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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2019

Vamos a descentralizar?

Ren Portuondo
La Trinchera


En los ltimos das se ha hablado en el entorno de los medios digitales cubanos sobre la intervencin realizada por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro Miguel DazCanel, en el recin finalizado Congreso de la ANEC (1) (2) (3). Los anuncios en el mismo realizados, han destacado en tanto se interpretan por muchos como el comienzo de un periodo de democratizacin y descentralizacin de la conduccin de la economa cubana. Frases como el plan no llegara desde arriba, los trabajadores sern los responsables de la elaboracin del plan de las empresas y el llamado a un cambio de mentalidad para hacer efectiva dichas medidas han sido tendencia en el debate de los ltimos das.

de buenas intenciones esta hecho el camino del infierno

En otras ocasiones me he pronunciado a favor de la descentralizacin de la gestin de la economa nacional, como defensor de que la construccin socialista no se puede hacer sin la participacin consiente de aquellos que la desarrollan, acto que incluye el rol activo de los obreros y de toda la ciudadana en las decisiones que rigen el futuro econmico y social del pas. Pero me gustara hacer un llamado a la reflexin, pues si bien lo anunciado en el congreso es indicio de buenas intenciones por parte de la direccin del pas, de buenas intenciones esta hecho el camino del infierno.

El anuncio llega en un momento para nada sencillo. La economa cubana muestra sntomas de un fuerte estancamiento, producto de problemas estructurales y de coyunturas internacionales desfavorables. Con ello, el llamado a la descentralizacin es un paso verdaderamente audaz y lleno de incertidumbres. Si bien la economa en el ltimo decenio se ha comportado estable, a pesar de los bajos crecimientos, en los ltimos 2 aos la tendencia es a un deterioro peligroso.

para que los planes de los trabajadores tengan validez necesitarn respaldo de recursos que son controlados centralmente

En estos momentos muchas medidas en la economa estn enfocadas directamente a paliar los efectos ms superficiales de dicha recesin que se nos viene encima; el racionamiento tanto para empresas como para la poblacin de muchos de los recursos fundamentales para la actividad econmica y bienes de primera necesidad respectivamente, es muestra de lo difcil de la situacin. A pesar de que el racionamiento es una medida que no ataca ninguna causa fundamental de los problemas estructurales que ms nos pegan en la actualidad, en momentos de crisis no queda otra que destinar los pocos recursos que se tienen a lo extremadamente priorizado.

Esto lleva a una contradiccin en ese espritu descentralizador: para que los planes de los trabajadores tengan validez necesitarn respaldo de recursos que son controlados centralmente (combustibles, divisas etc), de otra manera, aunque los trabajadores hagan tericamente el plan, seguirn estando restringidos a la disponibilidad de recursos.

Sin importar quien redacte finalmente el documento que diga plan de la empresa, la realidad econmica y las restricciones macroeconmicas, sern cuellos de botellas -que no se pueden sortear fcilmente- y las verdaderas autoras de lo que en la realidad se logre hacer.

Entonces, la descentralizacin no es una frmula mgica que nos sacar de la crisis. Es un paso ms, importante, pero siendo honesto, en el orden de las muchas cuestiones econmicas que debe resolver la economa cubana no es, a mi criterio, de los fundamentales.

Aprovecho y considero necesario que se diga de paso, que debieron haber tenido ms cobertura los debates realizados en el Congreso de la ANEC -que tal parece que lo nico que de all solo sali esta gran idea de dar a los trabajadores el control sobre el plan-. Quedaron invisibilizados problemas tales como la apertura del comercio exterior, el ordenamiento monetario y cambiario, la situacin de la deuda externa, el exceso de inventarios, el exceso de liquidez en el sector empresarial, los dficit fiscales y la monetizacin de los dficit en los ltimos aos entre otros muchos. Temas que, si bien no tienen tanta cobertura meditica, en gran medida porque necesitan un conocimiento ms tcnico y en el imaginario popular pueden ser menos impactantes que la gran noticia del congreso, son en trminos llanos: problemas de la economa cubana mucho ms urgentes e importantes que la descentralizacin de la elaboracin del plan. Digo descentralizacin, puesto que una cosa es dar a los trabajadores capacidad para participar en la elaboracin del plan y otra es descentralizar la gestin de la economa. Cuestin fundamental es el marco institucional necesario para que dicha iniciativa sea viable. La estructura de direccin de la economa cubana, su organizacin productiva, mecanismos de control y formuladores de poltica, est pensado para una estructura vertical de direccin que responde y reproduce dichos esquemas, principalmente porque para eso fueron creadas. Dar control efectivo a los trabajadores no es permitirles discutir el plan de su empresa y elaborar propuestas, es tambin crear el marco institucional que permita que dicho esfuerzo tenga una coherencia dentro del andamiaje de la economa cubana.

