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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2019

Haba una vez la FAMCA

Gustavo Arcos Fernndez-Britto
IPS

Mientras la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte celebra una nueva graduacin y otra edicin de su festival Imago, este texto recuerda su importancia para el audiovisual cubano.


Llegu como profesor de Historia del Cine a la Facultad de Medios Audiovisuales (FAMCA) a finales de la pasada dcada de los noventa, el mismo ao en que se le otorgaba al Instituto Superior de Arte (ISA) una extraa distincin: el Premio Imperial de las Artes, que confera una asociacin japonesa de alto nivel. En ese momento, la escuelita de cine, que es como casi todo el mundo la conoca, estaba ubicada en una casona de 5ta y 20, en la lujosa barriada de Miramar, y solo ofreca cursos por encuentros quincenales a trabajadores de los medios. El lugar poda ser muchas cosas, pero nadie poda imaginar que detrs de la copiosa vegetacin que cubra su entrada se diseaba, de alguna manera, el futuro de la industria audiovisual del pas.

Corra 1999 y por los estrechos pasillos de la institucin apuraban sus tesis algunos ilustres desconocidos, como Marilyn Solaya (con un trabajo sobre Alegras de sobremesa), Inti Herrera, Ian Padrn (preparaba Motos), Esteban Insausti (tena casi listo su corto Ms de lo mismo), Leandro Martnez (Me extraaste mi amor?), Humberto Padrn (con Video de familia) Luis Leonel Len (Habaneceres) y Marcos Castillo (editaba su documental sobre Los Beatles), entre otros.

Apenas haban pasado 10 aos desde aquel da de 1988 en que abri sus puertas, en un pequeo local perteneciente al Instituto Cubano de Radio y Televisin (ICRT), ubicado a pocos metros de la esquina que ms tarde le servira de sede. Debe recordarse que ya exista una escuela de cine, la de San Antonio de los Baos, fundada con gran resonancia en diciembre de 1986, donde estudiaban algunos cubanos. No debe extraarnos que, entonces, muchos se sorprendieran con esta noticia, cuestionando la viabilidad del nuevo proyecto, pues durante tres dcadas el cine cubano alcanz resonancia universal sin que sus artistas o tcnicos hubiesen recibido formacin acadmica o terica de alto nivel. La industria trabajaba con sus talentos a travs de un largo proceso piramidal que utilizaba el ejercicio cinematogrfico directo como principal herramienta pedaggica. Al Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematogrficos (ICAIC) se entraba de diversas formas y, aunque se impartan cursos o talleres internos en mltiples especialidades, el cine se aprenda hacindolo.

Por aquellos das de 1988 an exista el campo socialista, aunque nadie imaginaba que le quedara menos de un ao; la perestroika de Gorbachov estaba en su apogeo; Fidel haba iniciado el Perodo de Rectificacin de errores y la tenencia de divisas se penalizaba con la crcel. En La Habana, los artistas haban tomado calles, galeras y plazas con llamativos performances y acciones plsticas, mientras en el plano audiovisual se generaban prometedoras estrategias, pues acababan de surgir los Grupos de Creacin en el ICAIC, el Movimiento Nacional de Video daba sus primeros pasos y tambin los Talleres de Cine, impulsados por la Asociacin Hermanos Saz, que tanto marcaron a una generacin.

La facultad de medios surge, sorpresivamente, en aquel contexto de renovaciones, esperanzas y mutaciones. Segn JessChucho-Cabrera, su fundador y decano por 12 aos, todo comenz alrededor de 1987, cuando a raz de una reunin con directivos del ICRT, el Ministerio de Cultura y el gobierno, l plantea la contradiccin de que a muchos de los creadores y artistas de los medios, especialmente los que trabajaban en la TV y la Radio, no se les poda gratificar adecuadamente, pues aunque dirigan complejos programas, no contaban con estudios superiores afines a sus especialidades de labor. Es decir, se poda ser, por la prctica, sonidista, fotgrafo, editor o realizador, pero la escala salarial exiga que para obtener la mxima remuneracin haba que ser, tambin, universitario. As que pudiramos decir que la facultad de medios surge gracias a un conflicto salarial.

