Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2019

Derechizacin y negacionismo histrico

Editorial Revista CEPA


 La historia pervive en el ncleo de cada conflicto. Una comprensin fiel [] del pasado ofrece una posibilidad de paz. La distorsin o manipulacin de la historia, en cambio, sembrar por s sola el desastre. [] Una desinformacin histrica, incluso del pasado ms reciente puede causar un dao tremendo.

Ilian Papp, Los diez mitos de Israel, Akal, Madrid, 2019, p. 7.

 

1

En diversos lugares del mundo se ha impuesto un proyecto de tipo ideolgico y cultural que apunta a borrar la memoria de lucha de los oprimidos y explotados, al tiempo que se enaltece la imagen de los poderosos como los nicos hacedores de la historia. A este proyecto se le denomina negacionismo histrico y se ha extendido como una mancha de aceite por el mundo entero, incluyendo a Amrica Latina y Colombia, siendo el complemento de la derechizacin de la poltica y la sociedad. Es un negacionismo histrico de clase, impulsado por los sectores dominantes y poderosos, que fomentan la idea que los ricos y opulentos han llegado a donde estn gracias a su esfuerzo personal y su podero no se basa en el saqueo, la expoliacin y los crmenes.

El negacionismo histrico niega lo que es evidente y obvio, lo difcil de ocultar y esconder, lo que no requiere mayor explicacin, pues casi habla por s mismo, algo as como negar que el agua moja o el fuego quema. Dos casos nos indican la expansin del espectro negacionista en el capitalismo actual, que consideramos brevemente para luego hablar del caso colombiano.

Polonia: El gobierno de extrema derecha del partido Ley y Justicia ha aprobado una ley en la cual se estipulan condenas penales para quien afirme que los polacos participaron en el exterminio judo durante la Segunda Guerra Mundial. En concreto se prohbe el uso de expresiones como campos de exterminio polacos o campos de la muerte polacos y quienes las empleen debern pagar hasta tres aos de crcel. Con esto se pretende negar que unos 200 mil judos fueron entregados a los nazis por ciudadanos polacos o asesinados por ellos mismos. Incluso, el gobierno de Polonia ha querido conferirle a esta ley un carcter de extraterritorialidad, con la pretensin abusiva de prohibir en cualquier lugar del planeta que se acuse a un sector de polacos de complicidad con los crmenes del nazismo. Ya han intentado aplicar ese carcter de extra-territorialidad con Pgina 12, a la que han pretendido juzgar por haber publicado artculos sobre el caso en cuestin. Segn el presidente de Polonia (cristiano, conservador, nacionalista y derechista), Andrzej Duda, esa ley "preserva los intereses de Polonia, nuestra dignidad y la verdad histrica, para que los juicios sobre nosotros en el mundo sean honestos, que se abstengan de difamarnos ". Esta ley busca promover el orgullo nacional, y la xenofobia que en estos momentos caracteriza al gobierno polaco con respecto a los extranjeros, a los que denomina como parsitos.

Brasil: En 2018 gan las elecciones el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, un personaje xenfobo, racista, misgino, homofbico y negacionista, entre otras envidiables virtudes. Uno de los soportes de su gobierno (en el que en realidad gobiernan ex -militares y fundamentalistas religiosos) es el negacionismo, climtico e histrico. Sobre el primer asunto, Bolsanaro y sus ministros dicen que el cambio climtico y la destruccin ambiental no existen sino que forman parte de un complot marxista para impedir el crecimiento econmico. Ese atrabiliario personaje ha dicho que va a "combatir la basura marxista" del sistema educativo brasileo, con la expulsin de profesores y funcionarios pblicos que sean considerados como rojos, es decir, comunistas. En plena campaa electoral, Bolsanaro asegur que ingresara con un lanzallamas al Ministerio de Educacin, regido hoy por el Inquisidor colombiano Ricardo Vlez, para eliminar cualquier rastro de la obra de Paulo Freire.

El presidente del Brasil es un admirador de la dictadura del perodo 1964-1985 en su pas, a las que exalta por el orden y mano dura contra sus adversarios. Es admirador del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra , uno de los torturadores de la poca, con lo que incurre en apologa del crimen, negacionismo histrico y banaliza una terrible dictadura. Eso ha sido posible porque en Brasil nunca se castig a los represores, que fueron favorecidos con una Ley de Amnista de 1979.

