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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2019

Entrevista a Jos Antonio Prez Tapias, autor de Europa desalmada
El nuevo fascismo responde a la situacin creada por el euro

Manu Garrido
Ctxt


Jos Antonio Prez Tapias (Sevilla, 1955) publica nuevo libro dentro de la Coleccin Contextos que presenta el jueves 27 en la redaccin de CTXT, editado por esta revista junto a Lengua de Trapo. Bajo el ttulo de Europa desalmada, el decano de la Facultad de Filosofa y Letras de Granada lanza un mensaje de socorro por la Unin Europea, sumida en una deriva poltica y social de la que cada vez parece ms complicado salir. Nos recibe en su despacho, en plena temporada de exmenes en la Universidad de Granada. Y seguimos la conversacin, casi casi, por donde la dejamos.

Hace dos aos y medio desde la ltima vez que hablamos. Cmo dira que ha cambiado Europa en este tiempo?

La situacin de Europa en conjunto ha empeorado, cada vez es ms crtica y delicada. Prueba de ello es la incertidumbre constante que est viviendo el Reino Unido con el brexit; una situacin laberntica que no responde slo al Reino Unido, sino tambin a Europa. El brexit es sintomtico por cmo se plante el referndum por parte de quienes tenan que haber defendido la permanencia en la Unin Europea. El mismo referndum tampoco se tom con la suficiente seriedad. Y eso tambin explica los resultados. Es verdad que ha habido reacciones en el Reino Unido, incluso manifestaciones pidiendo un nuevo referndum, pero tambin se han acentuado los planteamientos de quienes defienden el brexit y siguen pensando que hay que salir a sealar un sntoma que, s, responde a la trayectoria del Reino Unido, pero tambin es muy indicativo de que el proyecto de Unin Europea no ofrece suficientes alicientes como en otro momento para permanecer en l.

Su nuevo libro, Europa desalmada, ofrece una visin arraigada en el pesimismo. Llega a describir un proyecto fracasado, apenas sustentado por la moneda comn.

El proyecto de la Unin Europea como tal est muerto. No tiene impulso suficiente como para seguir con una vida poltica capaz de articular la pluralidad de Europa, de las realidades sociales de Europa, e incluso de ubicar a Europa con credibilidad poltica suficiente en el panorama global. La situacin, crtica, se mantiene por el vnculo del euro, que a su vez limita nuestra capacidad de respuesta ante situaciones de crisis, tal y como se evidenci en la crisis de 2008. Por eso el propio ttulo del libro es crtico y habla de una Europa desalmada, de una Europa que ha perdido su alma, en una clara alusin a ese pasaje bblico neotestamentario que reza de qu sirve ganar el mundo si pierdes tu alma?. De qu sirve que Europa salve el euro si pierde su alma? Adems, si pierde su alma, llegar un momento en que el euro tampoco ser un aglutinante suficiente.

Prueba de ello son tambin los planteamientos xenfobos que se extienden como una mancha de aceite por distintos pases europeos. El partido de Le Pen en Francia, La Liga en Italia, la presencia de Vox en la poltica espaola o lo que sucede en Hungra y Polonia. Seales de alarma de un fascismo que ha emergido de nuevo con caractersticas que, a su vez, lo diferencian del fascismo de pocas anteriores. Esa denominacin de un nuevo fascismo responde a un denominador comn de la Unin Europea que es el euro, una moneda diseada desde los parmetros neoliberales de las grandes corporaciones cuyo alcance ahora se demuestra muy limitado.

Hasta qu punto la Unin Europea puede ser hoy algo ms que una moneda comn?

La Unin Europea tena sentido como proyecto metanacional y puede tenerlo si somos capaces de reconducirlo. Europa ha entrado en los ltimos tiempos en una especie de autonegacin: hace aos hablbamos de un dficit democrtico en Europa y ahora hemos visto cmo Europa lleva a cabo prcticas no solo deficitarias desde el punto de vista democrtico, sino antidemocrticas. Ejemplos como las polticas de austeridad impuestas a Grecia despus del referndum que convoc el Gobierno de Tsipras o el tipo de tratados de libre comercio internacionales que se han fomentado desde el Parlamento Europeo son manifestaciones de esa autonegacin, de ese carcter antidemocrtico que se extiende a muchas prcticas polticas en Europa.

