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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2019

Trabajo domstico
En el aniversario de las luchas contra la enmienda 6777: el Gobierno progresista no lo ha hecho mejor

Isabel Otxoa
El Salto


El ao pasado en estas fechas se lanz a la calle un movimiento de trabajadoras de hogar, amplio, articulado y poltico. Se manifestaban contra la Enmienda 6777 a la Ley de Presupuestos del Estado para 2018, con la que el PP estaba proponiendo al Parlamento espaol atrasar en cinco aos algo que deba comenzar el 1 de enero de 2019: la cotizacin por salarios reales y la cobertura de los vacos en el clculo de las pensiones de Hogar. Ya haban soportado una espera de 7 aos, porque la Ley 27/2011, que integr al sector en el Rgimen General como Sistema Especial de Hogar, aplaz la equiparacin en estos dos aspectos hasta el 2019.

La bandera de la lucha fue aquella discriminacin visible, clara y formal, pero la energa para la protesta se alimentaba de ms atropellos. Junto a externas autctonas con largas trayectorias de cotizacin, indignadas por el nuevo aplazamiento y por las consecuencias que iba a tener en sus pensiones futuras, haba internas migrantes que conocan la experiencia de renunciar derechos a cambio de una oferta escrita de trabajo con la que regularizar su situacin. Aquella era una protesta contra las faltas de respeto a la integridad personal, que van desde los acercamientos sexuales indeseados hasta la falta de tiempo libre y descanso, la falta de reconocimiento del valor del trabajo, los despidos de la noche a la maana sin derecho a prestacin de desempleo, los salarios congelados durante aos, y tantas otras situaciones.

La Enmienda finalmente sali adelante en una coyuntura poltica especial: el da 1 de junio el PSOE acababa de ganar la mocin de censura contra Rajoy, pero el PP mantuvo la suficiente fuerza en el Parlamento como para imponer sus Presupuestos, que el da 28 de junio quedaron definitivamente aprobados.

En mitad de la vorgine poltica que se vivi aquellos das, los guios al movimiento se multiplicaron: acercamiento de fuerzas polticas a las concentraciones de trabajadoras para expresar su solidaridad; aprobacin unnime en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid de una mocin contra la enmienda 6777 con la nica abstencin del PP; declaraciones de la nueva ministra de trabajo manifestando que el Gobierno del PSOE iba a ratificar el Convenio 189 de la OIT El nuevo Gobierno quera mostrar pblicamente un perfil de izquierda frente a la actuacin del recin destituido. Por su parte, el mensaje del movimiento fue que esperaba que los presupuestos de 2019 corrigiesen la enmienda.

Los medios de comunicacin se hicieron eco de las movilizaciones y tambin de la situacin del sector en una medida nunca vista, aunque demasiadas veces el tema se trat de manera superficial. Se agitaban en la misma coctelera las polticas de los gobiernos con las actuaciones de los empleadores particulares, lo que no ayud a situar los porqus de la situacin y a sealar responsabilidades. Hubo medios, no pocos, empeados en presentar a la trabajadora de hogar como el prototipo de la vctima de abusos (me extendera gustosamente en este aspecto odioso), con ms inters en obtener testimonios personales que alimentasen el estereotipo que en comunicar lo que el colectivo quera conseguir.

Lleg el pacto PSOE-Podemos de 11 de octubre de 2018 para los Presupuestos de 2019, que no rectific la enmienda: lo que hizo fue adelantar la equiparacin al 1 de enero de 2021, dejando en la ambigedad el asunto del desempleo.

El acuerdo sobre incremento del 22,3% del salario mnimo para 2019, catorce pagas de 900 euros, debera haber tenido un impacto enorme en hogar. La jornada de 40 horas semanales suba de 858,55 a 1.050 euros al mes con prorrata de pagas, y el precio de las 60 horas semanales que legalmente pueden realizarse pasaba de 1.357 a 1.660 euros al mes. Esto, sin considerar que 7 de cada 10 de las internas trabajan ms de las 60 horas y sin mencionar an lo que la subida de las cuotas Seguridad Social encareca el costo.

