones de argelinos y argelinas, las masas populares, es lo contrario: Yetnahaw ga, Yaskout enidham, que quiere decir cambio radical.

Hemos visto que, incluso tras la dimisin de Belaiz (presidente del Consejo Constitucional), la movilizacin se ha acentuado y el movimiento popular ha reiterado su rechazo del sistema y de su hoja de ruta que consagra, en los hechos, la continuidad de ste.

Pues, ms all de su carcter autoritario, liberticida, de sus derivas monrquicas, el sistema es identificado con el desastre. Un desastre econmico y social, consecuencia directa de las polticas y recetas liberales.

Es por tanto un sistema que ha demostrado su fracaso. En el plano social, por ejemplo, con una fuerte tasa de paro, el retroceso del poder de compra, el salario mnimo que no ha aumentado desde hace al menos nueve aos. Los salarios son los ms bajos de la cuenca mediterrnea; la devaluacin increble del dinar.

Hemos visto en la explosin de las importaciones erigidas definitivamente como modelo de sustitucin a la produccin nacional. Lo hemos visto en los grandes trabajos pblicos; cmo los proyectos de grandes infraestructuras han venido a llenar la cartera de pedidos de las multinacionales, cuando habran podido servir para la construccin de la economa nacional. Todo lo anunciado como inversiones IDE, los proyectos de industrializacin, todo ha quebrado.

Una muestra de todo lo anterior es la industria automvil que, de hecho, equivale apenas a la mitad de la tercera parte de lo que tenamos en los aos 1970. La austeridad, decretada con la ley de presupuestos de 2015, con sus severos recortes presupuestarios (). Desastres conjugados que estn tambin en las races del hirak. El 5 mandato no ha sido ms que la gota que ha hecho desbordarse el vaso.

-Cul es vuestra lectura de las correlaciones de fuerzas en presencia en el seno del poder?

Es evidente que no estamos al corriente de los secretos de las alturas. No tenemos una bola de cristal. La lectura de los acontecimientos resalta en primer lugar el peso de los oligarcas, cuya existencia es anterior al rgimen de Buteflika. Por supuesto que este ltimo ha promovido a sus propios oligarcas. Las dos categoras de oligarcas se han enriquecido gracias al Estado.

Hoy los antiguos oligarcas reclaman su parte. Est tambin la cuestin de la reorganizacin del poder, con sus diferencias, las presiones para renegociar, de ah las redes del antiguo aparato del DRS que estaran actuando, etc. Pero no vamos a especular demasiado. Lo que se puede decir, por el contrario, es que esta lucha no entra en sintona con las reivindicaciones del hirak.

Son luchas de intereses, de grupos de intereses, en las que unos intentan imponer su reintegracin en el crculo de la toma de las decisiones polticas y otros intentan continuar controlando ese mismo crculo del poder poltico. No es por tanto una lucha de clases, sino una lucha de las facciones en el poder.

-Cmo valoras el papel del ejrcito hoy? Papel positivo o reaccionario?

Est claro que la crisis actual ha acelerado la vuelta a un primer plano del ejrcito. Una crisis que ampla evidentemente su papel. Un papel puesto en cuestin al menos desde el 2 mandato de Buteflika y la derrota del grupo del general Lamari/Benflis.

Paralelamente al declive del papel del ejrcito, el de las potencias del dinero ha aumentado. Lo que observamos hoy con el hirak es que el ejrcito constituye una fuerza fundamental. La jerarqua del ejrcito, su jefe de estado mayor en este caso, juega el papel de garantizar la continuidad del rgimen en una especie de recomposicin. Una recomposicin en la que el ejrcito vuelve a ser un actor muy importante en los centros de decisin poltica.

-Hasta qu punto puede el ejrcito puede ser o convertirse en un verdadero instrumento del cambio?

Con la direccin actual es algo que no es posible. Lo acabamos de verificar. La jerarqua militar se esfuerza por contenernos en una solucin constitucional. Ahora bien, sta significa claramente la continuidad del rgimen. Las soluciones, una vez ms, no pueden ser de orden jurdico. Y la solucin poltica no est en la Constitucin.

