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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2019

Reflexin para las izquierdas que vivimos y pensamos desde mundos paralelos

Alonso Gallardo
Rebelin


La visin plural que tenemos de la realidad social que vivimos como mundos paralelos, provienen segn la teora marxista, de la influencia ideolgica y cultural en nosotros de otras clases sociales con intereses confrontados con los generales de la clase obrera y de ello, que slo del resultado final del anlisis concreto de la realidad concreta desde los distintos planos secuenciales de intereses que se manifiestan, se puede determinar si una idea o propuesta es o no de izquierdas segn la clase social que se favorece y no por las identidades codificadas mediticamente, que interfieren y nos dividen.

La introduccin viene como consecuencia de la realidad que nos muestran los informes trimestrales que publica la Encuesta de Poblacin Activa, incluido el primero del 2019, donde sintetiza una realidad ya crnica de aumento de la precariedad social, laboral y de desempleo, que dispara a amplios sectores sociales de emigrantes, mayores, mujeres y jvenes a la marginalidad y la migracin, como consecuencia social de las polticas austericidas y de la explotacin y represin laboral, donde el estado que en teora debiera protegernos, est desarrollando institucionalmente desde la reforma del artculo 135 de la constitucin en el 2011 por los partidos de la derecha y el PSOE, en la generacin de una legislacin en exclusiva, para la extraccin de salarios, pensiones, bienes y propiedades pblicas generadas durante el estado de bienestar. Aquellas que nos garantizaban desde lo pblico, la salud, la enseanza, pensiones, servicios sociales, dependencia, fiscalidad, justicia, vivienda, agua, luz, transporte o comunicaciones.

El arte del neoliberalismo en Espaa y en el grueso del planeta, vino del de la mano progresista y estuvo en el haber sido capaz de implementar en el conjunto de la sociedad, un entramado legal inicialmente lento pero desde el 2008 que implosiona por la crisis iniciada en EEUU a ritmo mucho ms agresivo, donde los derechos y bienes pblicos heredados por las clases trabajadoras en el siglo XX, quedan sujetas a las condiciones del Tratado Europeo de Maastricht de 1992 y pactos internacionales ligados al neoliberalismo global, donde situaron al conjunto de las necesidades humanas gestionadas desde lo pblico, en el mbito del libre mercado capitalista del beneficio privado, poniendo el precio de la prestacin social segn el valor del mercado de quien lo pueda pagar, garantizando as el beneficio extra que el capital productivo o real por la crisis global de superproduccin sistmica ya no da. Al panorama global le falta aadir el colapso ecolgico del planeta por el consumismo del sistema capitalista y la confrontacin poltica, econmica y militar del imperialismo decadente occidental, hegemonizado por EEUU con su dominio unipolar, contra las emergentes hegemonizadas por China y Rusia por un mundo multipolar entre iguales, reglado por el derecho internacional y la ONU, como instrumento para acabar con el unilateralismo imperialista, las guerras y las hambrunas que provocan.

Esta puede ser la sntesis genrica de los analistas econmicos y sociales situados en el mbito popular y como conclusin, el peligro en que vive la humanidad en el lmite del cambio de tendencia hegemnica despus de quinientos aos de dominio liberal, por colapso global del sistema de produccin capitalista de libre mercado, por colapso de los lmites ecolgicos del planeta y por la confrontacin econmica y militar generalizada. Pero curiosamente, en el desarrollo de la tctica poltica, programa y alianzas por parte de la izquierda, se entiende, que con el objetivo de construir hegemona social para transformar las estructuras econmicas y sociales y superar los males de este planeta, de este anlisis en general no parten. Como si viviramos en otro universo paralelo y lo general no determina lo que es posible o no conquistar dentro del actual marco democrtico y de correlacin de fuerza en la calle y las instituciones, la cual solo se puede cambiar desde la lucha de clases, con ms organizacin, unidad y movilizacin popular. De ah viene, que cuando la propuesta ante esta realidad econmica y social de la clase trabajadora une y organiza al campo popular se califica de izquierdas y cuando dividen, desvan de la lucha de clases y debilitan, obviamente no son de izquierdas por mucho que alguna sea democrtica.

