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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2019

Signos de intolerancia

Antonio Santamara
TopoExpress


La constitucin de los consistorios y la eleccin de alcaldes y alcaldesas en Catalunya ha vuelto a poner el relieve el carcter intolerante del movimiento independentista y su uso instrumental de los procedimientos democrticos: se aceptan cuando son favorables a la causa nacional y se desestiman cuando se alzan como un obstculo para ella.

Los bochornosos escraches en Barcelona y Sabadell, donde los cargos electos de los partidos no independentistas fueron insultados y en algn caso agredidos, o el pattico espectculo en Santa Coloma de Farns, donde el president vicario Quim Torra intervino para arrebatar la alcalda al PSC, han vuelto a mostrar la falta de respeto a los procedimientos democrticos y a la pluralidad ideolgica y cultural de la sociedad catalana.

Tras casi diez aos de proceso soberanista ha cristalizado un movimiento, cuyas bases sociales son las clases medias, extremadamente fanatizado y con una deriva crecientemente clasista y supremacista, donde cada vez ms se incuba el huevo de la serpiente del odio hacia todo lo relacionado con Espaa. Por ello, no es casual que la mxima autoridad del pas sea ostentada por uno de los estandartes intelectuales del supremacismo tnico quien, en realidad, expresa los sentimientos profundos de las bases sociales del movimiento independentista. Ciertamente, lo ms grave es que esa odiada Espaa no empieza ms all del Ebro, sino en los barrios de las ciudades catalanas y afecta a los conciudadanos que son marcados y percibidos como el enemigo interior.

El actual independentismo de masas podra calificarse como la fase superior del pujolismo. Entonces, bajo la hegemona convergente, se otorgaban carnets de catalanidad y se expulsaba simblicamente de la nacin a aquellos que no comulgaban con el credo nacionalista. Actualmente estas deletreas pulsiones se han exacerbado y quienes no apoyan en la causa secesionista, independientemente de su origen y su lengua vehicular, son tachados de enemigos de la patria y fascistas. La presin sobre la poblacin no independentista alcanza niveles inquietantes en los municipios de la Catalunya profunda, la que en el siglo XIX apoy al carlismo, rayano en un rgimen simblico de apartheid.

El juicio contra los lderes independentistas est siendo utilizado como la argamasa de la creciente deriva totalitaria y xenfoba del movimiento independentista. Desde que comenz el proceso judicial los medios pblicos de la Generalitat y los privados afines generosamente subvencionados han emprendido una incansable campaa de agitacin y propaganda para deslegitimar tanto la tarea del tribunal como una eventual sentencia condenatoria. De este modo se calienta el ambiente para preparar una autntica explosin social en el caso que el Tribunal Supremo emita una sentencia condenatoria, previsiblemente en el mes de octubre. Esta machacona propaganda oculta una de las contradicciones de fondo de los lderes independentistas en prisin preventiva: por un lado, aseguran que la proclamacin unilateral de la independencia fue puramente simblica para forzar una negociacin con el Estado, pero a rengln seguido tanto como Jordi Cuixart como Quim Torra afirman que lo volveran a hacer. Qu volveran a hacer? Proclamar otra vez la independencia de farol? O quieren decir que ahora iran hasta sus ltimas consecuencias?

Los lderes independentistas realizan constantes llamamientos al dilogo y la negociacin con los dirigentes polticos espaoles. En realidad, se trata de una aagaza pues esa supuesta voluntad negociadora consiste en que se acepte su programa de mximos y, como se evidenci con la negativa a aprobar los Presupuestos Generales del Estado que precipit la convocatoria de elecciones generales o con el veto a Miquel Iceta, se busca perpetuar y profundizar en el conflicto. As, progresivamente, se va diluyendo la supuesta actitud dialogante de ERC frente al fundamentalismo de Carles Puigdemont y Torra, apareciendo como las dos caras de la misma moneda.

Reaccin cvica

En estas condiciones cada vez se hace ms difcil defender la poltica de distensin y de tender puentes para establecer un dilogo con aquellos que no quieren dialogar y nicamente persiguen imponer sus planteamientos excluyentes. Por solo poner dos ejemplos: en la ley de transitoriedad aprobada por el Parlament de Catalunya se eliminaba la separacin de poderes entre el ejecutivo y el legislativo, otorgando al president de la Generalitat la facultad de nombrar a los jueces del Tribunal Supremo y se estableca que las leyes aprobadas por la cmara catalana no podan ser recurridas ante ninguna instancia judicial. En el borrador de la Constitucin catalana, elaborada por el juez Santiago Vidal, se contemplaba la ilegalizacin de los partidos no independentistas y se instauraban unos requisitos sumamente restrictivos para adquirir la nacionalidad catalana y disfrutar de plenos derechos polticos. Es decir, un ordenamiento poltico-jurdico sensiblemente menos democrtico que en el denostado Estado espaol.

Llegados a este punto, hemos de criticar por ensima vez, la sumisin ideolgica del espacio de los Comunes al independentismo que ha adquirido un aspecto esperpntico en la investidura de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona. Despus de ser duramente insultada y descalificada por los dirigentes, los medios de comunicacin y las bases sociales del movimiento independentista, se somete a sus presupuestos ideolgicos. As denunci la represin cruel del Estado, otorg el carcter de presos polticos a los lderes independentistas presos y, como primera medida poltica, colg el lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento. Ello, despreciando a las fuerzas, PSC y Manuel Valls, a quienes debe la alcalda, vulnerando el principio de neutralidad poltica que habra de presidir los espacios institucionales y sin condenar el violento escrache a que fueron sometidos ella misma y sus compaeros de partido. Tambin causa estupor que el diputado de los Comunes y miembro de EUiA, Joan Mena, calificara a ERC de socio preferente cuando ha lanzado una OPA hostil contra su partido a travs de su lder Joan Josep Nuet, que se ha pasado con armas y bagajes a la filas de ERC.

Una orientacin que indefectiblemente conducir al espacio de los Comunes a un papel marginal en la poltica catalana, como ya se ha podido comprobar en el doble batacazo electoral experimentado en las generales y municipales, donde han perdido gran parte de su representacin institucional.

La gravedad de la situacin y el asfixiante ambiente que se vive en la sociedad catalana deberan conducir a una reaccin cvica por parte de las fuerzas progresistas y democrticas para combatir la inquietante deriva antidemocrtica del movimiento independentista que cada vez guarda ms puntos de contacto con los nacionalpopulismos reaccionarios que lamentablemente estn floreciendo en Europa. Especialmente, cuando sus dirigentes estn esperando la sentencia del juicio para incrementar an ms la tensin existente en la sociedad catalana y para justificar un segundo asalto en el camino hacia la independencia contra la mitad de la poblacin del pas.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/signos-de-intolerancia/



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