-Desde un punto de vista prctico, cmo puede el ejrcito sugerir, iniciar, conducir o acompaar una solucin poltica que est por definir?

Comencemos primero por no hacer del ejrcito un freno. Avanzando rpidamente en el sentido de quitar todas las trabas al ejercicio efectivo de las libertades democrticas. Porque estamos an sin poder concentrarnos ante el edificio de la Grande Poste. Hay policas en este momento que ocupan la plaza y prohben el acceso a ella. Los medios de informacin pblicos no estn muy abiertos ().

-Cuando dices que el ejrcito no debe frenar, no es el ejrcito quien est dirigiendo actualmente el proceso?

Actualmente es la jerarqua militar encarnada por Gaid Salah la que fija la direccin y la que aplica la hoja de ruta de una transicin controlada. Es una imposicin. Aunque en sus discursos Gaid Salah aparente apoyar al hirak y la aplicacin de los artculos 7 y 8.

Aunque de la impresin de atacar a ciertos personajes. Para ella la consigna Khawa, khawa (hermanos) es solo para el consumo. Porque en los hechos, desde un punto de vista de las clases sociales, un Khawa, khawa con quienes representan a la oligarqua no es posible.

No es posible desde el punto de vista de los intereses en juego, a veces contradictorios. Mira todas esas sociedades y grupos privados controlados por antiguos militares que se aprovechan de los contratos pblicos y de inmensas ventajas de todo tipo.

La alta jerarqua militar forma parte de la oligarqua en el poder y cuando el pueblo exige Yetnhaw ga (largaos todos!), eso incluye a Gaid Salah. No frenar, levantar las trabas a las libertades para permitir a la ciudadana argelina, las y los trabajadores, estudiantes, parados, organizarse; abrir un debate nacional para que todas las ideas, todas las propuestas puedan ser conocidas y debatidas libremente, y para que se pueda ir hacia soluciones.

-Para el PST, la solucin pasa por una Asamblea Constituyente

Si, una Asamblea Constituyente soberana, representativa de los intereses y aspiraciones democrticas y sociales de las masas populares, es decir de la mayora de las y los argelinos.

Es esta Constituyente, elegida de una forma democrtica, transparente, lo que incluye el control directo del proceso por las masas populares, la que elaborar una Constitucin nueva con una reorganizacin profunda del Estado, de las instituciones, la que tendr que organizar el ejercicio efectivo de las libertades, de la economa, el lugar de la religin, de las lenguas, la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres, en la que la economa deba estar al servicio de la satisfaccin de las necesidades sociales.

Tenemos ciertamente la necesidad de acabar con un rgimen que concentra todos los poderes en manos de una sola persona, un sistema que restituya el poder a las y los elegidos por el pueblo, tanto a nivel local como a nivel central. Un rgimen parlamentario sin una Cmara del Senado que controle y ejecutelas indicaciones presidenciales. Pero todo esto debe ser debatido.

Cmo transcender el dgagismo radical del movimiento popular y llegar a poner en marcha esta hoja de ruta?

Mediante la autoorganizacin. Los movimientos sociales estn ya representados a travs de los sindicatos combativos. Por otra parte, el hirak debe necesariamente contemplar la eleccin de sus representantes. Es posible. Y por qu no contemplar, despus de que la Asamblea Constituyente haya sido elegida, la formacin de un gobierno que sea su emanacin. En lugar de hacer lo contrario.

-Pero antes de alcanzar esa meta, y en la perspectiva de que desaparezca todo el poder actual, planteais una instancia provisional, un HSE, un gobierno provisional que dirija y organice todo ese proceso

Si. Las propuestas no faltan y no vamos aadir an ms. Este formidable hirak que vivimos impone ir ms all de estas contingencias tcnicas. Y es mediante el debate nacional, mediante ese debate nacional, como estos aspectos tcnicos sern asumidos.

