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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2019

Espaoles a garrotazo limpio

Vctor Arrogante
Rebelin


Enterrados hasta las rodillas, dos espaoles arreglan sus asuntos a porrazo limpio. Uno a la izquierda, otro a la derecha. Conociendo la historia de este pas, Francisco de Goya, el sordo de la Quinta, muestra el smbolo de la lucha fraticida que asolaba a Espaa. Duelos como en la poca de los caballeros, solo que las armas eran garrotes y carecan de reglas y protocolos; sin padrinos ni cuenta de pasos ni eleccin de armas. Goya pint el duelo de liberales contra absolutistas. A lo largo de la historia irn cambiando nombre, definicin e intereses; hasta nuestros das.

Duelo a garrotazos es la ms popular de las Pinturas Negras realizadas por Goya para decorar las salas principales de la Quinta del Sordo, donde vivi desde 1819 hasta 1824, junto a Leocadia Zorrilla y su hija Rosarito. En la sala superior estaba colocada la obra, compartiendo la pared con las Parcas. El Duelo a garrotazos siempre ha sido considerado como un enfrentamiento fratricida, aludiendo a las guerras civiles espaolas, aunque se puede extender a la violencia innata del ser humano que tanto criticaba la Ilustracin. Sera la imagen ms real y cruel de las Pinturas Negras, donde se elimina todo elemento fantstico, que muestra la preocupacin de Goya por la situacin poltica que le toc vivir, angustia que llev hasta su propia casa.

Soy de los que piensa que existen las dos Espaas y que no es un mito histrico. Para algunos ha dejado de tener sentido hablar de la cuestin, pero existir existen y lo vemos diariamente en la actualidad poltica, social y econmica. "La memoria histrica de Espaa sigue siendo la de los vencedores, por mucho que celebremos la supuesta consolidacin de la democracia" (Jorge Semprn). De los vencedores y de los vencidos.

La idea de las dos Espaas, ilustra muy bien la divisin de la sociedad espaola a lo largo de los siglos XIX y XX (antes y despus). El concepto se acu durante la Guerra de Independencia (1808-1814) y se populariza hasta llegar a nuestros das. Durante la Espaa invadida por las tropas de Napolen, ni el pueblo fue una pia en su lucha contra el invasor francs, ni todos estaban en contra de Napolen, ni el conflicto discurri igual en unas zonas de Espaa que en otras, ni los guerrilleros respondan a unos mismos objetivos ni las lites estaban de acuerdo sobre el rgimen a apoyar.

"Espaolito que vienes / al mundo te guarde dios / una de las dos Espaas / ha de helarte el corazn". Antonio Machado es prueba de la actualidad del concepto que ha ido matizndose con el tiempo, representando la misma idea de divisin de los espaoles. Lo vemos durante la Guerra de Independencia, el reinado de Fernando VII y las Guerras Carlistas (1833-1840, 1846-1849 y 1872-1876). En el XX aparecen de forma extrema en la guerra civil (1936-1939) que supuso el gran enfrentamiento fratricida entre estas dos Espaas irreconciliables. Durante el franquismo se acrecent y as seguimos.

En trminos generales hay una Espaa antiliberal, nominada nacional y catlica, que identifica a la nacin espaola con la religin catlica y, en el siglo XIX, con un rey absoluto. Era encarnada por la iglesia, la aristocracia y una monarqua celosa de sus prerrogativas, adems de por un populacho que haca suyo el lema "Vivan las cadenas!", en contraposicin al lema "Viva la libertad!" de los liberales. Est la Espaa de las Luces y la Ilustracin, que se vincula a las ideas de la Francia revolucionaria, encarnada por los regmenes liberales constitucionalistas, que propugnaba una separacin de poderes y un acercamiento al laicismo y a la libertad de expresin. Dos Espaas que pugnan permanentemente por imponer sus ideas: unos para instaurar el constitucionalismo y la revolucin liberal y otros para evitar la cada de la monarqua absoluta en un contexto contrarrevolucionario.

Algunos ilustrados, como Goya o Jovellanos, el desgarro entre su simpata por las ideas reformadoras de los franceses y su condena por los abusos de esos mismos ocupantes. Un baile de coronas (Carlos IV, Fernando VII y Jos I) en medio de una guerra en la que result decisiva la intervencin de Inglaterra. Desde el comienzo de la ocupacin, los viejos ilustrados eligen la modernizacin que representaban los franceses, frente a los fernandistas, que eran ms bien reaccionarios. Bien es cierto que los dos bandos confluyen en algunas cosas cuando se discute la Constitucin de Cdiz en 1812. Otro gallo nos cantara si el resultado de la guerra hubiera sido el contrario.

