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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2019

Revolucin en Sudn: las mujeres estn en primera lnea, como siempre

Olivia Macadr
Mediapart


En Sudn, la prensa internacional se sorprendi al ver la presencia masiva de mujeres durante la protesta que derroc al expresidente Omar al-Bashir. Histricamente, sin embargo, no es nada inusual que las mujeres sudanesas salgan a la calle por cuestiones polticas.

En el ambiente hay una sensacin incalificable. Algo entre la euforia, la asfixia y el vrtigo. Subidos al gran puente de hierro que domina la entrada del sit-in, centenares de hombres lucen banderas y martillean con piedras la pasarela propagando un ruido ensordecedor a cientos de metros a la redonda.

Tasqot bas! Tasqot bas! ( Cae y nada ms! ). En todas partes, la movilidad es reducida, falta el aire, las frentes gotean sudor y las camisas se pegan a la espalda. Pegados unos a otros, los sudaneses bailan, cantan y entonan eslganes revolucionarios al son de grandes altavoces que vomitan msicas saturadas da y noche. Al Bashir y sus cmplices, al TPI [Tribunal Penal Internacional] , Harami [los impenitentes, Omar al Bashir y su crculo prximo], estis acabados! , vociferan los manifestantes.

Estn ah desde el pasado 6 de abril y no han previsto en absoluto dejar el asedio organizado delante del cuartel general del Ejrcito, donde un consejo militar de transicin se ha hecho con el poder tras el golpe de Estado contra Omar Al Bashir, con el apoyo popular. Entre los manifestantes, incontables pauelos coloridos. Las mujeres estn en todas partes, se agitan, saltan y fuerzan el paso con fervor entre los stands de cacahuetes, los voluntarios con pulverizadores de agua y los inevitables empujones. Las encontramos, a menudo, con una bandera sudanesa echada a la espalda, a la entrada de la concentracin para registrar bolsos y confiscar bolgrafos y espejos de mano. Pero tambin estn en la pequea clnica montada para cuidar a las eventuales vctimas de insolacin, luxacin de tobillos y agotamiento. Tambin detrs de los micrfonos en los espacios dedicados a tomar la palabra.

Al margen de la muchedumbre, se ha montado una cafetera bajo un rbol, con sillas de plstico y una pequea caseta de chapa con una barra. Un grupo de mujeres se instalan all al atardecer. Piden caf con jengibre, charlan y ren a carcajadas. Son estudiantes de Farmacia y de Qumica que acuden ante el Ministerio de Defensa cada vez que tienen la oportunidad. Es normal estar aqu , explica una de ellas. Venimos a apoyar a nuestro pueblo, hombres y mujeres, vibramos al unsono en esta revolucin .

De manera frecuente, se oyen gritos estridentes que desgarran el cielo, como si la algaraba del ambiente quedara de repente en sordina cuando las mujeres llegan de improviso. La zagrouda [el canto de las mujeres] se ha convertido en su sea de adhesin all por donde pasan. En el pequeo local de la asociacin de profesionales sudaneses, figura central de las protestas, Khadidja Wahid diserta sobre la necesidad de pacifismo y anima, a las que no lo han hecho an, a comprometerse en esta lucha ininterrumpida desde hace ahora tres semanas, para la formacin de un gobierno de mayora civil. Hago un llamamiento a las mujeres para que formen parte tanto como puedan de esta revolucin, de manera pacfica, porque es un contrato establecido con nuestra conciencia a pesar de la peligrosidad de la contrarrevolucin que se est formando , explica.

Aunque las mujeres son tan visibles en estas sentadas, no se han unido a la revolucin dirigida por los hombres. Son muchas las que han organizado y formado las comitivas desde el comienzo de las protestas. Para la bueno y para lo malo. Desde el mes de diciembre, ms de cuarenta y cinco mujeres han sido puestas tras las rejas por su compromiso.