-No es la Constituyente una caja de Pandora en la medida en que esta frmula implica el riesgo de que un movimiento integrista, retrgrado, gane la apuesta? Dicho de otra forma, una repeticin de las elecciones de 1991 que consagraron la victoria del FIS en las legislativas? Asumes ese riesgo o no?

Para nosotros, ese discurso viene a ser propaganda malintencionada

Es la historia, pero

Pero que ocurri hace casi 30 aos. Quienes pretenden que la historia va a repetirse como en 1992 no quieren ver el hundimiento del islamismo. Estamos en el 9 viernes de manifestaciones (entrevista realizada en vsperas del 9 viernes, ndlr) y los islamistas no consiguen ni siquiera formar un cortejo compacto para demostrar aunque solo sea su existencia. Por supuesto que de forma marginal hay epifenmenos que hay quien tiene tendencia a amplificar.

Es un espantajo que el rgimen de Buteflika ha utilizado y que el poder sigue utilizando para encerrarnos en su hoja de ruta. El islamismo poltico se ha hundido. Y no es solo una realidad argelina. Se ve su derrota en todas partes. Las y los islamistas no caen sin ms del cielo. En Argelia, en el decenio de 1990, el islamismo armado fue derrotado. El moderado ha quedado descalificado por su participacin en el poder.

Puede renacer de sus cenizas?, es posible, pero no hay que especular sobre este tema. Ahora bien, si me hablas de religiosidad, eso es algo completamente diferente. Religiosidad no es un proyecto poltico, al contrario que el islamismo. Es, ciertamente, conservadurismo religioso clsico, presente en nuestras familias, barrios, ambientes de trabajo, etc. pero eso no tiene nada que ver con la doula islamia (Estado teocrtico).

Pero ese sustrato religioso, esa potencial reserva electoral no puede traducirse a medio plazo en un movimiento integrista de masas? Es el tipo de escenario que no se puede plantear. Es como proyectarse en el escenario de una guerra nuclear. Nosotros partimos de elementos concretos y los elementos concretos dicen que el islamismo poltico est hundido.

Estamos en la interseccin, en el cruce de caminos en el que todo es posible: tanto lo mejor como lo peor. Pero, objetivamente, la evolucin del hirak no va en el sentido que dices. El islamismo no es ya ni audible ni visible. Concretamente, vivimos un movimiento formidable, histrico, pero, atencin: no digo que el islamismo est muerto. Digo que est hundido

-No mantienen ahora los islamistas una postura tctica, una retirada estratgica, esperando, oportunamente, el buen momento para resurgir y robar la victoria, como ha ocurrido en todas partes con la Primavera rabe?

Una vez ms, eso es especular. En lo absoluto, todo es posible. Pero hoy no es ni constructivo, ni productivo, ni serio, ni interesante hablar de islamismo que renace cuando no se le llega ni a ver ni a or en este formidable hirak, cuya mitad est compuesta de mujeres, en el que hay un renacimiento de las luchas obreras, etc. Prefiero poner el foco en esto: es concreto. Aado que en lo que se refiere a la Constituyente, el peligro viene menos del islamismo que de las y los liberales y sus poderes econmicos.

-El PST ha llamado a la autoorganizacin. sta tiene dificultades para realizarse en la prctica. Sobre todo en la Argelia profunda. Por qu la convergencia es imposible de poner en prctica?

Soy optimista. Por qu quieres que en solo dos meses de hirak se pueda poner en pie una organizacin perfecta? No olvidemos que el pas sale de una situacin muy difcil, hecha de desestructuraciones sistemticas, de despolitizacin es cierto, es laborioso pero los resultados estn ah: el hirak se va estructurando mejor, se organiza cada da un poco ms.

En las manifestaciones, las consignas son cada vez ms polticas, estn mejor elaboradas. El movimiento estudiantil, para quienes no lo sepan, estn poniendo en pie una coordinadora nacional (...)en lo que se refiere al movimiento obrero, estamos progresando seriamente bien a travs de la dinmica de la reapropiacin de la UGTA por las y los trabajadores o a travs de la CSA (Confederacin de Sindicatos Autnomos).

