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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2019

Galpagos: nuevo "portaviones natural" en Sudamrica

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Prensa Latina


Un estudio pionero sobre las relaciones entre las fuerzas armadas del Ecuador y las de Estados Unidos, fue la obra Imperialismo y militarismo en Amrica Latina (1970) de Manuel Agustn Aguirre (MAA, 1903-1992), destacado intelectual marxista, profesor, ex rector de la Universidad Central y activo militante fundador del Partido Socialista Revolucionario (PSR, 1963), otra ramificacin de la izquierda marxista ecuatoriana.

El argumento central del libro gira en torno a una idea: el militarismo en Amrica Latina es el brazo armado del imperialismo.

Para explicar su posicin, MAA empieza con un breve recuento de lo que ha sido el imperialismo en sus orgenes. Se remonta a la doctrina del "Destino Manifiesto", segn la cual los EEUU deben cumplir un rol providencial sobre todo el continente. Observa, adems, como ese providencialismo se complement con la Doctrina Monroe del Amrica para los americanos, destinada a garantizar que el continente se mantuviera bajo la rbita de los EEUU, sin injerencia de potencias extraas; y aade el examen del Big Stick, la Diplomacia del dlar y la de Buena vecindad, convertidas en polticas de fuerza e intervencin. ​

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue la ocasin para la hegemona de los EEUU y para que las fuerzas armadas de los pases latinoamericanos quedaran alineadas con las estrategias de la guerra fra en la lucha contra el comunismo. En efecto, al Comit de Enlace Permanente (1938) sigui la Junta Interamericana de Defensa (1942) y finalmente el Tratado Interamericano de Asistencia Recproca (TIAR) suscrito en 1947.

La fraseologa del TIAR -sostiene MAA-, moviliz el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales o la solidaridad continental; pero, en definitiva, dio inicio a una larga cadena de acciones que incluan cursos de preparacin tcnica y adoctrinamiento, becas, pasantas o instruccin, maniobras conjuntas, bases de apoyo y logstica, sistemas de inteligencia, seguridad, espionaje, defensa comn, en las que se formaron los oficiales militares de Amrica Latina, bajo la mirada vigilante del Pentgono, la CIA, las Escuelas Antiguerrilleras y los Comandos Armados, es decir, todo un gigantesco engranaje que se repotenci a raz del triunfo de la Revolucin Cubana (1959), pues contra ella y su presencia en Amrica Latina, fueron lanzadas las fuerzas de ese militarismo entrenado en la contrainsurgencia, el anticastrismo y, en esencia, el antimarxismo.

Hasta all el anlisis de MAA. Pero en la historia de Amrica Latina ha quedado en claro el proceso que sigui y deriv en los Estados terroristas y de seguridad nacional, como los que se instalaron en el Cono Sur a raz del golpe de Estado de Augusto Pinochet contra Salvador Allende (1970-1973) en Chile, que trajeron esa espeluznante cadena de desaparecidos, torturados, asesinados o perseguidos, que no fueron ms que el resultado de dcadas de adoctrinamiento irracional en el anticomunismo. Esa historia produjo otras tantas obras de la poca, como la de Ral Ruiz Gonzlez, Militarismo y neocolonialismo (1977) sobre la experiencia en Bolivia, publicada en Ecuador por la Universidad Central; o tambin la de Mario Esteban Carranza, Fuerzas Armadas y Estado de excepcin en Amrica Latina (1978); y la de varios autores titulada El control poltico en el cono sur (1978), igualmente publicada en Ecuador, que contiene un estupendo trabajo del clebre filsofo latinoamericano Leopoldo Zea, al que puso por ttulo Del militarismo liberador el militarismo opresor.

Aquellos aos tambin vieron aparecer El poder poltico en el Ecuador (1977) de Osvaldo Hurtado (quien fuera presidente del pas entre 1981-1984), escrito con rigurosidad acadmica, objetividad intelectual y hasta izquierdismo, atributos que su autor prefiri dejar atrs para seguir una senda comparable a la derechizacin que tom el peruano Mario Vargas llosa, sobre cuya obra acaba de escribir Atilio Born en El hechicero de la tribu (2019).

