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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2019

Nueva temporada paramilitar

Manuel Snchez
Rebelin


Pldora para la memoria

En Colombia, en las dcadas de 1980 y 90 las guerrillas crecieron de forma considerable en nmero, territorio, capacidad poltica y militar; convirtindose en una opcin de vida para los desposedos y una amenaza para los intereses del imperio estadounidense, la burguesa y el Estado.

Los EEUU y el gobierno colombiano para contrarrestar el auge de las organizaciones revolucionarias disearon y aprobaron varias estrategias legales e ilegales.

Entre las legales las ms conocida fue el Plan Colombia [1], hoy llamado Plan Paz Colombia, [2] con el pretexto de combatir el narcotrfico, brinda presupuesto, asesora militar, aeronaves, equipos, armamento de guerra, de inteligencia y otros, que se utilizan en la lucha contrainsurgente, agresiones fsicas y psicolgicas a la poblacin.

Las ilegales, se iniciaron en 1987 cuando narcotraficantes, terratenientes y militares en unidad, apoyo y coordinacin; contrataron al mercenario Israel Yair Klein, [3] para que en la zona de Puerto Boyac (Magdalena medio) entrenara en las ms horrendas e inhumanas prcticas de tortura, un grupo inicial de 60 hombres bajo el mando de Fidel Castao.

Cumpliendo el plan estratgico, ese grupo de mercenarios dio origen a lo que conocemos como los paramilitares; luego esas bandas se convirtieron en una Federacin, agrupadas en las Autodefensas Unidas de Colombia [4] (AUC). Comenzaron su accionar criminal infundiendo miedo y terror a civiles, en Antioquia en los municipios de Segovia, San Carlos, el Urab; extendindose por bloques en el resto del pas.

Con la excusa de combatir a las guerrillas los paramilitares cometieron 2.505 masacres con un saldo de 14.660 vctimas [5] , entre ellas 7 millones de desplazados y mas de 6.5 millones de hectreas de tierras despojadas actas para la produccin agropecuaria. [6]

Desplazamiento aplicado para que las tierras despojadas pasaran a manos de terratenientes, trasnacionales, empresarios en su mayora polticos o familiares; para destinarlas a los monocultivos especialmente los biocombustibles, la ganadera intensiva y la extraccin de recursos naturales. Para los narcotraficantes fue la monopolizacin del negocio en el control de los cultivos y la creacin de rutas, como parte la financiacin de sus grupos paramilitares y concluir con el plan de la contrarrevolucin.

Los llamados territorios liberados devastados y desolados por la maquinaria de guerra contrainsurgente, fueron repoblados con el fin de eternizar el control territorial y realizar sin resistencia social y poltica los grandes negocios para lo que los haban destinado.

Todo ello con la cooperacin del Estado colombiano y los Estados Unidos, tal y como lo han hecho en otros pases como Nicaragua y Afganistn.

El pacto para legalizacin del paramilitarismo

En ao 2001 se firm un pacto histrico: el pacto de Ralito [7], que fue la alianza de la clase poltica tradicional con el Estado Mayor de las Autodefensas Unidas de Colombia, para consolidar el proyecto poltico de las AUC, con el objetivo refundar nuestra patria y de firmar un nuevo contrato social.

En complicidad con la Registradura Nacional, a travs de la corrupcin con recursos del negocio del narcotrfico y la intimidacin con su estructura paramilitar; la coalicin polticos - narcos- AUC, logr imponer desde concejales hasta el presidente, para sumar escaos electorales y controlar desde all las tres ramas del poder. Lo que se conoci una parte como la parapoltica. [8]

En el ao 2002, la sociedad organizada denunci la crisis humanitaria ante organismos internacionales, recibiendo respaldo y rechazo que presion al mayor gestor y promotor de las bandas paramilitares lvaro Uribe Vlez, para que aprobara la ley 728 y los decretos necesarios para que en noviembre de 2003 se iniciara el supuesto desarme y desmovilizacin.

