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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2019

El culto yanqui a bombardeos y guerras infinitas

Manuel E. Yepe
Diario Por esto! (Mrida)


Desde Siria hasta Yemen en Oriente Medio, desde Libia hasta Somalia en frica, desde Afganistn hasta Pakistn en el sur de Asia, todo formando una cortina area estadounidense descendida sobre una enorme franja del planeta con el objetivo declarado de luchar contra el terrorismo. Su mtodo principal se resume en vigilancia, bombardeos y ms bombardeos constantes. Su beneficio poltico es minimizar el nmero de botas estadounidenses sobre el terreno y, por lo tanto, de bajas estadounidenses en la interminable guerra contra el terrorismo, as como las protestas pblicas por los numerosos conflictos de Washington. Su beneficio econmico: un montn de negocios de alto rendimiento para los fabricantes de armas para los cuales el presidente puede ahora declarar una emergencia de seguridad nacional cuando quiera y as vender sus aviones de guerra y municiones a dictaduras preferidas en el Medio Oriente (no se requiere aprobacin del Congreso). Su realidad para varios pueblos extranjeros: una dieta sostenida de bombas y misiles Made in USA que estallan aqu, all y en todas partes.

As interpreta William J. Astore, teniente coronel retirado de las USAF y actual profesor de historia, el culto a los bombardeos a escala mundial que aprecia en su pas, as como el hecho de que las guerras de Estados Unidos se libren cada vez ms desde el aire, no sobre el terreno, una realidad que hace que la perspectiva de acabar con ellas sea cada vez ms desalentadora, para al final preguntarse: Qu est impulsando este proceso?

Para muchos de los responsables de la toma de decisiones en Estados Unidos dice Astore-, el poder areo se ha convertido claramente en una especie de abstraccin. Despus de todo, a excepcin de los ataques del 11 de septiembre por parte de cuatro aviones comerciales secuestrados, los estadounidenses no han sido blanco de tales ataques desde la Segunda Guerra Mundial. En los campos de batalla de Washington, en el Gran Medio Oriente y el norte de frica, el poder areo siempre es casi literalmente un asunto de una sola direccin. No hay fuerzas areas enemigas ni defensas areas significativas. Los cielos son propiedad exclusiva de la Fuerza Area de Estados Unidos y de sus aliados, por lo que ya no estamos hablando de guerra en el sentido normal. No es de extraar que los polticos y militares de Washington lo vean como nuestro fuerte, nuestra ventaja asimtrica, nuestra forma de ajustar cuentas con los malhechores, reales e imaginarios.

Se podra decir que, en el siglo XXI, el conteo de bombas y misiles reemplaz al conteo de cuerpos de la era vietnamita como una mtrica del falso progreso. Segn datos suministrados por el ejrcito de Estados Unidos, Washington lanz no menos de 26.172 bombas en siete pases en 2016, la mayora de ellas en Irak y Siria. Slo contra Raqqqa, la capital de los terroristas, Estados Unidos y sus aliados lanzaron ms de 20.000 bombas en 2017, reduciendo esa ciudad provincial siria literalmente a escombros. El bombardeo de Raqqqa unido al fuego de artillera caus la muerte de ms de 1.600 civiles, segn Amnista Internacional.

Luego que Donald Trump asumi como presidente habiendo prometido que sacara a EEUU de sus interminables guerras, los bombardeos yanquis han aumentado, no slo contra el Estado islmico en Siria e Irak, sino tambin contra Afganistn. Aumentaron las vctimas civiles incluso cuando fuerzas afganas amigas han sido confundidas con enemigas y tambin liquidadas.

Los ataques areos de Somalia a Yemen tambin han ido en aumento bajo Trump, mientras que las bajas civiles debidas a los bombardeos estadounidenses siguen siendo subestimadas por los medios de comunicacin estadounidenses y minimizadas por la administracin de Trump.

La propensin de este pas a creer que su capacidad para hacer llover fuego infernal desde el cielo le proporciona una metodologa ganadora para sus guerras ha demostrado ser una fantasa de nuestra era. Ya sea en Corea a principios de la dcada de 1950, en Vietnam en la dcada de 1960 o ms recientemente en Afganistn, Irak y Siria, Estados Unidos puede controlar el aire, pero ese dominio simplemente no lo ha llevado al xito final. En el caso de Afganistn, armas como la Madre de Todas las Bombas (MOAB, la bomba no nuclear ms poderosa en el arsenal militar de Estados Unidos), han sido celebradas como cambiadoras de juego incluso cuando no cambiaron nada. (De hecho, los talibanes slo siguen fortalecindose, al igual que la rama del Estado islmico en Afganistn). Como sucede a menudo cuando se trata del poder areo de Estados Unidos, tal destruccin no conduce ni a la victoria, ni al cierre de nada; slo a una destruccin an mayor.

Tales resultados son contrarios a la lgica del poder areo que absorb en mi carrera en la Fuerza Area de Estados Unidos, de la que me retir en 2005, exterioriza el profesor William J. Astore.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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