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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2019

Entrevista a Claudia Gilman, investigadora en la Universidad de Buenos Aires
"La Revolucin Cubana y sus intelectuales ayudaron al renacer de la idea de construir la Patria Grande"

Alex Anfruns
InvestigAction


Hoy en da la llamada sociedad de la informacin parece haber relegado el papel de los intelectuales a una funcin de autoridad. As, cada vez ms la figura del intelectual nicamente sirve para justificar la ideologa dominante. Al solicitar la opinin del llamado experto, los polticos o periodistas de turno cierran hermticamente toda posibilidad de cuestionamiento del poder. Pero hubo otra poca no tan lejana en la que la figura del intelectual jugaba otro papel: irrumpa en el debate para romper moldes y sacudir conciencias. Es as como algunos de los escritores latinoamericanos ms celebrados del siglo XX no dudaron en adoptar un compromiso poltico a contra corriente, formando una especia de familia latinoamericana. La lengua en comn les permita ser mensajeros y puente entre el viejo y el nuevo mundo. Su innovacin y exploracin de las formas de expresin artstica les mereca el reconocimiento internacional. Pero lo que les una ms era la conciencia histrica acerca de la lucha contra la injusticia en sociedades profundamente desiguales. A su vez, aquel compromiso suscit un cambio en la percepcin de la propia figura del intelectual, cuestionando su funcin. A la imagen de los curas rojos que como Camilo Torres, cambiaron su sotana por el uniforme de guerrillero, deba el escritor revolucionario abandonar la mquina de escribir y aprender a manejar el mortero? Ese debate y sus entresijos forman el hilo conductor de Entre la Pluma y el Fusil, una obra de Claudia Gilman, investigadora en la Universidad de Buenos Aires y en el CONICET.

Alex Anfruns: En enero de 1960 se produjo el Primer Encuentro de Escritores Latinoamericanos en Concepcin, Chile, con la presencia de importantes autores como Nicanor Parra o Ernesto Sbato. Cito un fragmento de su discurso inicial: () la literatura debe ser considerada, hasta nueva orden, ms que como producto cultural o fenmeno artstico, como un instrumento de construccin en Nuestra Amrica. Qu importancia tuvieron aquel tipo de encuentros en el ambiente de la poca?

Claudia Gilman: Sin duda fueron importantes. De hecho esa modalidad de congreso se inscriba en la continuidad, por la experiencia que ya haba tenido aquella comunidad de autores en la lucha contra el fascismo en un determinado momento. Pienso en particular en el Congreso de Valencia del ao 1937, que fue el precedente de ese tipo de encuentros entre intelectuales. Aquel encuentro, al igual que el de Concepcin y otros que vinieron despus, estuvieron atravesados por la prctica o costumbre intelectual que se inici con la lucha antifascista, aunque despus tambin incluso la derecha neoliberal lo pondra en prctica

En aquel periodo hubo muchos encuentros. Lo que sucedi es que por una parte haba cosas que solo los intelectuales podan decir, y por otra parte haba un pblico que estaba muy interesado en acceder a esos conocimientos. Es exactamente lo contrario de lo que pasa hoy: en aquel entonces surga de pronto un tipo de pensamiento para el cual haba un pblico receptor, muy vido. Hoy en da cada uno escribe o lee su propio libro, pero eso no interpela a nadie ms. Es muy curioso observar cmo ha cambiado en la actualidad la manera de formar comunidades.

Piensa que fue la irrupcin de ese sesmo poltico que fue la Revolucin Cubana en enero de 1959, lo que contribuy mayormente a esa toma de conciencia de la unidad latinoamericana?

Absolutamente. Es ms, eso mismo es lo que propone Fidel, ubicndose explcitamente no bajo la figura de Marx sino bajo la de Mart, que no era marxista. De hecho a nadie le supuso ningn problema que fuera al apstol Jos Mart al que Fidel hiciera referencia. Al contrario, la apelacin a Mart traa consigo la idea de unin a la Patria Grande, es decir de revolucin latinoamericana y mundial.

Pero ubicar la Revolucin bajo la estela de Mart no fue por su parte un gesto cualquiera de tipo nacionalista. Tuvo un impacto importante para un montn de gente de izquierdas que no eran comunistas, porque conocan el comunismo real y saban lo que haba sucedido en la Unin Sovitica y otros pases que estaban del otro lado del muro.

