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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2019

Algunos problemas estratgicos tras el 28-A y el 26-M

Ramn Zallo
Rebelin


1. El rgimen del 78 contina en involucin

La derrota casi dulce de las derechas ms que un triunfo del PSOE- en el 28-A, confirmada parcialmente el 26-M, no ha despejado los elementos de involucin que se fraguaron con el Gobierno de Rajoy: Ley mordaza, reformas del Cdigo Penal, reduccin del gasto pblico y social, aplicacin del 155 con su rol de espada de Damocles permanente en Catalunya, cordn sanitario sobre EHBildu mientras se sigue exprimiendo la poltica anti ETA

Esa derrota ha sido un alivio pero la involucin no est conjurada ni mucho menos. El PSOE no ha sido nada claro respecto a lo que har, lo que indica ms dosificacin oportunista que giro poltico en profundidad para los prximos tiempos. Parece probable que haga algunas correcciones en materia de derechos civiles, con ms postureo y miedo a la derecha que coherencia democrtica y valenta.

Snchez habla de dilogo pero ni siquiera toma la iniciativa para un modelo federal y, como ya lo hiciera en momentos de tensin, no dudara en recurrir al 155. Asimismo ya se ver si, pasado el tiempo, gestiona unos hipotticos indultos tras las previsibles largas y duras condenas a los presos polticos catalanes, lo que incluso podra demorar hasta que haya pronunciamientos en Estrasburgo. En el nterin lograra as tener descolocados y ensimismados a ERC y PxCat en perjuicio de redefinir un proyecto nacional.

Tras estas dos elecciones hay un cambio de ciclo; no volvemos hacia atrs de 1977 pero tampoco iremos mucho ms all que desandar algunas polticas del PP visto qu tipo de izquierda centroizquierda- gan. No son probables una reforma constitucional progresista ni ms all de avances competenciales- saltos soberanistas ni una neta poltica social de izquierda, visto el programa del PSOE. Hubiera venido bien un movimiento como el 15M o una coincidencia temporal reivindicativa entre Catalunya y Euskal Herria para esos saltos. Pero no es el caso.

Sin embargo tampoco es el tiempo de terciarlo todo al juego parlamentario e institucional. Temticamente y en el turno social, que seguro que aparecer, hay movimientos poderosos y vivos soberanismo, feminismo, pensionistas, sindicatos- y franjas sociales (femenina, juvenil..) que pueden esperar decisiones polticas favorables que, de no producirse, minaran las bases sobre las que se asienta este nuevo tiempo institucional. Hay muchas luchas pendientes en el horizonte y hay movimientos para ello poniendo las izquierdas el trabajo institucional a su servicio.

2. La involucin ha dado lugar a un gobierno de los jueces

Lo ms preocupante de esa involucin es la manifestacin poltica del Gobierno de los Jueces nacido en la etapa antiterrorista y culminado con la intromisin del TC en la reforma de un Estatut refrendado- que con su lgica de hierro y plazos largos hace desaparecer las soluciones polticas a los problemas porque stos se abordan desde una dimensin delictivo-poltica impidiendo salidas polticas. Quedan pendientes un sinfn de procesos en Catalunya, en Euskal Herria o ejecuciones de sentencias como son los casos de Gara o Herriko Tabernak, abogados Nos tendrn acordonados al menos hasta 2030.

La mirada institucional espaola sobre los derechos de las comunidades diferentes ha abandonado la poltica y se ha traducido desde el 1-0 de 2017 en acoso represivo, poltico, judicial e ideolgico. Y con su amenaza en el largo plazo para cualquier disidencia significativa se ha instalado en la mentalidad espaola la idea del 155 como el ltimo muro, siendo los jueces los guardias de la noche.

Dejando a salvo la justicia ordinaria, el gobierno de jueces es una degeneracin de la democracia, un gobierno de una elite profesional aupada por cooptaciones y fuera de controles democrticos, por encima de parlamentos electos, y que tiene como misin poltica asegurar que no todo proyecto democrtico sea posible siendo la unidad nacional forzosa el pilar central e intocable del rgimen. En lo poltico son los encargados de traducir jurdicamente la ideologa ms extrema de defensa del Estado a cualquier precio. Vase cmo han conducido Marchena y fiscala el juicio al procs o la decisin y expresiones del TS sobre la exhumacin de Franco.

