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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2019

El Estado Islmico pone en jaque la paz en Afganistn

Baber Khan Sahel
EFE


Con la reciente cada del "califato" del Estado Islmico (EI) en Siria e Irak las miradas se dirigen ahora a Afganistn, donde el grupo yihadista amenaza con poner en jaque la paz en el pas de producirse un acuerdo entre los talibanes y el Gobierno de Kabul.

Las varias rondas de dilogo de los ltimos meses entre los talibanes y Washington -que contina en Afganistn como parte de la misin de la OTAN de entrenamiento a las tropas locales y en tareas antiterroristas- han esperanzado a la poblacin sobre un posible proceso de paz entre los insurgentes y el Ejecutivo afgano.

Sin embargo, el EI es una importante ficha en el tablero del conflicto afgano con la que nadie est negociando y que, desde su modesta aparicin en el pas en 2015 con unos pocos cientos de combatientes, se ha resistido a ser exterminado a pesar de los esfuerzos militares de las tropas afganas y estadounidenses.

"El grupo ha probado ser extremadamente resistente", advirti en declaraciones a Efe la portavoz de las fuerzas de EE.UU. y la OTAN en la nacin asitica Debra Richardson.

En los ltimos cuatro aos, la formacin yihadista ha sufrido centenares de bajas y perdido a varios de sus emires en Afganistn, pero todava mantiene su bastin en la oriental provincia de Nangarhar y en los ltimos 24 meses incluso se ha expandido a varios territorios "clave" de la vecina Kunar.

Slo en los ltimos tres meses, el EI ha provocado el desplazamiento interno de casi 50.000 civiles y ha capturado varias aldeas previamente controladas por los talibanes en los distritos de Khogyani en Nangarhar y Chapa-Dara en Kunar.

"Buscan la expansin territorial en detrimento de los talibanes y el Gobierno de Afganistn y son ms o menos exitosos ao tras ao", alert Richardson, al destacar cmo desde 2017 han tratado de reforzar su influencia en urbes como Kabul y Jalalabad, capital de Nangarhar.

Ambas ciudades han sido objeto de decenas de mortferos ataques, en su mayora contra la poblacin civil.

Segn datos de la misin de la ONU en el pas (Unama), los atentados del Estado Islmico subieron de 100 en 2017 a 138 en 2018, al igual que ocurri con las bajas causadas, que se dispararon un 118% el pasado ao hasta los 681 muertos y 1.500 heridos.

Para Zabihullah Zmarai, miembro del Consejo Provincial de Nangarhar y quien evalu de cerca varias de las operaciones contra el EI en la regin, la presencia de antiguos combatientes yihadistas que lucharon contra los soviticos (1979-89) facilita el reclutamiento de militantes experimentados.

Tambin estn los yihadistas rabes de aquella poca, que ahora podran ayudar al EI-Khorasan (EI-K, rama del grupo en Afganistn) a establecer fuertes lazos con el Estado Islmico en Oriente Medio, alert Zmarai en declaraciones a Efe.

Richardson coincide al considerar que la formacin "es capaz de reclutar gente de un conjunto de yihadistas veteranos que entienden cmo moverse por encima y por debajo de los umbrales de la violencia". Lo hace, adems, "en toda la regin".

La situacin podra empeorar con la cada del "califato" en Siria e Irak y el posible xodo de yihadistas extranjeros.

La portavoz reconoci que en los ltimos aos han llegado algunos combatientes paquistanes y otros extranjeros, pero por el momento el territorio afgano "ha sido inhspito para ellos y no duran mucho tiempo".

Richardson afirm que EE.UU. est siguiendo "de cerca" y perseguir "sin descanso" a cualquier terrorista que trate de buscar refugio en Afganistn.

As las cosas, los yihadistas supondran una importante traba de producirse un pacto de paz entre los insurgentes del mul Haibatullah y el Gobierno de Ashraf Ghani, si bien por el momento el dilogo se limita a la arena EE.UU.-talibanes.

"El EI-K buscar sin duda suponer un riesgo para el proceso de paz en marcha y puede que quieran seducir a los talibanes ms susceptibles con sus mentiras" para sumarlos a las filas yihadistas si se logra un acuerdo, sentenci Richardson.

Por eso, resulta clave la reintegracin en la sociedad de los insurgentes talibanes de producirse un pacto, consider el presidente del Centro para Estudios Estratgicos y Regionales (CSRS), Abdul Baqi Ameen.

"Tras un pacto de paz exitoso, debe haber un plan del Gobierno con apoyo de la comunidad internacional para reintegrar a los talibanes y reducir la pobreza en las comunidades rurales, con el objetivo de evitar que el EI les reclute ofrecindoles dinero", opin en declaraciones a Efe.

El analista Safiullah Mullakhil tambin lo tiene claro: "Todos sabemos que el EI-K no es parte del actual dilogo de paz, de modo que en caso de que haya un acuerdo, el grupo tratar de utilizar la oportunidad para expandir su influencia no slo en Afganistn, sino en toda la regin".



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