Para muchos intelectuales que ya haban tenido experiencias polticas el ingreso a la rbita de la URSS era un retroceso. Sin duda lo era en el plano cultural. La revolucin que triunfa en 1959 era una revolucin sin teora, verde como las palmas. El 16 de abril de 1961 Fidel declara el carcter socialista de la revolucin y con el tiempo termina alinendose con el Partido Comunista de la Unin Sovitica (PCUS), del que estaba ideolgicamente muy alejado. Fueron circunstancias de fuerza mayor, que lastimosamente quitaron vitalidad al vrtigo cubano revolucionario.

En su libro usted plantea que los escritores influyeron en la Revolucin Cubana tanto como sta lo hizo en los escritores. Cmo tuvo lugar esa dialctica?

La Revolucin Cubana fue central. No solo fue central para Amrica Latina, sino para todo el mundo. Primera revolucin televisada, en la que un grupo de jvenes combatientes, patriotas heroicos logran combatir una tirana. Se ven fotos de Fidel y del Che viajando por el mundo, recibidos como estadistas. En Pekn, la URSS, hay imgenes de todo eso. Es imposible que la Revolucin Cubana no hubiera causado ese efecto.

El mundo estaba de alguna manera preparado para quedar cautivado por esa gesta, que mostraba lo mejor del ser humano. Cuando Sartre viaja a Cuba y vuelve a Francia, le preguntan Qu hay que hacer para contribuir a la Revolucin y a la mejora del mundo?, entonces Sartre contesta Soyez Cubains (Sean cubanos en francs, NdR).

No hace mucho se conmemor el aniversario de Mayo de 1968 en Francia. Pues bien, Mayo del 68 en Francia no es pensable sin la Revolucin Cubana. Tiene el efecto de algo que viene de otro lugar. Evidentemente tambin se funda en parte en la gran tradicin francesa de intelectualidad de la que se inspiraron los grandes escritores latinoamericanos.

Y de qu manera influy el enfoque particular de la poltica cultural cubana en la transformacin del trabajo y la esttica de aquellos autores latinoamericanos?

 En primer lugar hay que tener en cuenta que Cuba era vctima y sufra del bloqueo. En aquel contexto, un montn de interesadsimos intelectuales vinieron a ser como cancilleres, voceros o portavoces. Efectivamente lograron atravesar el bloqueo y de alguna manera tambin lograron generar esa conciencia latinoamericanista que estaba disponible. No es la primera vez que tena lugar: con la reforma universitaria de 1918 u otros acontecimientos importantes, Amrica Latina haba conocido ese tipo de periodo latinoamericanista, en particular en los aos 1920. Fue un renacer de la expectativa para la cual ya haba semillas plantadas. Eso facilit mucho la idea de la construccin de la Patria Grande, en lugar de un conjunto de Republicas divididas en un territorio muy grande.

Aquellos escritores que se alinearon con la Revolucin algunos ms famosos y otros menos conocidos, trataron de que no sucediera en Cuba lo que sucedi en la URSS. Los primeros escritores latinoamericanos que viajaron a Cuba eran artistas y escritores muy cultos y muy obsesionados por el dirigismo estatal en el arte. Se preocuparon por que la izquierda defendiera los autores modernistas y de vanguardia que la izquierda tradicional consideraba decadentes.

No hay que olvidar que las polticas culturales contemporneas de la URSS todava estaban teniendo lugar. Por lo tanto en una Cuba bajo unas circunstancias especiales que tuvo que acercarse e incluso alinearse con la URSS, hubo gente que estuvo a favor de ese alineamiento. Hubo una discusin interna en Cuba, y la mayor parte de los intelectuales extranjeros estaban ms a favor de esa perspectiva que permita colocar el horizonte del arte actual el de las vanguardias, el horizonte del modernismo.

Los intelectuales latinoamericanos eran muy conscientes de los debates en el seno de la izquierda. En un mundo todava muy marcado por el anacronismo esttico del realismo socialista, que adems era obligatorio en la Unin Sovitica, la Revolucin Cubana fue una estrella en el firmamento. Renov la esperanza, sobre todo entre los europeos que vivan en estados de bienestar, de camino a la sociedad de consumo.

Podra darnos algn ejemplo concreto de la participacin de los autores latinoamericanos en la escena cultural de Cuba?

  En muchos casos se reunieron con Fidel y tuvieron acceso a los altos mandos culturales, participaron muchsimo de ello, fueron parte de comits de publicaciones. Fueron muy influyentes: tuvieron esa tarea de propagar la revolucin cubana, de alguna manera como intelectuales orgnicos de la Revolucin Cubana.

Julio Cortzar, Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa, al mismo tiempo que fueron reconocidos por su escritura, tambin recibieron el poder de ser cancilleres de la Revolucin Cubana. No es que influyeran directamente en la Revolucin, sino que lo hicieron al participar de determinados crculos en Cuba y no de otros.