Adila es una de ellas. Esta joven de 28 aos se califica como activista del alma () porque as es como se llama a la gente que cree en sus derechos . Fue detenida el 16 de enero en un minibs por agentes del Servicio de Inteligencia Sudans (NISS) cuando iba con unas amigas a una manifestacin cerca del palacio presidencial para llevar provisiones a los manifestantes y hacerles el relevo. Nos hicieron bajar, nos separaron y despus nos llevaron a la comisara de polica de Amarat , cuenta la muchacha. All, me vendaron los ojos y me golpearon. Durante tres das no me dieron agua ni comida, me amenazaron con violarme y con meterse con mi familia. Todas las noches me despertaban y me hacan correr alrededor del cuartel con los otros sesenta y ocho hombre detenidos, hasta el amanecer, hasta el agotamiento .

Mediapart ha reunido numerosos testimonios de mujeres que relatan detenciones brutales similares, en las que la violencia ni te la planteas, sabes que est ah desde que te detienen hasta que te liberan . Marcadas, ms o menos bien tratadas en funcin de su etnia, algunas han denunciado agresiones sexuales, a otras les han rapado la cabeza como prueba ltima de la voluntad de humillarlas. No nos han detenido especficamente por ser mujeres -cree sin embargo Adila-, sino porque ramos personas comprometidas, de la misma manera que los hombres .

Sin embargo, un informe reciente de Human Rights Watch dice que los servicios de seguridad sudaneses han puesto el foco sobre las mujeres y las chicas durante la represin. En virtud de la llamada disciplina general , que permite detener a personas principalmente mujeres que se visten de manera juzgada como irrespetuosa, la polica de orden pblico ha reprendido y arrestado a las manifestantes por llevar pantalones, pelo demasiado visible bajo el pauelo o por montarse en coches con hombres.

El 9 de marzo de 2019, nueve revolucionarias fueron tambin condenadas a veinte latigazos y un mes de crcel por rebelin , cuando el da anterior al-Bashir haba anunciado la liberacin de todas las manifestantes detenidas durante la protesta del da de la mujer (la jornada de lucha por los derechos de las mujeres). Maltratada psicolgicamente, privada de todo, Adila fue puesta en libertad tres das ms tarde, una suerte , dice. Poco despus de su liberacin, comenz una huelga de hambre y volvi a manifestarse con todas sus compaeras liberadas de prisin para pedir la absolucin de las que estn todava tras las rejas. Qu tiene de extrao ver a las sudanesas en la calle? -dice, molesta- Claro que nos manifestamos! Si no salgo a pedir mis derechos, no me los van a servir en bandeja .

Suprimir treinta aos de retroceso en los derechos de la mujer

Quienes estn sorprendidos de ver a las mujeres sudanesas participar en las protestas actuales estn perpetuando la falsa idea de que las mujeres que viven bajo sociedades patriarcales estrictas son polticamente ignorantes o no estn comprometidas. Pero su participacin entusiasta prueba una vez ms lo contrario , apunta Sondra Hale, profesora de Antropologa y de Estudios de Gnero de la Universidad de California. Las sudanesas han sido siempre activas en el plano poltico, como todas las dems mujeres en el mundo , seala.

La manifestante sudanesa tiene, adems, una denominacin propia: Kandaka . Un ttulo tradicionalmente otorgado a las reinas nubias en el antiguo Sudn que dejaron a su pueblo la herencia de mujeres autnomas que luchan con tenacidad por su pas y sus derechos , explica en su cuenta de Twitter Hinda Makki, activista por la educacin interreligiosa, el antirracismo y el derecho de las mujeres.

Sudn tiene una larga historia de activismo femenino, a menudo demasiado ignorada, desde los aos 40. Son las mujeres del norte urbano que, siendo las primeras, han formado organizaciones militantes. La ms importante de ellas era la Unin de Mujeres Sudanesas, fundada en 1952 junto a otros grupos pioneros como la Liga de Chicas Cultas, la Asociacin por la Promocin de la Mujer y las Hermanas Republicanas, rama femenina del grupo de reforma islmica, Hermanos Republicanos.

Las que dirigan estos grupos eran con frecuencia bastante jvenes, generalmente de menos de 20 aos -precisa Marie Grace Brown, profesora de Historia y titular de la Universidad de Kansas, autora de Khartoum at Night, Fashion and Body Politics in Imperial Sudan 3-. Estas organizaciones cubran todo el abanico poltico, pero ponan todo el acento en la educacin y el compromiso social de las mujeres , recuerda esta especialista. Adems de estas organizaciones exclusivamente femeninas, las sudanesas se han unido igualmente al Partido Comunista que era el nico partido en Sudn que admita a mujeres como miembros. Las militantes eran tambin fervientes partidarias del movimiento nacionalista. En 1953, cuando se perfilaba la independencia de Sudn, centenares de ellas organizaron una marcha desde Jartn a Omdurman .

