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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2019

Intento de extorsin a Assange
Sin lmites, sin escrpulos, el todo vale vuelve a imponerse

Rosa Guerava Landa
Rebelin


Se me haba pasado por alto. Fue mi compaera quien me facilit la nota de Jos Maria Irujo, un periodista de investigacin de El Pas, publicada el pasado jueves en el diario dependiente de las maanas [1]. Tomo pie en ella. Al estilo de una novela breve de espionaje, sinvergenzas y corrupciones (y de vctimas por supuesto, reales esta vez!), la cosa, ms o menos, va de lo siguiente

Se celebr el pasado abril una reunin en el hotel Reina Victoria de Madrid en la que un periodista espaol Jos Martn Santos (condenado a tres aos por estafa por otro caso y detenido -con uno de sus colaboradores- e investigado por un juzgado de Alicante) y dos informticos intentaron vender a WikiLeaks imgenes, vdeos y documentos personales de un ms que presunto espionaje a Julian Assange durante su estancia en la Embajada de Ecuador en Londres. La reunin fue grabada con la ayuda de la polica espaola. En los audios a los que se ha tenido acceso, los -digamos- presuntos extorsionadores afirman que haba micrfonos en la Embajada y que todo el material se entregaba al embajador.

Con ms detalle. El encuentro se celebr, como deca, el pasado 3 de abril, hace algo ms de dos meses, a las siete de la tarde. El da anterior, Kristinn Hrafnsson, editor jefe de WikiLeaks y Aitor Martnez, el abogado de Assange, se haban encontrado con Martn y los dos informticos en el mismo hotel, el Reina Victoria. Das antes, la pandilla de los tres haban lanzado un seuelo en Twitter ofreciendo al mejor postor los archivos sobre la vida de Assange en la Embajada (recordemos que permaneci all durante unos siete aos).

En la segunda reunin, la del 3 de abril, la grabada, aparecieron varios agentes de la seccin de Secuestros y Extorsiones que monitorearon la conversacin.

Martn, el periodista detenido, tuvo el rostro de iniciar la la charla afirmando que queran ayudar al ciberactivista. La cosa sigui del modo siguiente:

Aitor Martnez (el defensor de Assange): "Si sois buenos benefactores por la libertad de expresin y por la batalla judicial de Assange por qu queris dinero?"

Alejandro Moll (informtico): "Hombre porque tendremos que comer tambin".

Jos Martn Santos (el periodista): "Se lo damos a alguien para que otros se beneficien? Alguien tendr que decir: oiga si esto sale, alguien tendr que pagar, pues como todo el mundo O usted trabaja gratis?"

Martnez: "Hombre, tampoco puedo considerar esto un trabajo, al fin y al cabo es un espionaje ilegtimo contra una persona en una situacin muy sensible, unos abogados que van a hacer su trabajo son espiados, que es grave tambin, [la] relacin abogado-cliente no se puede espiar".

Martn Santos: "Bueno, pero yo no he espiado".

Martnez: "Unos mdicos que tambin tienen una cobertura de privacidad que se les ha espiadoporque esa trama yo no s, sale de la Embajada hacia vosotros y ah se gesta un negocio Si finalmente se lo entregis a la prensa por qu tenis que vulnerar mi privacidad como abogado... Al margen de mis consideraciones tico-morales me ensea Kristinn un correo que dice 'from three millions'. No s si habr un error, pero desde tres millones para arriba!"

Martn Santos: "El equipo dijo esa cantidad, l y yo no hemos negociado Televisa dijo que estaba dispuesta a pagar 9 millones".

Martnez: "Y no se lo vendisteis".

Martn Santos: "No".

Martnez: "Por?"

Moll: "Porque llegados a hacer ese trato hay uno mejor todava".

Martnez: "Con medios?"

Moll: "No, no, con vosotros".

Martn Santos: "Eso empieza a destriparlo una cadena americana que eso le cae en sus manos y empiezan a hacer programas especiales, a meter publicidad y no sacan tres, sacan 300".

Aitor Martnez, cuyas notas segn parece fueron fotografiadas durante una de sus visitas a Assange en la Embajada ecuatoriana en Londres, pregunt por una de las carpetas que le ensearon los vendedores bajo el rtulo Comunicaciones Baltasar Garzn. Martn respondi que contena escritos de la Embajada a Garzn y las referencias donde aparece. Tambin comunicaciones y cartas.

