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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2019

Resea de El sujeto anrquico. Reiner Schurmann y Michel Foucault de Simn Royo, Editorial Arena Libros. Madrid 2019
Todos los rebeldes estn llamados a leer esta obra

Julin Rovira
Rebelin


Cuando pareca ya desgastado el tema del sujeto en la filosofa contempornea, una vez reaflorado el nuevo inters realista por el objeto, cabe sin embargo esta andadura, puesto que la conversin de todo en objeto sigue siendo algo bastante indeseable. Al sujeto autmata o automatizado de la biopoltica globalizada, equivalente a un objeto, alienado, cabe oponer, no ya el sujeto cartesiano moderno, sino un sujeto anmalo, insurrecto, resistente a la cosificacin y poco permeable a la manipulacin. Hace mucho tiempo que ya no cabe declarar que el proletariado siga siendo el sujeto de la revolucin o de la emancipacin, de ah que establecer la cuestin del sujeto tico-poltico tras la muerte Dios y del Hombre sea una tarea de gran importancia para la actualidad. Ese no puede ser ya otro que un sujeto anrquico. Y por ello, la cuestin entonces candente hoy y decisiva habr de ser la de cmo plantear si quiera la posibilidad de semejante sujeto. Es posible hoy la rebelda y la revolucin? Y, sobre qu clase de actor se llevara a cabo? La respuesta que aqu se nos ofrece es afirmativa, es posible y necesario, siendo el actor que se demanda ese sujeto anrquico cuyos contornos son perfilados.

Lo que tenemos entre manos constituye un brillante ensayo que rene a la extrema izquierda heideggeriana en torno a la pregunta por las posibilidades de autoconstitucin de un sujeto prctico en la era de la apoteosis de los dispositivos de disciplinariamiento y de control. Todos los rebeldes estn llamados a leer esta obra y recoger sus frutos para llevarlos ms all, porque nos encontramos en la era de la clausura de la metafsica, en el momento en el cual se hace ms cierto que nunca un aserto de Albert Camus, que nos adverta que ya entonces estbamos rodeados de campos de esclavos bajo el estandarte de la libertad [1] . De modo que los seres revolt, los rebeldes, sublevados, insurrectos, revueltos contra los mecanismos de dominacin, son a quienes estar dirigido este escrito.

Para ese menester, Simn Royo, el autor del libro, rescata el pensamiento anrquico procedente de una audaz lectura de Heidegger, una propuesta que no dejar indiferente a ningn lector. Su propuesta es de las que se odian o se aman pero que no dejan intacto o neutral a nadie. Seguramente las derechas aborrecern este libro y las izquierdas lo tendrn como referencia. Porque lo que se nos ofrece aqu es un pensar a partir de la cual se puede volver a postular el anarquismo, en una nueva versin, corregida y aumentada, que haciendo acopio de los ltimos derroteros del pensamiento filosfico contemporneo, nos presenta toda una reconfiguracin de tan descartado movimiento para la poltica contempornea. No es por tanto una refundamentacin lo que se realiza, ya que, precisamente, el anarquismo postmetafsico tiene que sostenerse sobre lo infundamentado. Es por eso se nos advierte detenidamente ya desde el comienzo del libro que:

Leda desde sus ltimos hallazgos hacia atrs, la ontologa de Heidegger, de la que es subsidiario Foucault y la postmodernidad, lo que nos acaba mostrando es su potencial an-arquizante. De dicha lectura se puede extraer una actitud vital serena, meditativa, pensante y atenta a lo que acontece, o una actitud beligerante, tensa, activa ante las posibilidades nuevas; ambas emergentes de la ontologa deconstructiva que pone fin a la metafsica. La anarqua se torna entonces nuevamente una posibilidad, pero ahora, basada ya coherentemente en lo infundado y opuesta a todo fundamento ltimo (SA, p.14-15).

El libro trata de la democracia participativa, del problema del sujeto poltico y de la atencin al acontecimiento, esto es, al acontecimiento poltico (acontecimiento de apertura y acontecimiento de lo posible) todo ello contra el autoritarismo y la dominacin; con lo cual tenemos un manual de resistencia que opera mediante la desfundamentacin y la deconstruccin en consonancia con el pensamiento postfundacional, an-arch, anrquico.

Tras una brillante introduccin es que se nos ofrece un libro estructurado en tres partes, la primera trata de situar a Foucault en el marco de su problemtica acerca de la constitucin de uno mismo, la segunda, lo incardina dentro de la lectura heideggeriana de Reiner Schrmann, motivo de que se culmine en la tercera ofrecindonos la traduccin del escrito de este ltimo pensador injustamente poco conocido sobre el otro pensador, mucho ms conocido.

Entre el constructivismo y el acontecimiento se mueve el pensamiento de Reiner Schrmann y de Michel Foucault, ambos siguiendo a Heidegger. Mientras que lo primero ha sido bien visto por la crtica acadmica y artstica lo segundo est an bien lejos de ser adecuadamente recepcionado. Porque sin la dimensin del acontecimiento, el constructivismo, se queda reducido a un relativismo pragmatista fcilmente refutable por los neoilustrados. Ms si se acompaa el constructivismo con el acontecimiento de la mano de la deconstruccin, la filosofa contempornea denominada en bloque como postmodernidad, muestra entonces su firmeza y solidez, destacndose as su potencial anrquico, que es el que recusa todo principio, gobierno, mando, dominio, principado, todas las declinaciones de la voz griega: arch.