Cuenta Jess Cabrera que, a los pocos das de aquella reunin, en la que tambin estaba Ral Castro, es citado a la oficina de Armando Hart, entonces Ministro de Cultura. Al llegar, se encuentra con Julio Garca Espinosa, presidente del ICAIC; Antonio Rodrguez, rector del ISA, e Ismael Gonzlez (Manelo), quien estaba al frente del ICRT. El visto bueno para la apertura de una escuela ciento por ciento cubana estaba dado por las autoridades y haba que, en breve tiempo, configurar un plan de estudio, un claustro de profesores y toda una estructura docente sobre la cual levantar la nueva facultad, integrada al sistema de la enseanza artstica que ya exista en el pas. Asesores, metodlogos, artistas, funcionarios y profesores fueron llamados a estudiar experiencias similares, adaptar programas y configurar nuevas materias. Cuando aparentemente todo estuvo listo, la sede an no exista y, por tanto, tampoco la infraestructura tecnolgica necesaria para alzar un centro profesional de estudios especializados. Pero en un pas acostumbrado al voluntarismo, tales cuestiones se vean como secundarias.

La premura que acompa el diseo de aquel proyecto puede haber sido la causa de muchos de los problemas que an hoy lo acompaan. El primero de ellos, desde mi punto de vista, tiene que ver con su propia concepcin integradora, que relaciona la radio, una expresin bsicamente sonora e informativa, con el cine y la televisin, que se mueven en un espectro ms amplio y complejo, cuya naturaleza manipula el tiempo y el espacio utilizando imgenes en movimiento y diferentes tcnicas. Son lenguajes diferentes. Desde luego, es justa la lgica de profesionalizar y permitir que los creadores radiales cuenten con estudios superiores, pero esta especialidad debi situarse, antes y ahora, en la Facultad de Periodismo, que le era ms consustancial.

Una segunda y grave cuestin fue la de excluir al guion de las especialidades artsticas formativas. La facultad grada a editores, sonidistas, fotgrafos, productores y realizadores, pero no a guionistas. Al parecer se entendi, errneamente, que los jvenes con talento y habilidades para escribir relatos para los medios deban optar por la facultad de Artes Escnicas, donde se estudiaba Dramaturgia y Teatrologa. Un disparate, pues el arte teatral tiene sus propias particularidades expresivas. El sinsentido se hace mayor si pensamos que el cine, la radio y la televisin necesitan historias y guiones sobre los cuales estructurar sus obras. Cmo escindir una especializacin tan vital como la escritura de guiones de la propia dinmica acadmica y artstica que pretenda potenciar la facultad?

El tercero de los problemas viene dado por la idea de que se trataba, solo, de un centro para la formacin terica y la elevacin del nivel acadmico de sus estudiantes. Tal principio redujo el compromiso de las instituciones, pues bastaban un local, una pizarra y un profesor para echar a andar y, tras cinco aos de pura teora, se egresaba, cual Leonardo da Vinci, listo para trabajar en cualquier medio. Se deca que, como la facultad se haba abierto para trabajadores, ellos solo necesitaban aprender un grupo de saberes y conocimientos de la cultura universal. La prctica la tendran cada da en sus propios medios, pues por algo ya trabajaban en ellos.

Como la vida es siempre ms rica que nuestras ideas y planes, result que muchos de esos trabajadores de los medios que han pasado por la facultad, no lo eran tanto o, si lo eran, desempeaban ms bien faenas secundarias. Se ocasionaba entonces un conflicto institucional que dur por mucho tiempo: el ICRT exiga a los egresados cursos de habilitacin profesional antes de calificarlos para sus puestos, desdeando los ttulos y especializaciones artsticas obtenidas en su paso por el ISA. Para rematar las discordancias del sistema, varios de los profesores que tenan la tarea de habilitar eran los mismos que impartan clases en la escuela de Miramar.

