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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2019

Entrevista al historiador Francisco Espinosa Maestre
Hacer de la represin franquista una guerra de cifras no tiene ningn sentido

Enric Llopis
Rebelin


Al contrario que en el caso de los republicanos, para los golpistas la represin constituy la base de su accin desde el mismo 17 de julio; conscientes de que eran minora decidieron imponerse por el terror mediante un calculado plan de exterminio efectuado pueblo a pueblo y ciudad a ciudad, que se extendi durante nueve aos (1939-1945), escribi hace ms de una dcada el historiador Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954). Se define como un historiador crtico, que tiene entre sus referentes a Josep Fontana, E.P. Thompson y los franceses de la Escuela historiogrfica de los Annales. Francisco Espinosa es autor de La justicia de Queipo: violencia selectiva y terror fascista en la II Divisin en 1936 (2000); La primavera del Frente Popular. Los campesinos de Badajoz y el origen de la guerra civil (2007) y Lucha de historias, lucha de memorias. Espaa, 2002-2015 (2015), entre otros libros.

En el informe sobre la represin franquista que redact en 2008, el historiador distingua tres etapas: la primera (17 de julio de 1936-febrero de 1937), caracterizada como de represin salvaje con los llamados bandos de guerra; la segunda fase, entre marzo de 1937 y los primeros meses de 1945, fue la de los consejos de guerra sumarsimos de urgencia (tal vez se pueda percibir una disminucin en el ritmo de la represin a partir de 1943, matiza Espinosa Maestre); y, en tercer lugar, la gran oleada represiva de finales de los aos 40 y los aos 50, en la que fueron eliminados decenas de guerrilleros y sus bases de apoyo. La entrevista a Francisco Espinosa tiene lugar antes de que imparta una conferencia en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de Valncia.

-La conferencia en el Frum de Debats de la Universitat de Valncia aborda la represin como gran secreto del franquismo. Por qu la consideras un secreto y una cuestin pendiente?

Porque todava seguimos sin saber la dimensin real que tuvo. Hay una documentacin oculta que a estas alturas no se ha permitido que veamos. As, en los archivos militares hay miles de documentos que estn cerrados a la investigacin; la documentacin eclesistica es otro fondo al que tampoco hemos podido acceder, al igual que parte de la documentacin judicial o de la guardia civil y la polica.

-Qu recomendaras, adems de paciencia, a los jvenes investigadores?

Espero que en algn momento, que no s cundo ser, se tome la decisin de abrir esos archivos. Pero ser otra generacin la que los estudie, y no por razones de edad- quienes empezamos a finales de los 70 y principios de los 80. A ellos les tocar afrontar ese reto, cuando se tenga acceso a los archivos y los documentos; los que hayan quedado despus de la quema y la destruccin que hayan llevado a cabo, que es algo que tambin han hecho, y es posible que an se destruyan ms.

-Pero la investigacin avanza. Un reciente libro del periodista Carlos Hernndez de Miguel, Los campos de concentracin de Franco. Sometimiento, torturas y muerte tras las alambradas (Ediciones B, 2019) documenta la existencia de 296 campos de concentracin franquistas

Parece ser que la primera investigacin realizada, la del historiador Javier Rodrigo, fue incompleta. El libro que mencionas ha ampliado los campos en un tercio, ya que se conoca la existencia de aproximadamente 200 (En el artculo Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentracin de Franco, publicado en 2006 en la revista Hispania Nova, Javier Rodrigo apunta que en Espaa hubo ms de 180 campos -104 de ellos estables- donde a los prisioneros de guerra se les internaba, reeducaba, torturaba, aniquilaba ideolgicamente y preparaba para formar parte de la enorme legin de esclavos que construyeron y reconstruyeron infraestructuras estatales, como parte del castigo que deban pagar a la verdadera Espaa. Nota del entrevistador).

-En el libro Violencia roja y azul: Espaa, 1936-1950 (Crtica, 2010), del que fuiste coordinador, cifras en al menos 130.199 las vctimas de la represin franquista, pero en alguna ocasin has alertado de la obsesin por las cifras (el franquismo siempre tuvo claro que el debate sobre la represin nunca deba salir del mbito numrico, afirmas). Por qu razn?