Paralelamente, una parte del otro pilar de la Transicin, el ejrcito, ha enseado la patita en la crisis del a por ellos expresando simpatas patriticas por Vox. Son secuelas vivas, de larga duracin, de la Transicin.

Confrontar con el Gobierno de los jueces es abrir el debate pblico sobre la democracia, revisar legislaciones para evitar intromisiones y modificar completamente la estructura del poder judicial ponindole a salvo del diktat poltico en la sombra.

3. Balance desigual de los dos factores disruptivos del rgimen en la dcada: 15M y soberanismo cataln

El 15M -y su expresin poltica genuina, Podemos- y el soberanismo -en choque frontal con el Estado- fueron esos factores disruptivos pero han corrido distinta suerte. UP se desploma -de 5,2 mil en 2016 a 2,25 mill. en las europeas- y, en cambio, el nacionalismo cataln se mantiene reiteradamente en el casi 50% pero sin sobrepasarlo en todas las contiendas.

Ahora mismo el nacionalismo cataln es el nico factor que cuestiona todava el rgimen de 78 puesto que la pugna entre las izquierdas espaolas por cambiarlo o continuarlo se ha decantado del lado de esta segunda opcin por miedo a las derechas. Pero tambin se debe a las inconsistencias de Podemos que ahora se debate entre ofrecerse como muleta del PSOE -como insiste Iglesias- o reemprender la labor de querer ser alternativa a un PSOE acomodaticio y sin proyecto que lo cifra todo en el miedo a la derecha. De todos modos el soberanismo cataln con toda la fuerza que tiene en Catalunya es capaz de mantener al rgimen en crisis pero no de solventarla, al ser un fenmeno acantonado que, adems, no suscita solidaridad democrtica sino aversin y pulsin nacionalista en Espaa. Esa es su debilidad incluso si superara el 50%. Dada la naturaleza del rgimen ese % no es un Rubicn poltico, aunque lo sera moral.

El otro factor disruptivo, Unidas Podemos (UP) lo tiene mal y a ello se aade el infantilismo de un Errejn que amenaza con crear un partido alternativo para reabsorber Podemos; o sea dividir an ms y ser mejor muleta. Lo de los significantes vacos da mucho de s pero las laclauianos parten de la hiptesis errnea de que lo vaco puede y debe llenarse, aunque Oteiza y en eso de los vacos saba ms que nadie- ya explic que el vaco es simplemente el vaco y tiene su propio significado.

Tras haber disuelto sus apoyos sociales, UP colaps y lo tiene mal, aunque no imposible, para rehacerse en un papel distinto al de asaltar los cielos. En cambio el soberanismo cataln no ha colapsado y mantiene su peso, pero no sus opciones, porque tras el castigo del 155 poltico, judicial y social, se demuestra lo ilusorio de apagar la luz y marcharse de Espaa (ignorando la naturaleza del rgimen) y deber encontrar la va para una geometra variable que le permita combinar liderazgos institucionales, mantener vivos los movimientos y avanzar en acumulacin de fuerza y en alianzas externas, tambin en Espaa. Difcil pero no imposible.

Se trata de una apuesta que debera antojarse ms de soberanismo que de independentismo. Soportar el chaparrn represivo y judicial -con sus tiempos largos- y hacer polticas progresistas y de cambio que amplen su espacio social y proyectarlas hacia la conviccin colectiva de que es necesaria una Repblica Catalana, independiente o no, ser una difcil tarea. No obstante, una base slida de la que partir para un nuevo pacto ciudadano es la defensa que hace la inmensa mayora de catalanes y catalanas del derecho de decisin.

Ello lleva al dilema de si operar en exclusiva en poltica de bloque independentista en Catalunya (o sea ERC, PDeCAT, CUP, Omniun, ANC, CDR..) -como hasta ahora y con los problemas que ha trado- o los partidos a efectos institucionales deben poder jugar en unos temas tanto al bloque soberanista abierto como en otros a alianzas de geometra variable en clave de programas de izquierda para ir avanzando ante las bases populares no soberanistas.

