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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2019

En respuesta a Pedro Carlos Gonzlez Cuevas
De la izquierda "chiflada" a la derecha dura, descorts, insultona y un peln desinformada (II)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Seguimos comentando el texto de Gonzlez Cuevas. Prosigue hablando de Manuel Sacristn:

Polticamente, se sinti identificado con las figuras de la terrorista alemana Ulrike Meinhoff y con el indio Gernimo. Rechaz el eurocomunismo como el ltimo repliegue de un movimiento comunista en decadencia. Y someti a una crtica inmisericorde el proceso de transicin a la democracia liberal. Marxista y leninista, se mostr contrario al capitalismo y la democracia liberal, pero no fue capaz de elaborar una alternativa ni al uno y ni al otro. Eso s, acaudill una caterva de discpulos, cuyo miembro ms carismtico fue Francisco Fernndez Buey, que, al final, se convirti en un mero vulgarizador y apologista de Savonarola y del Che Guevara.

Muchas afirmaciones-acusaciones en apenas ocho lneas.

Sacristn no se sinti identificado con la trayectoria poltica de Ulrike Meinhof a quien conoci personalmente a mediados de los aos cincuenta, durante su estancia en el Instituto de Lgica Matemtica y Fundamentos de la Ciencia de Mnster (Westfalia). Para comprobarlo conviene leer sus dos textos sobre la que fuera miembro de Fraccin Ejrcito Rojo [20]. O estas palabras de su conversacin de mediados de los setenta con Antoni Munn y Jordi Guiu [21]:

Estaba esta motivacin [su germanofilia]. Pero sobre todo la otra, la presente, la consciente, era una motivacin crtica. Intentaba entender la locura poltica del grupo Baader-Meinhof.

Remarco: intentaba entender la locura poltica de la organizacin, aproximndose al mismo tiempo a la trgica vida de la periodista de Konkret, asunto que, ciertamente, no vivi desde la lejana ni desde la comodidad de una mesa de estudio.

En cuanto a Gernimo, su presentacin y notas a la biografa de S.M. Barrett, est probablemente entre lo mejor de su polidrica (y en este caso, inesperada) obra [22]. Algunos reputados antroplogos, Oriol Roman entre ellos, lo han manifestado explcitamente. Su identificacin poltica con Gernimo, si se quiere formular as, tiene como eje esencial la resistencia del lder indio rebelde, su lucha contra los colonizadores y la exterminacin de su pueblo, sin perder de vista la pasin del estudiante de nhualt por las culturas amerindias desde joven, adems de su estudio (en la poca de su determinante giro ecosocialista) de la agricultura en el mbito amerindio. Por debajo de ello, la pregunta esencial de Bartolom de Las Casas que l formul en los siguientes trminos:

la pregunta por la justicia, la cual no cambia porque el indio sea el trgico Cuauthmoc en su melanclica elegancia o un apache de manos sucias y rebosando licor tisun en las orejas [23]

Rechaz Sacristn ciertamente el eurocomunismo y lo hizo en una conferencia de julio de 1977, posteriormente un artculo (uno de sus escritos ms influyentes en aquella poca y en aos posteriores). Una de sus reflexiones:

Lo cientfico es asegurarse de la posibilidad de un ideal, no el empeo irracional de demostrar su existencia futura. Y lo revolucionario es moverse en todo momento, incluso en situaciones de mera defensa de lo ms elemental, del simple pan (como en la presente crisis econmica), teniendo siempre consciencia de la meta y de su radical alteridad respecto de esta sociedad, en vez de meterse en una ilusin de transicin gradual que conduce a la aceptacin de esta sociedad [24]

Esa posicin poltica, la por l defendida en aquellas circunstancias, tena dos criterios: no engaarse y no desnaturalizarse. Y tambin no engaar a los otros, podramos aadir, con cuentos de la lechera.