Entrar en una batalla cifras son ganas de perder el tiempo, se entra en un marasmo. Creo que es una discusin que no tiene sentido alguno. Lo nico que nos sirve en la investigacin y la reflexin es trabajar con nombres y apellidos; es esto lo que soporta todo aquello que podamos afirmar. Por ejemplo, en la ciudad de Badajoz s podemos decir que fueron 1.400 las vctimas, pero habra que aadir que se trata de una documentacin incompleta, que procede en general de los registros civiles y en estos no estaba inscrita ni la mitad de las personas que tendran que figurar; estamos, por tanto, a la espera de tener acceso a los archivos militares que nos permitan contar con ms informacin.

-Entre 2005 y 2010, fuiste coordinador cientfico del proyecto Todos los Nombres, iniciativa que promueven la CGT de Andaluca y la asociacin Nuestra Memoria (Actualmente hay registradas 98.760 personas, 826 microbiografas y 1.436 documentos).

Hicimos en este caso una base de datos, de los represaliados por el franquismo en Andaluca, Extremadura y el norte de frica. Introduje las investigaciones que haba realizado sobre Badajoz y Huelva, despus fueron aadindose otras muchas de gente que haba hecho investigaciones locales y provinciales.

-En 2003 publicaste La columna de la muerte. El avance del ejrcito franquista de Sevilla a Badajoz. Llevas aos investigando y escribiendo sin ejercer como docente en la universidad y, por otra parte, al margen de las grandes tribunas mediticas. Con qu problemas te has encontrado?

Te ves obligado a llevar otra ruta. Y no slo respecto a los contenidos. Hay temas sobre los que la universidad no ha querido investigar hasta muy tarde. Cuando termin la carrera, quise hacer la tesina e investigar sobre el golpe militar y la represin en Sevilla. En la universidad me dijeron que no haba perspectiva suficiente, que tena que pasar todava ms tiempo. Era en torno al ao 80. No haba vas abiertas para hacer estudios de estas caractersticas y, por tanto, tenas que hacerlos fuera. Incluso si se hacan estos trabajos tardamente en los aos 90- tambin haba unos lmites. El cambio empez, parcialmente, en los aos 90 del siglo pasado. Pero ocurri que todo se mezcl despus con la oleada revisionista, dentro de la universidad tambin ha habido investigadores que han seguido la ruta del revisionismo.

-En el artculo La memoria de la represin y la lucha por su reconocimiento (revista Hispania Nova, 2006), escribiste: La primera gran divisin que se produce tras el golpe militar del 18 de julio es la que separa a la Espaa donde triunfa la sublevacin de la Espaa donde fracasa. Dicho de otra forma: en media Espaa no hubo guerra civil alguna sino slo golpe militar y represin. Destacaras algn ejemplo de represin especialmente silenciado?

Yo creo que en todas las provincias, por ejemplo en las que yo he estudiado Huelva, Badajoz o Sevilla-, hay episodios locales, provinciales y nacionales que llamaran la atencin; pequeas historias que pueden sacarse pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, y que daran un buen campo para la difusin. Encontramos muchos casos en Huelva, en Cdiz tambin hay algunos ejemplos muy interesantes y en Sevilla ni te cuento

-Por otra parte, a qu obedece tu polmica con el catedrtico de Historia Social y del Pensamiento Poltico, Santos Juli, colaborador del diario El Pas desde 1980? Y con otros escritores?

Lo que hubo, en el caso de Santos Juli, creo que fue simplemente soberbia por su parte. Mi escrito fue una crtica ante la actitud despreciativa que tena respecto a las investigaciones de la represin. Como l tena plpitos y su opinin se difunda ampliamente, cre conveniente responderle. Y marcarlo tambin a l como una persona contradictoria. Esto no le debi gustar nada, a pesar de que lo nico que utilic fueron datos objetivos. La respuesta fue la de una persona prepotente; no respondi a las cuestiones que se plantearon (las crticas de Francisco Espinosa Maestre estn expuestas en el artculo De saturaciones y olvidos. Reflexiones en torno a un pasado que no puede pasar, publicado en 2007 en la revista Hispania Nova. Nota del entrevistador). En cuanto a los escritores Javier Cercas, Andrs Trapiello y Antonio Muoz Molina, se trata simplemente de que uno est ya cansado de que, dada la trascendencia que tienen por lo mediticos que son y el apoyo que reciben de grupos potentes como PRISA, vayan de historiadores. Y uno se harta. No se conforman con ser novelistas. En el caso de Cercas, la cuestin viene de una novela que hizo El monarca de las sombras (2017)- y en la que quera salvar a su to abuelo, que era un fascista cualquiera.