Excluyendo al neoliberalismo socialdemcrata europeo que representa polticamente a la oligarqua financiera globalista y principal propagador de los tpicos identitarios, la izquierda reformista y radical en su mayora, se mueven bajo la influencia ideolgica y tpicos del revisionismo marxista sovitico de los aos sesenta y aunque no lo crean ni asuman, tocados por las mismas contradicciones. Un ejemplo est en la izquierda reformista que camina desde el posibilismo y la aceptacin de las necesidades y exigencias del sistema capitalista, optando solo por mejorarlo y que mejor que los cambios culturales identitarios y de ah, el empeo en sacar la lucha feminista de la lucha de clases, situndola dentro del interclasismo de gnero, entre hombre mujer y no contra el capitalismo que reproduce la violencia patriarcal, en plena coincidencia con la otra izquierda que se denomina anticapitalista, feminista, vegana o soberanista. Flaco favor se hace al cambio de mentalidad cultural cuando no partimos, de que la brutalidad entre gneros es potenciada por la suma en el psiques del miedo y la inseguridad creada por el aumento de la miseria, la marginalidad, la explotacin y la precariedad social y laboral de la clase trabajadora, hegemonizada culturalmente desde hace siglos por el individualismo liberal burgus, el derecho a la propiedad privada y la violencia patriarcal de la iglesia catlica romana.

En este mbito y bajo la influencia de la posmodernidad que nace de la desestructuracin del dogmtico marxismo sovitico de los aos sesenta, est el situar como sujeto histrico y nico representante de la clase obrera al proletario del sistema de produccin fordista, el cual entr en extincin al iniciarse los aos setenta, una vez alcanzado el fordismo el mximo desarrollo en produccin y beneficios, a partir de donde, el capitalista desarrolla el taylorismo como sistema ms eficaz para aumentar la productividad y el beneficio, con un sistema ms desregulado laboral y socialmente y ms robotizado, bajo el criterio empresarial de la iniciativa individual, el trabajo en equipo, la competitividad y la movilidad funcional, horaria y geogrfica, generalizndose as la precarizacin social y laboral del nuevo neoliberalismo, que se impone bajo la ley del beneficio como nico objetivo del capital que nos domina y gobierna. Y de aqu nace la idea que sustenta la posmodernidad reformista y radical, de la superacin de la clase obrera y el nacimiento del nuevo precariado que lo sustituye como sujeto, en coincidencia y como fruto del colapso del sistema de produccin del libre mercado capitalista globalizado.

Esta visin revisionista de la realidad social y del marxismo nace de dos falsas idealizaciones, la del fin de la lucha de clases con el desarrollo continuado de la produccin y la del trnsito pacfico al socialismo. La clase obrera con empleo fijo y derechos surgi en los pases socialistas y en aquellos que desarrollaron el estado de bienestar social bajo el fordismo y desde su nacimiento hasta su decadencia, unos treinta aos, en ninguno super el 25% de la poblacin trabajadora. En Espaa sobre el 20% en su momento ms lgido en los ao sesenta previos a las reconversiones de los aos setenta, el resto de la clase obrera a la ley del mercado con ms o menos derechos, segn la legislacin o en su falta en los sectores de la pequea y mediana empresa y servicios. La historia mayoritaria de la clase trabajadora no es de empleo fijo con derechos, ni en exclusiva formada por el obrero industrial fordista, siempre fue precaria laboral y social y presente en todos los sectores productivos de la industria, servicios y el campo desde su nacimiento como clase, la otra es una versin idealista y metafsica del revisionismo dogmtico.

Esta izquierda reformista o radical pero no socialista ni de clase, influenciada por el viento revisionista de los aos setenta, sufre el impacto del descubrimiento de los nuevos sujetos transformadores que sustituyen o igualan a la clase obrera. Los nuevos movimientos identitarios entorno a la nacionalidad, gnero o raza, que la posmodernidad define dentro de un proceso de interseccionalidad individualizada, donde cada uno con su lucha forma parte de la transformacin de la cultura social, se supone que la cultural, porque la prctica cotidiana en la lucha de pas o nacionalidad, por parte de estos sectores de la izquierda, ha conllevado que en defensa de una nueva identidad como pueblo antes que como clase obrera, acabaran defendiendo los intereses de las oligarquas nacionales como ha sucedido en el Pas Vasco con la fuerte base obrera de Batasuna, completamente escorados en defensa de la identidad vasca, dentro de un sistema a reformar sin superar el capitalismo y esto como premio para los presos, despus de una vida de terrorismo, represin y crcel por su sueo socialista. Ms de lo mismo va a pasar con Esquerra Republicana en Catalua, la CUP y amplios sectores de la supuesta izquierda radical, incluida la marxista leninista alindose y apoyando a la oligarqua catalana, participante del rgimen del 78 desde su nacimiento, en defensa de una Catalua burguesa, neoliberal y corrupta, que juega con la confusin del derecho democrtico a decidir, cosa de izquierdas, con el falso objetivo de la independencia, nada de izquierdas, porque nos apartan del programa de lucha del pueblo y nos divide.

Estos mundos paralelos con lenguajes paralelos y contradictorios, que identifican de izquierda objetivos antagnicos con los intereses de la clase trabajadora, necesitamos redefinirlos para la construccin de una tctica de tratamiento del campo popular, de forma que nos unifique en uno solo con capacidad de desarrollo de un programa de izquierdas, porque sin esa unidad y confluencia no hay victoria popular posible y aqu ambas partes tenemos un problema con el tratamiento al PSOE, cuando la referencia que tenemos histrica es el PSOE de Felipe Gonzlez, brazo ejecutor junto a Santiago Carrillo del pacto social de la transicin del estado de bienestar, a costa del mantenimiento de todas las estructuras de dominio y represin del estado burgus heredero de la dictadura fascista, a partir del cual nace el rgimen del 78 de corrupcin, de degeneracin de la poltica y de la implementacin del neoliberalismo en el campo econmico, social, del derecho y las libertades; sintetizadas actualmente en la tremenda inseguridad que vive el pueblo generada por la precariedad social, laboral y de libertades existentes.

El nico valor de Pedro Snchez est en cmo y contra quin gan la secretara general del partido y la Presidencia del Gobierno; con polticas reformistas, programas y alianzas de izquierdas en confrontacin con la oligarqua y el rgimen neoliberal del 78, todo reciente y reconocido pblicamente. Si esto lo mantiene, el campo popular gana un aliado importante por la influencia social que tiene, pero si cede ante la presin ideolgica de su alma dbil y se ala con la oligarqua neoliberal, habremos perdido un aliado del campo popular necesario para el desarrollo de polticas econmicas y sociales, que desanden todo el entramado neoliberal poltico, jurdico y econmico montado en Espaa desde la transicin. Esto es lo que nos jugamos la clase trabajadora con la presencia o no de Unidas Podemos en el gobierno con sus 42 congresistas, porque guste o no guste por sus limitaciones ideolgicas y polticas, son la nica opcin en el parlamento que nos representan ante la falta de un partido y sindicato obrero, que nos organice y movilice y si hay democracia bajo esta monarqua, esto es posible y si no es posible, ser por falta de democracia, justicia y libertad, lo cual hace ms necesario que nunca un proceso constituyente, pero no porque lo digamos las confluencias, sino por ser una necesidad que exigen las masas recogiendo el espritu de las mareas, marchas y movimientos surgidos en torno al 15 M, unidos a la lucha histrica del movimiento obrero en pro de la justicia, la igualdad social y la repblica. Es decir cogobierno del PSOE con Unidas Podemos o gobierno del PSOE con la derecha o nuevas elecciones.

Alonso Gallardo del crculo comunista de Unidas Podemos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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