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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2019

Docentes latinoamericanos resisten en cruzada contra los que profesan la fe en el conocimiento

Javier Tolcachier
Rebelin


No estoy en el mundo simplemente para adaptarme a l, sino para transformarlo

 Paulo Freire


Profesan la fe en el conocimiento, lo declaran y practican pblicamente y a diario. Son los que llamamos profesores. Maestros, que en cada rincn del planeta se ocupan de que cada nia o nio se sume en corto tiempo a la corriente milenaria del progreso humano. Docentes, que viven en el intento de acompaar, contener, ayudar a resolver o a mitigar las contradicciones acumuladas por ese mismo proceso.

Quin podra perseguir o reprimir, quin osara cercenar los derechos de este pueblo del conocer? Podra acaso alguien poner en entredicho su dedicada entrega, limitar o desfavorecer su sagrada vocacin? Quin se arrogara criticar tan elevada misin? Quin obstaculizar su cometido? Y sin embargo

En Honduras, el sector magisterial es violentamente reprimido mientras sostiene protestas y paros desde hace varias semanas. La derogacin de los decretos que abran la puerta a despidos masivos y privatizacin de la educacin no conforma a un amplio sector de maestros, quienes descreen que el gobierno inconstitucional de Juan Orlando Hernndez tenga inters en fortalecer el sector pblico de la educacin.

En Chile, los profesores iniciaron el 3 de Junio un paro nacional indefinido luego de las reiteradas negativas del Ministerio de Educacin a dar respuestas a la crisis de la Educacin Pblica. Con la medida de fuerza los docentes reclaman que el gobierno se retracte del cambio curricular que hace optativas las materias de Historia, Artes y Educacin Fsica, repare la Deuda Histrica, remedie el agobio y mejore las condiciones laborales de los maestros.

Cientos de miles salen tambin a la calle para repudiar los dramticos recortes de presupuesto para la educacin y la investigacin cientfica en Brasil. A ello se suma la lnea ideolgica con la que el gobierno de Bolsonaro pretende censurar la prctica acadmica, limitar derechos, eliminar contenidos progresistas y ensalzar la sangrienta dictadura de 1964.

El reclamo por mayores recursos para infraestructura escolar, proteccin a la salud de los docentes, garantas al acceso a la educacin gratuita y jerarquizacin de la educacin pblica movilizan a los docentes en Colombia, mientras que en Ecuador maestros jubilados debieron iniciar una huelga de hambre en la Asamblea Nacional para exigir el pago de haberes atrasados.

En Puerto Rico, un amplio arco de organizaciones nucleadas en el Frente Amplio en Defensa de la Educacin Pblica (Fadep) march en Marzo de este ao en rechazo a las escuelas chrter, al trfico de influencias y contra el mal manejo de fondos pblicos para beneficiar intereses privados.

En Costa Rica los sindicatos docentes luchan contra la intencin gubernamental de declarar a la educacin como servicio esencial, subvirtiendo as el Derecho a huelga de los trabajadores de la educacin.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educacin (CNTE) realiz un plantn en el Congreso mexicano contra la sancin de lo que consideran una apenas remozada nueva-vieja Reforma educativa, rechazando las evaluaciones compulsivas como mecanismo que pone en riesgo su estabilidad laboral.

En Argentina, la prdida de poder adquisitivo de los maestros, la represin de la protesta, la difamacin y amenazas a la dirigencia sindical han sido moneda corriente en el gobierno de Macri.

Ms all de los matices locales, la homogeneidad de este cuadro en los pases gobernados por la derecha en Amrica Latina y el Caribe responde sin duda a un patrn global.

Dnde estn, cuntos son, los valientes del pizarrn?

Segn consignan las estadsticas de la UNESCO, en el nivel preprimario de la regin latinoamericano caribea hay algo ms de un milln de docentes, poco ms de 3 millones en la primaria y 3.9 millones en la secundaria. El perfil de gnero es significativo: las educadoras constituyen un 95% en la etapa inicial, 78% en la primaria y algo menor, pero todava mayoritaria, es la participacin femenina de un 57% en el escaln secundario.

En promedio regional, por aula cada docente se ocupa de unos 20 prvulos, de casi 22 alumnos en la escuela primaria y de algo ms de 16 educandos en el nivel secundario. Las disparidades, sin embargo, son elocuentes: Mientras el nmero de estudiantes por profesor es bajo en Cuba (9), Uruguay (11) o Costa Rica (12), revelando el enorme papel que histricamente tiene la educacin en estas naciones, en pases como Nicaragua (30, segn ltimo dato 2010), El Salvador (28), Mxico (27), Honduras (26) o Colombia (24) la proporcin aumenta enormemente, dando cuenta de las dificultades de docentes y educandos para avanzar con el aprendizaje.

Esto guarda directa correlacin con el presupuesto que destinan los gobiernos a la misin educativa en relacin al PBI. Mientras Cuba se sostiene invicta en la cspide con casi un 13%, naciones como Panam o Guatemala rondan un magro 3%; mientras Bolivia o Costa Rica invierten ms del 7% del PBI (2015), Chile, Paraguay, Nicaragua, Colombia o Uruguay no llegan al 5%.

