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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2019

La Ley DHont no favorece la verdadera democracia

Jaime Richart
Rebelin


Son muchas las manifestaciones de que la democracia en Espaa es ms de nombre que de realidad. A lo sumo lo es en unos niveles muy bajos. Hasta la sentencia del TS sobre los cinco miembros de La Manada, casi podramos decir que el sistema espaol de libertades se reduca a la libertad sexual en todas sus facetas. En ese aspecto de la sexualidad, se dira que Espaa, tras un ayuno de cuarenta aos, est a la cabeza de los pases occidentales. As nos va. As les va a las generaciones que van llegando, de padres y madres mltiples o hijas del poliamor Pero en lo dems, por eso cito esa sentencia, ni siquiera el poder judicial ha contribuido a su desarrollo; ms bien, como lo demuestran numerosas sentencias de los tribunales de instancia y bastantes jueces, ha empujado hacia la involucin

Pero a lo que voy. La Ley DHont favorece las mayoras absolutas de manera escandalosa. Esa ley excluye de manera automtica a los partidos que tengan menos de un 3%, aunque por porcentaje le correspondiese un escao. La manera de contar para el resto, como deca, favorece de manera escandalosa a los partidos grandes. No es en absoluto proporcional. Es un sistema pensado para favorecer las mayoras absolutas y el bipartidismo. Esta ley, combinada con el modo de repartir los escaos por distritos electorales provoca situaciones absurdas y antidemocrticas. Casi cada legislatura asistimos al espectculo bochornoso de periodistas y politlogos intentando explicar el motivo de esas paradojas, sin convencer a nadie, salvo a los favorecidos por ellas...

Lo peor del asunto es que estamos ante una ley que conduce al crculo vicioso de ver cmo los partidos grandes impiden cualquier reforma del sistema electoral. Nos quedamos roncos quienes hacemos llamamientos a la mesura, a la ponderacin y a la lgica democrtica. Puede que tuviese sentido la Ley DHont como ayuda para arrancar la democracia en 1978 y evitarla excesiva fragmentacin. Pero 43 aos despus, ya estamos viendo la incapacidad de comprender por parte de los propios polticos o la mayora de los acostumbrados en su partido al ordeno y mando, que la funcin del poltico y de los gobiernos no est en decretar hipotticas soluciones sino en pactar, en dialogar, en llegar a pactos con amplios grupos polticos, en llegar a acuerdos que beneficien al mayor nmero de personas posibles.

Las dificultades, que parecen insuperables, para formar actualmente gobierno provienen de esta incapacidad. La Ley D Hont ha generado el bipartidismo crnico, y la situacin actual se ha hecho tan sumamente anmala por eso mismo, que la nica salida posible no es esforzarse en pactar, sino en volver a las andadas de una mayora absoluta que, hoy por hoy sera indeseable que volviese a repetirse. Por lo que debiera ser una prioridad, sea cual fuere el resultado de este proceso actual en que nos encontramos casi encallados, en paralelo con el procs cataln que va por otro camino, derogar la maldita Ley DHont y buscar otra frmula existente en cualquiera de los pases miembros de la Unin Europea...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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