El pago en mano, las jornadas interminables, son responsabilidad de la parte empleadora; pero la Inspeccin de Trabajo debe pedir a las familias que le presenten las nminas o una concrecin escrita de la jornada laboral

No hubo conmocin general. Las consecuencias de la subida del SMI en el hogar, ni despertaron alarma en la patronal ni se analizaron en la zona sepia de los peridicos. La razn no es que la CEOE se despreocupe del precio del trabajo asalariado en el entorno privado; lo tiene en cuenta. Basta leer la nota de prensa de la agencia COLPISA de 21/1/2008, en la que, ante los rumores de que se estaba gestando un cambio, la patronal adverta a Rodrguez Zapatero que el convertir la relacin laboral especial de hogar en una relacin laboral ordinaria, al subir el coste para los hogares, iba a ser un peligro para la buena marcha del rea mercantil de la economa. La anterior frase es mi traduccin de lo que dijeron, que fue otra cosa: que peligraba la participacin de las amas de casa en el mercado laboral al no poder pagar a la empleada que atenda sus labores domsticas. Por algo hablamos de capitalismo patriarcal.

El problema de la subida de los costes de hogar en 2019 se ha resuelto dejando actuar a la correlacin de fuerzas, sin intervencin de la autoridad. Al poco de llegar al poder, el Gobierno lanz para el resto de los sectores la seal de que iba en serio contra el fraude en los contratos a tiempo parcial y los falsos temporales. El primer paso fue un barrido general a cargo de la Inspeccin de Trabajo, una advertencia a todas las empresas de que iba a darse un segundo paso para controlar ilegalidades, y el resultado fue la regularizacin de miles de situaciones. En hogar no ha habido absolutamente ningn movimiento, ningn gesto de las autoridades laborales, que indicase a los empleadores que la legalidad est para algo. Y no ser porque la situacin sea desconocida.

Cuando hay contrato escrito, no suele reflejar las verdaderas condiciones de jornada y salarios. Esto es responsabilidad de la parte empleadora, pero es culpa del Gobierno que en muchas oficinas de la Tesorera General de la Seguridad Social se nieguen a cumplir su obligacin legal de registrar los contratos de hogar que se les presentan. El pago en mano, las jornadas interminables, son responsabilidad de la parte empleadora; pero la Inspeccin de Trabajo no puede escudarse en el respeto a la intimidad del domicilio familiar como excusa para no pedir a las familias que le presenten las nminas o una concrecin escrita de la jornada laboral. Es entonces donde tendran que explicar el milagro de que trabajadoras internas que viven solas durante toda la semana a cargo de personas con Alzheimer, estn realizando nicamente las 40 horas que aparecen en contrato.

Las agencias privadas de colocacin funcionan libremente, con y sin autorizacin. Intermedian tirando del mercado a la baja, colocando a las trabajadoras en condiciones ilegales. Suelen redondear el negocio cobrando una cantidad mensual por seguir gestionando la relacin laboral, que formalmente y a pesar de eso se seguir calificando como de empleo de hogar. Adems, las agencias no autorizadas suelen quedarse con un porcentaje enorme de lo que la familia paga para cubrir el gasto total. No es sorprendente que haya personas sin escrpulos en el negocio del cuidado, lo que necesita explicacin es que la Inspeccin de Trabajo no las persiga.

La lucha contra la Enmienda 6777 reivindicaba la equiparacin de derechos de Seguridad Social. En enero de 2012, con la desaparicin de Rgimen especial de la Seguridad Social de empleados de hogar y la integracin en el General, pareca terminar una historia cuyos rasgos generales recuerdo: las bajas de enfermedad solo se cobraban a partir del da 29, no se reconoca el accidente laboral, no se poda estar de alta en el sistema con empleos semanales de menos de 18 horas, el trabajar para ms de un domicilio supona el traslado de la obligacin de cotizar a la trabajadora, y lo mismo ocurra durante todas las bajas, incluida la de maternidad. Para redondear un panorama imposible, la cuota era nica, se pagaba lo mismo trabajando cualquier nmero de horas semanales. Mujeres con decenas de aos de trabajo en Hogar no haban estado nunca de alta, sus ingresos eran un salario de ayuda familiar, y su pensin de futuro era la de viudedad.