Esa participacin se situaba especficamente fuera de todo lo que tuviera que ver con el comunismo ortodoxo, que ejerca todava una activa censura. En el ao 1966 se hizo un juicio en la URSS contra dos escritores por lo que escriben. No hablo de las purgas soviticas de 1930, sino de 1966. En 1964 le hicieron un juicio a Brodski, un poeta extraordinario que ms tarde ganara el Premio Nobel, en 1987. Los cubanos en ese sentido eran la vanguardia, tenan todo lo mejor. Recordemos que en el contexto de las discusiones entre Este y Oeste, se planteaba si haba que quemar la obra de Kafka, de Joyce, de Proust, etc Porque claro, aquel comunismo ortodoxo la consideraba decadente. Es difcil entender la historia sin ver cules son los otros presentes que tuvieron lugar. A uno le parece que fue hace muchsimo tiempo, pero no es as.

Cmo afect el xito editorial del boom al compromiso con la Revolucin de unos autores que a menudo no vivan en Latinoamrica, o no la mayor parte del tiempo?

El xito, que en otro momento era seal de reconocimiento merecido, pas a traerles a los que lo tuvieron una mayor autoridad, como si la existencia de lectores constituyera un capital plebiscitado. All lo que se opona naturalmente era la nocin de mercado. Lo que s es cierto es que los lectores estaban muy interesados en las obras y en los autores y tambin en sus opiniones, que al parecer compartan, lo que hizo ms fluida la relacin entre el lector y los autores mismos, al menos de manera imaginaria. Desde el lado de la revolucin las cosas sucedieron de otro modo desde el punto de vista de los autores. Tambin hubo conflictos en el frente interno, sobre todo bajo la generalizada evidencia de que la literatura no poda ella sola cambiar la realidad y que era preciso comprometerse ms o, en el rea de la literatura, profesionalizarse menos.

La polmica que enfrent a Arguedas y Cortzar en 1969 fue un sntoma de la desconfianza en la profesionalizacin del escritor: esa discusin present como problemticos un conjunto de situaciones de hecho, que se volvieron inaceptables de derecho, como por ejemplo, el que muchos autores consagrados vivieran en Europa.

En el captulo inicial de El zorro de arriba y el zorro de abajo, Arguedas critic a Cortzar y a muchos otros escritores profesionales, eruditos y cosmopolitas. Cortzar lo acus de resentido en Un escritor y su soledad: en los ltimos aos el prestigio de estos escritores ha agudizado una especie de resentimiento por parte de los sedentarios, que se traduce en una casi siempre vana bsqueda de razones de esos exilios y una reafirmacin enftica de permanencia in situ. Esa acusacin motiv una respuesta de Arguedas en 1969. Contra la idea de que mejor se entiende la esencia de lo nacional desde las altas esferas de lo supranacional, Arguedas distingue entre quienes planean una novela pensando en los honorarios y quienes como l viven para escribir.

Desde Cuba, empez a verse que lo propio latinoamericano estaba acosado por los fantasmas del divismo. La nueva literatura, como se verificaba con el correr de pocos aos, haba repartido prestigios y rencores : Donoso, en la novela El jardn de al lado, tematiza de manera harto ilustrativa las experiencias de los escritores frente al mercado. Se constataba, adems, que los que ms haban aportado al prestigio de la novela latinoamericana ahora instalada en el mundo, compusieron sus obras en contacto con las culturas de los pases centrales y desarrollaban rpidamente ideologas de escritores determinadas por el peso de su consagracin. Hasta se atrevan a afirmar que eran ellos quienes hacan literatura revolucionaria, tal como dijera Ambrosio Fornet en 1971.

La perspectiva crtica respecto del mercado fue ms fcilmente observable desde Cuba, pas en donde a partir de la Revolucin se haba eliminado el mercado literario, la industria editorial estaba en manos del Estado y se suprima no slo el pago de los derechos de autor sino tambin la idea que sustentaba la existencia misma de esos derechos. Pero tambin por otras razones; el comentario de Ambrosio Fornet recin mencionado comenzaba con la frase: convencidos de que no tenamos nada nuevo que ofrecerles, muy ilustrativa de por qu Cuba desarroll una tirria particular respecto de los productos literarios del continente que no provenan de la Isla. Pero tambin desarroll bastante desagrado con los que s provenan de Cuba: tal vez all reside una explicacin crucial del problema de la literatura cubana despus de 1959

Por otra parte en diciembre de 1960 tuvo lugar el Congreso por la Libertad y la Cultura en Pars. Durante sus sesiones, se puso patente la preocupacin de los participantes acerca de la intensidad de los intercambios entre los intelectuales latinoamericanos, que pronto formaran una especie de familia. De qu manera se concretizaron las propuestas de ese congreso y qu acogida tuvieron en el pblico?