Se debe ensayar fuera de la lgica de bloques en la gestin institucional -y ms cuando el PDeCat debe aclararse sobre su lugar social- sin perjuicio de que el espacio comn de la solidaridad con los represaliados y el derecho de decisin deben estar por encima de cualquier consideracin. El eje ERC, En com y CUP y el impuso de Omnium y ANC as como de las organizaciones civiles pueden abrir un espacio amplio hegemonizado por las izquierdas independentista y decisionista. Sin embargo la decisin de Barcelona En Com de disputar a la triunfadora ERC la alcalda mediante acuerdo con el PSC y apoyndose en Cs-Valls, no va en esta direccin.

Desde luego la filosofa de Iglesias y Errejn de subordinacin de las cuestiones catalana y vasca a una poltica central contra el Estado y liderada por UP, quien despus ya abordara el tema de las nacionalidades ha sido desmentida rotundamente. Menos mal que no se les hizo caso. La cuestin nacional ha resultado ser mucho ms inasimilable e irredenta que la cuestin del poder central y lleva dentro adems cuestiones sociales adjuntas, vinculadas a movimientos y no solo a siglas, lo que invita a que la lideren en algunos campos o pases precisamente las izquierdas, como ERC, EHBildu, Mareas, En com, Compromis, Nueva Canarias .

Ahora cabe enderezar el rumbo mediante una hipottica alianza entre soberanismos cataln, gallego, valenciano, canario, vasco. con UP- En Com-Mareas- otros grupos, y que ejerza de ncleo aglutinador frente a las involuciones y a la lnea dura austericida que acompaar a la prxima recesin. Es lo deseable.

4. Del bipartidismo al bipartidismo asistido

Se ha teorizado sobre el fin definitivo del bipartidismo pero hay riesgo de vuelta al bipartidismo con muleta, al bipartidismo asistido.

El PSOE ha capitalizado el miedo a la derecha -y tras los fracasados amagos de Cs de hegemonizar la derecha y el rol minoritario de VOX- parece cuestin de tiempo que lo mismo pueda ocurrir con el PP que es la apuesta ms slida para las clases dominantes acabando con Casado y sus veleidades aznaristas . Dada la endeblez programtica del PSOE y el motivo de desesperacin social por el que recibi los votos pueden no pasar muchos aos antes de una vuelta al poder de la derecha con sus criaturas saturnales (Cs, Vox) de satlites.

Podemos y Cs que vinieron a desafiar el bipartidismo, se ubican ya en otra dimensin a la de hace 3 y 4 aos. Ninguno de los dos puede ya aspirar a sustituir a la formacin lder de su espacio y UP es la que lo tiene peor porque tiene pocas bazas para negociar a diferencia de Cs- salvo sus escaos en el Congreso y una crisis interna profunda y permanente que le devora las energas y la confianza social.

Donde s ha desaparecido el bipartidismo de Estado es en Catalunya y en la CA de Euskadi donde se ha sustituido por otro bipartidismo, PNV y EHBildu, necesitados de alianzas (PSE y quizs PP en el caso de PNV; y UP en el caso de Bildu).

Lo que no ha funcionado es la poltica de Frente nico de izquierdas de Elkarrekin Podemos (EP) porque simplemente el PS de Euskadi nunca ha querido ni querr. El PNV le ofrece visibilidad e institucionalidad; esa lgica est aceptada entre sus votantes desde hace aos y el PNV no le hace la vida incmoda programticamente; y, adems Bildu es anatema para el PSE. El precio de esa estrategia, calcada de Madrid, ha sido que Podemos pierda votos hacia el PSE y PSN (ms en Bizkaia y parte en Gipuzkoa) y hacia EHBildu (ms en Navarra y Araba) dilapidando en 4 aos 2/3 de su peso electoral, bastante ms que la media podemita.