Las 7 plagas neoliberales en la educacin

El Banco Mundial, por ejemplo, entidad cuyos principales accionistas son Francia, Alemania, Japn, Reino Unido y Estados Unidos - opina que realizar inversiones inteligentes y eficaces en las personas resulta imprescindible para desarrollar el capital humano con el que se pondr fin a la pobreza extrema. Entindase bien: capital humano no es aqu un dinerillo del que todos pueden disponer, sino la increble visin que reduce lo humano a un factor econmico.

En la misma introduccin, el Grupo -cuyo actual presidente David Malpass se desempe antes como subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos- dice que trabaja con los pases para fortalecer y alinear sus sistemas educativos, de manera que se haga hincapi en garantizar que todos los nios aprendan. Entre otros elementos benficos este banco, uno de los pilares centrales del esquema financiero y de desigualdad internacional de la posguerra, ayuda a los pases a definir las competencias y los conocimientos que se deben ensear, a brindar apoyo a los docentes y a los establecimientos educativos para establecer estrategias de instruccin eficaces, y a medir el aprendizaje de los alumnos.

Esta mirada, alineada (y alienada) con los intereses de los ms altos estamentos del poder financiero mundial, permite entender porqu entidades como la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE), conformada por 36 pases del capitalismo occidental, ha desarrollado un sistema de evaluacin internacional de estudiantes conocido como PISA, a travs del cual, directa o indirectamente, se pondera tambin el desempeo del cuerpo docente y de los Estados.

Como de manera arrogante se indica en su sitio web, este programa busca determinar qu es importante que los ciudadanos sepan y puedan hacer. La explicacin contina as:PISA evala hasta qu punto los estudiantes de 15 aos de edad que se encuentran cerca del final de su educacin obligatoria han adquirido los conocimientos y habilidades que son esenciales para la plena participacin en las sociedades modernas. El test en cuestin contiene pruebas de lectura, matemticas y ciencias, pero adems, en algunos pases se han incluido recientemente problemas de literatura financiera y competencia global.

Lejos de restringirse a sus miembros, el programa se ha extendido ya a 80 pases. Sin duda que el muestreo no da cuenta de la real capacidad estudiantil o de los sistemas educativos, sino que revela el grado de vasallaje de los pases que lo aplican de someterse al monitoreo global de la educacin por parte de los centros del capital.

Segn la integrante del Grupo de Trabajo de CLACSO sobre Reformas y Contrarreformas Educativas Iliana Marina Lo Priore Infante, con esta estandarizacin jerarquizadora se induce la aceptacin de escalas estratificadoras socioculturalmente en la educacin que se correspondan con la divisin social y jerrquica que reproduce la sociedad capitalista y se pretende que los pases que presuntamente salieron rezagados en las posiciones deben imitar en sus polticas y prcticas educativas a los pases que resultaron mejor ubicados, con base a las orientaciones de la OCDE.

La investigadora agrega que as se asimila la educacin a la nocin de capacitacin y no se ve como un proceso holstico, integral, global, humanizado, adems de invisibilizar los avances de inclusin educativa en algunas regiones, como es el caso de Amrica Latina, al sobrevalorar criterios de calidad tecnocrticos de la educacin.

Es evidente que los resultados de las evaluaciones son consistentes con su propsito, que es hacer llover sobre el mundo educativo las siete plagas del dios dinero.

Mercantilizacin y Privatizacin

La Educacin pblica y gratuita es un logro histrico colectivo hacia la nivelacin de oportunidades. El tratamiento de la educacin como mercanca y su direccionamiento privatizador representan un ataque directo a la posibilidad de ascenso y cohesin social.

Desfinanciamiento educativo del sector pblico

Los gobiernos de derecha asumen polticas de desinversin pblica, amparados en el supuesto cuidado de no incurrir en dficits presupuestarios. La educacin, junto a la salud, suelen ser sus primeros blancos. Por lo dems, si bien el monto global de recursos destinados por el Estado a la educacin es un primer indicador, la desagregacin de su destino es fundamental. En muchos pases los recursos pblicos se transfieren a entidades privadas ya sea mediante convenios o cubriendo los salarios de personal en sus establecimientos. Algo similar ocurre con la compra de bienes y servicios. stos se tercerizan a empresas cuyas prestaciones, enfocadas en la maximizacin de beneficios, colocan al sector educativo en calidad de rehn.

En el mismo sentido acta la municipalizacin, la que escondida bajo el manto de descentralizacin administrativa y posibilidad de incluir contenidos locales, impide compensar las dificultades presupuestarias de comunas ms pobres, eliminando la mediacin niveladora del Estado entre distintos segmentos sociales.

