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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2019

Desobediencia civil y el conflicto cataln

Tica Font y Pere Ortega
Centre Dels dEstudis per la Pau


Finalizado el proceso judicial a los lderes polticos catalanes que impulsaron el procs. Los abogados defensores de los polticos en sus alegatos han reconocido como nico delito el de la desobediencia civil, desestimando el resto de delitos presentados por la fiscala: rebelin, sedicin y malversacin. ste es un hecho nuevo, pues hasta la fecha, ninguno de los procesados, fuera de Jordi Cuixart, haba reconocido que haba llevado a cabo un acto de objecin de conciencia de desobediencia a la ley. Esto nos lleva a desempolvar y reproducir un artculo aparecido en Dominio Pblico sobre esta cuestin.

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La desobediencia al lado de la rebelda han sido los instrumentos ms utilizados a lo largo de la historia de la humanidad para combatir injusticias y falta de libertades. Pero mientras la rebelin no siempre es pacfica la desobediencia siempre lo es, como lo demuestra la larga lista de gentes que la han practicado a lo largo de la historia, desde Scrates que tom la cicuta antes que renegar de sus creencias ante el Senado de Atenas; Thomas More que escogi su conciencia antes que obedecer al rey y muri en el patbulo; o Thoreau, Gandhi, Rosa Parks, Luther King y tantos otros, como nuestros insumisos a la conscripcin que aceptaron ir a la crcel antes que renunciar a sus ideas. O en nuestra cosmogona, una mujer, Eva, desobedeci a Dios robando una manzana o Prometeo robo el fuego a los dioses.

La educacin reglada nos convierte en ciudadanos sumisos a la ley y el orden social establecido. Pero en cambio, poco se nos educa en la crtica y en la desobediencia a las injusticias. Esto viene a cuento porque todos somos conscientes de que no vivimos en una sociedad plenamente democrtica, sino que la sociedad est llena de lagunas y espacios donde la democracia es imperfecta, ostensiblemente mejorable o ausente. Por ejemplo, ah est el mal trato que se da a los inmigrantes en los CIES (Centros de Internacin de Emigrantes), o el de los/las encarcelados en prisiones y tantas otras cuestiones que tienen que ver con la proteccin social de los ms necesitados.

Como ninguna democracia es perfecta, sino al contrario, todas son perfectibles, es lgico que haya ciudadana que se oponga a ellas y trabaje para cambiar situaciones injustas y, en ocasiones, se enfrente a la ley para intentar que la democracia se ample y llegue a esos espacios donde no existe. Y aqu es donde aparece la desobediencia, que de la mano de la objecin de conciencia se opone a aquellas leyes injustas con el nimo de mejorarlas. Y es por este motivo que en la mayora de las democracias avanzadas la objecin de conciencia est recogida en el ordenamiento jurdico y convierte la desobediencia es un acto legtimo.

Pero la desobediencia para cargarse de razn y consistencia moral tiene unas reglas que en la modernidad provienen de David Henry Thoreau y Gandhi, y que han sido sostenidas slidamente desde la filosofa poltica por John Rwals, Norberto Bobbio y Jrgen Habermas. De entre ellos, Rawls, es quin mejor ha descrito la desobediencia como una de las garantas del estado de derecho con la definicin ms reconocida como un acto pblico, no violento, consciente y poltico, contrario a la ley cometido con el propsito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno.

Acto pblico, porque nunca puede ser clandestino ni esconderse ante la ley pues perdera el reconocimiento de ejemplaridad que persigue; no violento, porque si se empleara la violencia perdera fuerza moral ante la sociedad y debera ser perseguido por el mal cometido; consciente, porque debe ejercerse en conciencia y con plenas facultades; poltico, porque se ejerce para cambiar un programa de gobierno; contrario a la ley, porque pretende cambiar un ordenamiento jurdico en aquellos casos que suponen una clara vulneracin de derechos fundamentales y de manera especial aquellos que atentan contra la libertad de expresin y reunin.

