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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2019

Relaciones tnico/raciales en Cuba: razones para una (in)constancia educativa

Maikel Pons Giralt
La Tizza


Open de un cubano negro y constitucional

Durante aos pas desapercibido para mi llamar a alguien con el eufemismo de color para no decirle negro por creerlo ofensivo. Que me reconocieran como un mulatico de salir para distinguir mi adelantamiento racial poda tomarlo como un elogio. Sonrer con desenfado ante el choteo de: quin tir la tiza? o aquello de si no la hace a la entrada la hace a la salida! pareca cosa normal. Las historias cotidianas relacionadas con el origen tnico, la raza y el racismo se repiten, con sus propias lgicas, en barrios cubanos del centro de una ciudad, o en aquellos mal llamados marginales Por qu la persistencia de estos estereotipos y prejuicios tnico/raciales en las relaciones sociales cubanas? Cul es el papel que debe asumir la educacin cubana en esta problemtica social que impacta en las personas de forma sutil o directa?

No son pocas las evidencias me reconozco como parte de ellas- de cuan inclusiva puede ser la sociedad cubana, donde el acceso por derecho a bienes como la educacin, permite a no pocos negros y mestizos alcanzar una movilidad social significativa. Como en otros temas sociales el imaginario durante ms de tres generaciones percibe que el derecho a ocupar un espacio social, en un ambiente fraterno y de armona genera proporcionalmente una relacin equitativa y simtrica entre los diversos sujetos que cohabitan el espacio. Que veamos a blancos/as, negros/as, mestizos/as compartiendo lugares, algunos lo interpretan como la obra acabada de la Revolucin.

En esta perspectiva ha sido una constante en el proceso educativo cubano la preocupacin por indicadores de rendimiento acadmico, disciplina, as como valores compartidos de responsabilidad, justicia social, antimperialismo, solidaridad. En ese empeo loable las prcticas educativas han avanzado, adems, hacia una marcada tendencia homogeneizante que al propio tiempo que intenta incluir a todos/as, puede tornarse excluyente e inconstante con la atencin a lo diferente. Considero que el tratamiento a las relaciones tnico/raciales constituye una de esas inconstancias que persisten en nuestro sistema educativo.

La creencia de que el proceso revolucionario haba eliminado de raz el racismo, limita aun la accin social y educativa ms integral y articulada para (des) educar los patrones, estereotipos y prejuicios racistas internalizados en el imaginario social cubano, como cepos psicolgicos. Las historias y las prcticas del barrio, de la comunidad, de las familias, mediadas por patrones mundiales de diferenciacin econmico, tico y esttico que desvalorizan lo africano/negro se traspolan al mbito educativo con una facilidad cada vez mayor. Por eso la invitacin de estas preliminares lneas, a buscar respuestas e incitar al debate desde perspectivas (otras)desde saberes que enriquezcan y sugieran soluciones para juntos (des) educarnos.

Necesarias nociones de raza, racismo(s) y descolonizacin

Coincido con Fernando Martnez Heredia en que () Las razas son construcciones sociales que identifican o marcan a grupos humanos respecto a otros grupos en dependencia de relaciones que sostienen entre s ().[1] En ese sentido el racismo engloba las ideologas racistas, las actitudes fundadas en los prejuicios, los comportamientos discriminatorios, las disposiciones estructurales y las prcticas institucionalizadas que provocan la desigualdad racial, as; como la idea falaz de que las relaciones discriminatorias entre grupos son moral y cientficamente justificables.

La dramtica persistencia ideolgica y armazn compleja de este fenmeno social, el filsofo africano Achille Mbembe la resalta en su ensayo Crtica de la razn negra:

A decir verdad, la raza no existe como acontecimiento natural, fsico, antropolgico o gentico. Sin embargo, tampoco se trata nicamente de una ficcin til, una construccin fantasmtica o una proyeccin ideolgica cuya funcin es la de desviar la atencin de conflictos considerados ms verdaderos  la lucha de clases o la lucha entre los sexos, por ejemplo  . En muchos casos, es una figura autnoma de lo real cuya fuerza y densidad obedecen a su carcter extremadamente mvil, inconstante y caprichoso.