Otro gran problema es el de la tecnocracia, despus de casi 60 aos ejecutando planes verticales y con una capacidad de decisin casi nula, los trabajadores cubanos con que cuentan para lograr elaborar planes coherentes y que permitan el desarrollo econmico de sus empresas? Sin fatalismo alguno: caer en la tecnocracia es uno de los grandes peligros de esta decisin. Tecnocracia de la que que no pudo escapar ni el socialismo estatista sovitico ni el modelo autogestionario yugoslavo. Y cuando digo caer en la tecnocracia directiva no tiene por qu ser algo institucionalizado, simplemente por las propias dinmicas laborales, a la hora de la elaboracin del plan se tender a escuchar a los expertos: economistas, contadores, ingenieros industriales, entre otros, que han sido los que durante aos han realizado las labores de control y ejecucin de los procesos econmicos de su entidad. Pensemos esto: Con qu argumentos un obrero de a pie puede responder en una asamblea de trabajadores a un profesional que se ha dedicado a dicha labor durante aos? Ms an, quin nos garantiza que si dejamos a los trabajadores elaborar sus propios planes los mismos sern mejores que los que elaborarn los equipos tcnicos actuales? Otra gran cuestin, es el de la llamada contradiccin que puede surgir entre los intereses de los colectivos obreros y el de la economa en general, la sociedad.

Y digo esto, porque no siempre tiene porque venir alineados los intereses de la economa nacional y la sociedad con los intereses de los colectivos laborales aislados, es ms, en muchos casos los mismos son incluso contrarios. En la elaboracin del plan por colectivos obreros, que garantiza que prime, en un marco institucional y social como el nuestro, el inters de ese colectivo con respecto a los intereses de la sociedad. La suma de las utilidades individuales no maximiza el beneficio social, eso es una falacia de neoclsica que dentro de la izquierda tiende a repetirse incorrectamente. Por ejemplo: si la economa necesita producir producto X, pero a la empresa que tiene que hacerlo en donde sus trabajadores son los que hacen el plan, le es ms rentable producir producto Y y los trabajadores reciben ms utilidades finales con Y que con X quien convence a los trabajadores de que lo que ha de primar es la necesidad de la economa en su conjunto a costa de sus propios beneficios. O es que en estos momentos el plan central tendr prioridad? entonces en donde quedar la capacidad decisora de los trabajadores?

Alinear los intereses de la economa en su conjunto con los de cada colectivo obreros, es uno de los grandes dilemas de la autogestin obrera, de la descentralizacin, del proceso de crear consciencia en los obreros de la importancia de ese derecho que se les est restaurando no puede ser en detrimento del resto de los ciudadanos.

Es cierto que en muchos pases se hablan de empresas recuperadas por colectivos laborales, que una vez fueron dejadas a su suerte por los dueos pasaron a control de sindicatos, pero que nadie se engae, las mismas -por muy solidarias que sean a lo interno- concurren a un mercado capitalista y se rigen por patrones de eficiencia sociales de los que no pueden desprenderse. Su objetivo no es maximizar el bienestar social, sino el de un colectivo finito de trabajadores. Creo yo, que este no ha de ser el objetivo final del proyecto social cubano.

Fuente: http://www.desdetutrinchera.com/economia-en-cuba/descentrilizar-economia-cubana/



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