Someti a crtica, en absoluto inmisericorde (el realismo y la prudencia fueron dos de sus caractersticas polticas ms centrales), el proceso de transicin poltica espaola, especialmente en lo relativo a algunos pactos y acuerdos de la izquierda de aquellos aos. Por ejemplo, los denominados Pactos de la Moncloa, comentando y denunciando las inexactitudes, falsedades o exageraciones que se dijeron y publicitaron para justificarlos ante la ciudadana trabajadora espaola. Nunca fue ese un camino que l transitara.

Fue marxista sin ismos y leninista no cegado (basta leer su conferencia sobre el filosofar de Lenin de 1970 que abre sealando crticamente las urgencias filosficas del revolucionario ruso y su falta de matices, matiz es concepto sola decir [25]) y se mostr contrario al capitalismo como modo de produccin y civilizacin (y tambin de destruccin [26]) y no, en cambio, a la democracia liberal (ni a los procesos democrticos reales) sino a la versin demediada y limitada que se iba imponiendo de ese sistema poltico, en Espaa y en otros muchos lugares del mundo. Lo apunto as en los compases finales del artculo citado sobre el eurocomunismo:

En general, la posicin poltica comunista que se ha apuntado tiene, sobre todo, campos que explorar. He aqu una breve relacin de los principales: la acentuacin de la destructividad de las fuerzas productivas en el capitalismo, sealada enrgicamente por Marx en el Manifiesto Comunista, los Grundrisse, en El capital, etc., pero escasamente atendida en la tradicin del movimiento; la crisis de la cultura, de civilizacin en los pases capitalistas adelantados, con una vulnerabilidad que ayer se puso bien de manifiesto en el segundo apagn de Nueva York, y con la natural tendencia del poder a una involucin de la vida social; los persistentes problemas del imperialismo y el Tercer Mundo; y, por terminar en algn punto, la espectacular degeneracin del parlamentarismo en los pases capitalistas ms adelantados, augurio tambin (esperemos que falible) de una nueva involucin de esas sociedades hacia forma de tirana [27] [la cursiva es ma]

Lo de que no fue capaz de elaborar una alternativa ni al capitalismo ni a la democracia liberal realmente existente es asunto discutible. O matizable. Depende que entendemos por alternativa. Si es entiende como algo listo para cerrar y embalar, no fue capaz por supuesto. De hecho, no es esta una tarea de un par de minutos (o de un par de aos) ni de un pensador solo y aislado que desde su cabeza genere una "alternativa para la salvacin del mundo". Es ms bien asunto de todos, de bsqueda, de discusin, de prctica poltica y social en construccin ininterrumpida.

En todo caso, de ah no se infiere que sus reflexiones, ideas o sugerencias sobre estas temticas esenciales fueran "las de siempre", pobres, tpicas, sin gancho, asignificativas, repeticin de lo sabido o carentes de inters. Conviene leer o repasar muchos de los trabajos contenidos en Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa, aparte de otros libros suyos como Escritos sobre El Capital (y textos afines), Sobre dialctica, Seis conferencias y Barbarie y resistencias [28]. Mucho del buen pensamiento alternativo ecosocialista vigente en nuestro pas (y en muchos otros pases europeos y latinoamericanos) tiene en l un clsico, un referente, un maestro del que mucho podemos seguir aprendiendo. Ya a principios de los aos setenta acu un trmino, sociofsica, para referirse a estas temticas al sugerir a Ediciones Grijalbo una nueva coleccin de divulgacin cientfica que no lleg finalmente a editarse. El proyecto de "Naturaleza y sociedad" constaba de 200 volmenes, distribuidos del modo siguiente: 20 volmenes de Ciencias Formales, 60 de Ciencias de la Naturaleza (10 de fsica-qumica, 5 de astronoma, 10 de geologa y geografa fsica y 35 de biologa), 10 de Sociofsica, 80 de Ciencias de la Sociedad y 30 de Crtica e Interpretacin (10 de filosofa y 20 de historia). Sacristn haba previsto tambin la distribucin de cada apartado. En el de ciencias formales, por ejemplo, un volumen sera de lgica formal, diez de matemticas, dos de teora general de sistemas, cuatro de semitica general y cuatro ms de lingstica. En el apartado III de proposiciones varias, comentaba la novedad del trmino "sociofsica":

El concepto de sociofsica es propio del director de la coleccin. No se ha utilizado nunca. Significa los temas en que la intervencin de la sociedad (principalmente de la sociedad industrial capitalista) interfiere con la naturaleza (urbanismo, contaminacin, etc).