Los estudios de modernidad/colonialidad profundizan respecto a las clasificaciones raciales y su influencia en la internalizacin de conductas colonizadas desde el poder, el ser y el saber. Uno de sus principales exponentes el profesor Anbal Quijano argumenta que () Lo que comenz con Amrica fue mundialmente impuesto. La poblacin de todo el mundo fue clasificada, ante todo, en identidades raciales, y dividida entre los dominantes/superiores europeos y los dominados/inferiores no-europeos. () De ese modo, se adjudic a los dominadores/superiores europeos el atributo de raza blanca, y a todos los dominados/inferiores no-europeos, el atributo de razas de color ().

En el ensayo Los condenados de la tierra Frantz Fanon es pionero en interpretar el decurso mental y social que trasciende la liberacin poltica de los pueblos colonizados. Para l ese proceso histrico no puede ser comprendido, ni puede resultar inteligible sino es desentraado el movimiento historizante [Colonia] que le da forma y contenido. Por eso en criterio de Fanon la descolonizacin debe ser creacin de hombres nuevos, [2] la cosa colonizada se humaniza en la medida que se libera.

Resulta interesante y motivador como el rastro fanoniano se deja ver de manera sistemtica e insistente en la pedagoga de Paulo Freire. El educador brasileo interpreta el espacio de la poltica e integra el fanonismo al proceso educativo. La bsqueda de ese rastro la asume a travs de la educacin y entiende que el proceso de descolonizacin es la nica va posible para la liberacin crtica. Para generar ese ambiente crtico se precisa de un dilogo de saberes que () slo es posible a travs de la descolonizacin del conocimiento y de la descolonizacin de las instituciones productoras o administradoras del conocimiento.

El racismo y la discriminacin racial como herencia del coloniaje y sus secuelas tridentes de la colonialidad del poder, el ser y el saber, impactan y causan sufrimiento en la vida de millones de personas. En este sentido la Conferencia Mundial contra el racismo en Durban, y sus revisiones posteriores, resaltan la importancia cardinal de la educacin para incidir en la solucin de este flagelo y otras formas conexas de intolerancia.

Notas sobre relaciones tnico/raciales en Cuba[3]

Cuba fue de los primeros pases hacia donde comenz el trfico de masas de esclavos africanos y uno de los ltimos en el hemisferio occidental en decretar la abolicin de la esclavitud. Esta compleja relacin econmica, cultural y social, la entiende Fernando Ortiz como un proceso de variados fenmenos, que se constituyen en una historia de intrincadsimas transculturaciones. La metfora del ajiaco [4] con sus diversos ingredientes, es recurrente en el sabio cubano para describir los factores humanos de la cubanidad.

A ese espacio geogrfico del ajiaco donde ya estaban los aborgenes, pobladores nativos de Cuba, se sumaron (voluntaria o forzadamente) espaoles y africanos, de los ms diversos grupos tnicos y nacionalidades, luego fueron europeos llegados de otras regiones, americanos, cules chinos, etc. Contrasta que al propio tiempo que los descendientes de espaoles y europeos blancos van asumiendo la identidad y la cultura criolla, mestiza como representacin de un sentimiento de pertenencia; los negros/africanos que son trados a la fuerza en condicin de esclavizados y sus descendientes libertos o esclavos tienen que sufrir procesos importantes de deculturacin al decir del historiador Manuel Moreno Fraginals, y de forzamiento a la marginalidad social, el desprecio y el prejuicio como resalta el profesor Ismael Sarmiento.