Regla general de la desobediencia que Rawls ha desarrollado junto a otros requisitos: concebirla como un ltimo recurso una vez se han agotado todas las vas legales para que la reivindicacin que se solicita no es atendida por la administracin del estado

que en un estado de derecho no puede ser total contra todo el ordenamiento jurdico, esto solo tendra justificacin en una dictadura

que slo puede ir dirigida contra aquella ley u ordenamiento que vulnera un derecho

que se trata de un acto individual, porque, aunque se pueda hacer de forma colectiva, las consecuencias de la desobediencia se deben asumir de forma individual dado que la ley recae sobre el sujeto que la ha infringido

que la desobediencia debe darse siempre dentro de un marco de respeto al estado de derecho, porque, aunque se viole la ley, la fidelidad a la ley queda expresada por la naturaleza pblica y no violenta del acto, y, en especial, por la voluntad de aceptar las consecuencias legales de la propia conducta.

Esto ltimo, es puesto en primer plano por Gandhi, Luther King y sus seguidores, pues se deben asumir las consecuencias legales que se deriven del acto de desobediencia. Pues, aunque se rechaza la ley se est dispuesto a asumirla, as como las sanciones que se desprendan. Y como se supone que estn cargadas de razn, se volvern contra el ordenamiento jurdico del estado que las promulga y servirn de ejemplo moral para toda la poblacin.

Pues el objetor quiere dar muestras de ejemplaridad ante la sociedad y presentarse como un buen ciudadano, y por este motivo se muestra dispuesto a aceptar las consecuencias de su acto. As lo hicieron aquellos que han servido de ejemplo, el primero, Thoreau, que nos dej como testimonio un documento transcendental, Desobediencia civil, y despus sus seguidores, Len Tolstoi, Bertrand Russell, Gandhi, Luther King y tantos otros y otras que aceptaron ir a la crcel para poner de relieve que se estaba cometiendo una injusticia contra ellos.

En el Estado espaol lo hicieron los objetores e insumisos al servicio militar obligatorio que desobedecieron la ley de formas diversas, unos no presentndose en los cuarteles, otros negndose a vestir ropa militar y ser adiestrados en el uso de armas para hacer la guerra, y algunos, incluso, desertando dentro de los cuarteles o en las ONG donde prestaban el servicio militar substitutorio. Y muchos de ellos fueron condenados y encarcelados, y algunos fueron inhabilitados para ejercer como funcionarios pblicos. Un movimiento de objecin al servicio militar que tomo tales proporciones que oblig a cambiar la ley, primero reconociendo la objecin de conciencia al servicio militar, despus, aboliendo la conscripcin. Que despus ha tenido continuidad en los que hacen objecin fiscal al gasto militar.

En ese sentido, la desobediencia es una herramienta poltica de enorme fuerza, pues si es ejercida de manera mayoritaria por la poblacin, ningn estado puede hacer frente a un movimiento de esa envergadura. Ese fue el argumento principal del pensamiento de Gandhi que consigui liberar la India de la dominacin del imperio britnico, la fuerza de la noviolencia y sus herramientas, la desobediencia y la no cooperacin. La misma desobediencia que anim al movimiento por los derechos civiles de la comunidad negra de Estados Unidos encabezada por Luther King; el de las sufragistas de Reino Unido que luchaban para obtener el voto para las mujeres y tantas otras gentes annimas que a lo largo de la historia la han practicado.