Por otra parte, durante la pasada dcada de los noventa, las relaciones de la facultad con el ICAIC vivieron su momento ms bajo y, a ratos, fueron como un matrimonio mal llevado. Muchos en la institucin entendan que la escuela tena poco de cine (solo se hicieron dos tesis sobre celuloide) y demasiado de televisin o radio. Aunque ya las fronteras entre los medios se empezaban a desdibujar, an permaneca la idea de que los artistas que trabajaban en un medio no deban mezclarse con los de otros. Jess Cabrera, un hombre de la televisin, conform un claustro mayormente integrado por profesionales de ese medio (Abel Ponce, Jos Ramn Artigas) y algunos provenientes del entorno del cine, como Enrique Pineda Barnet, Jorge Fuentes, Belkis Vega, Jos Massip, Rogelio Pars, Enrique Colina, o el productor Humberto Hernndez, quienes se sumaron espordicamente y de buena gana al proyecto, aunque sus apreciables colaboraciones no duraron, ya fuera por conflictos con el propio sistema de enseanza, decisiones personales o por discrepancias con el estilo de direccin planteado por su decano.

En 1991, los sucesos de Alicia en el pueblo de Maravillas recolocaron nuevamente al frente del ICAIC a Alfredo Guevara, quien ya tena que emplear bastantes energas y diplomacia para tratar de mantener a flote el organismo que haba fundado en 1959 y que, por decreto ministerial, se haba disuelto. La escuela del cine no estaba en sus prioridades, no haba participado en su creacin, no comparta sus mtodos de enseanza y su personalidad y estilo de trabajo estaban en las antpodas de Jess Cabrera. En 1994, el ISA le otorg el ttulo de Doctor Honoris Causa en Arte a Guevara y no hubo muchas menciones en aquel acto para la facultad de medios. El silencio se hace ms llamativo al comparar todo el apoyo que el ICAIC le brind durante esa dcada a la Escuela Internacional de San Antonio, un proyecto que, desde luego, le era mucho ms cercano poltica y culturalmente.

Las peculiares caractersticas de la estructura administrativa que rodeaban a la facultad y al propio Instituto Superior de Arte, al cual perteneca, la situaban en un terreno de nadie. Se encontraba en el medio de dos organismos estatales: el Ministerio de Cultura y el de Educacin Superior. Las intenciones y estrategias de uno muchas veces chocaban con las polticas que en el marco de la enseanza nacional dictaba el otro. A diferencia de cualquier escuela de cine del mundo, la nuestra no tena la ms mnima autonoma y cualquier decisin que en ella se tomara deba ser ratificada o rechazada por instancias superiores o ajenas a la institucin.

En tal sentido, el plan de estudios, el peso de algunas materias, los contenidos de las asignaturas, el financiamiento, las cuestiones administrativas, el apoyo tecnolgico o logstico, la promocin, las libertades para invitar a profesores extranjeros o la capacidad para insertarse en las dinmicas de las producciones audiovisuales contemporneas deban ser aprobadas en otros niveles, anulando mltiples iniciativas y reduciendo el impacto del centro en el mbito de la cultura nacional. Todava bien entrado el siglo XXI, la mayor parte de los ciudadanos cubanos y extranjeros reconocan a la de San Antonio como la nica escuela del pas, pues del ISA apenas se hablaba [1] y es que ni siquiera aparece registrada en la Federacin Internacional que agrupa a los centros de formacin cinematogrfica del mundo, organismo que incluso lleg a presidir recientemente un cineasta cubano.

La frondosa vegetacin que rodeaba la casona de 5ta y 20 fue tambin una metfora de su invisibilidad. Es cierto que, por aquellos tiempos, estbamos en Perodo Especial y el pas, a mediados de los noventa, justo cuando se producan las primeras graduaciones de la escuela, pasaba por sus momentos ms crticos y definitorios. Sin embargo, deberamos achacar solo a esta terrible circunstancia el hecho de que nunca se propiciaran posgrados y maestras, que no se conservara una memoria audiovisual con los trabajos que se generaban en su sede, que no existiera una mediateca con los filmes ms relevantes de la Historia del Cine, que nunca abriera una oficina o departamento de promocin, o que la facultad se mantuviera distante de los procesos creativos que s tenan lugar en la escuela de San Antonio o hasta en el propio ISA? Si alguien intentara hoy visionar las obras filmadas en aquellos aos, revisar las tesis o incluso repasar la lista de sus egresados, se encontrar con un mundo poblado de fantasmas, de datos imprecisos, o de historias atrapadas en mohosas cintas de VHS.

