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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2019

Chinatown (1974), de Roman Polanski
La codicia no tiene nacionalidad

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


En 1974 aparece Chinatown, la obra de Roman Polanski, catalogado como filme de misterio por la crtica y ya se sabe, por Garca Lorca: Solo el misterio nos hace vivir. Solo el misterio. Escchese/lase bien: un filme de misterio, tal como lo describe el propio cineasta, al hablar de su inters por hacer el filme en una ciudad que nunca fue su lugar predilecto para vivir: Aunque Los ngeles era el lugar del mundo en el que menos me apeteca vivir, me interesaba mucho hacer la pelcula. No solo por el dinero, que no estaba nada mal, ni por el porcentaje sobre los beneficios que jams me haban ofrecido, sino tambin porque senta deseos de hacer algo completamente distinto en este caso, un filme de misterio de gran calidad en el que se iba a mostrar de qu manera la codicia humana haba configurado la historia y las fronteras de Los ngeles. (1) Pero, la cosa se complica cuando se sabe que la obra en mencin, ms que un filme noir o un thriller o un filme de gngsters, es lo que el crtico Miguel Maras llam en la dcada de 1970 una Detective Story. Pues esa es la de Jake Gittes (Jack Nicholson), el detective privado que protagoniza Chinatown:  un ejemplar clsico de la fauna literaria de la que desciende. La historia detectivesca es un subgnero cuyas ms ilustres figuras literarias, seran: Dashiell Hammett (1920/30), Raymond Chandler (1940/50) y Ross MacDonald (de 1944 a mediados de 1970, ya que una de sus novelas relevantes, La bella durmiente, data de 1973). Pertenecen asimismo al misterio, las novelas de espas, como 39 escalones (1915), del escritor y estadista escocs John Buchan; o las series de James Bond, creadas por Ian Fleming, o la de Smile, de John Le Carr; de este ltimo son El espa que surgi del fro (1963), El topo (1974) o La gente de Smile  (1980). Si a alguien se le ocurre extrapolar a Colombia lo que se dir en adelante, es efecto inexorable no solo de su propio inconsciente, sino del inconsciente colectivo que ya no come entero el cuento.

Chinatown no se basa tanto en la realidad ni en la vida como en la ficcin, para producir, eso s, una segunda realidad, ms impactante que la primera: en las convenciones creadas por 50 aos de literatura y, hasta el momento de la historia que narra, 42 de cine, con las que se permite, de paso, ciertas libertades que tienen ms de coqueteo que de revisin crtica. Al respecto, se analiza la clsica secuencia inicial: una dama misteriosa y de luto, encarga a Gittes una investigacin. l es judo, lo cual no es muy raro en un filme lleno de mexicanos, japoneses, chinos, o sea, de personajes no- WASP, y tanto el lujo de su oficina como la ostentacin de su vestuario indican algo (no tan) inslito: que gana bastante dinero. Al parecer, los clientes hacen cola (en varias ocasiones, como la inicial, tiene a alguien esperando) y hacen necesario que tenga dos ayudantes y una secretaria: No puedo hacerlo todo solo. Su tarifa es mucho ms alta que la de Sam Spade, el detective de Hammett, en su poca; de Philip Marlowe, el sabueso de Chandler, aos despus, e incluso de Lew Archer, el para-cop de Ross MacDonald, dcadas ms tarde. Contrariamente a estos tres, Gittes no rechaza los casos de infidelidad conyugal, sino que parece haberse especializado en ellos (los dos que aparecen en el filme), aunque tenga las naturales reservas.

Todo esto no tiene otra intencin que presentarlo como un hombre poco idealista, nada romntico, algo descarado y que trabaja para vivir lo mejor posible: eso s, no por amor a la verdad ni para evitar peligro o muertes al prjimo o para desempear el nico trabajo que sabe hacer con una libertad de la que careca como miembro del cuerpo de polica. No obstante, este realismo de Gittes no es ms que una apariencia, como lo demuestran hechos posteriores y esenciales del filme: sus relaciones con la verdadera Mrs. Evelyn Mulwray, su desinteresado afn de saber para qu ha sido utilizado por la falsa Mrs. Mulwray (la que le encarg seguir a su marido), por qu ha sido asesinado el ingeniero/jefe del servicio de aguas y electricidad de L. ., Hollis Mulwray, por qu un enano perverso y sonriente le cort la cara: el propio Polanski (inmigrante polaco/francs, esto es, europeo, que desfigura as el rostro de un caraplida, anglosajn/judo: asunto nada deleznable de cara a la lucha inter imperialista por el control de la industria del entretenimiento y de los mass media, tal como lo muestra ese otro gran gringo/judo antisionista, Philip Roth, en La mancha humana, con la lucha feroz e intestina entre los profesores Coleman Silk, del lado gringo, y Delphine Roux, del lado europeo: junto a El lamento de Portnoy y a Operacin Shylock, tres de sus mayores novelas); el propio Polanski, reitero, sin duda pensando en el Smiler With the Knife que dio ttulo a una de esas novelas policiacas que escribi el poeta comunista ingls Cecil Day-Lewis, con el seudnimo Nicholas Blake: miembro, no sobra recordarlo, de la Casa Real inglesa entre 1968 y 72 y padre del actor Daniel Day-Lewis, el nico ganador del Oscar tres veces a Mejor Actor Principal y quien desde 2017 viene anunciando su retiro del cine, sin que an lo haya hecho.

Por lo que se dijo, Hollis Mulwray encarna el futuro de la ciudad (como aqu Kike a su manera, pero no a la de la gente), lo que a la vez que importante lo hace vulnerable/sujeto de peligro. Y es que su labor lo lleva a descubrir un complejo, por mafioso, negocio inmobiliario y las escabrosas relaciones incestuosas entre su hija Evelyn y Noah Cross, antiguo socio de Hollis mismo y su principal amenaza por el poder econmico que detenta. Para aprovechar la eficacia dialgica del guionista, Chinatown est rodada en largos planos, lo que, si bien la hace una muy buena historia detectivesca, tambin permite ver las fisuras de la concesin polanskiana a un gnero que nunca fue suyo, a unos productores ms vidos de dinero que de gloria artstica y, ms all, a una industria, hollywoodense, con la que siempre tuvo un matrimonio mal avenido: a lo que se suma su condicin de violador de una nia, 13 aos, que, al filo del tiempo, acept haber tenido una relacin consentida con el cineasta franco/polaco; y, por supuesto, de inmigrante, la chispa que activa hoy todos los resortes racistas/homfobos/xenfobos e intolerantes del plutcrata Trump.  

Por eso la crtica considera que dicho filme queda lejos de los muchos ms personales, por fieles a s mismo, trabajos europeos de Polanski, quien en esta ocasin limita el toque personal a encarnar al matn que corta una nariz. Diecisis aos despus, Jack Nicholson, protagoniza y dirige The  Two Jakes (1990), especie de II parte en la que vuelve a encamar a Gittes, pero pasa desapercibida. Lo que no puede pasar desapercibido es que Chinatown   es un estado de nimo y, sobre todo, un estado de cosas como el descrito por Raymond Chandler, hablando de Samuel Dashiell Hammett, como quien habla no de una simple aventura sino de una metafsica y no de un mundo irreal sino del que tenemos, en el que vivimos o, peor an, sobrevivimos (lo cual ya es el xito, de acuerdo con Leonard Cohen, 1934-2016, quien en una infeliz casualidad muri en la tierra donde se hizo Chinatown, L..): Un mundo en el que los gngsters pueden dominar naciones y casi dominar ciudades; en el que hoteles, bloques de apartamentos y celebrados restaurantes son propiedad de hombres que hicieron su fortuna explotando burdeles; en el que una estrella de la pantalla puede ser el indicador de una banda, y el amable vecino de al lado un jefe de la Lotera clandestina; un mundo en el que un juez con un stano lleno de licor de contrabando puede mandar a un hombre a la crcel por llevar una botella en el bolsillo, en el que el alcalde de la ciudad puede haber condonado el asesinato como un instrumento para hacer dinero, en el que nadie puede andar con seguridad por una calle oscura porque la ley y el orden son cosas de las que hablamos pero que no practicamos; un mundo en el que puedes ser testigo de un atraco a plena luz del da y ver quin lo cometi, pero en el que te desvanecers rpidamente entre la multitud antes de contrselo a nadie, porque los atracadores pueden tener amigos con largas pistolas, o a la polica puede no gustarle tu testimonio, y en cualquier caso el defensor de la banda ser autorizado a insultarte y ofenderte en audiencia pblica, ante un jurado de imbciles seleccionados, sin otra interferencia que la ms terica por parte de un juez poltico. No es un mundo muy agradable, pero es el mundo en el que vives y algunos escritores con mente dura y un fresco espritu de distanciacin pueden sacar de l relatos muy interesantes e incluso amenos. No es divertido que un hombre sea asesinado, pero a veces resulta divertido que lo sea por tan poca cosa, y que su muerte sea la moneda de lo que llamaramos civilizacin. Todo esto, sin embargo, no es todava suficiente. En todo aquello que puede ser llamado arte hay una cualidad redentora. Puede ser pura tragedia, si es alta tragedia, y puede ser compasin e irona, y puede ser la risa ronca del hombre fuerte. Pero a lo largo de estas sucias calles debe caminar un hombre que no sea tambin sucio, que no est corrompido ni asustado. En este tipo de historias el detective debe ser un hombre as. l es el hroe, l es todo. Debe ser un hombre completo y un hombre corriente y, al mismo tiempo, un hombre extraordinario. Debe ser, para usar una expresin anticuada, un hombre de honor, por instinto, por ineluctabilidad, sin pensarlo y, desde luego, sin decirlo. Debe ser el mejor en su ambiente y lo bastante bueno en cualquiera. No me importa demasiado su vida privada; no es ni un eunuco ni un stiro; creo que podra seducir a una duquesa y estoy casi seguro de que no corrompera a una virgen; si es un hombre de honor en unas cosas, lo es en todo. Es un hombre relativamente pobre, o no sera un detective. Es un hombre corriente, o no podra actuar entre personas corrientes. Tiene sentido del personaje, o no conocera su oficio. No tomar el dinero de nadie deshonestamente y no recibir la insolencia de nadie sin la merecida y desapasionada venganza. Es un hombre solitario y su orgullo consiste en que lo traten como a un hombre orgulloso o lamenten haberlo visto. Habla como habla el hombre de su poca, es decir, con rudo ingenio, con un vvido sentido de lo grotesco, con desagrado hacia la mentira y con desprecio por la mezquindad. La historia es la aventura de este hombre en busca de una verdad oculta, y no sera una aventura si no le sucediese a un hombre capacitado para la aventura.

Aunque el guin de Chinatown   sea original de Robert Towne, quien ya en 1964 en The Tomb of Ligeia adapt varios relatos de Poe para Roger Corman, es decir, aunque no se base en ninguna novela, el argumento no puede ser ms tradicional: como las ms clebres novelas de Hammett, Cosecha roja, El halc  malts, La llave de cristal, escritas entre 1929 y 34, relaciona e interfiere dos intrigas bsicas: una privada, la que se da entre Hollis L. Mulwray/Evelyn/Cross/Mulwray/Noah Cross/Katherine y otra de alcance pblico e implicaciones polticas, la que deriva de los nexos entre el Water & Power Department, el Albacore  Club, los propietarios del Northwest Valley; como casi todas las novelas de Chandler y varias de las de MacDonald, la accin se pone en marcha cuando aparece una dama misteriosa y encomienda al detective una misin que luego resulta mucho ms complicada y peligrosa de lo que en principio pudiera parecer; como en casi todas las grandes novelas de Kenneth Millar, alias MacDonald, la raz de toda la cuestin est en el pasado, que es presente, y en los nexos familiares de los personajes.

Es decir, Chinatown, como relato, carece deliberadamente de originalidad; pretende hilvanar una trama clsica, conocida y por tanto placenteramente reconocible por el aficionado al gnero, basada en el mximo comn denominador del cine y la literatura de detectives. Otra cosa es que, conscientes de las transgresiones veniales que suponen, Towne y Polanski se hayan permitido algunas variantes respecto a la norma. Variaciones que quizs no resulten demasiado significativas en s mismas, pero que constituyen parte de la clave del filme, en tanto revelan que se dirige a un sector concreto del pblico: la legin de lectores de novelas policiacas o, en este caso, detectivescas; la multitud de cinfilos que han seguido con pasin los revivals   televisivos de los filmes de Humphrey Bogart, arquetipo del detective cinematogrfico: encam al Sam Spade de Hammett y al Philip Marlowe de Chandler, y a muchos otros menos conocidos pero no menos mticos. En efecto, como escribe Polanski, las variantes no se hicieron esperar y afectaron la estructura del guin original: El relato del filme segua la mejor tradicin de Chandler, aunque el detective privado J. J. Gittes no fuera ninguna plida ni zarrapastrosa imitacin de Marlowe. El guionista, Robert Towne, lo haba imaginado como un hombre apuesto y encantador, elegantemente vestido y de insolentes modales un nuevo arquetipo de detective. Por desgracia, el personaje de Gittes quedaba sepultado bajo el enrevesado y casi incomprensible argumento. Towne quera que muriera el perverso magnate y que viviera su hija Evelyn. Quera un final feliz: que todo se arreglara para ella tras un breve periodo en la crcel. Yo saba que, para que Chinatown fuera una pelcula distinta y no un simple filme de misterio en el que, al final, siempre ganan los buenos, Evelyn tena que morir. Un final acertado era importante por diversas razones. Chinatown era un ttulo estupendo, pero, si no queramos engaar al pblico y atraerlo con falsas esperanzas, convena situar por lo menos una escena en el verdadero barrio de Chinatown de L.. No conseguimos superar estos dos obstculos mientras escribamos el guion y me vi obligado a escribir cada una de estas escenas la vspera del rodaje. Towne sigue pensando todava que mi final no es adecuado; y yo sigo opinando que un final ms convencional hubiera debilitado seriamente la pelcula. (1985: 397/99) De ello, ya es posible ir infiriendo el resultado.

Aun con el desacuerdo entre Towne y Polanski, Chinatown se constituye en prueba irrefutable de que la codicia humana no tiene nacionalidad. Y tiene razn Polanski: un final feliz hubiera echado por tierra los cimientos de un filme que ha pasado a la historia, pese a todas las razones expuestas en su contra, como un chiste hecho arte: el de la peluquera, que Gittes repite, sin entender, igual que le pudo pasar a Polanski. Lo que, por contraste, habla bien del arte, el que, despus de todo, es emocin, no coherencia. Aparentemente, el filme no tiene que ver con el Barrio Chino, uno de sus ttulos en espaol, si no fuera porque termina en l. Chinatown, el ttulo original, y el chiste, se retroalimentan. De ah se deriva una lectura: la falsa, imposible separacin Ciudad/Barrio. En apariencia el Barrio es el mundo del sexo, la irracionalidad, la violencia. La Ciudad sera el mundo de la racionalidad poltica, econmica, topogrfica, de la paz. Pero, he aqu que el Barrio ha invadido a la Ciudad, la domina, penetra, sodomiza, poniendo al descubierto la irracionalidad y la violencia del Poder, la poltica, la economa, la topografa, untando de sexo todo, como dice el chiste: Hacer el amor como un chino. Lo de menos es el que termine en el Barrio Chino. I gual, que la polica, cuyo dueo es Cross, venga de all, o que el jardinero de los Mulwray y el cuidandero de Katherine sean chinos. Todos ellos no son sino pistas: la clave es la trampa, el filme entero, uno, deliberado, de misterio de gran calidad, a la postre una historia detectivesca, que muestra de qu manera la codicia configura la historia y las fronteras de las ciudades, ya no solo de L. . Igual podra ser hoy en Medelln, El Prado, o en Bogot, La Soledad, Niza o La Candelaria, cuatro focos de un feroz/despiadado proceso de gentrificacin, de gentry , alta burguesa, o la pauperizacin de un lugar para sacar a los lugareos a fin de ser reemplazados por nuevos ricos, por una burguesa emergente, con dos fines no confesos: turismo sexual y de drogas. (2) . Codicia que, por lo visto en Chinatown y ledo en Chandler, no tiene nacionalidad: al contrario, todas las identidades. En eso es que radica la diferencia de percepcin entre Polanski y Towne: la que, aqu, va ante todo a favor del cineasta, no del guionista (3) . En el arte, las cosas se resuelven ms por la emocin que por la coherencia. Aunque, curioso, en este caso, por ambas.

Emocin y coherencia que, en el caso de Polanski, puede traducirse en tristeza, tragedia, dolor, culpa, sufrimiento, solo por tener que pasar apenas unos das en L.. acosado por la culpa al pensar en divertirse. Todo eso a causa de la nica divisoria importante en mi vida: la muerte violenta de Sharon Tate. Su conclusin no puede ser ms conmovedora, como cuando la recuerda en sus Memorias, escritas 30 aos despus de Roman por Polanski (4): Antes arda en mi interior un fuego abrasador, una confianza ilimitada en mi capacidad de hacer cualquier cosa con tal de que me lo propusiera realmente. Esta confianza sufri un rudo golpe como consecuencia de los asesinatos: no solo se acentu mi parecido fsico con mi madre tras la muerte de Sharon, sino que, adems, empec a adquirir algunos de los rasgos de su carcter: su arraigado pesimismo, su perenne insatisfaccin con la vida, su profundo sentido judo de la culpa y su convencimiento de que cualquier experiencia placentera tiene un precio. Ha habido, adems, otras consecuencias. Dudo de que jams pueda volver a vivir permanentemente con otra mujer, por muy hermosa, inteligente, simptica, bondadosa y afn a mi temperamento que sea. Todos mis intentos en este sentido han fracasado en buena parte, porque siempre empiezo a hacer comparaciones con Sharon. Hay algunas pequeas cosas como, por ejemplo, hacer una maleta, cortarme el cabello, [] que me recuerdan invariablemente a Sharon. A pesar del tiempo transcurrido, nunca puedo contemplar una espectacular puesta de sol, visitar una encantadora casa antigua o experimentar un placer visual de la clase que sea, sin decirme instintivamente a m mismo lo mucho que a ella le hubiera gustado todo eso. En este sentido, le seguir siendo fiel hasta que me muera. (2015: 264-265)

 Notas: 

 (1) Polanski, Roman. Roman por Polanski, Grijalbo, Barcelona, 1985, 514 pp.: 397-98.

(2) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=234505

(3) Robert Towne, guionista gringo, nacido como Robert Bertram Schwartz en Los ngeles, el 23/nov/1934.

(4) Polanski, Roman. Memorias Roman Polanski, Lectulandia, 2015, edicin virtual, 374 pp.: 264-265.

FICHA TCNICA: Ttulo original: Chinatown. Ttulo en espaol: Barrio Chino. Pas: EEUU. Formato: 35 mm; color; 131 min. Dir.: Roman Polanski. Guion: Robert Towne, R. Polanski. Fot.: John A. Alonso. Ms.: Jerry Goldsmith. Gnero: Drama/Filme de misterio/Policiaco/Detective Story. Int.: Jack Nicholson (Jake Gittes); Faye Dunaway (Evelyn Cross Mulwray); John Huston (Noah Cross); Perry Lpez (Escobar); John Hillerman (Yelburton); Darrel Zwerling (Hollis Mulwray); Diane Ladd (Ida Sessions); Roman Polanski (Man with Knife). Prod.: Robert Evans, para Paramount Pictures.

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de EE, desde 2012. Corresponsal de revista Matrika, Costa Rica. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Coleccin 50 libros de Cuento Colombiano Contemporneo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao Eds., 2017). Mencin de Honor por su trabajo Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo , en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Literatura y Revolucin Los espectros de Marx y el realismo esttico (6-7/dic/2018). Autor, traductor y coautor, con Luis Eustquio Soares, en portal Rebelin. Desde el 23/mar/2018, columnista de EE.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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