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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2019

El timo de la creacin de empleo

Miguel ngel Llana
Rebelin


No hay partido poltico, ni poltico con aspiraciones, que no ofrezca como prioritario crear empleo y adems de calidad. As construyen su eslogan electoral que olvidan al da siguiente para volver a instalarse en las polticas de siempre en las que el empleo queda relegado. Solamente cuando exista la expectativa de negocio se origina un gran movimiento para promocionarlo y, para justificarlo, argumentan que crear empleo, cuando de lo que en realidad se trata es de empresas o proyectos muy intensivos en capital y muy poco empleo, con la perversin aadida de que parte del capital y de los recursos necesarios -infraestructuras, exenciones fiscales, contaminacin, etc.- sern a costa del erario pblico, es decir, a nuestra costa y a mayor gloria del amo invisible del poder econmico, que es el que realmente nos gobierna a todos pero para empobrecernos cada vez ms. En este punto estamos y parece que para seguir, porque otras expectativas ni siquiera se vislumbran, a juzgar por la esencia de los partidos en el poder o en la oposicin. Todo ello regido por los principios y tica inculcada a los ciudadanos, en los que prima el poder del dinero, sin importar qu medios y a costa de qu o de quin se consigue. Nunca el fin ha justificado tanto a los medios empleados. Y no es para menos, en la cima del progreso y de la abundancia, destaca la brecha creciente entre ricos y pobres. La pobreza a la que est condenada un tercio de la poblacin es la consecuencia inmediata, junto con la amenaza latente para otro tercio de una clase media que ha dejado de serlo, aunque siga creyendo que lo es.

Cada modelo econmico responde fielmente a unos principios y a l se supeditan las reglas de juego de los partidos. Las diferencias entre partidos, dentro del modelo econmico imperante, son mnimas, como no podra ser de otra manera. Pueden suavizarse los modales, pero los despidos, la precariedad, los desahucios, la evasin fiscal, el fraude, la corrupcin y, en general, el predominio de lo que han venido en denominar los mercados como santo y sea y referente del sistema econmico, es exactamente el mismo para todos y cada uno de los partidos. Y, en este sistema econmico la creacin de empleo, no pasa de ser un efecto colateral, nunca prioritario, contrariamente a lo que predican los partidos del sistema, que para esto estn, aunque digan lo contrario.

Veamos. Nuestro modelo econmico, nuestra economa, se rige rigurosamente por la rentabilidad. Si un negocio, si una empresa no es rentable, sencillamente no es viable. A nadie se le ocurre comenzar por crear empleo si no es para obtener un beneficio y requerir tantos empleos como necesite para maximizar la inversin realizada. Los negocios, las empresas se rigen por las leyes mercantiles y tienen como fin prioritario el beneficio. Por supuesto que ni siquiera importa la necesidad ni la utilidad social que puedan generar los productos que fabrica o el empleo que puedan crear. El beneficio es lo esencial e incluso, si en otra actividad se puede obtener una rentabilidad mayor, all se desplazar la inversin. En este modelo econmico la deslocalizacin, los despidos, los Eres y los cierres no obedecen ms que a lo anterior, exclusivamente. Los ingresos menos los gastos son los beneficios, y solo stos son lo que importa al capital invertido, ninguna otra cosa y nada que ver con la utilidad de los productos fabricados ni con el empleo.

Para llevar a cabo cualquier actividad econmica es imprescindible disponer de recursos, quien no los posea solo le queda buscar empleo all en donde pueda. Nada nuevo, nada que no se sepa, pero parece que algunos o no quieren enterarse o disfrutan dejndose engaar con el manido discurso de los partidos polticos. Partidos que no tienen por misin precisamente crear empleo sino gobernar dentro del sistema econmico cuyo fin es la maximizacin de los beneficios, no otra cosa. La posibilidad de crear empleo siempre estar supeditada a quien disponga de recursos y siempre que considere que puede rentabilizar la inversin necesaria.

Lo llamaban capitalismo, ahora neoliberalismo, ninguna diferencia esencial, solo en apariencia y en algn matiz que en nada cambia ni la esencia ni el fondo del sistema. Unos posen los medios y otros no, stos solo tienen la disponibilidad de trabajar al servicio de los poseedores de esos medios. Muchos de estos asalariados, en el colmo de la ausencia de conciencia de clase, han "escapado" de su situacin real mediante un recurso "imaginario": ahora no son trabajadores, son emprendedores.

La diferencia es clara. Las empresas y actividades neoliberales se rigen exclusivamente por la rentabilidad, nunca por los beneficios sociales. Para las empresas pblicas cuenta la rentabilidad social y su utilidad, no los beneficios. Pero sucede que los servicios prestados son de la mayor demanda, de la mayor necesidad, y por ello son tan apetecibles por las inversiones privadas para obtener una rentabilidad econmica tan cuantiosa como segura. La perversin poltica y de los polticos o del partido al que pertenecen, es privatizar los servicios pblicos con el argumento de que no son rentables econmicamente, como si ste fuera su objeto.

El modelo descrito es insaciable y tiene una sustanciosa posibilidad de progresar si consigue privatizar servicios pblicos, lo que implica el recorte de prestaciones sociales. En ello estn y a ello estn colaborando los partidos de la derecha y los de la izquierda. Unos de forma clara y directa y otros aceptando la situacin como mal menor, cuando no colaborando directamente o dejndose embaucar con la trampa de la creacin de empleo.

Con este modelo econmico, nunca se ha creado empresa alguna ni para dar empleo ni para cubrir necesidades. Y, aunque sea una simpleza repetirlo, en el modelo neoliberal, el empleo solo se crea para beneficio de la inversin. Pero todava hay ms, los beneficios estn ligados a los salarios, de modo que stos estn amenazados, siempre a la baja, ante cualquier merma de los beneficios e incluso sin merma, todo depender de la correlacin de fuerzas. La precariedad es la esencia del sistema y el paro es necesario para garantizar la precariedad.

En medio de este panorama, tanto la derecha como la izquierda, dicen que apuestan, de un modo o de otro, por mejorar el sistema. Sistema que est condenado a una tasa decreciente de ganancia, dada la creciente necesidad de capital constante (medios de produccin) y la decreciente necesidad de capital variable (fuerza de trabajo, salarios).

El timo de la creacin de empleo: el sistema no tiene por misin crear empleo, sino beneficios, solo beneficios, el empleo realmente es un mal menor.

El tema no se agota con estas breves reflexiones, por supuesto, pero de momento, huyamos de la demagogia de los partidos y del juego de los progres.

www.astrubulla.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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