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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2019

Diosa, #YoSteCreo

Asamblea Feminista


Desde hace unos das circula en redes sociales una denuncia pblica de la cantante Danielis Alfonso Cartaya, la Diosa de Cuba, quien asegura haber sido vctima de golpes, maltratos y violencia psicolgica a manos de Jos Luis Corts El Tosco, Premio Nacional de Msica 2017. Desde entonces, el tema ha tomado relevancia entre asiduos a las redes sociales de algunos canales sobre Cuba producidos en Miami y en las cuentas personales de Facebook de La Diosa, as como de otras personas que dicen haber conocido de cerca la relacin de pareja. Activistas feministas en Cuba y fuera de la Isla tambin se han sumado a la denuncia del caso, sealando sobre todo la legitimidad que tiene toda mujer para revelar pblicamente su historia, en los trminos que ella decida y en el momento que estime conveniente.

Los hechos salieron a la luz durante una entrevista el pasado 14 de junio. Sorprendida por la pregunta de su entrevistador sobre si haba sido agredida fsicamente por su expareja y antiguo jefe en la orquesta NG-La Banda, La Diosa queda inmvil, llora y asiente. El testimonio desvela episodios desgarradores de lo que habra sido una relacin de violencia prolongada en el tiempo, desde que la cantante era muy joven (una nia segn afirma) y habra comenzado una relacin sentimental con El Tosco. En un video en vivo transmitido por Facebook el 15 de junio, La Diosa ofrece nuevos elementos y nombra presuntos testigos. Son 45 minutos de charla emotiva y desesperada, en los que Dianelis responde a quienes deslegitiman la veracidad de su relato. Ms all del conflicto desencadenado entre ambas mujeres a travs de las redes sociales y el seudo-espectculo que se ha generado a raz del suceso, los argumentos de La Diosa ilustran las secuelas psicolgicas de la violencia. Recuerda, por ejemplo, que su denuncia pone en riesgo su carrera y su seguridad fsica, pues involucra a uno de los artistas de mayor prestigio y poder econmico de la isla. Confirma, adems, el efecto liberador del testimonio para aquellas mujeres que han sufrido de violencia: A todas las personas que han pasado por esto, no que tengan un jefe que los maltrate, tambin que sea una pareja que los maltrate, no tengan miedo, no pasen por el miedo que pas yo, salgan a la luz, griten, busquen ayuda No aguanten eso, no lo aguanten, porque eso no se olvida El dao psicolgico que me ha hecho ese hombre a m no tiene precio, dice. Al final de la transmisin, La Diosa demuestra cun importante resultan las redes de apoyo para las vctimas del maltrato. Una amiga que sustenta su versin en un comentario en Facebook le hace quebrarse y proclamar su victoria. Ya no estoy sola, solloza.

Las condiciones en que se public el caso, su utilizacin por cierta industria del entretenimiento, las agresiones entre mujeres que ha generado, la vulgaridad de algunos comentarios, as como el papel de las redes sociales en la difusin de la polmica valdran un anlisis aparte sobre las nuevas estrategias de comunicacin pblica a la que apelan ciertos sectores de la sociedad y la cultura cubanas. Sin embargo, el incidente saca a relucir asuntos mucho ms complejos y raigales sobre la situacin de las vctimas de la violencia de gnero en Cuba y, ms ampliamente, en el mundo.

En la era #MeToo, la denuncia pblica de la agresividad machista a travs de las redes sociales e internet ya no es excepcional. Las mujeres han encontrado en los nuevos medios una estrategia para contar su historia, para denunciar, para solicitar apoyo u ofrecerlo. No olvidemos que el origen de la etiqueta es justamente un acto de solidaridad de una mujer, y luego de miles, para sostener la historia de otra(s) exponiendo la suya propia. El llamado movimiento surgi para gritar que la violencia machista no es exclusiva, sino que est dolorosamente generalizada, silenciada e invisible, y afecta tanto a las desconocidas como a las estrellas de Hollywood o las dolas de la msica popular. La violencia machista se naturaliza en los actos cotidianos, en los ritos sociales, en la estructura poltica y pblica, en las industrias culturales. Como ya han aclarado tantas investigadoras feministas, sobre ella se cimienta una cultura global y una forma especfica de poder: el patriarcado.

Por eso no extraa que La Diosa tenga que repetir una y otra vez su historia a fuerza de ganar credibilidad, que aparezcan mensajes para deslegitimarla recordando su relacin romntica con el presunto maltratador, que la acusen de manipular el tema para su beneficio profesional y que, sobre todo, muchos cuestionen su comportamiento aduciendo que, a fin de cuentas, ella lo aguant en su momento y pasados los aos debera callar. La supuesta vctima vuelve a ser el objeto del escrutinio, y su harakiri pblico, su desnudez emocional, parece el nico recurso para probar la verdad que an duele y le martiriza, pero que tambin libera.