La ficticia desmovilizacin sirvi para que grandes narcotraficantes legalizaran su accionar delictivo, los jefes paramilitares que pretendieron contar la verdad de sus orgenes y su cooperacin con la fuerza pblica, polticos y empresarios; fueron extraditados a los EEUU, sin rendir cuentas ante la justicia colombiana por las violaciones y crimines de lesa humanidad, no hubo reconocimiento a las vctimas ni garantas de no repeticin. Revictimizando a los desplazados y desaparecidos que an continan siendo buscados por sus familiares.

Sin embargo, parte de la informacin dada por los jefes paramilitares, logra involucrar al presidente lvaro Uribe junto a su hermano Santiago Uribe, informacin que a su vez es utilizada por el Gobierno estadounidense para manipular a sus intereses al jefe del partido de gobierno Centro Democrtico.

Pero ni el paramilitarismo ni el narcotrfico se acabaron, solo cambiaron de nombre y mandos. El desplazamiento, expropiacin, asesinatos y masacres entre otras acciones continan en coordinacin, complicidad y apoyo estatal.

Los militares colombianos son sus cmplices. Desde la poca del entonces procurador general de la nacin Horacio Serpa Uribe quien defina esta relacin como una forma simplista de pensar que los enemigos de mis enemigos son mis amigos, prctica que no ha cambiado, sino que han tomado medidas y mejorado la coordinacin para evitar ser implicados.

Nueva temporada paramilitar 2019

No contentos con el poder que tienen en el pas, aprovechando el desarme y desmovilizacin de las FARC, vuelven a arreciar su accionar para tratar de aduearse de los territorios estratgicos que no controlaban, para los planes extractivistas, de infraestructura y reposicionamiento de las trasnacionales, monopolios y empresarios nacionales.

Ahora sus objetivos o blancos militares principales no son las guerrillas, sino las organizaciones, lderes y personas que se oponen a estos intereses o se convierten en amenazas a los poderes polticos locales, regionales y nacionales.

En todo el accionar de una u otra manera siempre se hace en coordinacin y complicidad de la fuerza pblica y otros organismos del estado, con el apoyo de trasnacionales, empresarios y polticos entre otros. Para esto lo hacen de varias formas:

Para sus acciones ejecutadas por ellos mismos de forma encubierta, lo hacen a nombre de las guilas Negras sobre todo en las ciudades y cascos urbanos. En comunas o barrios de conflicto se asocian y coordinan con bandas de narcotraficantes y delincuenciales, para que a cambio de dejarlos trabajar u operar extorsionando, con el microtrfico y otros negocios, cuyo lucro reparten, hagan control territorial y proporcionen inteligencia.

En zonas rurales donde hay presencia y control de bandas narcoparamiltares, coordinan proporcionndoles informacin y seguridad para que avancen y consoliden nuevos territorios y sean ellos quienes ejecuten las tareas de guerra sucia.

Debido a lo anterior y mientras el estado no se deslinde de esas prcticas que con su accionar afecta al pueblo y saque la violencia de la poltica, ser muy difcil lograr esa tan anhelada y necesaria paz para Colombia.


Notas

[1] https://www.telesurtv.net/news/Que-es-realmente-el-Plan-Colombia--20160128-0078.html

[2] https://www.telesurtv.net/opinion/Santos-Trump-y-el-Plan-paz-Colombia-20170518-0047.html

[3] https://elturbion.com/?p=1690

[4] https://www.revistadelcesla.com/index.php/revistadelcesla/article/view/352

[5] http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2013/bastaYa/basta-ya-memorias-guerra-dignidad-new-9-agosto.pdf

[6] http://www.forjandofuturos.org/noticia_interior.php?id_ent=739

[7] https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-2362702

[8] https://www.semana.com/on-line/articulo/guia-practica-para-entender-escandalo-para-politica/84455-3
 

Manuel Snchez (Colombia). Maestro en ciencias polticas. Investigador y analista de conflictos armados y Mster en Geopoltica. [email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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