-Fuiste autor, en 2008, del informe sobre la represin, unido a la causa abierta por el juez Garzn sobre los crmenes del franquismo. Hay historiadores que, por el contrario, consideran que la llamada memoria histrica implica una politizacin de la historia y, adems, enlodarla en polmicas poco rigurosas. Ests de acuerdo?

Es la actitud que ha tenido la academia y la universidad ante el reto que les supuso el boom de la memoria. Algunos lo han dicho claramente: la memoria fue una losa que se les vino encima; de hecho, les obligaba a salirse de su sitio, de la fortaleza que son las universidades, para tener que entrar en el mbito pblico. Y entrar, adems, en un terreno que a la mayora no les apeteca. El caso es que, para cualquiera que sepa un poco de Historia, la memoria es un recurso ms de la Historia. Hay terrenos en los que la historia no entra porque no existe documentacin de todo- y sin embargo los testimonios orales resultan muy vlidos e interesantes. Sin ellos, no tendramos la informacin. As ocurre en todo lo referente a prisiones, torturas o violaciones, hechos que sucedieron en aquella poca de manera frecuente y no los encuentras reflejado en los documentos.

-Son compatibles el rigor cientfico y el compromiso del historiador a la hora de investigar?

Me parece simplemente que la historia debe ser rigurosa y objetiva, pero no imparcial. Todos tenemos ideologa.

-Se habla de la excepcionalidad espaola en cuanto a la pervivencia de la dictadura y sus consecuencias; se idealiza, en ese caso, la ruptura de Italia y Alemania despus de 1945- con el fascismo y el nazismo?

La singularidad de Espaa viene ya marcada por el modelo de Transicin, por una dictadura que dur 40 aos y porque tenemos una derecha que no ha roto y contina unida ideolgicamente al franquismo; por otro lado, tenemos un centro izquierda, que sera el PSOE, que no va ms all de 1978. Ninguno de los dos partidos tiene inters en reivindicar la II Repblica o los valores que quedan de lo que represent la Repblica.

-Una de las polmicas (polticas) recientes es la decisin del gobierno del PSOE de exhumar, del Valle de los Cados, los restos del dictador. Eres partidario de esta medida? Y respecto a las 34.000 personas all enterradas?

Creo que los restos de Franco habra que sacarlos, no deberan estar en el Valle de los Cados. Y en cuanto a los restos de todos los dems, sacarlos tambin del mamotreto aquel y darles una sepultura digna, como a cualquier otra persona. Respecto al Valle de los Cados, es tal el dinero que cuesta mantenerlo anualmente y con las temperaturas que hay en aquel roquedal- que lo ms lgico me parece abandonarlo a su suerte. Convertirlo en un lugar para la memoria de las vctimas? No le veo sentido alguno a esa propuesta, creo que no podr ser nunca un lugar de memoria de nada. Aquello es, por lo visto, un caos total, los huesos estn fuera y las cajas rotas, la gente que lo ha visto pinta un panorama terrible Por tanto, los restos que se puedan sacar e identificar, que se identifiquen, y los que se puedan entregar a los familiares, que se proceda; y al resto, que se les pueda dar una sepultura digna en algn otro sitio.

-Algunos investigadores apuntan que 20.000 presos polticos participaron en las obras de construccin del Valle. Cmo has observado el litigio respecto a la exhumacin del dictador?

El hecho de que sea la familia de Franco la que est provocando el retraso en la resolucin, adoptada por el Congreso de los Diputados, de sacar a Franco del Valle de Cuelgamuros ya me parece una anomala total. Que adems el Tribunal Supremo suspenda la exhumacin porque pudiera haber consecuencias para los recurrentes y para el inters pblico, creo que es una cosa rara e impropia de un pas democrtico.

-Por ltimo, el auto del Tribunal Supremo que decidi la suspensin cautelar de la exhumacin consider a Franco jefe del Estado desde octubre de 1936, cuando esa fecha ejerca Manuel Azaa como presidente de la Repblica. Se trata de un error?

Me parece simplemente que los jueces que han escrito ese auto son de ideologa franquista. Ellos y mucha gente ms, que se sienten dentro de la onda franquista, consideran que Franco era el jefe de Estado el 1 de octubre de 1936.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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