Hasta qu punto los creadores audiovisuales que pasaron por la facultad en los noventa supieron o pudieron interpretar artsticamente los dramticos acontecimientos que les toc vivir? Cuntos documentales, cortos de ficcin, programas de radio o televisin dialogaron con, por ejemplo, la cada del campo socialista, el proceso de rectificacin, el llamamiento al Congreso del Partido, la doble moneda, la parlisis del pas, el auge de la prostitucin, el mercado negro y la crisis de valores, el regreso de nuestras tropas de frica, la epidemia de neuritis ptica, la emigracin descontrolada, el exilio, los sucesos de 1994, la visita del papa Juan Pablo II en 1998, la llegada de Chvez al poder, la sustitucin de Roberto Robaina en 1999, el fin del milenio o el secuestro de Elin Gonzlez, por solo citar algunos de los sucesos ms relevantes e impactantes a nivel social ocurridos en la dcada? Pero no solo se trataba de dialogar, sino tambin de problematizar. Si se hicieron, dnde pueden verse aquellos filmes? Creo que solo sobrevive uno,y todava el sueo, el found footage documental de Humberto Padrn, rodado en 1998.

Muy difcil debi ser para el equipo de direccin de la facultad mantener las aulas abiertas en tales circunstancias econmicas y sociales. En diferentes espacios, Jess Cabrera ha contado los numerosos problemas que deba enfrentar cada da para asegurar que los alumnos tuvieran, al menos, un profesor delante, aunque no fuese el idneo. Y es que una cosa era ser un experimentado director de fotografa, un editor o un realizador de extensa obra y otra bien distinta saber cmo transmitir conocimientos a un auditorio durante todo un ao de encuentros. As, la falta de exigencias de algunos profesores, escudados tras la idea de para qu lo voy a suspender ahora, ya la vida lo suspender, terminaba por naturalizar la apata y la mediocridad.

Buena parte de las promesas hechas por las autoridades, cuando en 1987 se empez a disear el proyecto, por una razn u otra, nunca fueron satisfechas. Incluso, algunas de ellas (dos pequeos estudios para realizar grabaciones radiales, o televisivas) an siguen sin concretarse [2]. Habra que sealar tambin cmo la personalidad de un directivo, su estilo o visin del arte y su relacin con la vida contempornea pueden hacer girar el pndulo hacia uno u otro lado. En tal sentido, se recuerda, lamentablemente, que la direccin de la facultad entorpeci el desarrollo profesional de varias mujeres interesadas en la especialidad de fotografa, quienes tuvieron que esperar hasta bien entrado el presente siglo para concretar sus sueos. Tampoco pareci legitimarse desde la direccin del centro un espritu crtico en las obras, una reflexin cuestionadora sobre los fenmenos que acontecan en el pas, ni tampoco una bsqueda en el orden visual o esttico que llevara a los alumnos por sendas ms experimentales pues, al parecer, era ms importante reproducir que crear, aceptar un modelo que romperlo y siempre apareca la frase no es el tiempo adecuado para esto.

A pesar de todo, un realizador como Toms Piard, egresado en 1994, recuerda con bastante nostalgia el ambiente que, por ejemplo, lograban infundir a la escuela los profesores del departamento de Filosofa y Esttica del ISA, quienes, a su juicio, eran lo mejor que poda tenerse por aquellos aos. Se trataba de un grupo conformado por Magaly Espinosa, Madeln Izquierdo, Gustavo Pita, Orlando Surez Tajonera, Rafael Pinto y Lupe lvarez, quienes venan implementando un programa de Teora del Arte que integraba el pensamiento filosfico a la prctica artstica. Fue un sistema de enseanza que ya se aplicaba en otras facultades del ISA y que haba causado gran impacto desde el punto de vista creativo entre los artistas plsticos de finales de los ochenta. Trasladado por un tiempo a la experiencia de la facultad de medios, los estudiantes deban visualizar con ejercicios de realizacin los problemas planteados por la filosofa, y ese reto serva tambin como una provocacin para dialogar con la historia de la cultura e interpretar con imgenes el mundo que les rodeaba.