Como tantas otras mujeres que han declarado ser vctimas de violencia, los niveles de influencia y poder de la cantante y su presunto maltratador son abismalmente desiguales. El prestigio artstico de El Tosco y su lugar entre la nombradas glorias de la cultura cubana parecieran blindarlo frente a los comentarios de una joven reguetonera, abrindose paso en una industria visiblemente masculinizada. Justamente, la diferencia de influencias y poder es lo que pudiera haber puesto en una condicin vulnerable la muchacha hace ms de 15 aos, cuando era vocalista de la afamada orquesta.

El caso merecera, al menos, una investigacin jurdica al supuesto maltratador y la revisin de las polticas institucionales del Ministerio de Cultura para los proyectos artsticos que involucran a menores de edad. No importa de quin se trate, si un artista famoso, un coronel del ejrcito o un disidente poltico; no importa el tiempo que haya pasado desde el episodio de maltrato; no importa la relacin sentimental-afectiva entra la vctima y el maltratador: la violencia de gnero debe ser visibilizada, denunciada, castigada y reparada. Las vctimas de la violencia machista necesitan ser escuchadas, apoyadas y protegidas. Es su derecho. Contarlo cuesta mucho, pues por lo general implica cuestionamientos, amenazas, descrdito y revictimizacin.

La Diosa fue precisada a contar su historia en una entrevista en vivo, aparentemente sin haber sido advertida de lo que se le preguntara. Su intimidad y derecho a decidir si hacer pblico o no un pasado de maltrato fueron, de este modo, vulnerados. Sin embargo, ella decidi confirmarlo y, desde entonces, emprender su propia batalla, desde los canales comunicativos que conoce y en los que confa. Su actitud merece respeto y proteccin para mitigar las posibles secuelas de lo que ha expuesto. Debe ser tomada en cuenta porque lo que confa es serio y sobrecogedor.

El caso recuerda la inexistencia de una Ley que tipifique los delitos de Violencia de Gnero en Cuba, de protocolos efectivos para ayudar a las mujeres vctimas en todos los sectores de la sociedad. Existen espacios de apoyo que gracias al esfuerzo de algunas instituciones, organizaciones y proyectos se han ido creando en la isla. Pero deberan multiplicarse, diversificarse y orientar a las vctimas sobre sus alternativas legales. Como reconoce el artculo 43 de la nueva Constitucin de la Repblica de Cuba, se trata de una responsabilidad estatal: El Estado propicia el desarrollo integral de las mujeres y su plena participacin social. Asegura el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, las protege de la violencia de gnero en cualquiera de sus manifestaciones y espacios, y crea los mecanismos institucionales y legales para ello, versa el nombrado artculo.

Todas las mujeres merecen vivir sin miedo, sin violencia, y con derecho a la justicia. Lo ms importante ser siempre sanar su dolor y ayudarle a superar una experiencia traumtica, garantizarle seguridad y sobrevivencia. Nadie sangra ms que aquella persona cuya cicatriz est siendo reabierta y martirizada. El apoyo, la ayuda, debe partir de reconocer la autenticidad del grito o el sollozo, porque cada mujer sobreviviente a la violencia ha tenido que generar sus propias estrategias de superacin en el camino.

#YoSTeCreo es el hashtag que propuso en sus redes sociales la feminista Ailynn Torres Santana para visibilizar la solidaridad con la cantante. A ella nos unimos al hacer pblico nuestro apoyo a esta mujer cuya veracidad est siendo cuestionada y cuyas revelaciones, de ser desestimadas, podran acarrear represalias y afectar su carrera. Defendemos su entereza al denunciar lo que sostiene haber vivido, asumiendo los riesgos que le puede acarrear. Debe terminar de una vez la inmunidad de hombres que sacan partido de sus posiciones de poder para violentar y agredir a mujeres que les estn subordinadas. Debe existir una Ley de Violencia de Gnero que incluya las agresiones de gnero en todas sus manifestaciones, penalice por su ejercicio y ofrezca las condiciones para una denuncia segura. Deben existir mecanismos y protocolos para atender a las vctimas y juzgar a los agresores. Las instituciones pblicas no pueden seguir haciendo la vista gorda al maltrato machista, mientras los medios de prensa soslayan su rol activo al exponer las causas y consecuencia de la violencia, o la utilizan desde enfoques banales, como motivo de chisme, entretenimiento y espectculo. Vale recordar que decir #MeToo #YoTambin es una decisin de las mujeres y debera ocurrir bajo sus trminos. Y que este reclamo amerita seriedad, rigor y justicia.

Fuente: http://asambleafeminista.wordpress.com/2019/06/20/diosa-yositecreo/



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