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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2019

Las izquierdas en Euskal Herria necesitan nuevas herramientas
Rey en el norte

Ibon Cabo Itoiz
Rebelin


Estos das amanecemos con un sinfn de informaciones periodsticas en torno a la conveniencia o no de formalizar alianzas electorales para dar continuidad a la labor municipal, foral, autonmica y estatal. En el caso de Pas Vasco y Navarra los resultados muestran un eje conservador slido ante una izquierda que sube pero que no es capaz de tejer alternativas serias. Cabe pues un anlisis crtico sobre si ante la centralidad del PNV, existe actualmente una verdadera incapacidad de tejer complicidades entre otros sectores polticos ajenos al marco de gobierno actual para buscar la alternancia poltica.

La centralidad del voto del PNV en estas tierras es un producto mltiple de la incompetencia de la izquierda para tejer aqu una alternativa real con las clases medias (aquellas que actualmente votan a la izquierda o se quedan en casa ante la falta de ilusin), el beneplcito de la izquierda meditica estatal (cmoda bajo el clebre lema de Calvo Sotelo que prefera una Espaa roja que rota) y el miedo creado por los grandes hitos mediticos de nuestra gestin en el periodo 2011-2015. As pues los resultados electorales han situado a la izquierda en unos parmetros suficientes para gobernar, pero la falta de complicidades hace imposible el salirse nadie de los actuales ejes de gobierno. As pues, vista la situacin y los resultados, el PNV se muestra como slido Rey en el norte.

Respecto a los datos concretos, si realizamos una comparativa entre los votos obtenidos para las municipales, forales y europeas entre los grandes partidos, existen algunas fluctuaciones. Los nacionalistas incrementan a nivel municipal y foral su nmero de votos con respecto a las europeas y los unionistas por el contrario lo hacen, comparativamente hablando, para las elecciones europeas. As pues, existe un voto que flucta en funcin de la eleccin. Sin hacer medias aritmticas estamos ante un 3% orientativo que tiende a ser ms estatalista para las europeas y ms jeltzale para las forales. La abstencin tambin tiene un papel significativo en todo cambio siendo nueve puntos por encima de las elecciones al congreso y unos 5 puntos menores que en las elecciones al parlamento vasco. As pues, la utilidad del voto tambin tiene un cierto valor.

En las grandes capitales de Euskal Herria, el voto se distribuye en funcin del barrio y del distrito y adems se realiza una distribucin diferente en funcin de la renta en la calle o barrio. As pues tanto el urbanismo como la renta son dos factores determinantes tambin en esta distribucin. Todos estos parmetros menos ideologizados son los que hacen incrementar la ventaja del PNV en todos los frentes.

La clase obrera, que ha sido vilipendiada con las ltimas reformas laborales, ha perdido su capacidad de movilidad conjunta. Los sindicatos, divididos por fronteras nacionales, han dejado su paso a las reivindicaciones sectoriales como el feminismo y el ecologismo, lo cual ha favorecido tambin una mayor individualizacin de la lucha y por consiguiente una aproximacin de las clases medias al voto de confort. Los autnomos, los pequeos empresarios y sobre todo el interesado discurso en torno a los impuestos, ha dado un nuevo giro a la moderacin del voto que ha llevado a la prctica desaparicin del discurso en torno a los impuestos altos como al mejor forma de redistribuir la riqueza.

As pues, la izquierda huye del centro en su discurso y sin embargo no encuentra suficientes votos en lo que denomina clases populares, pues estas se han transformado en los ltimos aos radicalmente y se sienten alejadas de las formas de organizacin poltica actuales. La movilizacin obrera ha dejado su lugar a la movilidad sectorial, a la individualizacin de la reivindicacin y a la bsqueda de transversalidad, obviando la necesidad de escuchar al pueblo como el principal elemento movilizador y la necesidad de superar las lneas rojas que absurdamente los partidos polticos se ponen entre ellos. La izquierda busca discursos que lustren su intencin de cambio ante las bolsas de votantes y construye grandes objetivos que son copados rpidamente por partidos de aspecto menos radical (lo veremos de nuevo en los prximos aos con el cambio en el discurso del plstico de PNV, PSE o Ciudadanos). As ni EH Bildu, ni PSE-PSN, ni PODEMOS han logrado cumplir ninguno de sus objetivos polticos, pero todos ellos se refugian en sus resultados para no hablar de sus propias contradicciones.

As en la ciudadana vasca se ha impuesto como normal que la izquierda sume pero no gobierne y que prefiera aliarse con partidos de corte liberal porque alcanzar el gobierno es la nica frmula para lograr si quiera alguno de sus objetivos. Otros en cambio se conforman con ser el eterno sub campen e incluso renuncian a jugar la partida pblica para hacer caer en contradicciones a sus propios rivales. Los medios de comunicacin estatales hacen de silenciadores interesados de esta realidad y mientras las calles siguen semi vacias, los partidos siguen pensando que los problemas esta en los vecinos y no en sus contradicciones.

Por todo ello, la solucin no est en la organizacin actual sino en el cambio total de estructuras. Para ello la izquierda debe bucear tambin en los axiomas ajenos y tratar de comprender la construccin real de las actuales clases medidas. El tripartito cataln marc un camino, Bernie Sanders otro, pero ninguno de ellos daba miedo ni tenan una imagen tan lastrada como la que tienen aqu las izquierdas. Ninguno se fa de ninguno y todos esperan el hundimiento del otro en vez de comenzar a tejer desde abajo, desde los barrios, desde los pueblos. Los tradicionales axiomas de la izquierda le impiden aceptar la diferencia del otro y tratan de volver, una y otra vez, a aquella asamblea nacional constituyente francesa sin darse cuenta que los tiempos estn cambiando. Le cuesta tanto reconocerse a s misma que le ocurre lo mismo que aquel ponindose frente al espejo, se mira de verdad con cuarenta aos por primera vez. Cada vez que amaga discursivamente con luchar por el gobierno le tiemblan las piernas y termina recitando la vieja lista de los reyes Godos. As vuelve al discurso rebelde pero olvidan las causas.

La izquierda no tiene ocho apellidos vascos. El cambio debe nacer en las complicidades entre los diferentes buscando humildemente lo comn. Que en todo un proceso de negociacin nadie haya puesto la posibilidad de un tripartito de izquierdas es el ejemplo perfecto de la incapacidad de los partidos que la conforman para hacer frente al aplastamiento poltico al que le somete eleccin tras eleccin el rey en el norte, el PNV. Ante esto, la izquierda se refugia en el discurso fcil y reniega de sus diferencias con la esperanza de que aunque no exista desgaste, la gentica haga lo necesario en unos aos. Yo sin embargo prefiero hacer ma la frase de Engels que deca el trabajo comienza con la elaboracin de instrumentos y aadira algo ms que dijo el viejo Vadimir salvo el poder, todo es ilusin. Las izquierdas en Euskal Herria necesitan nuevas herramientas, sino volveremos a optar al subcampeonato.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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