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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2019

Nuevos delitos de lesa humanidad
Los daos sociales de la desinformacin

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


No se tipifican ni penalizan, con los rigores ticos o jurdicos ms obvios, los daos que produce la desinformacin y que son siempre muy severos contra el tejido social todo, ocurran donde ocurran. No hay atenuantes. A estas alturas de la historia la agenda temtica indispensable para cualquier sociedad no es un misterio ni un enigma indescifrable. No hay territorio en el planeta que no tenga urgencia de saber qu pasa (verdaderamente) con la economa, no como la trama de negociados procaces culpables de la miseria sino como la realidad cruda y dura del paradero de las riquezas producidas por los trabajadores. Y sobre eso reina la inanicin informativa. No hay territorio que no requiera saber, con nitidez escrupulosa, qu hacen los polticos, no por el entramado txico del trafico de influencias, favores u odios entre ellos, sino por la calidad y la cantidad de los problemas sociales que deben atender bajo mandato democrtico. No hay palmo de planeta que pueda confiar en su estructura social sin conocer la dinmica completa del avance de sus derechos y sus responsabilidades frente a la complejidad misma de su dialctica histrica, en las ciencias, en las artes, en la conflictividad y principalmente en la evolucin de sus luchas, todas y cada una, en el espectro complejo de las conductas en comunidad. Y eso es de lo que ms se silencia y tergiversa. Desfigurar los hechos es tambin desinformar.

Hace mucho tiempo, en los mtodos y los instrumentales cientficos de la produccin informativa, dej de tener valor la excusa de la ignorancia. Lo que se publica -o lo que se silencia- tiene la marca de los grupos de inteligencia, pblicos o privados, que operan dentro y fuera de los medios de informacin. Ah se cuecen los datos, su extensin, su profundidad su calidad y su cantidad. Ah se definen los temas y se define el canon informativo obligatorio que una sociedad requiere para su desempeo cotidiano. Pero, bajo el capitalismo, que ha convertido la informacin tambin en mercanca, secuestrada para tribulaciones polticas o mercenarias, el canon (el conjunto mnimo obligatorio de informacin) no obedece a la produccin social de conocimiento colectivo sino a la lgica de la ignorancia de mercado.

Tal canon y su dialctica histrica, son hoy una referencia ineludible para medir la calidad y cantidad de la produccin, la distribucin y la interlocucin con la informacin ofertada. Hay perfiles etarios, de gnero, de oficio, de orientaciones polticas, estticas o cientficas. Hay datos poblaciones suficientes, relevamientos geogrficos, climatolgicos econmicos, polticos y culturales abundantes, como para proveer a las sociedades enteras con informaciones pertinentes, oportunas, amplias y crticas. Sin excusas, sin pretextos y sin omisiones. Y, sobre todo, proveer al canon con verdad cientfica, diversa, rica, consensuada y enriquecida permanentemente. Hay mtodos avanzados para garantizarlo a pesar de que la niebla de mediocridad y servilismo que cubre a la mayora de los medios no permita que se conozca la fuerza de la ciencia al servicio de la informacin social cotidiana.

Desinformar no slo es suspender la transmisin de datos, es tambin sepultar un canon social informativo obligatorio. Es reducir el acto de informar al capricho convenenciero de los fabricantes de noticias. Es redactar corpus cercenados, al antojo de una ofensiva contra la consciencia de los interlocutores, para entregarles una visin (o nocin) de la realidad deformada, desfigurada, desinformada. Es un fraude de punta a punta. No es una omisin ms o menos interesada o tendenciosano es una falla del mtodo; no es un accidente de la lgica narrativa; no es un incidente en la composicin de la realidad; no es una peccata minuta del descuido; no es una errata del observador; no es miopa tcnica ni es, desde luego, gaje del oficio. Es lisa y llanamente una canallada contra el conocimiento, un delito de lesa humanidad. Es como privar a los pueblos de su Derecho a la Educacin.

A estas alturas de la Historia y, especialmente de la historia de los medios de comunicacin, es insustentable e insoportable cualquier escusa para informar oportuna, amplia y responsablemente. No hay derecho que justifique la accin deliberada de silenciar lo que ocurre y, en el poco probable caso de que un medio de informacin no se entere de los que ocurre, ese medio realmente no merece respeto alguno. La excusa de no saber, de no conocer, de no tener informacin para, por ello, no asumir la responsabilidad profesional y tica que le compete a un medio informativo es francamente sospechosa y ridcula. Renuncien! Ningn pueblo debera soportar la ineficiencia inducida de un medio, concesionado por tal sociedad, para el ejercicio profesional y obligatorio de transmitir la informacin que es propiedad social. Hay tecnologa y metodologa suficientes que invalidan toda palabrera esmerada en excusar las intenciones mseras de los que desinforman. Incluso si lo hacen mintiendo con emboscadas finamente elaboradas en laboratorios de guerra psicolgica.

Artculo: 19 Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinin y de expresin; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitacin de fronteras, por cualquier medio de expresin. Declaracin Universal de los Derechos Humanos. A la vista de todas las canalladas inventadas por el capitalismo para violar el legtimo derecho de los pueblos a la mejor informacin evaluada tica y cientficamente por las sociedades, bien vendra instruir una revolucin jurdico-poltica hacia una nueva Justicia Social irreversible que tuviera como ejes prioritarios los que competen a la Cultura y a la Comunicacin como inalienables. O dicho de otro modo, que nunca ms la Cultura, la Comunicacin ni la Informacin puedan ser reducidas, retaceadas ni regateadas por el inters de la clase dominante contra las necesidades de las clases oprimidas, impunemente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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