Nueva oferta de Martn al editor de WikiLeaks: "En vez de que te espen ellos, espalos t. El editor de WL y el abogado intentaron arrancar a sus interlocutores si las cmaras instaladas en la Embajada grababan audios.

Martn Santos: "Ahora s".

Martnez: "Graban audio?"

Martn Santos: "En este momento, s".

Daniel Snchez (el segundo informtico): "Hace relativamente poco".

Martnez: "Si ests en una habitacin y una de las cmaras est enfocando".

Snchez: "Ahora est grabando..., pero anteriormente no".

Martnez: "Hay micrfonos tambin?"

Moll: "S, s, s, s que hay micrfonos".

Martn Santos: "En algunos, se hizo la grabacin con micrfonos".

"S, s, s, hay micrfonos en la embajada", reiteraron los presuntos extorsionadores. Los representantes de Assange, seala Jos Mara Irujo, cuestionaron que los presuntos extorsionadores hubieran tenido acceso al material sin la colaboracin de alguien de la Embajada. No lograron descifrar el misterio. Colabor o no la Embajada? No es imposible. La cosa sigui:

Pero quin cojones fotografa mis documentos legales?, exclam el abogado de Assange.

Pues sin duda alguien que est dentro de la Embajada... no me llega de ese alguien, ese alguien se lo da a otra persona que me lo hace llegar a m, respondi Martn Santos, el periodista.

Uno de los informticos, Moll, aadi otro dato: los dos funcionarios que estaban el da en que se fotografi la carpeta de Aitor Martnez hacen fotografas de todo, lo escanean y se lo pasan al embajador. Para que este revise toda la documentacin ese es su modus operandi. Conviene recordar: al embajador ecuatoriano para que revise toda la documentacin.

Los audios de la polica espaola demuestran, adems, que Martn ofreci al editor de WikiLeaks tener acceso en tiempo real a toda la informacin que ocurra en la Embajada. Insistieron en su oferta: En vez de que te espen ellos, espalos a ellos t. Parece una locura, pero no.

Assange, por su parte, ha presentado una denuncia en un juzgado y posteriormente una querella en la Audiencia Nacional contra Martn, sus colaboradores, personal de la Embajada de Ecuador en Londres y miembros de la compaa Promsecurity -que sustituy a la espaola Undercover Global S.L.- que hubieran podido participar en el espionaje. Les acusa, como es razonable, de un largo rosario de delitos.

De hecho, el juzgado nmero 8 de Madrid acaba de inhibirse del caso a favor de la Audiencia Nacional (que anteriormente se haba inhibido a favor del juzgado de plaza de Castilla). La argumentacin del juzgado: hay conexin del delito de amenazas con otros delitos contra la intimidad y la propia imagen cometidos en territorio internacional.

No nos olvidemos que el Reino Unido acaba de aprobar la entrega de Assange a EE UU. El Imperio reclama su extradicin por revelacin de secretos. El fundador de WikiLeaks se enfrenta a 18 cargos por difusin de material clasificado de EE UU. Recordemos tambin que Assange permaneci durante siete aos refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres bajo la proteccin del Gobierno de Rafael Correa. Cuando en 2017 Lenin Moreno accedi a la presidencia de Ecuador, Assange perdi su gran apoyo: expulsin y entrega a las autoridades britnicas y toda la desvergenza poltica y moral del mundo tras lo sucedido.

Algn escrpulo? Se pude comerciar con la desgracia ajena? Vale todo? Por supuesto. En un mundo donde se pretende que todo sea mercanca, objeto de compra-venta, por qu no iba a serlo una informacin de estas caractersticas?

Cada vez resulta ms evidente el sucio papel interpretado en vivo por la embajada ecuatoriana tras la llegada de Lenin Moreno a la presidencia de Ecuador. Qu horror, qu inmenso error!

Huele a podrido, a muy podrido, y no es en Dinamarca. Este mundo corruptos de machos-alfa genera olores nauseabundos.

Nota:

[1] https://elpais.com/internacional/2019/06/19/actualidad/1560940341_790249.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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