La intelectualidad criolla que busca la cubanidad,[5] es una resultante de contradicciones sociales, econmicas y polticas de la poca, donde se estructuran y son estructurantes las visiones y prcticas racistas. No es objetivo esencial de este ensayo profundizar crticamente al respecto, pues por el espacio de este texto mis apreciaciones pueden parecer lecturas simplistas y festinadas. Solo apuntar que la ambigedad en algunas posturas de ilustres reformistas y padres de la nacionalidad cubana, como Francisco de Arango y Parreo, Jos Antonio Saco y Gaspar Betancourt Cisneros va desde los discursos sobre la necesidad de una esclavitud forzosa e intensificada, al antiesclavismo con estrategias de blanqueamiento para enfrentar el miedo al negro, y esos discursos se transversalizan en las dicotomas anexionismo vs. antianexionismo, reformismo vs. independentismo. Cualesquiera de estas tendencias ideolgicas, culturales, polticas, educativas no conciben suficientemente al africano/negro como sujeto protagnico del sentimiento que circula, del pensamiento que suea y disea la futura nacin ya sea anexada, reformada o independiente. La raza, la literatura y la nacin moderna del criollo de Cuba en el siglo XVIII y XIX tienen limitaciones importantes para incluir a los negros de Cuba. Esto deriva en una internalizacin de imaginarios hegemnicos, donde la Cuba negra [6] es invisible e imposible y los silencios de la raza en la cubanidad se reproducen como lgicas cotidianas colonizadas y colonizantes.

Este paradigma se transforma radicalmente con el comienzo de las luchas independentistas en 1868 contra la Metrpoli espaola, donde los negros, chinos, pobres y otros sectores humildes y desplazados llevaron sobre sus espaldas el peso y los padecimientos de la contienda. Es en esta coyuntura donde se acrisola la nacionalidad cubana, no solo por la aspiracin de descolonizarse, sino por metas que tambin apuntaban a la emancipacin de los esclavos, ganando los negros/as un lugar nunca antes visto que les permite comenzar a considerarse, por primera vez, cubanos negros.

El liderazgo indiscutido de hombres negros como Antonio Maceo, Guillermn Moncada, Quintn Banderas, de mujeres negras como Mariana Grajales, pone en tensin la cultura racista y su imaginario inferiorizante. No obstante persisti una estructura social donde esos patrones sociales sobre el negro esclavo, eran asociados con la incivilizacin, la brutalidad, y la incapacidad gentica para emanciparse. Lo cual determin que existieran y trascendieran en el campo insurrecto posturas contradictorias en la comprensin de la importancia del tema tnico/racial. [7]

La interseccin de raza, nacin y revolucin gener no pocas polmicas como demuestra la historiadora Ada Ferrer quien afirma que () De todas las tensiones y contradicciones que caracterizaron y dieron forma al nacionalismo cubano, ninguna fue tan complicada e importante como la que se desarroll en torno al tema de las razas (). No fue casual la prdica de Jos Mart invocando a la unidad de los cubanos de todas las razas, y que expone en textos como Mi raza. Sus crticas a lo que l llama las razas de librera alertan sobre como esas tensiones raciales eran capitalizadas por los adversarios del independentismo. Los estudios sobre la marginalidad social del negro dentro de las contiendas independentistas de 18681898 y sus posteriores efectos para la Repblica, la nacin y la nacionalidad cubana, todava pueden considerarse insuficientes.

Segn la investigadora Consuelo Naranjo Orovio, () En el caso de Cuba, () la bsqueda en las races de una nueva identidad en la cultura, en las tradiciones, en la lengua y en la raza se combin, al igual que en otros pases, con ideologas construidas a partir de modelos polticos e histricos contemporneos, en un intento de presentarse como un Estado y una nacin moderna (). No es de asombrar que instituciones cientficas como la Sociedad Antropolgica de Cuba, donde eran miembros eminentes independentistas como Fermn Valds Domnguez y Enrique Jos Varona, tenga el afn por establecer categoras y jerarquas en la escala evolutiva y por probar cientficamente que unos pueblos eran inferiores a otros, y donde la higiene social y la eugenesia son la alternativa para encontrar una raza perfecta. Un estudio antropomtrico, que hoy puede parecer absurdo, fue organizado por esta Sociedad en 1899 con el nimo de conocer el porqu de las capacidades de Antonio Maceo siendo negro. Estudio que concluy ceremoniosamente:

Que dada la raza a que perteneca [negra], y el medio en el cual ejercit y desarroll sus actividades, Antonio Maceo, puede con perfecto derecho ser considerado como un Hombre Realmente Superior.

