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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2019

Modelos de ciudad y "urbanismo inteligente"

Isidoro Moreno
Diario de Sevilla

El desarrollo de la ciudad va a seguir dependiendo de los intereses inmobiliarios y, ahora, tambin de los intereses de los sectores ms directamente relacionados con el turismo?


Recin constituidos los nuevos ayuntamientos, la gran mayora de los nuevos (o reelegidos) alcaldes y alcaldesas se han apresurado a afirmar que gobernarn "para todos", que buscarn la colaboracin "de todos" y que sus prioridades sern la creacin de empleo, facilitar la movilidad, atender a los barrios ms pobres y cosas por el estilo, todas ellas polticamente correctas. O sea, lo que dijeron ellos mismos, o sus antecesores en el cargo, hace cuatro aos y, casi seguro, volvern a decir, ellos o sus sucesores, dentro de otros cuatro. Nadie (o casi nadie, para dejar algn resquicio a la duda) ha entrado en la cuestin central de cul es el modelo de ciudad (o de pueblo) que tienen como objetivo y a qu se comprometen para tratar de materializarlo por medio de los presupuestos -y, ojo!, de la ejecucin de estos- y de medidas concretas de gobierno. Porque una cosa son los discursos de tomas de posesin o los eslganes electorales y otra presentar a reflexin y debate ciudadano el modelo de ciudad que se propugna. Aqu ya no valen naderas. Y solo si conocemos este modelo podremos valorar adecuadamente las propuestas concretas de actuacin.

El problema estriba -aunque casi nadie lo dice, porque ya estn pensando en las prximas elecciones- en que un modelo de ciudad no puede ser compartido por todos, ya que favorecer u obstaculizar intereses concretos. Incluso si se pudiera llegar a ciertos consensos, estos no pueden existir de partida sino ser resultado de una discusin democrtica (y transparente) no limitada a los partidos polticos sino con participacin de la sociedad civil organizada. Porque el modelo de ciudad no es una cuestin tcnica sino poltica y no se puede obviar aduciendo que el objetivo sea realizar "una buena gestin". Esto debera ser obligatorio -lo que es incompatible con el favorecimiento de lobbies, con la deriva de comisiones al partido o al bolsillo, o con cualquiera otra forma de corrupcin- pero es radicalmente insuficiente. Si bastara con ello, las elecciones polticas deberan ser sustituidas por oposiciones a administrativos. Y, sin embargo, incluso partidos o grupos que llevan en sus programas cientos de medidas -muchas de las cuales, en s mismas, pueden aparecer como razonables- no las contextualizan en un modelo de ciudad, por lo que no cobran sentido ms all de reflejar buenas intenciones o simples ocurrencias; unas y otras estriles.

En los ltimos tiempos, la necesidad de plantear el modelo de ciudad se pretende sustituir, desde algunos de los llamados think tank (gabinetes de pensamiento o algo as) de ciertos partidos, por la propuesta de un "urbanismo inteligente" que habra de producir "innovacin", atraccin de "emprendedores" y "capital humano" y que conducira a la "inclusividad social". El problema es que explican muy poco sobre en qu y cmo se traducira ese modelar la ciudad inteligentemente. Porque la inteligencia, como el talento (otra palabra mgica actual), no es el genio de la lmpara de Aladino sino que trabaja sobre realidades ya existentes y con lgicas y objetivos que no pueden sino responder a determinados valores sociales. Para concretar: qu relacin tendra ese urbanismo con el valor de mercado del suelo en los distintos territorios urbanos (barrios, distritos) de la ciudad, que es lo que est en la base de la existencia de barrios-casi ghettos, empobrecidos y crecientemente degradados, y de zonas de estratos medio-altos o parquetematizadas? El desarrollo de la ciudad va a seguir dependiendo de los intereses del mercado inmobiliario y, ahora, tambin de los intereses de los sectores ms directamente relacionados con el turismo como casi monocultivo econmico (insostenible socialmente y cada da ms depredador ecolgica y patrimonialmente) en nuestras ciudades histricas? Prioridad para lo privado (en educacin, sanidad, vivienda, movilidad, servicios) o para lo pblico, entendiendo este no como una simple titularidad sino como una lgica de funcionamiento sujeta al control comunitario? Peatonalizaciones y carriles bici a costa del espacio para los peatones y los rboles o reduciendo la "libertad" de los vehculos privados?

Contestar a estas preguntas con la referencia a un "urbanismo inteligente" no es otra cosa que eludir las respuestas. Me temo que lo que realmente se propugna es un urbanismo desregulado, abierto a la extraccin de beneficios por parte de muchos listos (sean o no inteligentes) y confiado en la supuesta virtud equilibradora de la "mano oculta" del Mercado. Lo que dejara a nuestras ciudades, ms an de lo que ya estn, a la libre disposicin de este, aunque ello quiera maquillarse con el anuncio triunfalista de que nuestra "marca-ciudad" es cada da ms competitiva respecto a las de otras ciudades (sobre todo en nmero de turistas, de bodas, desfiles y otros eventos similares).

Isidoro Moreno es Catedrtico emrito de Antropologa

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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