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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2019

No confundir los deseos con la realidad, evitar autoengaarse

Marta Harnecker
TopoExpress


Nota edicin: Con mucha tristeza y profundo dolor hemos de comunicar que nos ha dejado una gran amiga: Marta Harnecker. Mujer excepcional, siempre al lado de los trabajadores, de la revolucin, del socialismo. Descanse en paz.

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1. Por desgracia suele existir mucho subjetivismo en el anlisis de la situacin poltica. Suele ocurrir que los dirigentes movidos por su pasin revolucionaria tienden a confundir los deseos con la realidad. No se hace una valoracin objetiva de la situacin, se tiende a subestimar las posibilidades del enemigo, y, por otro lado, a sobrestimar las posibilidades propias.

2. Por otra parte, los dirigentes tienden a confundir el estado de nimo de la militancia ms radical con el estado de nimo de los sectores populares de base. Existe una tendencia en no pocas direcciones polticas a hacer generalizaciones acerca del estado de nimo del pueblo a partir de su propia experiencia, de la regin o sector social donde stas funcionan o, en un sentido ms general, de lo que perciben quienes las rodean, que siempre son los sectores ms radicalizados.

3. Es distinta la visin que tienen del pas los que trabajan con los sectores ms radicalizados, de la que tienen los que realizan su actividad poltica entre los sectores menos politizados. No tienen la misma visin del pas los cuadros revolucionarios que trabajan en un barrio popular combativo, que los que lo hacen con los sectores medios.

4. Esto mismo ocurre en los pases donde existen zonas de guerra y espacios polticos. Los guerrilleros que viven enfrentamientos reales con el enemigo, que han logrado obtener gracias a sus victorias militares el control de determinadas zonas, tienden a creer que el proceso revolucionario est ms avanzado de lo que consideran aquellos militantes que participan en los espacios legales en los grandes centros urbanos, donde el poder ideolgico y el control militar del rgimen es todava muy grande.

5. La nica garanta de no cometer estos errores es asegurar que los dirigentes sean capaces de evaluar la situacin, no en funcin de su estado de nimo, sino a partir de tomarle el pulso al estado de nimo del grueso de la gente, al estado de nimo del enemigo, a la realidad internacional. Una vez hecha esa evaluacin es preciso disear las lneas de accin que permitan capitalizar toda esa situacin.

6. Parecera una perogrullada decir que es importante que los dirigentes mximos aprendan a escuchar. Estimamos que esto es fundamental. Sucede, sin embargo, que algunos lderes estn tan impregnados de ideas preconcebidas acerca del estado actual de la situacin, de como estn las cosas, de lo que se puede hacer y de lo que no se puede hacer, y en su contacto con los dirigentes intermedios y de base tienden ms a trasmitirles su visin de las cosas que a informarse acerca de cul es el verdadero estado de nimo de la gente.

7. Puede ocurrir entonces que, a la hora de hacer los anlisis, se cometan errores, no tanto por falta de informacin, sino porque sta, a pesar de haber sido trasmitida correctamente y en tiempo oportuno por la militancia, no haya sido asimilada por la direccin.

8. Pero tambin es importante que los militantes y dirigentes intermedios sean objetivos al entregar la informacin. Algunas veces stos desinforman en lugar de informar al proporcionar, por ejemplo, cifras abultadas de determinadas movilizaciones o acciones.

9. Es bastante comn en poltica la tendencia a autoengaarse, a falsificar los datos de las movilizaciones, de los mtines, de los paros, de las fuerzas de que dispone cada organizacin. A decir, por ejemplo, que se ha logrado movilizar a miles cuando solo se ha logrado movilizar a centenas.

10. Este enfoque triunfalista es el producto de la errada concepcin de que siempre tenemos la razn, que siempre somos los mejores, de que todo lo que hacemos nos da resultado.

11. Y no solo ha existido un autoengao frente a las cifras, sino tambin en la evaluacin de las acciones que nos propusimos llevar a cabo. Si el objetivo era lograr determinada representacin parlamentaria y sta no se lograba, no se reconoca que los votos alcanzados estaban muy por debajo de las expectativas que se haban creado; se buscaba siempre la forma de presentar ese hecho como un triunfo, se deca, por ejemplo, que aumentaron los votos con respecto a la anterior eleccin. Si se propona un paro nacional y solo se lograban paros parciales no se reconoca el revs, sino que se hablaba de xito del paro porque en relacin con las acciones anteriores de este tipo se haba logrado un aumento de los trabajadores que no acudieron a trabajar, etctera.

12. Si los dirigentes no saben escuchar, para lo cual se requiere de una gran dosis de modestia revolucionaria, y, al mismo tiempo, reciben informaciones falseadas, lo que ocurre es que bajan lneas de accin que al partir de bases falsas no se ajustan a las posibilidades reales de los destacamentos con que se cuenta; se preparan batallas que por no estar basadas en la real correlacin de fuerzas pueden conducir a significativas derrotas.

Fuente: Captulo 12 del libro de Marta Harnecker Ideas para la lucha

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