Llama la atencin que, en aquellos primeros aos y durante buena parte de los noventa, las matrculas padecan de gigantismo, como si se quisiera purgar de una vez la carencia por dcadas de este nivel de enseanza, y aunque se aplicaban exmenes de aptitud, algunas autoridades se quejaban de ellos, pues entendan que cercenaban, por su rigor, el inters de numerosos aspirantes. Lleg a decirse que, como cada provincia tena un telecentro, haba que graduar la mayor cantidad posible de interesados para ubicarlos a trabajar rpido all.

Esa poltica de masificacin, improcedente en el rea de la tan especializada enseanza artstica, an perdura; y a cada rato se escuchan voces que cuestionan el sistema de plazas limitadas. Se ha llegado al absurdo de decir que en el ISA y la facultad de medios solo estudian habaneros e hijos de artistas. Invito al que lo desee a llegarse a las aulas de la FAMCA y hacer su encuesta. Les adelanto, de todas maneras, que el 75 por ciento de los estudiantes son de provincias y, desde luego, tienen padres y madres, aunque no necesariamente artistas.

Esa lgica formativa a gran escala, propugnada por la burocracia masificadora, obtuvo su respaldo con la apertura, en 1990, de una filial en Holgun y pocos aos despus otra en Camagey. Extraordinario debi ser para estas regiones conformar un claustro adecuado y estable que lograra, en pleno Perodo Especial, solventar los retos pedaggico-artsticos que tal empeo demandaba. Si en la capital la facultad apenas lograba sobrevivir y, con mucho trabajo, mantener por tres aos a un mismo profesor, no puedo imaginar lo que debi ocurrir -u ocurre- en las otras filiales.

Para qu se tiene una escuela de cine o de medios? Qu esperamos de ella? Qu estudiantes debemos aceptar? Debe ser una cuestin de simple superacin, de matemtica social, o una plataforma para generar inquietudes estticas? De qu forma una dinmica docente y creativa puede ser refrendada en una comunidad? No debera un espacio artstico generar confrontaciones acadmicas capaces de extenderse a los espacios pblicos? Tuvimos en los noventa, o ahora, un mejor cine, televisin o radio gracias a este centro? Fomentar la investigacin y el anlisis terico est muy bien, pero cmo es posible extirpar la praxis de ese proceso formativo?

Lo cierto es que con carencias y enormes dificultades, cerca de 400 estudiantes pasaron por las aulas de la facultad de medios durante los noventa. Muchos de ellos, a los que quizs la vida ha suspendido, son hoy desconocidos, y su quehacer se diluye en el da a da, la rutina, el conformismo. Otros han conseguido hacerse de un nombre, en Cuba o lejos de ella, creando, buscando su estilo, rompiendo moldes, adaptndose o trabajando en cualquier otra cosa. Se sabe que solo una escuela no hace a un artista, pero le brinda las herramientas para que su obra sea estticamente vlida, coherente con sus inquietudes, tcnicamente funcional y, quizs, el tiempo dir, pueda convertirse tambin en una obra de arte.

La facultad ya no est en 5ta y 20, sino en 14 y 3ra, en otra residencia de Miramar, mucho ms amplia. Ahora se llama Facultad de las Artes de los Medios de Comunicacin Audiovisual, o FAMCA, por sus siglas, y en algunos das pueden coincidir en sus pasillos y pequeas aulas casi medio centenar de alumnos al mismo tiempo. El Instituto Superior de Arte tambin mut su nombre y ahora es la Universidad de las Artes. Muchas cosas han cambiado all y otras no tanto. En 2001 la facultad abri tambin sus puertas a estudiantes provenientes del nivel preuniversitario. Fue un paso y riesgo extraordinario. Se adapt el viejo plan de estudios, aplicado con frceps a los dos primeros grupos que ingresaron, y desde esa fecha hemos tenido otros dos planes nuevos. No se ha abierto el guion como perfil de salida, aunque s aumentaron las horas para las materias asociadas a l.