Un ejemplo de acontecimiento que pone Zizek al ser entrevistado es el de enamorarse: El acontecimiento es precisamente aquello que no puede ser creado, lo que nos sorprende. El mejor ejemplo que se puede dar de la idea de acontecimiento es enamorarse de alguien. Es algo contingente, sencillamente sucede [2]. Es la tarea de la deconstruccin, bien entendida aqu, la que propicia, pero no fabrica ni construye, el que se produzcan acontecimientos tanto existenciales como polticos. Tener odo para lo que acontece y ser fiel al destino y envo que se nos hace, es la disposicin que sigue al proceso de deconstruccin.

A lo largo de la primera parte del libro se realiza un recorrido por la vida como activista de Foucault y tambin por su obra terica, detenindose principalmente en la obra para pormenorizar la nocin de constitucin de s mismo entre los dispositivos biopolticos que nos circundan. La incursin en las filosofas grecolatinas helensticas por parte del filsofo francs se nos muestra como el intento de recuperar un arte de la existencia con el que subvertir una ciencia del comportamiento. De ah que se nos diga que: fue para recuperar un arte de la ertica en la era de la ciencia de la sexualidad que Foucault retrocedi al anlisis de las reglas de conducta derivadas de los problemas que suscitaban (SA, p.32). La nocin de poder, ya no centralizado, sino mutado desde la prohibicin a la produccin habr entonces de ser contestada con una rebelda igualmente productiva. La dialctica entre la moderacin y el exceso cobra entonces una vigencia de gran relevancia, remitiendo a una economa, en la que gasto y moderacin, exceso y excedente, se dan la mano.

Para dar cuerpo y respuesta al problema de la autoconstitucin de uno mismo en la era de la globalizacin se acude a las investigaciones de Reiner Schrmann. Desde este otro autor se complementa el arte de la existencia de Foucault con la posicin en la que se recusa todo arch, esto es, la posicin anarquista, que puede obtenerse desde la lectura del ltimo Heidegger. Para responder a la pregunta por el qu hacer?, en nuestros das, conviene hacer preceder la praxis a la teora. Al no haber principios las reglas derivan de las acciones y se abandona la metafsica para alcanzar la ontologa: Schrmann indica que esta empresa va ms all del anarquismo clsico, de Proudhon o de Bakunin, porque mientras ellos, junto al marxismo, queran sustituir los principios injustos existentes por otros ms racionales y ms justos, empresa loable, la anarco-ontologa renuncia a pretender erigir nuevos y mejores principios (SA, p.78). El nuevo postanarquismo renuncia a una fijacin de propuestas monolticas ya que el hacer precede al ser, de modo que las reglas que se puedan constituir para una vida buena y digna no habrn de ser anticipadas sino que tendrn que surgir entre lo que se construye, lo que se deconstruye y lo que adviene y surge como posibilidad no prevista a partir de ese movimiento. Cada poca tiene que rebasar sus propios lmites y clausurarse para dar con la apertura hacia nuevas pocas.

Excelente por eso resulta la segunda parte, en la que se expone la cuestin de las epocalidades, fijndose para ello en la colonizacin de Amrica latina por parte de los espaoles: Erramos al comparar la misma ciudad en distintas eras como si fuese la misma (SA, p.116). El modo de presencia de un ente colectivo, como la ciudad de Cuzco, o de un ente individual, como el sujeto en un momento dado de su biografa, no es nunca el mismo. De ah que haya que analizar la constitucin de entidades colectivas o individuales desde una triple ptica, regresiva, prospectiva y transicional. Sern los momentos de transicin los ms idneos para la revolucin y la rebelda, los momentos para la libertad, aunque la transicin en el caso de la conquista culminase en una desposesin: Entre el declinar del principio inca y el consolidarse del principio colonial hubo un espacio de libertad (SA, p.123), porque es cuando no rigen los principios (mandos, gobiernos, sujeciones) que se es ms libre. El engarce entre lo singular y lo comn se produce, igualmente, en tales momentos de ruptura. De este modo se nos ofrece toda una teora para llevar a cabo estudios poscoloniales.

Por el lado del acontecimiento de la comunidad anrquica, con el que culmina la obra que reseamos, vemos que la posicin de Marina Garcs, que tiene la virtud de introducir lo annimo-corpreo dentro de la dimensin de lo en comn, coincide con la que se nos expone en el libro que reseamos:

La comunidad de la presencia comn, la posibilidad de estar juntos, como analizbamos ya en la primera parte del libro, se abre un da excepcional y no tiene que durar. La comunidad es un xtasis, un momento de exposicin sin objeto ni porqu, sin proyecto y sin continuidad [3].

De ah que el libro que comentamos, como hemos dicho, culmine con el tratamiento de la comunidad an-arquica: Entonces la llamamos anrquica, una comunidad en la que reside por tanto tambin lo salvaje, lo brbaro, lo extrao, lo indmito, y tambin lo nuevo, lo inquietante, lo posible, como condicin precultural y prejurdica de una civilizacin no xenfoba y de un pensamiento no dogmtico (SA, p.136).

Acogiendo as nuestra extraeza y haciendo el recorrido intelectual por el que nos lleva este libro, quiz, tras rumiarlo, nos podamos poner en la circunstancia transicional de dejar de pensar como lo hacamos y empezar a pensar de otra manera.


Notas:

[1] Albert Camus El hombre rebelde. Traduccin: Josep Escu. Editor digital: Titivillus, 2000, p.7.

[2] Slavoj Źiźek (Entrevista). El Cultural.es. (bajado el 19/02/2019): https://www.elcultural.com/articulo_imp.aspx?id=35261

[3] Marina Garcs Un mundo comn. 3 parte: Dimensin comn. Editions Bellaterra, Barcelona 2013, p.124. No en vano se citan en este libro los trabajos sobre Foucault de otros pensadores espaoles como Maite Larrauri y Jos Luis Moreno Pestaa.



Fuente original:  http://www.arenalibros.com/fichas_libros/Ficha_Sujeto_Anarquico.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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