Estn naciendo colectivos de mujeres. Incluso en los barrios como Said Hamdine (Bir Mourad Rais, Argel) y tambin en el interior del pas, surgen comits de barrio. Hay que ver y admirar las agoras, los halaqate de debates polticos que se celebran en todo el pas es todo un proceso y adems empieza desde la base. Hay que tener en cuenta esas asambleas locales y empujar el dgagisme hasta los feudos e issabas locales.

Esperamos que otros sectores se sumen a este movimiento para que la autoorganizacin alcance su masa crtica. Quiero decir que aunque no progrese como lo deseamos, la autoorganizacin no deja de progresar. La autoorganizacin es la que dar su contenido al hirak.

-Por qu el hirak no llega, en tu opinin, a articular claramente las cuestiones sociales, la cuestin de los derechos de las mujeres, etc.? Es a causa de su carcter interclasista, o es una cuestin de jerarqua de objetivos, fijndose el hirak como primer objetivo hacer que el rgimen se vaya?

La igualdad de derechos entre hombres y mujeres tiene que ver en primer lugar con las cuestiones democrticas. El movimiento del 22 de febrero ha dado suficientes pruebas de su carcter popular.

Una dimensin popular evidente. Aunque se encuentren en l igualmente las profesiones liberales, comerciantes, capas medias en general, pero la dimensin general es la popular.

Y si no estamos, sensu stricto, ante un carcter obrero, proletario, es debido a que este tema tiene que ver con una problemtica que no es exclusiva de Argelia, es decir, el retroceso de la conciencia de clase, etc.

Es algo que se vive. Las y los trabajadores no vienen al hirak como tales, por tanto no como fuerza de clase: vienen individualmente. La dimensin popular est presente a travs de las masas populares, la gente argelina de abajo, de los barrios populares, que impregna el hirak.

Por otra parte, los eslganes hegemnicos en este hirak nos vienen de los estadios de ftbol, es decir, de los barrios populares. Por volver a la cuestin de la articulacin, hay que confesar que es un serio problema.

Pero no es cierto en todas partes. E incluso en Argel, cuando son lanzados eslganes sobre el paro y la justicia social, stos son rpidamente retomados por la multitud. Pero digamos las cosas claramente: cada vez que estas cuestiones sociales son articuladas, se ejercen presiones desde el poder y la oposicin liberal para decir no, no es el momento, incluso en lo que se refiere a las cuestiones democrticas, entre ellas los derechos de las mujeres.

Si estas cuestiones de poder de compra, de falta de horizontes, de paro, de estatus inferior de la mujer no se plantean ahora, cundo lo sern? Dado que estn en la raz del hirak, estas cuestiones deben estar en el corazn del proceso.

Por todo lo anterior hemos apoyado el principio de la huelga general, sabiendo que iba a poner las cuestiones sociales, la clase obrera, las y los trabajadores en el centro de la batalla poltica y dar as un sentido progresista al movimiento popular.

-Ha habido detenciones y procesos judiciales contra ciertos oligarcas y figuras del sistema. Operacin manos limpias o caza de brujas?

En el PST, como en el hirak, decimos que el aparato judicial, que est completamente controlado, forma parte de este sistema al que hay que echar. Antes, los jueces estaban a las rdenes del rgimen de Buteflika. Hoy estn a las rdenes de Gaid Salah y de los nuevos dueos.

Es una lgica de facciones. Es para aparentar estar limpiando la casa Argelia, pero los defensores de este rgimen estn tambin implicados.

Por supuesto, todos deben ser juzgados, pero la justicia burguesa, que forma parte del orden dominante, debe tambin ser cambiada radicalmente.

Texto original en francs

 Traduccin de Faustino Eguberri Viento Sur

Fuente:https://vientosur.info/spip.php?article14803 



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