A partir de enero de 2012, entre otras mejoras, el alta y la cotizacin se hicieron obligatorias desde la primera hora. La cotizacin por salarios reales se aplaza al 1 de enero de 2019 y mientras tanto se pasa a hacerlo por tramos, dependiendo de franjas salariales. Los tramos cambian cada ao, y entre 2012 y 2018 tienen siempre un tope mnimo y un tope mximo: el ao pasado, la base ms baja por la que se poda cotizar era 167,74 euros y la ms alta, 896,94 euros. La base mnima era alta respecto a los salarios que pagan quienes contratan unas pocas horas semanales, que generalmente son pensionistas. Como resultado, casi todos esos contratos se mantienen en la economa sumergida y con ello las trabajadoras que acuden por horas a varios domicilios. En el extremo contrario, en la franja de salarios ms elevados, la base mxima tiene consecuencias evidentes en las posteriores prestaciones de seguridad social, que vendrn calculadas sobre esas bases topadas y no los salarios realmente percibidos.

Para el ao 2019, el nuevo Gobierno hace los siguientes cambios en las bases de cotizacin: establece la mnima en 206 euros, agravando el problema preexistente en los contratos de pocas horas, y elimina el tope mximo de cotizacin: a partir de 1.294,01 euros hay que cotizar por salarios reales. Los tramos del 1 al 9, tienen un diseo que promueve directamente el fraude. Por poner un ejemplo, en el tramo 7, correspondiente a los salarios desde 914,01 hasta 1.050 euros brutos (advirtase, la holgura es de 136 euros), la base de cotizacin es 1050 euros, que es lo que hay que cotizar aunque se paguen, pongo por caso, 915 euros de salario. El efecto ha sido que la parte empleadora en muchos casos ha reducido horas o ha pasado a pagar en mano unos pocos euros, para poder bajar al tramo 6, que corresponde a salarios entre 780 a 914,01 euros, cuya base de cotizacin es 877 euros.

No es espacio para comentar en detalle otra barbaridad: la menciono solo para la lectora extraada de cotizar ms barato este ao a pesar de pagar el mismo salario que en 2018. El fenmeno se llama cada de tramo y es lo que ocurre cuando el salario del ao pasado pasa a estar clasificado en un tramo al que corresponde una base inferior. Esto slo podra pasar en Hogar, no es cierto?

Pero hay ms. En lugar de informar a la parte empleadora de que deba actualizar la declaracin de salarios, la TGSS ha seguido cobrando (aos anteriores y en 2019 tambin) las cuotas de Hogar de acuerdo con salarios declarados en 2012; tenemos una compaera cuyos empleadores quieren arreglar el desaguisado y slo han podido rectificar los ltimos cuatro aos.

La TGSS ha estado admitiendo cotizaciones por bases inferiores al salario mnimo interprofesional en relacin a las horas de trabajo. En 2019 ha resultado especialmente evidente en contratos a tiempo completo que deberan estar en el tramo 7, cuya base son los 1.050 euros, que es la cifra del salario mnimo para 40 horas. Como no se hizo un programa especfico de ordenador para maltratar silenciosamente a trabajadoras de hogar, sus vidas laborales han delatado la situacin: trabajadoras internas y externas de 40 horas que aparecen como si estuviesen tiempo parcial, porque no se les cotiza por la base ntegra. La TGSS tena que haberse ocupado de regularizar las bases, reclamando la cotizacin correcta. Es lo que se hace con otros sectores, tanto del trabajo por cuenta ajena como el autnomo: las bases se regularizan, nunca las permiten por debajo del mnimo legal.

Podramos dar an ms vueltas al asunto, advirtiendo, por ejemplo, que todo este comentario se ha movido en los lmites del empleo formal. La atencin a personas en situacin de dependencia, sigue recayendo en dos grupos sociales, por este orden: sus familiares, casi siempre mujeres, y trabajadoras de hogar. De estas ltimas, una parte son internas y el 24% no tiene papeles, de acuerdo a las estadsticas de la ATH-ELE de 2018. El sistema de servicios sociales consigue un enorme ahorro a base de promover el contrato privado de trabajo de hogar y cuidado sin controlar sus condiciones; no encuentro razones misteriosas en la situacin que he descrito ms arriba. Hay una relacin directa entre la privacin de derechos de las trabajadoras de hogar y la accesibilidad al servicio por parte de una franja amplia de la poblacin. Eso es.

Isabel Otxoa es profesora de Derecho del Trabajo en la Universidad del Pas Vasco y activista de la Asociacin de Trabajadoras del Hogar de Bizkaia (ATH-ELE).

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/trabajo-domestico/aniversario-luchas-contra-enmienda-6777



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