EP debera repensar su estrategia hacia una alianza estable y de respeto mutuo con EHBildu. Si en derechos sociales no plantea ningn problema, tampoco debera haberlo tenido en lo nacional puesto que la estrategia de EHBildu no va mucho ms all del reconocimiento y el ejercicio en el largo plazo del derecho de decisin as como del bilateralismo para el medio plazo, a lo que se aade un salto cualitativo en derecho sociales blindados estatutariamente. Ah tena que haber estado EP y no ha estado. Tambin se comprueba que el independentismo como horizonte de unos es compatible tanto con el soberanismo -que tambin alberga una pulsin patritica- de otros as como, por puro principio democrtico, con el decisionismo de los de ms all. Pareci estar apuntado a ello EP pero, en la prctica, se desapunt de forma temprana para hacer seguidismo socialista a cambio de nada renunciando a asumir la responsabilidad que le tocaba desde 2015, como primera fuerza y para representar la transversalidad vasca. Una poltica timorata con malos resultados.

5. Catalunya y Euskadi demoi autocentrados

Abundo en lo apuntado en mi anterior artculo. En Catalunya y en la CA de Euskadi   en las ltimas elecciones generales un mbito en el que habitualmente los partidos de mbito territorial se minorizan por la polarizacin a escala estatal-, los electorados vasco y cataln se han comportado como cuerpo social en un espacio democrtico dado, como demoi independientes dando su voto preferente a fuerzas soberanistas. Se trata de un movimiento centrpeto de autocentramiento   y defensa de su espacio poltico, pero no de ensimismamiento puesto que ha ocurrido cuando sus fuerzas principales (PNV, ERC, EHBildu) han apostado por hacer tambin poltica de Estado. Obviamente en el terreno ms propicio de las elecciones municipales han mejorado respecto a las generales de hace un mes con 84.000 ms EHBildu y con 40.000 votos ms el PNV pero, en el caso de ERC, tienen 313.000 ms que hace 4 aos pero 200.000 menos respecto a hace un mes.

O sea, en el caso de Euskadi, no somos soberanos pero nuestro demos   casi lo es y comienza a comportarse como tal con preferencia por las corrientes de clave vasca para cualquier eleccin, lo que no es definitivo ni por encima de cualquier circunstancia. Y eso tan solo 4 aos despus de que apostara por el cambio en Espaa en las elecciones generales de 2015, dando nada menos que la primera plaza a Podemos, algo que puede interpretarse como el ltimo acto de intentar cambiar Espaa como parte de Espaa y desde una ptica de izquierda-izquierda.

Ahora es otra tesitura ms compleja. Algo as como que somos soberanos subjetivamente, lo queremos ser polticamente y sabemos que no nos lo reconocern jurdicamente. Esto ltimo tambin est subjetivizado vistos los lmites del movimiento Gure Esku que no consigui arrastrar directa y establemente al electorado soberanista ni superar la barrera de la desidia del aparato del PNV.

6. Crisis democrtica, populismos y ascensos de los soberanismos democrticos.

Hay una crisis de la democracia misma y de los bipartidismos (binarios). El castigo sufrido en la crisis econmica y la decepcin de los electores por incumplimiento de los programas electorales y de los compromisos polticos, rebaja sobremanera la idea de la democracia como solucionadora de problemas para quedarse solo con la idea de democraciaprocedimiento, o sea, de reglas. Ello relaja la comunin con una ideologa o la fidelidad a una sigla, jugando con ms fuerza factores como el clculo (el voto til) o el voto a la contra (voto para daar a otro) o la abstencin (por desprecio o decepcin).

Los cambios producidos con la formalizacin y vaciamiento de la democracia al uso como marco de participacin y de canalizacin de aspiraciones, est en el origen del desapego a los partidos tradicionales y ha dado lugar a la emergencia de populismos de derecha e izquierda, de naturaleza absolutamente distinta, siendo en Europa los primeros muy dominantes.