Tambin las cuestiones migratorias, esa alergia al otro de la que hablaba el filsofo Lvinas y que se ha instalado en Europa. Pero no es slo alergia al diferente, sino tambin una negacin de lo que ha sido la historia europea como un proceso de hibridacin, de mestizaje, de intercambio en mltiples direcciones. La historia de una Europa que tampoco asume su responsabilidad en lo que han sido procesos en los que fue protagonista en un pasado ms remoto colonial e imperialista, situaciones ms recientes en el norte de frica y Medio Oriente o en otras latitudes donde Europa ha pecado por accin o por omisin.

Qu respuesta cabe esperar hacia los refugiados por parte de un proyecto poltico capaz de hacer lo que hizo con Grecia?

Cabe esperar que la propia fuerza de los hechos, a poco que seamos conscientes de dnde nos sitan, sea un factor que pueda inducir cambios en una direccin positiva. Es una esperanza que cabe albergar, si bien no cabe mantener respecto a ello una espera pasiva: o se provocan esos cambios o no hay manera de ir en esa direccin y, entonces, Europa fracasar como proyecto de Unin Europea y adems se ver ninguneada en el panorama mundial actual. La posicin de Europa en los conflictos actuales est fuera de juego, no tiene capacidad de hacer or una voz distinta y constructiva y est a expensas de lo que deciden otros, sea China, Estados Unidos o Rusia.

Europa es incapaz de mirar a las nuevas realidades y sigue manteniendo una mirada colonialista, como ha sucedido respecto a la situacin que se vive en Venezuela. Todos recordamos hace unos meses cmo se le exiga a Venezuela, incluso por el presidente espaol, que se convocaran elecciones en ocho das. Por muy deseable que sea que haya procesos de democratizacin efectiva en Venezuela, esa manera de plantear las cosas no deja de estar afectada por una mentalidad colonialista que es insostenible; es imposible generar cauces de dilogo imponiendo. Europa tiene que reubicarse en el mundo y replantearse respecto a s misma cmo quiere ser.

Qu papel juega ah la izquierda? Existe falta de contundencia en el discurso socialdemcrata a nivel europeo?

La izquierda en Europa est en una posicin muy a la defensiva, salvando los trastos al poder. De vez en cuando hay noticias que suponen un alivio generalizado, como es el resultado del PSOE en las ltimas Elecciones Generales o la situacin de Portugal, referente como gobierno de izquierdas con suficiente apoyo parlamentario y con polticas que se estn mostrando viables. Ms all de eso, el panorama de la izquierda no es muy alentador. Otras victorias electorales de la socialdemocracia, como es el caso de Dinamarca, no dejan de verse contaminadas por elementos que vienen de contextos neoliberales o, a veces, muy presionados por esos planteamientos xenfobos que se instalan en la opinin pblica.

La socialdemocracia an no ha hecho una puesta al da suficiente. Es cierto que, en cuestin de derechos civiles, en Espaa ha sido claro el impulso que se ha dado hacia la socialdemocracia y que el PSOE ha sabido llevar a nivel legislativo y a otros campos el impulso que supone el movimiento feminista. Pero hace falta que esa socialdemocracia se ponga al da en planteamientos econmicos y poltica internacional para revisar un proyecto que ya no cuenta con lo que en su momento lo hizo viable y exitoso.

En el pasado habl de una operacin de Estado contra Pedro Snchez. Ahora, con Podemos en horas bajas, podra decirse que el lder del PSOE ha recogido el testigo de la izquierda en Espaa?

Ese diagnstico en trminos generales es acertado. Hay un electorado desencantado por las polticas y titubeos del PSOE ante las crisis y concesiones del partido (por ejemplo, con aquella reforma del 135) cuyo voto desencantado va a Podemos; ahora, de la misma deriva de Podemos se produce un viaje de vuelta por parte de muchos al PSOE. Es importante decir que el voto ya no guarda la fidelidad de antao: ya no existen esos vnculos que antes ataban a un partido. Ahora se hacen evaluaciones en un contexto ms complejo y el voto hay que ganrselo. Dicho esto, en ese momento haba una parlisis de propuestas en el PSOE que hoy sigue dndose. Es verdad que el Partido Socialista tiene una disposicin para el dilogo sin duda mayor que la del Partido Popular, y tiene una capacidad para conectar con ciertos sectores del catalanismo que el PP ni tena ni quiso tener. Pero aun as el PSOE se pone a s mismo unas lneas intraspasables que no permiten buscar soluciones, porque el dilogo sigue siendo algo muy coartado. Es ah donde influyen factores de Estado que impiden hacer una reforma constitucional del calado que requiere la crisis actual en Espaa.

No deja de ser paradjica la idea de que Pedro Snchez haya regenerado el PSOE.

Pedro Snchez ha sabido impulsar una situacin en el PSOE que haba llegado a un callejn sin salida. Estando todava en el PSOE, supo encauzar esa demanda de democracia interna y, al mismo tiempo, dar respuesta a ese anhelo de presentar un proyecto socialista que, de alguna manera, apuntara a una reconstruccin del mismo en base a las demandas sociales, el movimiento feminista, los pensionistas o la capacidad de situar a Espaa de una manera ms proactiva en el contexto europeo. Ahora bien, ese logro hay que mantenerlo con credibilidad y generando la confianza suficiente. Y es ah donde hay un desafo de cara al futuro. El PSOE tendra que andar muy gil y con una gran inteligencia poltica para no fallar a esa cita en la que el propio electorado y otros sectores de izquierda mantienen ciertas reservas. Para muestra, el previo a una sesin de investidura en la que el PSOE est demostrando dificultades enormes para formar un pacto de gobierno, evidenciando cmo no se superan esas reticencias a dar ciertos pasos con mayor decisin hacia la izquierda.

Qu papel le toca jugar ahora a Podemos en la poltica nacional?

En Podemos tambin tienen una situacin complicada a diferentes bandas. Con sus divisiones para pactar y lograr posiciones de gobierno en Madrid se ha evidenciado que los diversos proyectos que estaban conviviendo en Podemos no han sido capaces de mantener la articulacin de su propia pluralidad. Lamentablemente, visto desde fuera y con todo respeto, sorprende la poca capacidad de interlocucin entre los protagonistas de esas diferentes posiciones polticas. Lo deseable es que hubiera capacidad de resituarse, lo cual requiere un trabajo mprobo de elaboracin discursiva, de nuevas formas de organizacin y de eliminar vicios de la vieja poltica que se han visto reproducidos muy pronto en los nuevos partidos. Tambin es imperioso renovar los liderazgos y la forma de ejercerlos. Si entramos en una fase de mayor sosiego poltico en la que las citas electorales se vean un poco ms espaciadas, quiz haya oportunidad para todo ello.

Con Merkel fuera de juego y Macron acechando el liderazgo, debe Espaa mover ficha para asumir un rol de importancia en la Unin Europea?

Es cierto que se mira a Francia y que la figura de Macron ha cobrado relieve incluso cuando ha visto su imagen muy erosionada, pero no veo que sea una estrategia adecuada confiar todo al presidente francs; como deca antes, las situaciones de apoyo pueden ser muy efmeras. Creo que hay que seguir trabajando en el seno de la Unin Europea, articulando la izquierda y evitando sufrir esos equvocos en los que nos podemos ver atrapados. Las reformas no se pueden acometer desde un solo pas y Espaa, con la entrada de Pedro Snchez en el saln europeo de mano de un amplio respaldo electoral, est en su mejor momento para incidir en la bsqueda de alianzas por la izquierda capaces de romper esas relaciones neocoloniales que se dan en Europa. A veces parece imposible que la Unin Europea pueda dar el salto a una situacin distinta; ms democrtica, ms solidaria, ms inclusiva. Pero es necesario si Europa quiere mantenerse como entidad supranacional con peso suficiente en el contexto global. Algo, por otra parte, aplicable al futuro de Espaa como Estado federal plurinacional.

Es posible articular desde el espaolismo tal forma de Estado?

Cmo convencemos de que un planteamiento federalista plurinacional no es el problema, sino que es la solucin? Es la cuestin que tenemos que resolver. Aqu los hechos son tozudos. Espero que alguna vez la derecha espaolista se d cuenta de que con ese espaolismo centralista, que lo sigue siendo a pesar del Estado de las autonomas, con ese espaolismo a ultranza, con esa visin neoimperialista que trata de poner otra vez en juego Vox y que se tragan PP y Ciudadanos en el Gobierno andaluz a raz de los presupuestos, no vamos a ninguna parte. Por ah es que no se salva ni el Estado espaol. Por lo tanto, hay que atender a situaciones que de facto estn ya presentes de manera ineludible, y cabe esperar que aparezca la suficiente inteligencia poltica en Espaa en su conjunto para que todo esto se pueda ir resolviendo. Si no, nos veremos abocados a situaciones muy complicadas.

Fuente: http://ctxt.es/es/20190626/Politica/26963/Manu-Garrido-entrevista-Jose-Antonio-Perez-Tapias-Europa-Desalmada-libro-coleccion-contextos-euro-denominador-comun-nuevo-fascismo.htm



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