Ms curioso y absurdo me result encontrar que en el 2006 un periodista cubano utiliza este estudio para argumentar en su artculo, la lucidez, cualidades y utilidad del Titn de Bronce.

El propio sabio Fernando Ortiz se ve mediado por esas complejidades de lo tnico/racial en Cuba. Una muestra de eso son los criterios contrastantes presentes en su propia obra. En un texto como El hampa afrocubana. Los negros brujos (1906) toma como referencia en su estudio de criminalidad al grupo tnico/racial de los negros/africanos en Cuba, a tono con las posturas eugensicas y de la intelectualidad racista del siglo XIX y principios del XX. Luego va elaborando su propio contrapunteo hasta llegar a una obra mayscula como El engao de las razas (1946) que enfrenta cardinalmente el racismo cientfico de la poca.

Estas tensiones en las relaciones tnico/raciales estructuradas durante el periodo colonial, continan durante toda la primera mitad del siglo XX determinando visiones y prcticas que se renuevan en el inters de soslayar y estigmatizar al negro/a, ya no solo como criollo y cubano/a, sino tambin como ciudadano/a. Episodios lamentables como la Masacre de los Independientes de Color van a evidenciar la tensa relacin entre raza y fraternidad republicana en Cuba, lo que Julio Csar Guanche define como el dilema entre la trampa de la armona racial y el antirracismo. Tradiciones, simbolismos, lenguaje y valores materiales representativos de la cultura racista continuaron enquistndose en nuestro sistema social, a travs de una cuestionable cultura nacional. La promesa de una nacin para todos [8] no prosper para los negros/as que pasaron a ser nombrados con el eufemismo de color, lo que semntica y discursivamente fue un artificio ms para invisibilizarlos. Sometidas por partida doble resultaban las mujeres de color, por su condicin racial y de gnero, a lo que se agregaba la pobreza econmica. La cuestin racial permanece en la cultura cubana [9] como tambin el enfrentamiento a la discriminacin racial y la acumulacin de un pensamiento, y una prctica antirracista. Una obra como El negro en Cuba 19021958, del profesor Toms Fernndez Robaina, muestra de forma ejemplar esta permanente pelea cubana contra los demonios racistas, en esta etapa.

Revolucin Cubana, relaciones tnico/raciales y educacin

Qu sentido tiene hablar de racismo y relaciones tnico/raciales en la Cuba de hoy? me plantea una profesora y colega con un poco de sorpresa, preocupacin y desacuerdo. El argumento ms slido en esa postura esquiva al tema racial lo brinda la obra revolucionaria de casi sesenta aos, donde el racismo se desarticul en buena medida y propici un proceso de inclusin social paradigmtico para las naciones del sur. Aun cuando en las ltimas tres dcadas los niveles de desigualdad social emergentes marcan un diferencial negativo para negros y mestizos, [10] es posible identificar tambin en las estadsticas niveles notables y estructurales de inclusin social.

Con el triunfo revolucionario cubano de 1959 el principio de la igualdad comenz a materializarse en todas las esferas de la vida del pas. En marzo de 1959 Fidel Castro declar que:

La mentalidad del pueblo est todava condicionada por muchos prejuicios, muchas creencias y muchas costumbres del pasado, y el pueblo () no debiera ser necesario dictar una ley contra un prejuicio absurdo, lo que hay que dictar es el anatema y la condenacin pblica contra aquellos hombres llenos de pasados resabios, de pasados prejuicios, que tienen el poco escrpulo de venir a discriminar a unos cubanos, de venir a maltratar a unos cubanos, por cuestiones de piel ms clara o ms oscura.

