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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2019

Marta Harnecker y el marxismo como saber popular

Atilio A. Boron
Rebelin


Deca en un posteo anterior que en los sesentas el auge de los movimientos guerrilleros tuvo como efecto secundario -en algunos sectores de la izquierda- un cierto relegamiento de la importancia de la teora como gua para la accin, tal como Lenin lo sealara en innumerables ocasiones. En algunos casos hasta se podra hablar de un sesgo anti-terico, actitud asociada en no pocos casos con un culto al espontanesmo y en la creencia de que en la lucha de clases lo esencial era la abnegacin militante y mucho menos la reflexin terica.

El famoso dictum de Lenin: sin teora revolucionaria no hay praxis revolucionaria haba cado en el olvido. Sin duda que las urgencias de la lucha armada conspiraban contra la serenidad necesaria para enfrascarse en las complejidades tericas de El Capital o los Cuadernos Filosficos de Lenin, para no citar sino un par de ejemplos. Pero no era eso lo que haba ocurrido en Sierra Maestra, donde Fidel, Ral y el Che no dejaban de aprovechar cada respiro de la guerra para desarrollar su formacin terica. Y tanto en el Congo como en Bolivia la mochila del Che estaba cargada con muchos libros y notas sobre autores tan diversos como Wright Mills, Rosa Luxemburgo, Lenin, Trotski, Stalin, Borkenau, Mao, Lukacs, Marx, Engels, Fidel y tantos otros. De ah la enorme importancia de la labor de Marta Harnecker que con sus obras e intervenciones periodsticas rescat la importancia esencial de la teora marxista en las prcticas concretas de las luchas populares, en todas sus formas, pacficas o no.

Por supuesto que esta labor de divulgacin, imprescindible y que hoy da necesitamos con renovada urgencia, suscit reacciones no siempre amables o razonables en algunos sectores de la intelligentzia marxista en Chile as como en el resto del continente- que le reprochaban por su vulgarizacin del marxismo. Para estos intelectuales elitistas, nutridos y encerrados en el asfixiante mundillo acadmico, lo de Marta era casi una hereja. Porque la teora y sus instrumentos para entender y cambiar el mundo se supona que reposaban en las sabias manos de una vanguardia iluminada que desde los claustros universitarios convocaba al pueblo a una revolucin que nunca llegaba puntualmente a la cita. Por eso ella comprendi de inmediato el significado histrico-universal, al decir de Hegel, de la Revolucin Cubana, cuando muchos intelectuales e inclusive partidos de izquierda la vean con profunda desconfianza cuando no la calificaban de aventurerismo pequeo-burbgus.

Revolucionaria comunista, y por ende anticapitalista, comprendi de inmediato que las revoluciones son procesos, y supo ver en la Unidad Popular de Salvador Allende las semillas de una revolucin sumida en un laborioso trabajo de parto mientras algunos de los marxlogos abominaban de ese gobierno por reformista pese a la expropiacin de las empresas norteamericanas de la gran minera del cobre, la estatizacin del sistema bancario y la reforma agraria y, por supuesto, la abierta agresin del gobierno de Estados Unidos que para aquellos era apenas una nimiedad. Por ser expresin de ese marxismo abierto y vibrante Marta fue de las primeras en Nuestra Amrica en entender al proceso revolucionario encarnado en Hugo Chvez Fras, que una vez ms desafiaba los dogmas establecidos por los doctores de la revolucin, capaces de pontificar durante miles de pginas sobre el tema pero sin jams haber logrado dar nacimiento a ninguna.

Eran todas stas slo divergencias tericas o polticas? En parte. Pero haba tambin un componente de otro tipo. La profunda envidia que suscitaba el hecho de que su libro Los Conceptos Elementales del Materialismo Histrico se vendiese como pan caliente por todo el continente. Una primera edicin de Siglo Veintiuno Mxico sali en 1968, con una tirada de mil ejemplares. La tercera, de 1970, ya era de cuatro mil. En 1971 aparece ya una sexta edicin revisada y ampliada por la autora.

En 1976, instaladas las feroces dictaduras en casi toda la regin, su libro alcanza a una exorbitante 35 edicin con una tirada de treinta mil ejemplares. Y as sucesivamente., con nuevas ediciones hasta el da de hoy. Cmo puede ser que un texto marxista se convierta en un best seller sin precedentes, se preguntaban indignados y carcomidos por la envidia los custodios del dogma, cuyas obras circulaban entre unos pocos cientos de adeptos? La respuesta era sencilla: porque el libro de Marta se ajustaba como un anillo al dedo a las necesidades ideolgicas y tericas suscitadas primero por la intensa movilizacin popular de los sesentas y el cambio en la correlacin de fuerzas predominante desde finales de la Segunda Guerra Mundial en Nuestra Amrica; y despus por la necesidad de encarar una lucha contra las dictaduras instauradas en los setentas. Y adems porque lo haca en un lenguaje llano, didctico, comprensible para las masas, exento de cualquier barroquismo o pretensin culterana o academicista.

La produccin de un intelectual marxista era, como debe ser tambin hoy, un arma de combate, una AK-47 en la batalla de ideas, un componente crucial de esa artillera del pensamiento que reclamaban Fidel y ms tarde Chvez. Rabiosos, los cultores de ese doctrinarismo pedante que con tanta fuerza fustigara Antonio Gramsci pretendieron ningunear a Marta, o acusarla, al popularizarlo, de desfigurar al marxismo que aquellos supuestamente s comprendan tal como lo mandaba el canon interpretativo dominante. Hoy nadie se acuerda de ellos. No dejaron ninguna obra, ningn legado que permita elevar el estado de consciencia de las masas, ninguna arma para librar en mejores condiciones la batalla de ideas. Sencillamente se esfumaron, y con ellos tambin lo hicieron sus diatribas y sus insidias.

Marta, en cambio nos dej un legado inmenso que, ahora que ella ya no est entre nosotros, ser preciso evitar que caiga en el olvido. Sera un error imperdonable y costoso para las luchas emancipatorias de nuestros pueblos. Su labor como educadora y como concientizadora de masas no puede interrumpirse con su partida. Es imprescindible e impostergable garantizar la continuidad de su magisterio revolucionario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 




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