El populismo simplifica la complejidad de los retos polticos en unos cuantos aparentes nudos gordianos (inmigracin, actitud ante UE, fiscalidad) nudos que podran ser cortados por la audacia y claridad del lder o del partido carismtico a quien se le otorgara margen para hacer y deshacer. Hay un momento en que esas ofertas de los nuevos populismos, presentadas como acontecimiento con nuevos paradigmas en el sentido de Alain Badiou- y con tcnicas de marketing, levantan expectacin y llenan las plazas; pero, en algunos caos, la ilusin tiende a durar la experiencia de un tiempo si no hay races en el tejido social o respuestas reales a lo que se deca que iban a resolver. Vase si no el caos tras el Brexit. De todas formas la extrema derecha en Europa ha venido para quedarse.

En la CA Euskadi en Catalunya se da algo parecido- las cosas funcionan, en parte, de otra manera porque democracia, defensa de la comunidad y programa de clase se dan tambin en los nacionalismos perifricos y defensivos que por definicin son populistas. Tambin hay crisis democrtica -no se resuelven los grandes problemas- pero se canalizan suficientemente los de intendencia y los de resistencia jugando al completo la dialctica entre dos contrarios: el de gestin que encarna el PNV y el de alternativa que encarna EHBildu.

Hay paraguas comunitarios y populistas estables de larga tradicin democrtica que implican adhesiones anmicas. Tal es el caso alrededor de PNV -nacionalismo sistmico de centro- y EHBildu -izquierda nacionalista reivindicativa y alternativa- que pasan mejor el envite de la fidelizacin y de la implicacin ideolgica y emocional a lo largo del tiempo que otros, aunque tampoco llenen las plazas como antao ni movilicen fcilmente a sus fieles como consecuencia del largo bloqueo de sus proyectos. Obviamente ofrecen programas adaptados a lo concreto y social. Son partidospueblo, con races slidas y, en parte, permeables entre si.

Recordar tambin que fuera de tiempos electorales sus capacidades de movilizacin para temas sensibles (presos, Alderdi Eguna..) se mantienen pero no as en citas regulares (Aberri Eguna, campaas electorales..) a falta de un proyecto al alcance de la mano mezclado con un agravio medular (caso del catalanismo en las Diadas desde 2011).

Recordar tambin que la prdida de transparencia, rendicin de cuentas y credibilidad y de comunicacin permanente con las bases sociales y formas democrticas de actuacin seran demoledores para esa ventaja que ostentan los partidos-pueblo cercanos respecto a los partidos -Estado.

7. Una encrucijada en Navarra

Recordar que Geroa Bai, junto con EHBildu, a pesar de crecer electoralmente pierden la interesante posibilidad de reeditar el Gobierno del cambio en Navarra por desplome (Podemos) o bajn (Izquierda-Ezkerra pierde 1) de los socios. Nadie sabe cmo acabar el culebrn de Navarra una vez mejorada la posicin de Navarra Suma respecto a las legislativas tanto en Ayuntamientos como en el Parlamento de Navarra.

La situacin sin embargo depende de la altura de miras de un PSN (2 fuerza) para fraguar una alianza (PSN+ Geroa+ UP+ I-E) sin negociar con EHBildu, a quien veta, y del que necesita como agua de mayo su abstencin. Claro que si EHBildu no logra sentarle a hablar al PSN siempre podra repartir sus 7 escaos con 2 en contra y 5 de abstencin, justo para bloquear a UPN (Navarra suma) y como aviso de que puede amargarle la legislatura a un PSN sectario.

Junto a ello la otra tarea relevante es volver a hilar complicidades por abajo de cara al futuro entre las fuerzas ms activas (EHBildu, Podemos, IE) as como con la fuerza de centro izquierda que es Geroa Bai (PNV con independientes progresistas, algunos procedentes de la extinta Euskadiko Ezkerra). Y ello sin perjuicio de experimentar con los hipotticos y dudosos avances que pudieran producirse en el PSN si consigue quitarse de encima la tutela capadora de Ferraz y la vis antivasquista que tradicionalmente la han relegado a un lugar de voyeur en la propia Navarra. Si los sitiados de Amaiur levantaran la cabeza!

