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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2019

El hechicero de la tribu con permiso de Atilio Born

Carlos Luque Zayas Bazn
Rebelin


"No, la sociedad no tiene una conciencia crtica predeterminada. Si en nuestra Cuba socialista algn grupo pudiera reclamar ese papel, es el Partido; pero no lo hace. Porque el Partido sabe demasiado bien que su fuerza rectora le viene de tener las races enclavadas en los redaos de la clase obrera y de todos los sectores del pueblo y que para convertirse en gua poltico e ideolgico debe respetar las actitudes crticas de aqullos y recibirlas como su acervo ms importante.

"Libre de las pretensiones de convertirse en el reservorio crtico de la sociedad, enriquecidos por su modestia histrica, nuestros escritores y artistas podrn acercarse ms a ser testigos de la verdad.

"Nada ms y nada menos que eso les pediramos que fuesen. Al proponrselo, quedarn libres de caer en ese 'discurso artstico-literario de tono apologtico, y moralizante, carente de bsquedas y de problematizacin, basado en frmulas rudimentarias de dudosa eficacia movilizativa'."

Carlos Rafael Rodrguez. Discurso en el VI Congreso de la UNEAC, enero de 1988.


Acabo de leer el cuasi manifiesto-llamamiento de una intelectual cubana especie de exhortacin a sus congneres gremiales- a convertirse y realizar la funcin de conciencia crtica de la sociedad cubanaHe quedado patidifuso, como dira Roa Acaso ya eso de la conciencia crtica del intelectual no haba quedado en el basurero terico de la Historia?

Presumir de conciencia crtica de la sociedad es auto asignarse la funcin divina de una lite que, por una supuesta sabidura negada a las masas, estara en condiciones de ejercer nada ms y nada menos que el privilegio de sustentar y ejercer (etimolgicamente, privilegio: una ley privada) lo que diferencia al hombre del resto animal: su conciencia. Y nada menos que la conciencia social en el ejercicio del criterio. Cosas tenedes, Cid, que farn fablar las piedras. A lo que puede llegar la conciencia egocentrista del hechicero de la tribu poseedor del secreto de los eclipses, los vientos y las mareas

En primer lugar todos somos intelectuales, pero bien, admitamos que existen ciertas diferencias no slo aportadas por el ADN hereditario, las primeras condiciones de vida, las capacidades y las oportunidades, que dicen que es la suerte.

Pero los ms en casi todas las sociedades, por muchas y diversas razones, pero sobre todo por la nada nimia razn de que algunos tienen que dedicarse a producir directamente los bienes y atender los servicios que necesita la sociedad no tienen la oportunidad de acumular conocimientos especializados y, entonces, se dedican a crear precisamente todo aquello que le permiten a otros convertirse en intelectuales especializados: es decir, se produce una divisin social del trabajo en que, ora unos realizan ms o menos pesadas tareas asalariadas, algunas ms o menos embrutecedoras, ora otros, en las sociedades con decisiva existencia de la propiedad privada, se benefician de aquellos, ora otros gozan del privilegio del intenso placer que proporciona el estudio, la lectura y el conocimiento. No dejemos de mencionar aqu a los polticos, esa otra funcin intelectual y otras muchas subespecies que no vienen al caso.

El intelectual argumenta que el poltico es un servidor del pueblo, del elector. Y el intelectual que es? Una conciencia crtica? Estudiar y aprender exige un gran esfuerzo, gasto de energas y mucho sacrificio. Que para muchos estudiosos no es tal sacrificio: hay alguna diferencia entre sudar en el surco y sudar leyendo y pensando o buscando en el ordenador Pero no se trata de minimizar el trabajo intelectual, que incluso a veces, mal realizado, atenta contra la salud. Pero se trata de llamarlo a la humildad que es propia de los verdaderos sabios que en el mundo han sido: el intelectual es tambin un servidor pblico incluso mucho ms obligado que cualquier otro ya que custodia y tiene que hacer arder, la llama que entreg Prometeo a la humanidad. Pero conciencia crtica es una frase y una funcin muy infeliz en quien se diga poseedor de algn conocimiento.

El intelectual, el cientfico, debe contribuir a que cada vez ms ciudadanos tengan la oportunidad de pensar, crear y disfrutar del conocimiento. A superar cada vez ms la trampa del trabajo manual no creador de satisfacciones espirituales superiores. Pero no erigindose en juez repartidor de los premios y castigos de la sabidura, en conciencia crtica, que supone una inmaculada concepcin y estar ms all o ms ac del comn. No es ese el intelectual del horizonte socialista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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