Antes de esta poca ya se haban enfrentado otras Espaas. Los catlicos, contra los judios o contra los musulmanes. La intransigencia de los reyes Isabel y Fernando, contra las costumbres milenarias del pueblo hebreo. En aquellos momentos se cre un grave problema de convivencia. "Los cristianos teman que los judos que vivan en los reinos de Castilla y Aragn pudieran influir sobre los conversos". En aquellos tiempos (como ahora), era habitual usar la religin como arma de cohesin poltica, por lo que se valoraba muy positivamente que todos los sbditos de un monarca compartieran una misma religin, sin fisuras ni diferencias. Contra todo y todos, se cre la Inquisicin, que result ser un instrumento muy eficaz de pacificacin.

El claro ejemplo de la existencia de las dos Espaas enfrentadas es la llamada guerra civil, que provoc el golpe de Estado fascista. Una que quera construir una sociedad ms igual y justa, concebida en trminos ideales y defensora de un modelo republicano y socialista. La otra media Espaa, asumida en la doctrina catlica y conservadora, ve en el nazismo y el fascismo la solucin contra ''una repblica comunista''. Esta Espaa vea amenazada su forma de vida, su modelo social y un pas anclado en los reyes catlicos. Otro gallo nos cantara si el resultado de la guerra hubiera sido otro.

Esa divisin entre las dos Espaas se acentu an ms durante los cuarenta aos de dictadura franquista, a lo largo de los cuales se sucedi la represin a los vencidos, que no propici en absoluto una reconciliacin sino una divisin marcada por el odio. Tras la muerte de Franco, la Transicin intent a unir a las dos Espaas, mediante un proceso de olvido; no de reconocimiento de los crmenes que se haban cometido durante la guerra y la represin de la dictadura. Y en esas estamos.

Esta divisin se ha mantenido hasta nuestros das, tal como lo expresaba Javier Tusell, "nos encontramos ante un asunto que viene de lejos y que da la sensacin de poder durar todava mucho". Esto queda reflejado con la polmica que se genera, cuando, en aplicacin de la Memoria histrica, se pretende desenterrar a vctimas en cunetas y fosas comunes. En frente, la exhumacin de la momia de Franco del Valle de lo Cados, que de momento el Tribunal Supremo impide.

El modelo espaol durante la Transicin, estuvo basado en la continuidad institucional del rgimen (la Ley de Amnista), el consenso poltico (Constitucin de 1978) y el pacto social (Pactos de la Moncloa). Los partidarios de la "ruptura", frente a la "reforma", consideran que el "olvido del pasado", mantiene el enfrentamiento entre las dos Espaas. No se exigieron responsabilidades a las personalidades polticas y sociales beneficiadas por el franquismo y no reivindicar suficientemente la memoria histrica del bando perdedor de la guerra civil y la represin. Se dejaron sin resolver temas claves para la convivencia, como el conflicto en Catalunya entre otros.

Espaa sigue dividida entre "fachas" y "rojos". Siguen habiendo enfrentamientos por los mismos motivos ideolgicos y/o religiosos que hace ms de 80 aos, sin haber sabido, podido o querido apostar por un acercamiento de posturas. Se habla de no abrir viejas heridas cuando nunca se han cerrado. Hemos llegado a este siglo sin haber cerrado adecuadamente los conflictos de los anteriores. Que exista divisin entre las dos Espaas, es un signo que nos diferencia de otro pases de nuestro entorno, que han sabido construir una historia comn y que, pese a tener ideologas distintas, han sabido superar las viejas rencillas y sentirse todos y todas parte del todo. En Espaa esto no pasar por el momento; las heridas an no han cicatrizado del todo, debido en parte a que la Transicin no supo curarlas sino enterrarlas.

Hoy dos Espaas hay. La que representa el "trifachito" de Coln, la de la unidad de Espaa, la de "por Espaa, todo por Espaa", la de por dios, por la patria y el rey; la que se olvida de la gente y de su bienestar. En frente quienes defendemos la Espaa republicana, la de la libertad, los valores universales por la igualdad, la justicia social y la solidaridad, la de los derechos sociales y civiles de la ciudadana, la que va en contra de la violencia hacia las mujeres, la del respeto al medio ambiente, la de la convivencia en paz de los pueblos del mundo.

Tenemos que llegar a formular un nico relato de la historia y dilogo frente al bastonazo limpio. Algo que parece imposible. Los pactos de este sbado, para la conformacin de los ayuntamientos, son un signo de los duelos de todos los tiempos.

@caval100

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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