 S, existi ese organismo creado como rplica a la influencia cultural de los partidos comunistas europeos, muy activos en el imaginario de todos quienes haban luchado en conjunto por la Espaa republicana haca muy poco. Quin olvidara el congreso cultural que tuvo lugar en Valencia, en 1937! Hay que sealar que ya estaba disponible una logstica de encuentros entre artistas e intelectuales. Se aparentaba a lo que hoy es el funcionamiento de las ONG un mismo tipo de organizacin que poda apelar a distintas causas, con ese esfuerzo intelectual de reunin y colaboracin intensa.

Desde el punto de vista de la Amrica Latina de la revolucin de la que yo me ocupo, puede considerarse que el proyecto de organismos creados a travs del Congreso por la Libertad de la Cultura y en especial de las publicaciones financiadas por la CIA a travs de mscaras o fundaciones culturales, fue un completo fracaso. Efectivamente, en el caso latinoamericano aquel proyecto se realiz mediante la revista Mundo Nuevo, cuya experiencia abordo en mi libro. Es una irona que quienes se seguan reuniendo, aun habiendo sido derrotados ante la revolucin que hasta ellos crean inevitable-, hayan sido los grupos de la derecha neoliberal. Ellos estaban en una derrota activa, al haber sido perseguidos por el nazismo y despus por el estalinismo.

Si nos interesamos en el caso de Espaa la historia es bien distinta, ya que ese mismo organismo contribuye a la lucha antifranquista, de modo que tiene un sesgo bien diferente. Los espaoles estaban naturalmente a favor de ser representados por una institucin que predicaba la democracia, sin importar quien financiara esos dichos. Para comprender la magnitud de la intervencin cultural de los EEUU a travs de sus fundaciones en el mundo, es imperativo leer la investigacin de Frances Stonor Saunders. Las memorias de Daniel Bell tambin son apasionantes.

Cmo afect a la creacin literaria y su relacin con la literatura comprometida aquel debate en torno al tema de la vanguardia?

Una cuestin central es que si bien fue dicha entre artistas aunque nunca demasiado dicha-, en determinado momento la palabra vanguardia fue cooptada en forma exclusiva para referirse a la direccin poltico militar de los grupos en armas. Hubo numerosos desacuerdos manifestados notablemente en ocasin de la Primera Conferencia de la OLAS-, sobre a quin corresponda, en un plano estrictamente poltico, denominarse vanguardia de la revolucin. Terminaron por resolverse, al menos en los dictmenes triunfantes de la comisin correspondiente, cuando se afirm que en la Conferencia haba quedado bien claro que la vanguardia de los pueblos eran los que luchaban con la expresin ms alta de lucha: la lucha armada.

La legitimidad excluyente del sentido poltico del trmino vanguardia quit un elemento identificador a la nocin de intelectual y a la nocin de vanguardia. Ms lejos qued la menos prioritaria defensa del arte de vanguardia. El reconocimiento y ttulo otorgado a Cuba como vanguardia del movimiento antiimperialista latinoamericano dej en manos de su dirigencia el poder de autorizar o rechazar otras propuestas, tanto polticas como culturales, enunciadas en nombre de una posicin revolucionaria. Mientras tanto, en la cultura, la palabra vanguardia fue acariciada y temida por los artistas e intelectuales que deseaban organizarse bajo el lxico autoimpuesto.

Y ah, adems, hay una diferencia de tradiciones. En las artes visuales se utiliz ms libremente el trmino vanguardia y el pblico as lo acept. Es un tema digno de mayor atencin, la relacin entre definiciones de vanguardia y el tipo de arte concernido. En trminos de organizacin las diversas artes requieren una diversidad de recursos y mtodos. Es tonto decirlo en momentos en que parece que lo tenemos todo, pero creo que las artes visuales tienen que estudiarse tambin dentro de su especificidad y la relacin que guardan con el mercado, que es distinta de la que mantiene la literatura con el mercado y, digmoslo tambin, con el mero impreso.

Alex Anfruns es periodista, dirige el mensual Journal Notre Amrique desde 2015. Es coautor del documental Palestina la verdad asediada (2008) y del libro En Directo desde Nicaragua: levantamiento o golpe? (2019).

Claudia Gilman, autora de Entre la Pluma y el Fusil, es investigadora en el CONICET y escribe en su blog personal: https://soypielroja.wordpress.com

Fuente: Journal Notre Amrique



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