Hurtado centra su anlisis en el sistema hacienda, que fue superado, dice, por una serie de mltiples factores, entre los que cuenta el reformismo militar. Pero este autor no distingui la naturaleza distinta de cada uno de los gobiernos militares e institucionales del siglo XX que examina, porque si bien la Revolucin Juliana (1925) y an el general Alberto Enrquez Gallo (1937) resultaron progresistas e identificados con el espacio poltico de la izquierda, la Junta Militar (1963) fue obra de la CIA, el Nacionalismo Revolucionario (1972) intent seguir el socialismo peruano del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975), mientras el Consejo Supremo de Gobierno (1976) quiso seguir a Pinochet y al Plan Cndor, lo que felizmente no lleg a consolidarse, incluso porque Ecuador inici su camino democrtico-constitucional en 1979. Augusto Varas y Fernando Bustamante dejaron un anlisis introductorio sobre el militarismo y el gobierno del general Guillermo Rodrguez Lara (1972-1976) en Fuerzas Armadas y poltica en Ecuador (1978).

Esos tiempos del pasado americanista, de la seguridad nacional y de la continentalizacin contra el marxismo, parecieron superarse con el derrumbe del socialismo en el mundo. Pero surgieron otras justificaciones para la remilitarizacin de Amrica Latina bajo la batuta directiva de una renovada continentalizacin: el Plan Colombia, la lucha contra el terrorismo, el narcotrfico, el progresismo, el socialismo del siglo XXI, el bolivarianismo. La regin se llen de bases militares geo-estratgicamente ubicadas, pero cuyos fines, supuestamente encaminados a la paz, la seguridad y la colaboracin contra la delincuencia internacional organizada, no han podido ocultar el inters ltimo: controlar el continente en el marco del americanismo del siglo XXI. Las lgicas de la geopoltica inicial de estos aos produjo en Ecuador dos libros que casi se han perdido con el tiempo: una obra colectiva, La guerra total (1982); y el libro de Jos Steinsleger, Bases militares en Amrica Latina (1986), que tiene una singular actualidad para el pas en estos precisos momentos.

Como antecedente cabe sealar que los gobiernos del ciclo democrtico, progresista y de nueva izquierda marcaron firmes posiciones nacionalistas, latinoamericanistas, soberanas y antimperialistas. En Cuba escuch en sus militares un grito impactante: Socialismo, Patria o muerte, pero ese mismo grito lo escuch en la Venezuela de Hugo Chvez. En el resto de pases con gobiernos progresistas, las fuerzas armadas nunca fueron transformadas al nivel de lo que produjo la Revolucin Bolivariana de Venezuela, pero debieron ubicarse en torno a las polticas de los nuevos Estados gobernados por el progresismo, con criterios que necesariamente rompan antiguas dependencias tcnicas e ideolgicas.

Pero hoy la realidad es distinta. El auge de los gobiernos conservadores y de derecha empresarial que experimenta Amrica Latina ha alterado el rumbo histrico de la regin, que pareci encumbrarse hacia una sociedad ms justa, a travs de mejorar sustancialmente las condiciones de vida y de trabajo de la poblacin, como lo han demostrado los estudios internacionales (Cepal, Pnud, OIT, FMI, BM) sobre el camino econmico, social e institucional de la regin en ese pasado inmediato.

Los tiempos conservadores han servido para arrasar con el latinoamericanismo como identidad y para lanzarse a los brazos del imperialismo. Se pierden as los valores de la dignidad, la soberana y el honor nacional. Ecuador incluso crey que la Constitucin de 2008 protegera al pas con la disposicin que dice Art. 5.- El Ecuador es un territorio de paz. No se permitir el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propsitos militares. Se prohibe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras. Pero como tambin estamos en tiempos conservadores, el gobierno de Lenn Moreno permitir operaciones de colaboracin con los EEUU, en el portaviones natural (palabras del Ministro de Defensa) que constituyen las Galpagos. De este modo, esas islas pierden todo sentido de ser Patrimonio Natural de la Humanidad, que la UNESCO reconoci en 1978.

POST SCRIPTUM: Luego de haber escrito y enviado este artculo, hoy, 19 de junio, se conoci en Ecuador la aclaracin del Pentgono en estos trminos: <> (Fuente: Gesell Tobas, Voz de Amrica, Washington Confer.: http://bit.ly/2KrfCMJ). Esta declaracin desmiente al Ministro de Defensa de Ecuador y al propio gobierno del pas. Esta situacin no altera el enfoque de mi texto y, adems, sigue sin claridad el uso de las Galpagos, porque lo que se ha negado es un acuerdo formal. JPyM

Artculo original en Firmas Selectas de Prensa Latina: http://bit.ly/2FnH4qn

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 



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