Bolsonaro retoma el peor discurso anticomunista de la Guerra Fra, que destila odio y racismo con los que son considerados como comunistas, y dicho discurso se sintoniza con los proyectos de la coalicin de evangelistas, agroindustriales y varias facciones ultraconservadoras, entre ellas ex militares, que es el sostn poltico y social de Bolsonaro. Esta coalicin pretende que Brasil explote y entregue sin cortapisas las riquezas hdricas y biolgicas de la Amazonia, de ah el odio y desprecio por los indgenas y campesinos de la foresta tropical. El culto a la mano dura, al autoritarismo de la dictadura, simplemente evoca lo que se hace en la actualidad, so pretexto de erradicar el pensamiento crtico y para ello nada mejor que negar la historia de la dictadura. Tambin emerge el patrioterismo barato, con el rechazo a los extranjeros y migrantes, lo que lo asemeja al caso de Polonia.

2

Colombia: El negacionismo histrico en Colombia es de vieja data, compatible siempre con la desigualdad estructural y la injusticia que permea a nuestra sociedad, y en el cual han sido participes directos las jerarquas catlicas, miembros del partido conservador y militares. As lo demuestra lo acontecido durante la Masacre de las Bananeras (1928), perpetrada por el Ejrcito colombiano, cuando el comandante de ese operativo criminal, el General Carlos Cortes Vargas, la neg aduciendo que solamente haban muerto nueve personas, uno por cada punto del pliego de peticiones que haban presentado los trabajadores.

Los voceros de diversos sectores de las clases dominantes (agrupados polticamente en torno al Centro Democrtico) han sentado las bases de un nuevo revisionismo histrico sobre importantes luchas de las clases subalternas o acciones que las afectan. Al respecto, la Senadora Mara Fernanda Cabal, ligada al gremio de los ganaderos (financiadores y organizadores de grupos paramilitares), ha dicho que la masacre de las bananeras fue un invento de Gabriel Garca Mrquez, que nunca aconteci. Esa misma senadora ha agregado que los asesinatos de Estado durante el gobierno de lvaro Uribe Vlez (conocidos con el eufemismo de falsos positivos) estaban justificados porque los ejecutados eran unos delincuentes, que en el Palacio de Justicia no hubo desapariciones forzosas porque ya estn apareciendo y, por supuesto, que en Colombia no ha habido conflicto armado, sino una amenaza terrorista

Ahora el negacionismo histrico tiene nuevos bros, ms evidentes si se tiene en cuenta que desde hace algunos aos se vena hablando de manera recurrente de la paz, haciendo alusin a la desmovilizacin de la guerrilla de las Farc. En el contexto de aparente fin del conflicto armado con una de las partes, se gener la ingenua suposicin de que ahora si iba a brillar la luz de la historia y se esclarecera la responsabilidad criminal del bloque de poder contrainsurgente (formado por el Estado y las clases dominantes) en la guerra que nos asola desde hace ms de medio siglo.

Esa vana ilusin pronto se ha esfumado, tanto en lo referente a la interpretacin histrica, como al incumplimiento descarado de los mal llamados acuerdos de paz, por parte del Estado colombiano y las clases dominantes, que han hecho trizas los acuerdos de La Habana y del Teatro Coln.

Este negacionismo histrico criollo enfatiza como idea cardinal que en Colombia no ha existido conflicto armado. En esa direccin, los intelectuales y periodistas orgnicos de la extrema derecha nos aseguran que el democrtico Estado colombiano ha estado asediado por terroristas y, en legtima defensa, ese Estado y las clases dominantes se vieron obligadas a organizar grupos de matones para defenderse y proteger la sagrada propiedad privada. Con este presupuesto se bendice al paramilitarismo, al que se presenta de manera benigna como una respuesta adecuada a la existencia de la guerrilla, sin que se relacione con decisiones polticas del Estado y las clases dominantes. En el mejor de los casos, si existieran responsables por parte del Estado son simples casos aislados (unas cuantas manzanas podridas), pero no responden a ninguna estrategia estructural de fomentar el terrorismo de Estado.

Con este negacionismo se pretende que la sociedad colombiana nunca pueda conocer la responsabilidad directa del Estado, de las fuerzas armadas y de los hombres de bien del pas, en los crmenes perpetrados en los ltimos 70 aos y no se sepan los nombres de los organizadores de genocidios polticos, como los de la Unin Patritica, y de las numerosas masacres de paramilitares a lo largo y ancho del pas.

De la misma forma, se difunde la mentira que Colombia es una sociedad justa e igualitaria, que ha soportado el bandidaje de enemigos del orden y la propiedad, sin que existan razones que expliquen la existencia de la insurgencia armada y de la protesta social. Entre los enemigos de ese orden democrtico se incluye a los que son denominados como terroristas o sus cmplices, entre los cuales se seala a dirigentes polticos de izquierda, profesores, estudiantes, sindicalistas, campesinos, mujeres pobres y a todo aquel que sea visto como un potencial peligro para el capitalismo colombiano. Lo peor es que no solo se les seala con el dedo acusador, sino que se les est matando a cuentagotas de sangre.

