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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2019

Dnde est la revolucin en Venezuela?

Laboratorio Crtico Comunachos
Rebelin


En un artculo publicado a comienzos de este mes, Atilio Boron intenta responder a la pregunta hay una revolucin en Venezuela? Situndola en las coordenadas de un debate con la izquierda europea que, aparentemente incapaz de entender su complejidad, no ve en los procesos latinoamericanos una revolucin en el sentido estricto del trmino. Sin embargo, esta respuesta colectiva se elabora desde Venezuela porque entendemos que la pregunta por la existencia de una revolucin no se establece solo rebatir los prejuicios de una izquierda eurocntrica. Ms bien, hay que examinar la dinmica interna del proceso de cambio.

Antes de desarrollar el contenido afirmativo de su respuesta, Born intenta aclarar el concepto de revolucin, suponiendo que la confusin sobre el carcter revolucionario o no de los proyectos polticos se centra en una visin equivocada de la revolucin en s misma. Al respecto dir que las revoluciones siempre son procesos, nunca actos que se consuman de una vez y para siempre. En general compartimos esa idea, las revoluciones no son sucesos instantneos, expresan el desarrollo de un conflicto y se dan en el transcurso del tiempo como un movimiento constante de flujo y reflujo. Sin embargo, utilizaremos aquellos trminos en un sentido diferente para ilustrar algunas consecuencias del desarrollo de esa misma idea. Un proceso poltico puede tener momentos revolucionarios, de avance cualitativo de las fuerzas sociales que pujan por una transformacin de la sociedad en un sentido distinto al capitalismo, a travs de la aplicacin de polticas que contribuyan en ese sentido y que fundamentalmente tengan un profundo contenido de clase y un carcter popular. En ese sentido, el mismo proceso poltico puede tener momentos contrarrevolucionarios, cuando la correlacin de fuerzas en su interior no permite el avance de los sectores revolucionarios y la direccin del proyecto toma un rumbo distinto a la superacin del capitalismo, cambio que se expresa en polticas con un componente de clases antipopulares. Esto ocurre precisamente porque las revoluciones no son instantneas sino que representan una construccin que transcurre en el tiempo. Exactamente porque es as, la pregunta sobre la existencia o no de una revolucin en esos procesos no solo es pertinente sino imprescindible. Si las revoluciones no son definitivas y lo que fue una revolucin puede dejar de serlo, o al menos cambiar radicalmente sus condiciones, la respuesta a esa pregunta no puede ser despachada fcilmente con frases como "la direccin del movimiento histrico", que no dista mucho de la "astucia de la historia".

Dado que las revoluciones son acelerados procesos de cambio en la estructura y tambin, no olvidar esto, en la superestructura cultural y poltica de las sociedades, la cuestin debera indagar cul es el estatus de esos procesos de cambio en la estructura y la superestructura de las sociedades. Este asunto no lo toca Atilio, al menos no en su artculo. A esta idea sobre la revolucin como construccin en el tiempo y no cambio instantneo se debe agregar que tampoco es procesos en el que un bloque de clase monoltico hace la poltica o toma el poder, sino que supone (en el caso latinoamericano esta particularidad es profunda) una dinmica compleja dentro del bloque histrico, donde algunos elementos cambian de posicin sin salirse de l y otros representan desde un comienzo intereses distintos a los de las clases populares. Esta condicin permite la escisin entre los intereses de clase de la direccin poltica y los de la base social dentro de un proceso. Esa contradiccin tiene mltiples expresiones histricas constatables y representa un dilema para la izquierda que no puede ser secundario. Es por ello aunque es completamente cierto que las revoluciones suponen una singular brutalidad por parte de quienes defienden el viejo orden, ocurre con frecuencia que en determinados momentos de los procesos esa defensa se hace, tambin de manera violenta, desde sectores internos, algunos de los cuales pueden llegar a consolidar el control hegemnico del proyecto.

La lucha de clases es transversal a la dinmica de las sociedades en las que las clases mismas existen, por lo tanto es anterior y posterior al desencadenamiento de un proceso revolucionario. No basta con que exista la contrarrevolucin, en lo que basa Atilio su argumentacin, para que exista un proceso revolucionario, razn de esto es que existe la contrarrevolucin ah donde existe la lucha de clases, en Francia con los sectores radicales representados por Marine Le Pen, en el Estado espaol con Vox o en Chile en los grupos pinochetistas. Claro que Atilio Boron parece entender esto y dice que la existencia de la contrarrevolucin basta para hablar de una revolucin de acuerdo con los lugares que ocupen, si la revolucin est en el gobierno y la contrarrevolucin en la subversin violenta para derrocarlo. Sin embargo, bastara decir que en Honduras la contrarrevolucin derroc a Manuel Zelaya sin que este representara necesariamente y en ese momento una revolucin en el gobierno.

Luego, la identidad entre la accin del imperialismo, la contrarrevolucin y la confirmacin de la existencia de gobiernos revolucionarios no explica la agresin imperialista en Irn, Siria o Irak, donde estn claras las dimensiones del esfuerzo por derrocar a esos gobiernos sin que representen un proyecto revolucionario que apunte a la superacin del capitalismo. La prctica geopoltica mundial y el conflicto actual no pueden entenderse a la luz del discurso de la guerra fra, principalmente porque ninguna de las potencias en la contienda apalanca un proyecto mundial anticapitalista. Es por esto que la agresin del imperialismo estadounidense de ninguna manera puede representar por s sola una prueba irrefutable de la existencia de gobiernos revolucionarios. Si esta agresin se debe al petrleo, como el propio Atilio Boron reconoce, puede fcilmente no tener absolutamente nada que ver con la existencia de gobiernos revolucionarios, sencillamente porque, a la luz de los intereses de las potencias, representar intereses distintos a los estadounidenses no basta como indicio de revolucin.

Entonces, hay una revolucin en Venezuela? Creemos que en el proceso poltico venezolano desencadenado por Hugo Chvez ha existido una intencin clara para avanzar hacia la construccin del socialismo, surgiendo semillas de transformacin colectiva. Sin embargo, como hemos dicho, con demasiada frecuencia ocurre un desplazamiento a lo interno de las direcciones polticas de los procesos, por ello las revoluciones no se dan siempre en el mismo espacio-tiempo. Es por ello que es necesario preguntarse por el contenido de clase (aqu y ahora) en las polticas que se aplican y fundamentalmente dnde est la revolucin? Para ubicar las experiencias de transformacin colectiva que apuntan a la superacin del capitalismo, por ms pequeo que sea el mbito. Una vez ubicadas toca mirar qu relacin tienen con sus gobiernos, especialmente si aquellos se asumen revolucionarios. Como no basta con la existencia del imperialismo ni de la contrarrevolucin, salir de la zona de confort supone indagar donde no est todo claro, sin temor a abrir viejas heridas.

Ms en https://comunachos.home.blog

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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