La explicacin a la problemtica de la discriminacin racial y la va de solucin fundamental la ve el lder cubano en la labor educativa escolar () Pero en la escuelita pblica no viven separados el blanco y el negro; en la escuelita pblica aprenden a vivir juntos, como hermanos, el blanco y el negro. Y si en la escuela pblica se juntan, se juntan despus tambin en los centros de recreo, y se juntan en todas partes () Qu hacer? Dignificar a nuestra escuela pblica ().

La Campaa de Alfabetizacin de 1961 erradic el analfabetismo en todo el pas, un mal social que afectaba a los sectores desposedos. Decenas de miles de personas negras y mestizas, junto a decenas de miles de blancos pobres en los campos y ciudades, aprendieron a leer y escribir. Las leyes y las polticas de promocin de la igualdad de posibilidades de acceso, garantizaron la eliminacin del racismo institucionalizado y de los mecanismos jurdicos que impedan el disfrute de la igualdad de derechos con independencia del color de la piel. Paradigmtico smbolo del compromiso de inclusin de negros y mestizos en el proyecto educativo revolucionario, resulta la decisin de nombrar Conrado Bentez a las Brigadas de Alfabetizadores, en honor al joven alfabetizador negro asesinado por bandas contrarrevolucionarias; as como la imagen propagandstica del joven y sonriente brigadista negro con su cuaderno y lmpara, que acompa la Campaa hasta el final. Se crearon condiciones sociales para la reduccin de los prejuicios raciales y las conductas sociales discriminatorias.

No obstante persistieron influencias del occidentalismo y las visiones eurocntricas del saber que convierten a valores culturales como el folclore africano en algo extico, pintoresco y de menor importancia. En la primera mitad de la dcada de los setenta por diversas coyunturas comienza un retroceso en la creacin intelectual y artstica popular  Ambrosio Fornet lo llama Quinquenio Gris-, que por supuesto impacta en la educacin. Reconoce Fernando Rojas, que el Congreso de Educacin y Cultura de 1971 () pone en blanco y negro que las religiones afrocubanas eran peligrosas socialmente. El pensamiento dogmtico golpe a la misma vez la creacin artstica-literaria de vanguardia y la creacin popular. El Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en 1975, otra vez trata de recuperar los dos caminos: la gran libertad de creacin en el campo de la produccin intelectual y el valor de la cultura popular.

La interseccin del racismo, y al propio tiempo sus lgicas particulares en el contexto cubano, las seala Alejandro de la Fuente [11] cuando se refiere a que la cuestin no puede ser reducida a un problema de clases porque es tambin un sistema ideolgico de opresin, un sistema coherente de ideas que tiene su propia vida. Y agrega que () el racismo como fenmeno sociocultural puede subsistir, reproducirse, y aun crecer en condiciones en que los contenidos sociales que el mismo suele reflejar han sido transformados sustancialmente. La ensayista e investigadora Zuleica Romay [12] con razn afirma que () Nuestro decurso histrico ejemplifica cmo el lastre mental del coloniaje () pueden lograr que estereotipos y prejuicios raciales, sobrevivan () an no terminamos de barrer todos los escombros, y la raza ().

Una limitada apreciacin de la realidad deriva en que la problemtica racial ocupe hoy espacios sociales vitales como la familia, la conciencia individual de muchas personas y la economa privada. Para el profesor Esteban Morales el racismo () Al sobrevivir en nosotros y sus factores estar presentes aun, sobrevive el peligro de su reinstalacin (). [13]

En los momentos actuales resalta la preocupacin de las autoridades cubanas por el tema racial, esto trasciende de forma sistemtica en la presentacin de los informes del Estado, ante el Comit Internacional sobre Discriminacin Racial de la ONU. [14] De igual forma fue motivo de atencin por la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba en sus objetivos de trabajo. Con antelacin ya el Presidente cubano Fidel Castro en la sesin de clausura del Congreso Pedagoga 2003 alertaba en cuanto a la persistencia de las secuelas del racismo en la sociedad cubana.