El conflicto poltico en Catalunya

En Catalunya, la desobediencia civil ha sido objeto de atencin por parte de los seguidores de la independencia ante la negativa del Gobierno central a admitir un referndum que permitiera a la ciudadana catalana pronunciarse sobre la autodeterminacin. Aunque finalmente no fuera ejercida como tal, pues la consulta que finalmente se llev a cabo el 1 de octubre de 2017 por parte del Govern de la Generalitat con el apoyo de entidades sociales, no fue presentada como un acto de desobediencia, sino como un acto democrtico para ejercer el derecho a votar. Una decisin, que pona por delante la conciencia de los convocantes frente a una decisin judicial que la prohiba. Este desafo implicaba un alto riesgo para funcionarios y gobernantes que ocupaban puestos de responsabilidad en la administracin de Catalunya, pues incumplir el ordenamiento jurdico del estado representaba que podan ser llevados ante los tribunales, pues, aunque no lo declaraban, se trataba de un acto de desobediencia a la ley y los tribunales.

As, resulta paradjico que los polticos que ejercieron funciones ejecutivas o legislativas en los meses de septiembre y octubre de 2017, fechas en que se produjeron los hechos por los que se los enjuicia, los encausados apelen a la democracia para defender sus actos, aduciendo que estaban refrendados por un programa electoral que defenda un referndum de autodeterminacin y unos votos de la ciudadana que los aup a las instituciones. Pero en cambio niegan admitir que desobedecieron la ley.

Una apelacin a la democracia contradictoria, pues estos polticos aprobaban disposiciones contrarias a la ley, la misma ley que les permita ocupar cargos de responsabilidad en las instituciones autonmicas.

Es evidente que la no asuncin de la desobediencia es debida al temor de ser sancionados o inhabilitados para ejercer funciones pblicas y esconden sus acciones bajo la excusa de que obedecen el mandato popular que los haba elevado al cargo que ocupaban. Desde luego que la distancia entre Luther King, Gandhi y los insumisos de conciencia al servicio militar est muy lejos de la de estos gobernantes catalanes, pues aquellos no dudaron que ante la injusticia que denunciaban, estaban dispuestos a ir a la crcel. Mientras que estos polticos recurren a artilugios verbales sobre la democracia para amagar el desacato a la ley porque temen ser inhabilitados.

Debera estar claro que, el funcionario pblico que debe el cargo que ocupa al ordenamiento jurdico que le permite ejercerlo, en caso de objetar y desobedecer la ley, debera dimitir y abandonar su cargo y s no lo hace, aceptar las sanciones que se deriven. Lo mismo, y con mayor enjundia lo deben admitir los polticos con responsabilidad de gobierno. Pues stos deben su cargo precisamente a la ley que les permite ejercer esa funcin.

Para acabar y volviendo al terreno de la teora de la desobediencia. En un estado democrtico, aunque existan limitaciones en cuanto a derechos, la desobediencia no se puede dirigir contra todo el ordenamiento jurdico, esto slo tiene justificacin en un estado autocrtico y dictatorial, que no es el caso del Estado espaol, y slo se puede dirigir contra aquella ley que se considera injusta porque vulnera un derecho. Esa es la enorme dificultad de los partidarios de la independencia de Catalunya.

Esta dificultad es patente en Catalunya, pues se ha hablado mucho de iniciar campaas de desobediencia, y, propuestas las ha habido, pero no ha cuajado ninguna. Las entidades sociales y los partidos polticos que quieren la independencia no han lanzado ninguna propuesta en ese sentido. Aunque, cierto es, que la CUP, defiende la desobediencia como estrategia poltica y alguna de sus miembros con cargo pblico la ha ejercido (Montserrat Venturs, alcaldesa de Berga, se neg a descolgar del balcn del Ayuntamiento una bandera independentista y fue inhabilitada seis meses por un juez).

Como ya se ha indicado, la desobediencia no puede ser practicada contra toda la Constitucin, sino slo ante aquel ordenamiento que se considera injusto. Ante el enorme conflicto que se vive en Catalunya, no existe otro camino, a nuestro parecer, que el de su transformacin por medio del dilogo entre todos los actores implicados. As, se impone un receso y empezar a buscar las condiciones que hagan posible el dialogo.

Fuente: https://blogs.publico.es/cronicas-insumisas/2019/06/14/desobediencia-civil-y-el-conflicto-catalan/



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