No era nada frecuente la conciencia de estos "nuevos problemas" en aquellos momentos. En nuestro pas y en muchos oros pases.

Gonzlez Cuevas prosigue ahora con un latigazo enrgico y descalificador:

Eso s, acaudill una caterva de discpulos, cuyo miembro ms carismtico fue Francisco Fernndez Buey, que, al final, se convirti en un mero vulgarizador y apologista de Savonarola y del Che Guevara.

Sacristn no acaudill nada, y menos "una caterva" (a qu bien esta descalificacin?) de discpulos. Francisco Fernndez Buey fue uno de sus discpulos ciertamente [29] pero hablar de l, del autor de Por una universidad democrtica, como hace el profesor de la UNED, como "un mero vulgarizador de Savonarola y el Che", muestra, cuanto menos, desconocimiento de su obra o, tal vez, mala fe poltico-intelectual y mucha descortesa. El autor de La gran perturbacin, La barbarie, Marx (sin ismos), Leyendo a Gramsci, Politica, Otro mundo es posible, La ilusin del mtodo, Albert Einstein. Ciencia y consciencia y tantos otros libros y artculos decisivos fue un mero vulgarizador de la obra de dos autores que ciertamente conoca muy bien y sobre los que escribi pginas que es justo no olvidar [30]?

No acaba aqu la "crtica" de Gonzlez Cuevas. Sigue en los siguientes trminos:

En lo que respecta a mi artculo, el seor Lpez Arnal se equivoca o lee mal. La cita de Gil de Biedma se encuentra perfectamente documentada: "Carta de Espaa (todo en Nochevieja en nuestra literatura al comenzar 1965)". Ensayos Completos. Seix Barral. Barcelona, 2017, p. 280. Y mi aserto sobre la homofobia de Sacristn no se basa en los testimonios de Esperanza Aguirre, sino en la biografa que Miguel Dalmau dedic a Gil de Biedma, que recoge el testimonio del economista Fabin Estap, quien afirma que el filsofo comunista fundament su negativa a la entrada del poeta en el PCE en un texto de Lenin, porque "todos los homosexuales son vctimas de su naturaleza y pueden hacer peligrar la seguridad del Partido". Ni ms ni menos. Los alegatos del seor Lpez Arnal en su obra La observacin de Goethe son meramente apologticos y nada convincentes.

De la cita de Gil de Biedma a la que alude, me limit a decir en mi nota que convendra ver el contexto en el que el autor de "Cancin del aniversario" haba dicho las palabras que Gonzlez Cuevas pona en su boca o en su pluma, cita que, adems, no referenciaba en su primer artculo. Yo no dije que no pudiera documentarse. Lo hace ahora, perfecto, mejor que bien, gracias. Eso s recuerdo que el libro del poeta segoviano-barcelons suele citarse por El pie de la letra y que la cita que usa, completada, sera la siguiente (los corchetes delimitan lo citado por l):

"Veinticinco aos de paz", tal ha sido la consigna que desde todas las fachadas, tapias, pantallas y peridicos han fatigado los ojos de los espaoles hasta filtrrseles en la conciencia. De la paz habra mucho que hablar. Pero los veinticinco aos son irrefutables. [No vale decir, como dicen algunos frvolos, que Franco es simplemente un individuo grotesco, que tiene buena suerte, porque eso no es ms que la versin invertida de la imagen de Franco hombre providencial difundida por la propaganda. Puede, en efecto, imaginarse nada ms providencial que veinticinco aos de buena suerte? Veinticinco aos son muchos aos. Espaa y los espaoles han cambiado, y aunque forzosamente hubieran cambiado tambin sin Franco, el hecho es que han cambiado con l. De la Espaa que Franco deje han de partir quienes vengan cuando ste acabe, no de ninguna anterior]. Que la cicatriz de la guerra empiece a borrarse, que el pas se desarrolle y el nivel de vida se eleve, que las costumbres y actitudes de los espaoles cambien, no parece que sean fenmenos especialmente difciles de observar, ni tampoco de admitir. Son, adems, fenmenos positivos que abren la puerta a la esperanza, por ms que tal esperanza sea, ay, distinta de aquella con la que muchos se embriagaban.