La Revolucin, ms all de los derechos y garantas alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo xito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social y econmico de la poblacin negra del pas, aun cuando en numerosas reas de gran trascendencia, entre ellas la educacin y la salud, desempean un importante papel.

Aunque existe un material investigativo invaluable en los ltimos treinta aos desde las ciencias sociales cubanas sobre las relaciones y componentes tnico/raciales en Cuba. En mi entendimiento todava resultan insuficientes las investigaciones pedaggicas que abordan la perspectiva de relaciones tnico/raciales en la educacin cubana.

Se necesitan sustentos epistmicos, educativos y didcticos que aborden de forma coherente y cientfica el flagelo del racismo y su persistencia en la realidad cubana. Para ello estimo que una educacin antirracista y de relaciones tnico/raciales constituye una herramienta terico-metodolgica de importancia para los docentes de la educacin cubana.

Aparejado a la prctica docente e investigativa, es preciso reconocer desde las polticas educativas el impacto social, ideolgico y poltico que tienen las relaciones tnico/raciales, y los diferenciales presentes por color de la piel en la diversidad educativa cubana. Nuestra educacin no puede ser calificada de racista, ni de excluyente o antidemocrtica, por cuanto todas las personas por mandato de la Constitucin, con independencia de su color de la piel, clase social o estatus poltico tienen acceso a ella en igualdad de condiciones y trato. Pero para el enfrentamiento social contra el racismo se deben establecer coordenadas y articular de forma coherente las polticas pblicas, y como parte de ellas las educacionales.

En los momentos actuales se hace evidente la afirmacin de Fernando Martnez Heredia con respecto a () lo perjudicial del abandono de la concientizacin antirracista y la elaboracin de una estrategia de educacin de los nios, jvenes y adultos para una integracin socialista entre las razas en Cuba (). Para l la propia dinmica e impulso de las tareas y los logros de la Revolucin le pueden brindar un suelo ptimo. Es definitorio cuando expresa: () repetimos hasta el cansancio que nuestro inmenso sistema educacional no es un lugar de formacin antirracista ().

Para lograr la comprensin de la sociedad cubana actual y el abordaje de su perfeccionamiento antirracista y las relaciones tnico/raciales, se precisa tener en cuenta una postura prctico-crtica revolucionaria donde el educador necesita ser educado y educar desde los ms dismiles espacios sociales. Los valores que comparten la educacin y la sociedad cubana son fuente de legalidad y legitimidad para su fomento. Para ello Heriberto Feraudy plantea que () Deben establecerse a todos los niveles los estudios sociales que eduquen a los nios y jvenes en una integracin democrtica y socialista, que garanticen una educacin antirracista y antidiscriminatoria.[15]

El adecuado tratamiento educativo a las relaciones tnico/raciales en el contexto cubano, constituye un reto necesario y superable. Tener en cuenta en la transicin al socialismo cubano la variable tnico/racial es una cuestin de tctica y estrategia poltica. Un proyecto social como el nuestro, alternativo a la globocolonizacin capitalista, se revitaliza con la justa y oportuna representacin de los sujetos histrico/culturales que la integran y sus respectivas historias pasadas y presentes. Sirvan estas razones como aporte a reafirmar una constancia educativa en el debate y la prctica sobre relaciones tnico/raciales en Cuba, que nos permita construir una sociedad cada vez ms equitativa y definidamente antirracista.

Notas:

[1] Fernando Martnez Heredia. La afrodescendencia en Amrica Latina y el Caribe. Revista La Gaceta de Cuba mayo/junio, Ediciones Unin, La Habana, 2012. pp. 413.