Algunos dirn que es un detalle de trapitos, ya que estas mujeres han utilizado sus tob [vestido tradicional sudans compuesto por una falda amplia y un largo velo blanco] para ser identificables en el marco de su estrategia poltica. Desde los aos 40, el tob blanco era el atuendo de cada da de las mujeres de las clases medias y superiores. Las activistas descubrieron que vestirse con modestia les permita ser ms radicales en sus reivindicaciones polticas , explica Marie Grace Brown.

Un uniforme reactualizado hace algunas semanas por Alaa Salah, una joven manifestante que, vestida con el hbito tradicional convertido en smbolo poltico, ha sido bautizada como icono de la revolucin mientras recita poemas a la gente, retomando as el smbolo muy conocido de la mujer sudanesa que escribe poemas a su marido que parte al frente.

Sin embargo, es verdad que su participacin en el activismo pblico ha aumentado visiblemente en este levantamiento , reconoce Sondra Hale, que estima que es su exuberancia la que ha podido sorprender a los observadores. Una de sus movilizaciones ha sido particularmente entretenida: en el Minbar chat , un grupo de Facebook exclusivamente femenino dedicado a hablar sobre las relaciones amorosas, sealar a hombres que les gustan o perseguir a maridos infieles, han implantado un sistema de vigilancia para identificar y desvelar a agentes del NISS camuflados como civiles e implicados en la represin de manifestantes.

Si la mujer sudanesa est histricamente tan comprometida como el hombre, es portadora adems de la lucha para recuperar los derechos de los que ha sido privada durante los treinta aos de dictadura islamo-militar de Omar al-Bashir. A lo largo de las tres ltimas dcadas, el antiguo rgimen muy influenciado por la ideologa islamista y en particular por el islam poltico de los Hermanos Musulmanes ha limitado la presencia de mujeres en el espacio pblico.

En cumplimiento de la clusula moral del Cdigo Penal, desde 2016 han sido condenadas a flagelacin 15.000 mujeres, segn la Iniciativa Estratgica para las Mujeres del Cuerno de frica. Miles de mujeres han sido objeto de medidas represivas por parte de la polica y han sido retiradas poco a poco del espacio pblico, limitando as su activismo directo -seala esta ONG-. En consecuencia, la fuerte presencia pblica de las mujeres en las recientes manifestaciones es una seal de la importancia de esta situacin para ellas. Arriesgndose a las balas, arrestos y acosos, las mujeres activistas de hoy llaman tambin la atencin sobre el hecho de que el Gobierno no ha conseguido proteger a las mujeres y sus intereses .

Segn el Gender Equality Index, en 2018 Sudn estaba en el puesto 129 de 147 pases sobre igualdad entre hombres y mujeres. Estaba en el puesto 109 cuando se cre este ndice, en 1995 3. En Sudn, el papel de la mujer es comnmente reconocido como esencial, pero desgraciadamente la masculinidad continua viendo a la mujer como slo una mujer , apunta Azza Mustafa, profesora de Ciencias Polticas en la Universidad de Jartn, que desea que la mujer sea mejor considerada en el seno de una sociedad acostumbrada a la influencia negativa del islamismo radical.

En calidad de tal, ha organizado hace unos das, con un grupo de activistas, la marcha de las mujeres . Estaba a tope de gente, slo nuestra comitiva reuna a ms de trescientas mujeres , nos explica. Nuestra principal reivindicacin era no olvidar a la mujer en esta revolucin precisa-. Tenemos capacidades polticas reales, una buena experiencia y muchos diplomas entre nuestras filas. Por lo tanto, hemos pedido que los hombres importantes dejen de mirarnos como algo secundario y hemos reclamado la formacin de un Gobierno y de un Parlamento paritarios .

Fuente: https://www.mediapart.fr/es/


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