Estandarizacin, difamacin y premio-castigo

Junto a los testeos estudiantiles, se han implantado sistemas de evaluacin a la docencia, con punicin o recompensa segn los resultados. Es frecuente la utilizacin de estas pruebas estandarizadas para difamar al magisterio, culpndolo del fracaso del sistema. Esta visin tecnocrtica y competitiva de la educacin, agrega inestabilidad y presin, abriendo la puerta a la precarizacin, el despido, la enfermedad y el malestar de miles de maestros.

Cosificacin al servicio del mercado

El capital exige que el sistema educativo sirva a sus necesidades inmediatas y mediatas. Se ensea para conseguir mano de obra apta, se instalan en el imaginario individual y colectivo virtudes como innovacin o eficiencia, se fomenta la potenciacin unilateral de capacidades en desmedro de un desarrollo integral y armnico, se apadrinan la competencia y el mrito, se potencian actitudes de tecnificacin, se desprestigia lo pblico y lo colectivo. Los educandos son cifras en planilla tecnocrticas y objetos sin intencin, conciencias vacas que hay que llenar. Los docentes, en este esquema, son apenas ejecutores de un plan de sometimiento acrtico a los parmetros existentes.

Gobernanza corporativa en la definicin de la poltica pblica educativa

A travs del trfico de influencias, donativos, prcticas de lobby o presin sobre la opinin pblica a travs de los medios masivos (cuyos grupos hegemnicos estn fuertemente ligados al negocio educativo), el sector privatista incide crecientemente en las decisiones pblicas. Como lo indica el Mapeo sobre Tendencias de la Privatizacin en Amrica Latina y el Caribe (CLADE: 2014) mediante la participacin de empresas o redes empresariales en la elaboracin de la agenda educativa nacional y regional; la presencia de programas desarrollados por el sector empresarial y la presencia directa de este segmento en rganos pblicos y cargos estratgicos para definir dicha agenda, lo que implica un conflicto de intereses manifiesto.

La financiarizacin educativa

El informe de la CLADE citado anteriormente seala incluso modalidades tales como la negociacin de matrculas en forma de commodities en la bolsa de valores, a modo de activos que garantizan rendimientos a futuro. A lo que hay que sumar el endeudamiento forzado del estudiantado en algunos pases, como nico modo de afrontar el costo de onerosas carreras universitarias.

El sometimiento cultural

Al estar impregnadas por el virus globalizador, las empresas de educacin privadas tienden a formar parte de redes internacionales. Los programas pasan a depender de contenidos fabricados en los pases centrales, los que a travs de nucleamientos como la OCDE, dictaminan los modos y criterios de evaluacin. Todo el esquema conspira contra la afirmacin e integracin de la multiplicidad de identidades propias, implica una mengua de soberana, de diversidad cultural y la degradacin de la lgica democrtica, pblica y participativa.

La cruzada oscurantista

A los flagelos anteriores se agregan los vientos de irracionalismo que surcan la poca. La exclusin sistemtica de una porcin significativa de la sociedad de los circuitos de proteccin social, la cerrazn de futuro individual y colectivo junto a la velocidad de transformaciones que resulta arduo digerir, configuran un malestar que es captado por corrientes retrgradas para engrosar sus filas. Este fenmeno, expandido de modo mercantil, pisa sobre terreno fertilizado por el abandono y ha cobrado fuerza en las periferias tanto urbanas como rurales.

La clave de su avance est en la proposicin de volver el tiempo atrs, a tiempos de una moralidad falsamente idealizada pero de perfil ms reconocible y ciertamente ms estable. Tal imposibilidad histrica arroja sin embargo arcasmos monstruosos sobre la superficie poltica, los que rpidamente actan sobre el aparato educativo para volverlo afn a sus propsitos. De trasfondo acta la idea de un retroceso civilizatorio a pocas pretritas, en las que el conocimiento libre, el pensamiento racional y crtico no deban rebasar los lmites doctrinales determinados por el poder eclesistico.

Arriba los que creen en el conocimiento y luchan por l

El azote que propina el sistema capitalista a los que acercan diariamente a nios, nias y jvenes a beber de la fuente del conocimiento, es una muestra de su lgica cruel. Cuanto menos redituable para el poder, ms fuertes son los latigazos. De nada sirven aqu la splica, el consentimiento, la inaccin, ni la adaptacin a la injusticia flagrante. As lo indican las luchas en curso, en las que profesores y educandos defienden un derecho humano inviolable.

Pretender que los frutos del conocimiento colectivo sirvan tan slo a la voracidad particular es un barbarismo que debe ser desechado. Por eso es en la educacin donde se juega la bifurcacin de senderos entre una real igualdad de oportunidades y la perpetuacin de un mundo de segregacin y violencia, entre la posibilidad de transformar la realidad en sentido humanista o sucumbir a ella.

Tenemos profunda confianza en que triunfarn los que proclaman la fe en el conocimiento. Conviccin fundada, ms all de las coyunturas, en su historial de victorias ante la opresin.

Javier Tolcachier es investigador del Centro de Estudios Humanistas de Crdoba, Argentina y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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