[2] Llama la atencin el sentido de hombre nuevo que retoma Ernesto Che Guevara en el contexto de la Revolucin Cubana, solo cuatro aos despus de publicada la obra de Fanon, en su artculo el Socialismo y el hombre en Cuba. https://www.marxists.org/espanol/guevara/65-socyh.htm

[3] El autor entiende las relaciones tnico/raciales, como formas especficas de interaccin histrico-social entre individuos marcados por herencias raciales y tnicas diferentes que median sus relaciones individuales, familiares y sociales. Esas relaciones en situaciones de asimetras e inequidad (social, econmica, simblica, epistemolgica, esttica, educativa, tica, poltica) son aprehendidas y pueden determinar actitudes de negacin del otro, inferiorizacin, estereotipos, prejuicios y discriminaciones directas que reproducen e interseccionan el racismo como un sistema ideolgico.

[4] El historiador cubano Ismael Sarmiento en un texto que titula Del funche al ajiaco: la dieta que los amos imponen a los esclavos africanos en Cuba y la asimilacin que stos hacen de la cocina criolla realiza un interesante estudio teniendo como referencia el funche, la principal variante alimenticia del esclavo de plantacin, y el ajiaco, el plato por excelencia del pueblo cubano, donde establece un paralelo entre la dieta que los amos imponen a los esclavos africanos y la asimilacin que stos hacen de la cocina criolla. En este texto analiza los apartados que los cdigos negros y los reglamentos dedicaron al cuidado de los esclavos; los principales renglones alimenticios, los costes, el abasto y la calidad; el valor energtico-alimentario de un esclavo y los aportes considerados ancestrales y originarios de frica, hasta el aprovechamiento que tanto ellos como sus descendientes hacen de determinados hbitos hoy en da en la poblacin cubana.

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3045473

[5] Para profundizar en el proceso de conformacin de la cubanidad desde una perspectiva contempornea e integradora resulta imprescindible la obra del historiador Eduardo Torres-Cuevas, para este ensayo en especial referencio el texto En busca de la cubanidad (Religin, raza y pensamiento), Tomo III, Editorial de Ciencias Sociales, 2006.

[6] Alberto Abreu Arcia. Por una Cuba negra. Literatura, raza y modernidad en el siglo XIX. Hypermedia Ediciones, 2017.

[7] Ral Cepero Bonilla. Azcar y abolicin. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971.

[8] Alejandro de la Fuente. Una nacin para todos. Raza, desigualdad y poltica en Cuba 19002000. Ediciones Contempornea, La Habana, 2014.

[9] Ana Cairo Ballester. La cuestin racial en la cultura cubana, 19121958. En: Denia Garca Ronda, (Coord.). Presencia negra en la cultura cubana. Editorial Sensemay, La Habana, 2015.

[10] Niurka Gonzlez Nez, et al. Relaciones raciales en Cuba. Estudios contemporneos. Fundacin Fernando Ortiz, La Habana, 2010.

[11] Alejandro de la Fuente. Raza, desigualdad y prejuicio en Cuba: introduccin. Revista Amrica Negra, (15), Bogot, 1998.

[12] Zuleica Romay Guerra. Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad. Fondo Editorial Casa de las Amricas, La Habana, 2012. p. 267.

[13] Esteban Morales Domnguez. La problemtica racial en Cuba: algunos de sus desafos. Editorial Jos Mart, La Habana, 2010.

[14] Naciones Unidas. Informes peridicos 14 a 18 de los Estados partes (Cuba). Comit para la Eliminacin de la Discriminacin Racial, Ginebra, 2009.

_______________. Informes peridicos 19 a 21 de los Estados partes (Cuba). Comit para la Eliminacin de la Discriminacin Racial, Ginebra, 2016.

[15] Heriberto Feraudy Espino. Intervencin del Presidente de la Comisin Aponte ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. Boletn Comisin Aponte №00, La Habana, 2012

Fuente: http://medium.com/la-tiza/relaciones-%C3%A9tnico-raciales-en-cuba-razones-para-una-in-constancia-educativa-47d36f3b5d9e

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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