La estrategia negacionista en Colombia adquiere recurre a diferentes instrumentos, con el fin explcito de instaurar la amnesia colectiva y obligatoria, algo esencial para el rgimen Uribe-Duque en su ambicin de permanecer en el poder por mucho tiempo, y en limpiar su trayectoria criminal. Por eso, han copado, con sus fichas de extrema derecha y negacionistas abiertos del conflicto armado al Centro de Memoria Histrica, institucin que tampoco ha sido tan independiente y crtica, como ahora pretenden algunos de sus defensores, puesto que parte de la premisa de que todos los actores armados son responsables de la violencia (eso s, menos el Estado) que en Colombia nunca ha habido terrorismo de Estado y que no hubo genocidio de la UP, entre algunas de sus posturas finamente negacionistas.

No resulta extraa la ofensiva de tipo educativo de tinte negacionista con la publicacin de textos escolares, uno de ellos de Editorial Santillana, dirigido a nios de quinto de primaria, en el que se hace una apologa de la Seguridad Democrtica, sin que se mencionen los diez mil crmenes de Estado (mal llamados falsos positivos) que se realizaron durante este perodo nefasto de la historia colombiana.

Los voceros del Centro Democrtico han ido ms lejos an en su labor negacionista al pretender crear leyes que prohban la enseanza crtica y la formacin poltica, con argumentos similares a los de Jair Bolsonaro en Brasil. Se quiere, simplemente, que las nuevas generaciones de colombianos no puedan conocer la magnitud del Terrorismo de Estado en Colombia y terminen defendiendo a los terratenientes y los grupos econmicos (los cacaos) que han ensangrentado este pas.

3

El negacionismo histrico en Colombia justifica un presente, dominado por el odio como razn de ser de los colombianos, lo que ha calado en la fibras sensibles del habitante comn y corriente de este pas: odio hacia todos los otros (insurgentes, pobres, lderes sociales, venezolanos), a los que se llama a exterminar. Un instrumento fundamental para difundir ese odio, que acompaa el negacionismo histrico, son los grandes medios de desinformacin (RCN, Caracol, El Tiempo, El Espectador, Semana), propiedad de los verdaderos dueos de Colombia. De esta manera se legitima el crimen, que adquiere connotaciones transnacionales, ya que el rgimen colombiano es un pen incondicional de los peores criminales de todos los tiempos, que gobiernan en los Estados Unidos.

El negacionismo histrico genera una verdad mentirosa, excluyente, indolente y legitimadora del odio y del crimen, por lo que no es raro que hasta personas que no tienen la ms mnima idea de lo que sucede en Colombia o en el exterior (embrutecidas por falsimedia) sealan como terrorista a aquel que diga algo, piense o critique, e incluso se legitima que se mate o desaparezca a quien es calificado de ese manera. De ah se desprende la legitimacin del discurso terrorista de que los culpables de la violencia en Colombia son los insurgentes y estos son los que deben ser condenados y extraditados sin dilacin, mientras los verdaderos responsables del Estado y las clases dominantes (entre ellos varios ex presidentes) posan como ilustres ciudadanos, aunque tengan sus manos untadas de sangre. Porque el negacionismo tiene la particularidad de ocultar esas verdades incomodas mediante la evasin y el ensaamiento con los otros, con los perseguidos.

As como se afirma que el pasado se reconstruye en funcin del presente y ste se explica por lo que sucedi en el pasado, puede decirse que el pasado se niega en funcin del presente y con la intencin de perpetuarlo. Tal es la misin del negacionismo histrico: perpetuar en el futuro el presente de miserias e injusticias, y por ello se cierran las ventanas insurgentes del pasado, que nos muestran una historia pletrica de luchas y rebeliones, y tambin de represin y escarnio por parte del bloque de poder contrainsurgente. No podemos dejar, en consecuencia, que el enemigo de clase nos derrote tambin en el terreno de la historia, con la negacin de la lucha y con la imposicin de su relato de muerte y sumisin.

En esa direccin, nuestra tarea consiste en recuperar y reivindicar nuestras luchas como parte de una historia viva, que aliente los combates de nuestro presente e ilumine otro futuro, porque no se olvide que el futuro est en el pasado, en la memoria de las luchas por la dignidad, la justicia y la libertad. La lucha de clases se proyecta hacia el pasado, por su apropiacin o su negacin, y por eso es un terreno en disputa que no se debe dejar en manos de los poderosos y sus negacionistas de cabecera.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter