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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2019

Boris Johnson sigue la estrategia que llev a Trump a la Presidencia de EE.UU. y ha hecho de las mentiras una poltica de Estado
El monopolio de las mentiras

Gregorio Morn
VozPopuli


El diputado conservador Boris Johnson recorri Gran Bretaa con un autobs donde se poda leer algo as como: Cada da damos a la Unin Europea 350 millones de libras. Dado que se trataba de una informacin rotundamente falsa fue denunciado y llevado a los tribunales. La magistrada Anne Rafferty, con ese desparpajo que suelen usar los jueces para conciliar sus ideas con las leyes, rechaz seguir adelante con el procedimiento y exclam admirada de s misma, y quiz tambin de su acendrado sentido del humor 'british': Nos ha convencido, lo ha logrado y desestimamos la peticin de comparecencia. La mentira acababa de ser legalizada entre los monopolistas de la verdad.

El candidato con ms posibilidades de ser el prximo dirigente del Partido Conservador haba conseguido, gracias a la complacencia de los tribunales de Justicia, la hazaa que llev a Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos: hacer de las mentiras una poltica de Estado. Risible si no fuera por las consecuencias. La frase tantas veces repetida de que cualquier ciudadano puede llegar a presidente, es tan ambigua que admite todos los matices, incluso el de que por ms idiota, deslenguado, tramposo y corrupto que seas podrs aspirar a alcanzar la mxima categora del primer imperio del mundo.

El Washington Post tiene abierta una seccin dedicada a las mentiras del presidente Trump. En 828 das de mandato ha acumulado 10.111 falsedades de bulto, lo que hace una media diaria de 12 falacias. Ni los clsicos de la manipulacin, desde Goebbels y Stalin, hasta nuestros convecinos Franco y Robles Piquer -cuado de Fraga y encargado del principal gabinete de falsedades durante el viejo rgimen- alcanzaron nunca tal nivel de saturacin.

Entre los silencios pactados de manera consensuada en la Transicin siempre tuve la tentacin de saber qu se haba hecho de los fabricantes de mentiras. Porque ese es un oficio perenne y quien entra en l y crece a partir de l no puede luego reciclarse en vendedor de pisos o zapatero. De entre ellos slo me viene a la memoria Joaqun Bardavo, empleado a tiempo completo en los servicios de Carrero Blanco, que luego pas a escribir manipuladores libritos de historia y al que nadie nunca pregunt qu mentiras se deban a su avezado talento de trolero. Y pensar que Richard Nixon tuvo como apodos los de mentiroso y sucio! Eran otros tiempos y, aunque no le falt voluntad, quiz necesitaba una sociedad ms complaciente. La decencia era una categora y si uno careca de ella haca todo por disimularlo. Exactamente lo contrario que les ocurre a Boris Johnson y a Donald Trump, emparentados algo ms que con las mentiras. En el currculo que solemos manejar del hooligan Boris se ha cado el pequeo detalle de su condicin de ciudadano de los Estados Unidos hasta hace ao y medio, que renunci a ella.

De tanto repetirlo al final ya lo damos por caducado. Las fake news de un presidente descerebrado, pero con clara conciencia de sus intereses, o la campaa emprendida por Boris Johnson que sigue sus pasos, oculta toda una red de fbricas de alta tecnologa dedicadas a la produccin y divulgacin de mentiras. Cualquiera que siga con alguna atencin la nueva guerra fra declarada por EEUU frente a China no acaba de entender los trminos de esta batalla. Menudo dilema para los orgullosos defensores del liberalismo: el paraso del libre comercio, segn aseguraban los manuales, pone aranceles a los productos de su competidor. Primero se dijo que robaban la tecnologa y ahora, ms humildes, pero no menos agresivos, que no pueden competir con una economa impregnada de socialismo estatalista.

Daos colaterales

En esta nueva guerra fra, que cabra denominar con mayor precisin como nueva guerra sucia, puesto que sucia y mucho fue la otra, se ha llegado a argir que el principal accionista de Huawei lleva una vida oculta de antiguo militar del Ejrcito Rojo, como si hubiera algn gran emporio norteamericano que no tuviera en su Consejo de Administracin a reputados militares. Trump, del que imagino no conoce ms historias que las de sus hoteles, ignorar que l y sus alabarderos estn repitiendo la agresividad de los caballeros imperiales del siglo XIX en lo que se llam guerra del opio. Slo que esta vez es al revs. Son los chinos los que aspiran a su hegemona comercial. Ya nadie en Espaa recordara esta vieja historia si no fuera por una antigualla que llev por ttulo '55 das en Pekn' y que ha quedado como pasto de cinfilo con gusto estragado. Se rod en las afueras de Madrid y hasta hace muy poco se podan ver los decorados de la Ciudad Imperial a la vera de una de las salidas de la capital.

Lo peor de esta pelea entre magnates por hacerse con el mercado, que es lo nico que importa y por lo que se inventaron las guerras desde hace tantos siglos que se nos pierden en la memoria adulterada con benignidad gracias a las Helenas de Troya, la nariz de Cleopatra y las amantes de Luis IV. Lo que importa, digo, y nos condiciona ms, es que repetir obviedades sobre la poltica de Trump te coloca, para quien contempla la poltica en actitud de hooligan, en la fila de los simpatizantes de China, siguiendo aquel principio hoy tan vigente de que la primera vctima de una guerra es la verdad.

Me importa una higa el lugar donde me coloquen los hooligans: llevo demasiado tiempo viajando solo para inquietarme por las descalificaciones. Nuestra nica conciencia vlida en estos tiempos revueltos -los chinos suelen llamarlos interesantes- es que la libertad est amenazada no por las fake news sino por el esfuerzo de quienes quieren tener el monopolio de las mentiras. Que un puado de majaderos asentados se crean que Obama naci en frica -gran operacin de Trump para alcanzar la Presidencia- o que los britnicos pagan 350 millones de libras cada da a la Unin Europea, es grave pero no dramtico.

Lo grave y dramtico es que la gente no tenga la posibilidad de expresarse por temor a las consecuencias. Que te ahoguen el medio de comunicacin por el boicot de recursos, que los hooligans pinten tu casa de amarillo, que te cierren la boca a costa de amenazas, que los violentos te aplasten la cara porque t no perteneces a la parroquia de agresores pacficos. En fin, que las palabras acaben en una parrafada de mentiras. Nos han metido en una guerra en la que somos daos colaterales. Ni siquiera vctimas, slo afectados.

Fuente: https://www.vozpopuli.com/opinion/monopolio-mentiras-boris-johnson-donald-trump_0_1254475754.html



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