Dieciocho han sido las graduaciones que ha tenido la facultad desde que se abri el curso regular. Un nmero importante de esos egresados proviene de otras provincias del pas y casi una treintena lleg de otras naciones, como Colombia, Mxico, Per, Bolivia, Ecuador o Espaa. Desde hace cinco aos se incorporaron en el proceso docente, ahora ms polivalente, los ejercicios audiovisuales de uno y tres minutos para todos los estudiantes del curso regular que es, por mucho, el que mayor atencin y recursos exige. Respondiendo a demandas formativas e intereses institucionales, los estudiantes han participado activamente en proyectos comunitarios relacionados con la salud, la educacin o el activismo social. Las maestras y diplomados dejaron de ser asignaturas pendientes y en aos recientes se han logrado finalizar algunas.

Los problemas con el claustro docente se han acentuado, siendo este el ms grave de todos. No importa la letra o buenas intenciones de los planes de estudio (acaba de aprobarse el plan E) que los metodlogos, obsesionados con homogeneizar la enseanza en el pas, implementen. Todo ese diseo se viene abajo si los profesores no estn a la altura que los tiempos y la enseanza artstica de nivel superior requiere. Los mejores creadores y tcnicos del pas no pueden comprometerse de manera estable con las dinmicas de enseanza existentes en la facultad. Los artistas no pueden estar a tiempo completo dedicados a la docencia porque, como es lgico, sus prioridades estn en la propia creacin. Tal vez el camino sea aplicar un modelo de cursos por talleres intensivos o concentrados. El bajo salario, las precarias condiciones de sus aulas, la inexistencia de bibliotecas y videotecas apropiadas, las promesas reiteradamente incumplidas, el envejecimiento del parque tecnolgico, la ausencia de estmulos y atenciones para los especialistas que all laboran han generado sistemticas deserciones.

Atada an a las polticas y frmulas que impone el sistema educativo cubano, la facultad y sus directivos poco pueden hacer. Lo que viene sucediendo en las filiales de Holgun y Camagey es lamentable. Por otra parte, no existen mecanismos jurdicos para que la facultad gestione de forma autnoma sus recursos, maestros, infraestructura o medios tecnolgicos, lo que la hace totalmente dependiente de las estrategias y los fondos que apruebe el Ministerio de Cultura.

Desde que se abri el curso regular, las sucesivas direcciones -cuatro de la facultad han intentado suscribir, sin mucho xito duradero, convenios de trabajo con otros centros superiores del pas, universidades que, increblemente, en similar periodo, s tuvieron la suerte de contar con recursos y atenciones de las autoridades. No se explica cmo unos pueden tener estudios de televisin y radio, salas de teatro, modernos laboratorios de computacin, conexiones a las redes o internet, aulas y espacios dignos para proyectar audiovisuales y la Facultad de Medios del ISA, luego de tres dcadas, no disponga de ninguno.

Dicen que la prctica es el mejor criterio para la verdad. Lo que en un momento tuvo sentido, no tiene por qu tenerlo ahora. Deberamos preguntarnos: es pertinente mantener un curso para trabajadores? La realidad nos dice que cada ao tenemos menos aspirantes, hasta el punto de que se han tenido que unificar los aprobados de dos convocatorias para conformar un curso con al menos 10 estudiantes. Ya el ICRT tiene implementados cursos sistemticos de superacin y habilitacin en sus predios y desde hace casi dos dcadas la facultad tiene tambin abierto su curso regular. No estamos en las pasadas dcadas de los ochenta o noventa, cuando nadie dispona de una calificacin superior en las cinco especialidades artsticas que ofreca la facultad.