Franco, por cierto, no aparece en negrita en el original de Gil de Biedma, s en el texto de Gonzlez Cuevas. No afirmo que l sea el responsable. Probablemente no lo es.

Su fuente de informacin sobre el asunto comentado es una la biografa de Gil de Biedma de Miguel Dalmau que, en mi opinin, no est entre los mejores trabajos del bigrafo de Los Goytisolo. Sea como fuere, la fuente, la fuente del autor, de Dalmau, es una reflexin de Fabin Estap que no pudo conocer de ninguna modo los intrngulis de la decisin del PSUC. Su apelacin a Lenin, adems, no est entre los mejores momentos del que fuera colaborador de Laureano Lpez Rod. Estap nunca fue, segn todos los indicios, un atento lector del revolucionario ruso. No tena que serlo por supuesto. Y es imposible, totalmente imposible, que Sacristn se expresara en los trminos que "recuerda" Estap mucho aos despus (la moneda no siempre acua bien nuestras monedas), un compaero suyo en algunos momentos con el que a veces estuvo muy distanciado. Por ejemplo, cuando tradujo la monumental Historia del anlisis econmico de Schumpeter.

En el asunto que comentamos conviene seguir, crticamente desde luego, lo sealado y argumentado por Luis Goytisolo (directamente implicado) y Gregorio Morn (estudioso del tema con rectificacin reciente). Lo resumo en la siguiente y ltima entrega.

 

Notas

20) "Cuando empieza la vista" y "Nota a la Pequea Antologa de Ulrike Marie Meinhof". En Intervenciones polticas, Editorial Icaria, Barcelona, 1985, pp. 158-177 y 178-185 respectivamente. Manuel Sacristn abra su nota de presentacin de la Antologa con estas palabras:

Con esta reducida y apresurada antologa no se pretende mucho ms que facilitar el recuerdo de una vctima en verdad nada tpica, pero s muy caracterstica, de esta sociedad, intentando ayudar a la comprensin de lo que hizo, documentando brevemente el desarrollo de sus motivaciones y de su pensamiento hasta la etapa final de su vida.

21) Vase S. Lpez Arnal y Pere de la Fuente, Acerca de Manuel Sacristn, Barcelona, Destino, 1996, pp. 97-130. Tambin en De la primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas a Manuel Sacristn Luzn, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2004, pp. 91-114 (edicin de Francisco Fernndez Buey y Salvador Lpez Arnal). Llamo la atencin sobre la Introduccin, obra en exclusiva del autor de La gran perturbacin. En mi opinin uno de los grandes textos de Francisco Fernndez Buey sobre el que fuera su maestro, amigo y compaero de mil tareas y combates.

22) Manuel Sacristn, Sobre Gernimo, El Viejo Topo, Matar, 2013, edicin, presentacin y notas de S. Lpez Arnal

23) Ibidem, p. 51. Aada Sacristn: "Los apaches, tan cerrados ellos, obligan al progresista a reconocerse genocida, o a reconocer que a lo mejor tiene sentido poltico la palabra "justicia"".

24) "A propsito del eurocomunismo". En Intervenciones polticas, op. cit., pp. 196-207. La cita posterior es de la pgina 205.

25) Vase M. Sacristn, "El filosofar de Lenin". Sobre Marx y marxismo, op.cit., pp. 133-176. Sus primeras palabras: "La insuficiencia tcnica o profesional de los escritos filosficos de Lenin salta a la vista del lector. Para ignorarla hacen falta la premeditacin del demagogo o la oscuridad del devoto..."

