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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2019

Juventud sin futuro y tambin sin pasado
Las falsas promesas de la meritocracia

Jos Antonio Llosa
CTXT

El discurso de libertad econmica desregulada reviste al mercado laboral de un tono meritocrtico falaz, ms relacionado con cuestiones de clase que con el hipottico talento


J.R. MORA

El objetivo de cualquier investigacin se resume en el anlisis de las paradojas, y la juventud actual navega en una situacin paradjica hiriente. La imagen de la juventud posmoderna aventurera, flexible, abierta al cambio, dinmica y creativa dibuja una fachada que oculta las aspiraciones de estabilidad y crecimiento que las y los jvenes siguen manifestando hoy, igual que lo hacan antes. En nuestros anlisis detectamos que las y los jvenes con mayor nivel de formacin son quienes viven su presente y futuro con mayor angustia y dolor. Aqu radica la paradoja, ya que la lgica meritocrtica neoliberal demanda la mayor formacin posible, con el consiguiente desarrollo competencial, como receta ideal para un futuro prometedor. El contraste con la realidad muestra que al rebuscar en la historia de los nuevos emprendedores rpidamente se detecta que la consecucin de xito guarda ms relacin con el cdigo postal que con el CV. Al pensar en la precariedad laboral desde la ptica de la calidad de vida, encontramos que un ingrediente bsico tiene que ver con las expectativas y las promesas que se quiebran no slo aspectos monetarios o de contratacin. Por ello, la juventud ms formada se pega un batacazo mayor al descubrir que la garanta del futuro prometedor es, en muchos casos, un espejismo. El discurso de la empleabilidad, el de quien quiere, puede, se quiebra impactando directamente en la lnea de flotacin de ese pacto meritocrtico. La juventud ms empleable, la ms prometedora, tambin resulta la ms desesperanzada al descubrir que las promesas sobre su futuro son ya cosa del pasado.

LAS Y LOS JVENES CON MAYOR NIVEL DE FORMACIN SON QUIENES VIVEN SU PRESENTE Y FUTURO CON MAYOR ANGUSTIA Y DOLOR

El profesor Josep Mara Blanch define esta paradoja con elocuencia: Los jvenes millennials siguen pensando como fordistas. La infinita diversidad de modelos familiares que se pueden construir en la actualidad poco tiene que ver con el modelo tradicional, pero en comn guardan con los fordistas la necesidad de cierta estabilidad para que se puedan llevar a cabo. Cuando nos topamos con la metfora de este profesor, vimos alumbrar una explicacin sencilla para una situacin compleja. Hay quien afirma que la juventud actual se encuentra en un proceso de transicin entre un modelo de sociedad estable y uno lquido. Miente. Hemos de desterrar el trmino de transicin de cualquier proceso social que haya tenido lugar en la ltima dcada. La transicin, como idea, presupone cierta armona, progresividad y consenso, y el salto entre modelos estables y flexibles de vida posee un carcter impuesto, antinatural y en cierto modo cnico. Impuesto porque la Crisis con mayscula ha sido herramienta conductora para dirigir y legitimar un escenario permanente de inestabilidad, volatilidad y desigualdad. Cnico, porque el discurso de libertad econmica desregulada reviste al mercado laboral de un tono meritocrtico falaz, ms relacionado con cuestiones de clase que con el hipottico talento. Antinatural en dos trminos, ya que las personas tendemos a la estabilidad, y el cambio, cuando es racional, se caracteriza por su carcter progresivo.

AL REBUSCAR EN LA HISTORIA DE LOS NUEVOS EMPRENDEDORES RPIDAMENTE SE DETECTA QUE LA CONSECUCIN DE XITO GUARDA MS RELACIN CON EL CDIGO POSTAL QUE CON EL CV

Para comprender las consecuencias personales de esta situacin hemos de asumir la necesidad de estabilidad como una cualidad esencial de las personas. Entendiendo que la estabilidad, como necesidad de anclajes sociales, se antoja el nico modo de encontrar un hueco en sociedad, cualquier otro modo de vida resulta vacuo. Esteban Agull ha dedicado buena parte de su investigacin a lo que denomina trayectorias vitales. Las trayectorias vitales se convierten en planes de vida al normalizarse social y culturalmente. Cuando carecen de anclajes y es materialmente imposible que la persona fije hitos realistas en su futuro, diramos que las trayectorias vitales se hacen errticas. Anmalas. Con toda la suerte de disfunciones psicosociales que esto supone y que la comunidad cientfica ha constatado reiteradamente, el mercado laboral flexible sinnimo de precario, ha hecho de esta anomala generalizacin. Mientras los recruiters de personal preguntan a sus aspirantes dnde se imaginan en diez aos, ninguno de ellos ofrece una proyeccin laboral a una dcada vista en los puestos ofertados. Entre otras cosas, porque posiblemente estas empresas tampoco existan pasado este lapso de tiempo.

Normalizar esta situacin desajusta vidas y sociedades en un cisma que recorre de lo emocional a lo demogrfico, repercutiendo en las pautas de consumo, acceso a la vivienda, y la salud en un sentido integral. La trayectoria tiene tambin un carcter finalista, ya que precisa dirigirse a algn lugar. Una nocin de progreso necesariamente anclada en un marco de seguridad que permita una vida de desarrollo racional y digno. Sin embargo, el espejismo es absoluto en nuestro momento, ya que el mercado flexible genera trayectorias circulares: los trabajadores que saltan de puesto lejos de afrontar nuevos retos nicamente realizan nuevos intentos.

TRAS EL DINAMISMO DE LA FLEXIBILIDAD LABORAL COMO INDICIO DE VIDA MODERNA, LA REALIDAD DICTA QUE LOS JVENES DE ENTRE 16-29 AOS EN ESPAA SON EL GRUPO DE EDAD CON MAYOR NDICE DE POBREZA Y EXCLUSIN SOCIAL

Bajo esta lgica resulta fcil encontrar jvenes de alta cualificacin navegando entre empleos a lo largo del planeta con unos perfiles de Instagram excepcionales, y unas vidas completamente desarraigadas. Primero con el deseo de volver a casa, y pronto sin recordar cul es su casa. Tras el dinamismo de la flexibilidad laboral como indicio de vida moderna, la realidad dicta que los jvenes de entre 16-29 aos en Espaa son el grupo de edad con mayor ndice de pobreza y exclusin social. Un grupo de edad sistemtica y deliberadamente desatendido por las polticas pblicas, ante la promesa una ms de que recorrer la miseria de la precariedad durante la dcada entre los 20 y los 30 constituye la nica va para acceder al sueo fordista de la estabilidad. Una zanahoria para, entre tanto, legitimar un clima de desigualdad competitivo que nos deja maltrechos.

Jos Antonio Llosa es miembro del equipo de investigacin Workforall, Universidad de Oviedo.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190612/Firmas/26620/Jose-Antonio-Llosa-Workforall-tribuna-meritocracia-mercado-laboral-juventud-empleo-precariedad-pobreza.htm



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