Por otra parte, la abrumadora mayora de los que ingresan en la FAMCA se decantan rpida e inequvocamente por el cine o el audiovisual. Sus intereses, expectativas o deseos se levantan sobre la imagen; entonces, deberamos mantener los perfiles, la cantidad de horas, las materias y la formacin profesional tambin para la radio? No deberan estos estudios y esfuerzos ubicarse en la Facultad de Periodismo o Comunicacin Social, ms ahora, cuando se han reducido los aos lectivos de cinco a cuatro?

En los ltimos tiempos y de forma intrusiva, se vienen aplicando, al menos en la FAMCA, modelos de enseanza donde los asuntos tericos y las metodologas para la investigacin se superponen en demasa a los procesos creativos. Las discusiones en las tesis son un buen ejemplo de ello, cuando los estudiantes hablan ms de conceptos, tropos, paradigmas y modelos de investigacin aplicados, que de su propia obra. El Plan E recin aprobado est saturado de categoras cientficas, obligaciones y rutas metodolgicas, como si nuestros egresados fuesen a ejercer la crtica literaria, o culminaran sus estudios en las facultades de Filologa o Historia del Arte. Algunas autoridades sostienen que la razn esencial de las obras audiovisuales es ensear, mostrar valores, informar, y que nuestros egresados deberan estar preparados para ejercer tambin una didctica del audiovisual (!). Lo esttico se menciona poco y cuestiones tan esenciales como la inspiracin, la subjetividad, las poticas o estilos personales, la libertad artstica, el mundo referencial, las emociones, la experimentacin o la sinergia con otras especialidades como las artes plsticas o escnicas no proliferan en la redaccin del documento.

En una carrera que ahora dura cuatro aos, de los cuales solo tres son efectivos (el ltimo es para hacer dos tesis), la cantidad de contenidos y saberes exigidos resulta apabullante. No debe olvidarse que las generaciones actuales cada vez rechazan ms los discursos y las retricas unidireccionales. El exceso de informacin solo genera extraamiento y apata. Si los planes de enseanza (todava demasiado presenciales) no se abren a la interactividad, y el conocimiento a la provocacin o ruptura de los modelos artsticos, poco estaremos haciendo.

Es extraordinario, casi milagroso, que luego de tanto tiempo y adversidades que incluyen sobrevivir a tres penetraciones del mar, esas edificaciones an consigan formar y graduar a decenas de jvenes cada ao. La enseanza artstica es muy costosa y nuestras instituciones han tenido un rol importante en ello. Pero tambin es una muestra del enorme potencial creativo latente en el pas y, sobre todo, del sacrificado compromiso de muchos de sus profesores. Los nombres de Rudy Mora, Orlando Cruzata, Alejandro Prez, Ernesto Fundora, Luis Najmas, Toms Piard, Marilyn Solaya, Luis Hidalgo Ramos, Anabel Leal, Rini Cruz, Ldice Prez, Delso Aquino, Rolando Chiong, Alejandro Brugus, Jos Vctor Herrera, Ian Padrn, Esteban Insausti, Inti Herrera, Jonal Cosculluela, Lily Surez, Humberto Padrn, Carlos Quintela, Alejandro Ramrez, Maryulis Alfonso, Claudia Calvio, Velia Daz de Villavilla, Sebastin Mil y muchos otros corresponden a alumnos que transitaron durante aos por sus pasillos y aulas. La amaron, sintieron y sufrieron. Hoy son relevantes y conocidos artistas, pero hasta qu punto sus miradas, poticas o estilos responden a los saberes adquiridos en su paso por la facultad? Son conscientes de ello? Fueron felices por siempre?

A esta historia le queda an mucho por contar.

Notas:

[1] En Google, FAMCA aparece mayormente asociada a un fusil de la Armada Argentina.

[2] Durante el presente curso 2018-19, comenzaron las labores para construir el primer estudio de TV en un local de la FAMCA. Su equipamiento ya se encuentra en Cuba. Las obras an se ejecutan.

Fuente: http://www.ipscuba.net/espacios/altercine/atisbos-desde-el-borde/habia-una-vez-la-famca/


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