26) El mismo acu el trmino de fuerzas productivo-destructivas. En "Qu Marx se leer en el siglo XXI?", Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa, ed cit., p.128, sealaba Sacristn:

Queda la lectura ms fiel al sistema de Marx y a su estilo intelectual, la que se orienta por la perspectiva dialctica articulada por vez primera en el manuscrito de 1857-1858, aunque anticipada en el Manifiesto Comunista: la tensin entre la creacin y la destruccin, causadas ambas por el desarrollo capitalista de las fuerzas productivo-destructivas, as como la tensin entre las ideologas correspondientes, no puede resolverse ms que con el socialismo. En lo que se refiere a las sociedades conocidas, o en la medida en que se niega, la tesis suena realista y los hechos parecen concordar con ella. Pero no da ni una tenue pista para hacerse una idea de por qu y cmo se van a superar esas tensiones en el socialismo. Se puede sospechar que el logicismo de origen hegeliano, "enderezado" y convertido en confianza en las "leyes de la historia" y en la "racionalidad de lo real", es la causa de esa laguna. (Hasta despus de muerto Marx no empezar a sospechar Engels, cuando contesta a preocupaciones de Kautsky, que a lo mejor Malthus tena un poco de razn y slo entonces deja de confiar en la dialctica de las leyes histricas y se pone a investigar y argumentar por qu el problema demogrfico, "si se presenta", ser ms fcil de resolver en el socialismo que en el capitalismo).

En una nota a pie de pgina de su traduccin del primer libro de El Capital -OME-41, p. 262, nota 148- presentaba a siguiente definicin "aristotlica" de el capitalismo por gnero y diferencia:

Segn la doctrina tradicional desde Aristteles, la definicin de una especie se forma mediante el producto del gnero ms reducido a que pertenece esa cosa y la diferencia que la separa de los dems grupos de cosas que pertenecen al mismo gnero. En ese caso, la especie capitalismo se define por el producto del gnero prximo "produccin mercantil" y la diferencia especfica "llevada a cabo para valorar capital".

Su razonada pulsin anticapitalista es manifiesta en este paso de un artculo de 1981 -"Intoxicacin de masas, masas intoxicadas", Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa, ed cit, pp. 97-103-:

[] Pero qu diferencia a esos prohombres enriquecidos y ejemplares del aceitero homicida que no supiera que su mezcla era txica? No el mvil -el beneficio, la vocacin capitalista, por todos legitimada, de "sacar un honrado penique" del ejercicio de su listeza- ni la moralidad: no su sistema de valores, no su cultura. Sencillamente, el empresario honrado ha tenido suerte y el empresario homicida ha tenido desgracia en el desempeo de una misma funcin: el complicado fondo causal ltimo de la intoxicacin espaola de 1981 es la necesidad capitalista de mantener lo ms bajo posible el valor de la fuerza de trabajo. No hay por qu decir eso ms suavemente, ni siquiera por consideraciones prcticas: no vale la pena intentar persuadir a los empresarios privados de que es su sistema el que lleva en s la necesidad indeterminada de esas catstrofes...

27) "A propsito del eurocomunismo". En Intervenciones polticas, op. cit., pp. 196-207, p. 207.

28) El libro, que recoge textos suyos y de Francisco Fernndez Buey sobre movimientos sociales y temticas afines, ha sido publicado por El Viejo Topo en 2019.

29) Entre otros filsofos o cientficos como Antoni Domnech, Miguel Candel, Eduard Rodrguez Farr, Juan Ramn Capella, Flix Ovejero, Jordi Guiu, Antonio Izquierdo, Pilar Fibla, Pere de la Fuente, Joaqun Miras, M. Rosa Borrs, Joaquim Sempere, Rafael Grasa o incluso Andreu Mas Colell.

30) Sus aproximaciones a la obra de estos dos autores, imposible caracterizarlas como panfletarias o trmino prximo, pueden verse (aunque no solo) en los libros que edit, con una antologa sucinta de su obra, en la coleccin que codirigi con Jorge Riechmann titulada "Pensamiento Crtico" (Libros de los catarata).

Primera parte de la respuesta: "Desde la izquierda "chiflada" a la derecha descorts, insultona y un peln desinformada (I)" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=257060


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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