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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2019

Xi Jinping a la cabeza de la burguesa global contra Trump

Fernando Dorado
Rebelin


En 1989 se derrumb la URSS y se oficializ la cada del socialismo de Estado. La globalizacin neoliberal pareca alzar vuelo a todo vapor; no obstante, 18 aos despus, la crisis econmica y financiera (2007-8) introdujo al mundo del capital en una fase de grave recesin permanente. En ese entorno, el capitalismo asitico de China ha entrado en escena con relativa fuerza y ha puesto en jaque la hegemona estadounidense y de occidente.

La reaccin de algunos sectores capitalistas de EE.UU. y de pases europeos (Brexit) ha sido renegar de la globalizacin neoliberal y promover precipitada e impulsivamente una poltica proteccionista que intenta revertir los efectos negativos que trajo la globalizacin para determinados sectores de la industria y la manufactura de sus pases. Los trabajadores de vieja generacin (fordistas) apoyan esa poltica que adquiere forma nacional-populista.

La mayor parte de la izquierda socialista sin el referente de los trabajadores o de otros sectores sojuzgados se puso detrs de la burguesa global. Para no quedar bajo la direccin de los Obama, Clinton o Merkel, colocan a los lderes de las potencias orientales (Xi, Putin) al frente de los intereses progresistas de la humanidad. Segn ellos, son los nicos que pueden derrotar al nuevo fascismo que encabeza Trump, Bannon, Salvini, Bolsonaro, etc.

En esa lnea se pronuncia el creador del sello del Socialismo del siglo XXI, Heinz Dieterich Stefan, en su ltimo artculo titulado Trump pierde Guerra imperialista contra China, en la que presenta una interesante informacin que, sin embargo, nos lleva a una interpretacin muy diferente a la del socilogo alemn, no reducida a los anlisis geopolticos.

En realidad que es lo que est ocurriendo?

La burguesa china, que durante este perodo aprovech una serie de ventajas comparativas (inversin extranjera, proteccin y subsidios estatales, mano de obra sper-barata, permisividad en temas ambientales y otras), ha construido una lnea globalista hacia afuera y un relato nacionalista hacia adentro, para contrarrestar la agresiva poltica de Trump. En ese sentido, Xi Jinping encabeza actualmente a toda la burguesa financiera globalizadora tanto de EE.UU. como de Europa y del mundo (en Colombia es Santos y casi toda la izquierda, la que se identifica con dicha poltica).

Pero no seamos ingenuos, esa alianza no se hace en favor de los intereses de la humanidad y menos de los intereses de los trabajadores u otros sectores oprimidos. Es, simplemente, lo que tiene que hacer la burguesa china para avanzar hacia un mundo multipolar en donde sus inversiones tienen que abrirse ms espacio global. Pero tratar de presentar ese comportamiento como beneficioso para los trabajadores no solo es cndido, sino que puede ser provocador.

Hay quienes ante la dispersin y debilidad organizativa de los trabajadores (que algunos ya enterraron o desconocen su existencia), aspiran ilusamente que sean las burguesas las que resuelvan los problemas entre ellas. Por ello, colocan a Putin y a Xi, como la cabeza del supuesto frente anti-imperialista que hay que organizar contra Trump, ya no para avanzar hacia modelos de sociedad que por lo menos enfrenten los graves problemas estructurales que vive la humanidad sino solo para salvar y proteger las reglas racionales que le sirven a la burguesa financiera para mantener su estabilidad global.

En vez de denunciar que el uso de la fuerza, la imposicin unilateral de aranceles, el chantaje comercial y tecnolgico, y la amenaza de confrontacin blica, as como el uso criminal de los medios de comunicacin para atacar y derrotar a los enemigos del nuevo poder que se tom la direccin poltica del imperio estadounidense, los tericos de izquierda al servicio de la burguesa globalista, llaman ahora a defender las reglas de las instituciones financieras que dominan el mundo (ONU, OMC, FMI, etc.). Ahora sus aliados son Obama, Clinton, Merkel o Lagarde. Adems, hasta los citan en sus escritos.

En Amrica Latina ocurri otro tanto. Las burguesas emergentes de la regin aprovecharon las luchas populares, especialmente de sectores sociales relegados y excluidos del mundo del capital (indgenas, campesinos, trabajadores informales, etc.), para acceder a los gobiernos y establecer lo que ellos llaman socialismo. En realidad, ese socialismo no tiene nada que ver con la apropiacin social y colectiva de la riqueza creada por la sociedad, sino se reduce al viejo Estado de Bienestar que la burguesa cre despus de la 2 guerra mundial para contrarrestar el socialismo de Estado de la URSS y dems pases.

A ello se han reducido las pretensiones de los socialistas actuales. Consiste solo en un capitalismo que ofrece servicios mnimos de salud, educacin, agua potable, electricidad y vivienda a la poblacin pero que no cuestiona para nada el modelo de civilizacin y de desarrollo que destruye la vida a todos los niveles (pueblos, comunidades, naturalezas, pensamientos, sentimientos). Es el modelo de la inequidad (monopolios), desigualdad (pobreza camuflada con cifras en medio de inmensas fortunas de millonarios y mega-millonarios), injusticia (ley solo para los pobres), sobre-explotacin (a todo nivel), etc. No obstante, la crisis sistmica de reproduccin del capital es tan profunda que ni siquiera les permiti a los progresistas latinoamericanos sacar adelante ese intento de reforma. AMLO ya es el nuevo ejemplo.

La derrota histrica de los trabajadores durante el siglo XX y principios del XXI, no ha sido an asimilada por cuanto seguimos pensando con las herramientas epistemolgicas del pasado. Pero las ciencias de la complejidad en desarrollo, las nuevas miradas filosficas no reduccionistas ni dualistas, y las luchas de los de abajo (mujeres, jvenes, ecologistas, hackers libres, nuevos trabajadores, etc.) vienen en nuestro auxilio.

Adems, las soluciones que propone Trump y sus supuestos opositores (que en realidad solo son rivales), son solo flor de un da. La crisis econmica y poltica se va a seguir agudizando. La mnima tasa de ganancia del capital obliga a las burguesas a violar sus propias normas y legalidades. Por ello, se requiere no arriar las banderas anti-sistmicas sino levantar nuevas consignas de carcter civilizatorio 1, que solo pueden alzar los trabajadores y pueblos oprimidos para responder a los nuevos retos de la lucha que est en pleno desarrollo.

Nota:

1 Un ideario civilizatorio a trabajar debera tener en cuenta: miradas complejas, no lineales; planetarias, no nacionalistas; colaborativas y comunitarias, no colectivistas; humanistas, no multi-culturalistas; ecologistas, no anti-tecnolgicas; post-generistas, no feministas; espirituales pero cientficas; postcapitalistas, no anti-capitalistas; post-extractivistas, no anti-extractivistas; utilitaristas y prevenidas frente al Estado, no estatistas ni anti-estatistas; y, en general, miradas crticas, que rechacen las teoras generalizantes y valoren lo concreto.

Blog del autor: http://cort.as/-K4hh

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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