8. EH Bildu en proceso de cambio

La coalicin EHBildu ha salido reforzada tras las dos elecciones ltimas tanto en la CAE como en Navarra. Sube en todos los espacios urbanos pero sigue siendo una asignatura pendiente su implantacin en algunas relevantes poblaciones de tradicin obrera guipuzcoana, en la Margen Izquierda vizcana, en muchos barrios de Bilbao, en Gasteiz o el sur de Navarra. Tras la prdida de Irua y el amago en Gasteiz no gobierna ninguna gran institucin.

De todos modos, lo ms pendiente es un balance crtico post- ETA, sobre el pasado, que pesa -por su demora- como una losa, debilitando su credibilidad y autoestima y que es condicin para penetrar ms all de los crculos sociales abertzales tradicionales y especialmente en la juventud.

El salto cualitativo programtico de los cuatro ltimos mediante acercamiento a tramas de sociedad civil la conforman como una corriente de izquierda de espectro amplio y de base militante que reconstruye su tejido social. No son ajenos a ello la inmersin local ni su apoyo a los movimientos como Gure Esku o Sare.

Igualmente ha hecho seguimiento atento de los debates en torno a la Euskal Herria deseable y posible en el Libro Blanco sobre los territorios de Vasconia (de Eusko Ikaskuntza) o el brillante trabajo sobre el nuevo estatus (proyecto de nuevo Estatuto poltico) que pretende no solo poner artculos a un acuerdo poltico entre PNV y EHBildu -y del que el PNV parece arrepentido- sino pensar el pas como nation building, como construccin nacional y social simultneamente, con un desarrollo especialmente relevante de los derechos sociales en claves de derechos subjetivos y obligaciones pblicas en un proceso estatuyente (con ramalazos constituyentes) y como proyecto colectivo en claves de modernidad y cambio social. Volver sobre ello.

9. El derecho de decisin sacrificado por el PNV

A pesar de que PNV y EHBildu tenan mayora absoluta para su acuerdo estatutario y solo pendiente de darle ropaje jurdico, el PNV se invent una comisin tcnica en la que participaran todas las fuerzas parlamentarias- para dar forma jurdica articulada al acuerdo poltico de autogobierno entre PNV y EHBildu. El objetivo inconfesable de meter al zorro en el gallinero no era otro que aguar y empantanar el acuerdo con EHBildu.

En la Comisin tcnica las contribuciones de PP, PSE, Podemos y PNV han sido escasas en la idea compartida implcita de dejar pasar el tiempo para que se acabe la legislatura y dejar el tema para la prxima con otra relacin de fuerzas. O sea, otra dcada perdida tras el ensayo de Ibarretxe en la dcada anterior. Eso - dejar los proyectos en la barra de hielo- la ha hecho innumerables veces el PNV (con EITB, con Ley del AV, con Ley de patrimonio, ley de cooperativas). Resultado: solo EHBildu se lo ha trabajado con un equipo de apoyo para cumplir plazos porque el compromiso era a fecha fija (junio 2019) y para esta legislatura. Y ahora, ante la presentacin en la mesa de un texto articulado casi terminado como borrador para discusin por parte de EHBildu- el PNV de Ortuzar amenaza con que si Bildu no lo retira se disolver la ponencia de autogobierno. Es de una desfachatez increble.

Parece una incgnita ya despejada saber si la ponencia de Estatuto continuar en la direccin del derecho a decidir con que se formul en el acuerdo PNV-EHBildu o hay un giro para contentar a Snchez. Depende del PNV. El intenso cambio de cromos esperado en temas competenciales salvo que PSOE pacte con Cs y todo quede en un cuento de la lechera- implicar piezas a sacrificar para este tiempo, y una de ellas es seguro que ser el derecho de decisin a pesar de las querencias del PNV guipuzcoano, de nuevo sacrificado.

Pero tambin depende de Elkarrekin Podemos hacer honor a su compromiso con el derecho a decidir y dejar de empearse en soslayarlo, como en los ltimos tiempos, en aras a ser mero flanco del PSE. Mala estrategia que, a pesar de todo, el secretario Lander Martnez defenda despus de las elecciones generales (Deia 30-4-19). Perdidos en su laberinto la salida est en otra alianza y en otra estrategia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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