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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2019

Santrich, un ejemplo de dignidad y resistencia antiimperialista

Horacio Duque
Rebelin


La estigmatizacin y el linchamiento sin lmites a que ha sido sometido Jess Santrich por parte de la ultraderecha, incluidos delegado del Imperio y las fichas satelitales de traje verde, es comparable con el ultraje montado a Lula, en el Brasil; a Cristina Kichner, en Argentina; a Evo, en Bolivia; a Correa en Ecuador; y a Maduro y Cabello en Venezuela, estos ltimos sometidos a un continuado ataque toxico sobre narcotrfico y Carteles mafiosos, en el marco de una estrategia para derribar el gobierno bolivariano de Venezuela e imponer una marioneta a la medida de las pretensiones monroistas del imperialismo gringo de Trump.

Se necesita la fuerza moral, la conviccin ideolgica, la certeza poltica y la reciedumbre humana de Santrich para soportar con dignidad y decoro la brutal embestida de los poderes oligrquicos que han enfilado todas las bateras para acallar y destruir esta voz prodigiosa que no se ha silenciado en su defensa de los contenidos de una paz democrtica y con justicia social. Defensa que se dej sentir desde el primer momento de la instalacin de la Mesa de dilogos de La Habana entre el gobierno del seor Santos y las Farc.

Todos a una en el campo de la derecha, con inclusin de los colaboradores al interior de las Farc, encauzaron su disposicin para silenciar esta expresin critica que observaba con agudeza desbalances, omisiones y precipitudes mortales como aquella que forz unas zonas veredales y una entrega exprs de las armas al gusto de la cpula militar contando con la comedida aquiescencia de CA. Lozada, empeado con otros de su cuerda en una fatal rendicin de la resistencia agraria.

Se necesit la maledicencia y simpleza de la delegacin oficialista para sugerir en Bogot y delante del seor Santos la emanacin de la disidencia desde la reflexin heterodoxa de Santrich y Mrquez, la cual planteaba desde su alero incoherencias y laxitudes incompatibles con la plataforma fundacional de la resistencia agraria encarnada por el ncleo de combatientes marquetalianos.

Con tal infundio se desata la persecucin a Santrich y se construyen, por los aparatos de inteligencia y policiales como la Dea (Cia incluida), toda suerte de maniobras y trampas para dar cacera al insurgente rebelde.

Fueron largos meses en los laboratorios de la provocacin para tejer el escenario del engao que cerrara con la acusacin por narcotrfico y, obvio, con una extradicin exprs para encadenar de por vida la honradez y transparencia revolucionaria del inconforme con un Acuerdo que no era ms que la vulgar copia de los manuales de pacificacin del Consejo de Seguridad de la ONU. Deba hacerle compaa a Trinidad en las mazmorras del imperio.

Las alarmas se prendieron con el Primer Congreso constitutivo del partido de las Farc. En ese evento y sus plenarias se hizo evidente la derrota de la camarilla empeada en la claudicacin frente al rgimen neoliberal mediante la renuncia a los principios y a los consensos bsicos de la resistencia revolucionaria.

Conocidas las votaciones en el Congreso, con amplio apoyo a Santrich y Mrquez y su cerrada defensa del proyecto histrico socialista de las Farc para destruir el rgimen antidemocrtico del neoliberalismo oligrquico, se echaron a rodar toda suerte de acciones para estrangularlo.

La primera maniobra fue desconocer las votaciones mayoritarias de la plenaria conformada por 1120 delegados del Congreso. Timochenko, Losada, Granda, Alape y otros se las arreglaron para sumar delegaciones ausentes o ficticias con el fin de hacerse con la Presidencia y otros cargos estratgicos del nuevo partido. Los pasos siguientes encadenaron torpes acciones para estigmatizar y arrinconar a los rebeldes.

En ese cometido Gabriel ngel, el escribiente de oficio de Timochenko, cumpli un papel nefasto, pues sus escritos en las Dos Orillas se enfilaron a mentir y a ridiculizar las banderas revolucionarias de la izquierda marxista y leninista de las Farc. Su narrativa de renegado no ahorro ni ahorra eptetos ni metforas para embellecer las supuestas virtudes democrticas del rgimen oligrquico imperante. Qu vergenza de ex combatiente. Que alma de traidor la de este sujeto engolosinado con las migajas de los poderosos. Que pequeez humana extraviada.

Todos esos escritos y las peridicas declaraciones de Timochenko y sus compinches fueron preparando el terreno para el ataque criminal contra Santrich.

Justificaron por lo dems el montaje judicial arguyendo que el perseguido deba demostrar su inocencia insinuando su culpa en el delito de narcotrfico tal como lo perfilo el expediente policial gringo.

Santrich fue acercado con picarda a la trampa y encarcelado cobardemente por el Fiscal y la Dea.

Fueron largos meses en la prisin de La Picota resistiendo dignamente el atropello. Los verdugos creyeron que Santrich era pan comido y su derrumbe moral inevitable. Se equivocaron completamente.

Al final se impuso la razn y el argumento fundamentado de su defensa jurdica. La Jep lo puso en libertad por falta de pruebas y, despus de su corto regreso a los calabozos de la Fiscala como producto de otra trampa, recupero la libertad y su puesto de combate en las cmaras legislativas por una decisin autnoma de la Corte Suprema de Justicia que tutelo sus derechos polticos.

Con su presencia en la Cmara de Representantes se ha pretendido otro montaje para lincharlo y excluirlo. Lo hacen, hgame el favor, los que en la vspera se derramaron en elogios y aplausos con el General Nicasio Martnez, a propsito de su ascenso, cuestionado por la prensa internacional, nacional y los organismos de derechos humanos como el responsable y director de una Brigada de asesinos de campesinos en la Guajira y el Cesar. Ah si todo fue silencio de parte de algunos supuestos opositores (Asprilla, Muoz, Gobertus) que hoy se rasgan hipcritamente las vestiduras porque Santrich haciendo uso de sus derechos hace presencia en el escenario legislativo. Qu vergenza de tipos y de tipas. Que ruina humana amontonada, por fortuna pasajera.

Con los das la inteligencia de Santrich brillara por sus debates y sus agudas observaciones frente al gobierno, sus polticas y frente a tanto trnsfuga que hoy se retuerce para complacer la elite oligrquica que domina y explota el Estado y la sociedad colombiana.

Tengo la certeza que Santrich ser hacia el futuro, por encima de toda adversidad, el mximo representante del Partido/Movimiento de los ex combatientes revolucionarios y de aquellos que an resisten las lgicas de la dominacin plutocrtica. A quienes renegaron, el aire solo les alcanza para acomodarse con el rgimen.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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