Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Uruguay. Millones de columnas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2019

Uruguay
Sin boca de urna, con Boca Andrade

Emilio Cafassi
Rebelin


Dos semanas nos separan de las elecciones primarias en Uruguay en un clima de escasa movilizacin, salvo en lo que a las dirigencias y militancias pertinaces respecta. Se presenta una lista cada mil habitantes aproximadamente (3 mil en total en una poblacin apenas superior a los 3 millones). Las internas definen tambin el umbral (escassimo por cierto, apenas 500 votos) para lograr la oficializacin y el derecho a la participacin en la eleccin obligatoria y definitiva de octubre. 15 partidos se inscribieron, aunque slo 4 tengan precandidatos a la presidencia en disputa, es decir hagan uso del carcter primario mientras los 11 restantes, slo aspiran a ser reconocidos.

Obviamente el Frente Amplio (FA) utilizar este mecanismo -como viene haciendo desde la interna previa al primer gobierno de Tabar Vzquez- para seleccionar al candidato nico presidencial. Es un momento relevante, aunque en esta fuerza poltica se encuentre mediatizado por procesos colectivizantes, controles y delimitaciones que parcialmente mitigan las libertades de accin y la naturaleza fiduciaria del lazo de representacin. Quien resulte electo, deber ejecutar un programa elaborado por miles de militantes, de todas las regiones, de muy variados saberes, oficios, niveles educativos e inserciones, formalizados por ms de un millar de delegados en un estadio y hecho pblico con suficiente antelacin, al igual que las propias precandidaturas. Exactamente lo contrario a la prctica de los partidos tradicionales y de las emergencias neoderechistas que les disputan fragmentos de su caudal, cuya deriva poltica, econmica y social se orientar con independencia de su base y electorado. Razn por la cual reivindican una democracia a secas, sin adjetivaciones ni compromisos: una democracia liberal-fiduciaria.

Sufro personalmente el desfasaje entre mi carcter de militante frenteamplista, formalmente incluido en la orgnica a travs de mi comit de base en Buenos Aires, careciendo de ciudadana uruguaya y consecuente credencial cvica para participar de estos comicios. Ello no me impedir participar de la campaa con el candidato/a nico/a a la presidencia que surja de la interna. Quienquiera resulte, tendr mi ms ferviente apoyo y activa intervencin. Sin embargo, creo tambin como en muchas otras ocasiones electorales, que no es necesario contar con derechos polticos para tener la posibilidad de hacer pblica la posicin o actitud cvica respecto a las opciones. Lo he hecho escribiendo sobre alternativas en otros pases de este u otro continente. Ms an, creo que quienes tenemos el privilegio de expresarnos en los medios tenemos la obligacin moral e intelectual de exponer a los lectores desde dnde emitimos nuestras reflexiones y con qu fundamentos optamos por alguna alternativa.

Hay aspectos significativamente novedosos en esta interna del FA. Por primera vez hay ms de dos precandidatos/as, pero ms significativo an es que ya no pertenecen a la generacin excluyente de los fundadores e ineludibles referentes del crecimiento electoral y los 3 perodos de gobierno que se sintetizan en las figuras de Astori, Mujica y Vzquez. Tambin lo expresa el hecho de que los 4 fueron lanzados en el ltimo congreso en condiciones de plena igualdad, a diferencia de incmodas votaciones como por ejemplo asistimos en el congreso Hugo Cores de fines de 2013 votando preferencias del propio congreso.

La totalidad cuenta en su acervo dilatadas trayectorias militantes y experiencias de gestin o legislativas que sin embargo no son simtricas. Dos dcadas atrs hubiera sido impensable que un indgena, un campesino o un obrero metalrgico presidieran un pas. Los esfuerzos de las derechas por denostarlos apelando a toda clase de insultos e invectivas, result infructuoso. Por caso Mujica, sea seguramente el ms respetado y valorado de los polticos a nivel internacional porque de entre sus mritos y debilidades se le reconoce la desvinculacin plena entre la participacin poltica y el provecho econmico personal. Algo que infundadamente se le atribuy a Lula. Sin embargo, decenas de dirigentes frentistas que han ocupado u ocupan altsimos cargos ejecutivos o legislativos han honrado y honran este principio que adems redunda electoralmente. No es el nico.

La riqueza humana y poltica del FA no proviene de un nico estilo, perfil o insercin social, lo que le da un carcter indito y profundamente plural, una multivariedad sobre la que luego la militancia ponderar aspectos tericos, ideolgicos o de personalidad de lderes. Pero las discusiones actuales se dan en un contexto de cierta desercin -y sectorizacin- de los comits de base que tienden a desdibujar al carcter movimientista del FA y a sobrederminar algunos aspectos de las candidaturas en una suerte de distancia estructural entre la poltica y los movimientos sociales. Esta preocupacin me parece mejor recogida en el nfasis discursivo de uno de los precandidatos, Oscar Andrade (el Boca) quien a la vez es quien proviene del mbito sindical obrero y explicita los riesgos de autonoma y distancia entre dirigentes y dirigidos cuyo perfil, para decirlo en trminos ms simples an, es el ms prximo a Mujica, aunque no cuente con su apoyo.

En lo personal poco me importan las chances de victoria en la interna. Tanto su precandidatura como las 3 restantes contribuyen a la socializacin y difusin del programa de la izquierda en la ciudadana. Su fraccin frentista cuenta con 4 brillantes opciones que haremos unitaria y frrea terminada la eleccin del 30 de este mes.

No tengo el derecho de votar, pero s la obligacin de exponerle al lector mi apoyo a Andrade. Personalmente creo que quien ms se aproxima al perfil de dirigente de base.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter