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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2019

Derechizacin poltica y colapso del centro-izquierda
Los pequexs bolsonarxs

Maristella Svampa
El Cohete a la Luna


El escenario poltico electoral de la Argentina nos devuelve una imagen muy preocupante. Por un lado, a nivel nacional, asistimos a una derechizacin de la oferta poltica y el colapso (anunciado) del espacio de centro-izquierda. El pase del ms conservador de todos los peronistas, Miguel Angel Pichetto, a la frmula oficialista (Juntos por Cambiemos) dinamit de modo previsible el peronismo federal. Asimismo, el sorpresivo alineamiento por derecha de lo que debera haber sido una expresin de la centro-izquierda, Consenso 2030, deja un sabor amargo, sobre todo para quienes venan apostando contra viento y marea por la construccin de un nuevo espacio progresista. A la hora actual resulta difcil creer en ello, con un candidato como el gobernador salteo Juan Manuel Urtubey, tan cercano al Opus Dei y tan lejos de los pauelos verdes, como acompaante del economista Roberto Lavagna, cuyas artes polticas parecieran no estar a la altura de su imponente autoestima personal.

Completa el escenario, ya polarizado, la frmula centrista del Frente Para Todos, con Alberto Fernndez a la cabeza, un poltico peronista de centro, no confrontativo y dialoguista con todos los sectores de poder. Aunque el gesto de moderacin centrista propuesto por el kirchnerismo fue ledo como la oportunidad poltica de oxigenar una sociedad que arrastra con cierto hartazgo los efectos txicos de la polarizacin, junto con la peor crisis econmica desde 2001, el corrimiento ideolgico es evidente.

De manera paradjica, los realineamientos por centro-derecha, que se hacen en nombre del llamado a la despolarizacin, alimentan an ms la polarizacin, a la vez que confirman que la Argentina de los prximos tiempos vendr sellada por pactos de gobernabilidad, cuyo objetivo es aplacar la demanda social pero al mismo tiempo garantizar el consecuente pago de la deuda externa y la sed de los mercados. Nada asegura tampoco que la derecha neoliberal haya perdido su oportunidad de ser reelegida, en un marco en el cual mientras la polarizacin se acenta, la asociacin del kirchnerismo con la corrupcin y el retorno del pasado, contina dando rditos polticos.

Por otro lado, a nivel provincial, ms all de las derrotas de Cambiemos, los resultados electorales nos hacen recordar cun lejos estamos de 2001 y su exigencia de renovacin poltica. Si no triunfan los oficialismos, los recambios tampoco anuncian algo nuevo. Esta ltima semana, mientras que en San Luis compitieron dos hermanos en una disputa intradinstica tan feroz como aburrida por la posesin del feudo; en Formosa, el controversial Gildo Insfran, con su ms del 70% de votos, avanzar en su sptimo mandato, sin contrincantes a la vista, con ley de lemas y reeleccin indefinida.

La reaccin conservadora

El dato ms novedoso de las elecciones provinciales de la ltima semana la dio una de las provincias consideradas ms progresistas, Santa Fe, donde la noticia ms relevante es que una modelo, conocida panelista televisiva, Amalia Granata, que se opone al aborto legal, obtuvo el 20% de los votos. Ella, junto con otros cinco candidatos de su lista, ser ahora diputada provincial, en nombre de un partido recientemente creado, Unite por la familia y la vida.

Asimismo hay que recordar que en 2018 Omar Perotti, entonces senador nacional por el Frente para la Victoria y hoy gobernador electo de Santa Fe, fue uno de los pocos que se abstuvo en la votacin en el Congreso nacional en relacin al aborto. A esto se suma que durante su campaa hizo un uso controvertido del logo feminista de Ni una menos, en color azul, adems de apelar a premisas securitarias levantadas por la extrema derecha, como Paz y orden, en una provincia con una alta tasa de delito, ligada a la inseguridad y el avance del narcotrfico.

Dicho esto, conviene detenerse en el fenmeno santafecino, y pensarlo no slo a nivel nacional sino tambin regional y latinoamericano. Si bien la Argentina y Brasil comparten el giro a la derecha, expresan situaciones muy diferentes. Mientras que la Argentina hizo el giro de la mano de una derecha conservadora y neoliberal, ms ligada incluso en su propio fracaso a los 90; el caso de Brasil, con el triunfo de Jair Bolsonaro, ilustra la emergencia de una nueva derecha antidemocrtica, que defiende valores tradicionales y jerrquicos, en nombre de la familia, la divisin sexual binaria, el orden y la seguridad. Sin embargo, a nivel social, y pese a las diferencias, en la Argentina existen elementos propios del giro reaccionario-autoritario que vemos en Brasil, aunque este encontr otras vas de expresin, ms especficas: primero durante la discusin y sancin de la Ley de matrimonio igualitario en 2010, luego, de manera ms virulenta, con el proyecto de legalizacin del aborto, en 2018.

Tengamos en cuenta que el debate por el aborto legal instal en la agenda pblica no solo la problemtica de la violencia de gnero, sino tambin un potente discurso feminista de decidido corte antipatriarcal. En este movimiento social (el abigarrado espacio del Ni una menos), caracterizado por la movilizacin masiva, convergieron dos olas: aquella representada por los colectivos feministas que desde hace dcadas vienen bregando por la legalizacin del aborto, con la ola ms reciente, ilustrada por la flamante vitalidad antipatriarcal de las ms jvenes. La lucha por la legalizacin del aborto hizo que este movimiento policlasista e intergeneracional se convirtiera en una nueva fuerza social, una revolucin de alcances inesperados, donde las mujeres expresan un nuevo ethos que se coloca por encima de los clivajes ideolgicos (la sororidad y la autonoma de los cuerpos).

En 2018, la discusin por el aborto legal dividi a la sociedad en dos campos: por un lado, el campo liberal-democrtico y el radical-feminista; por otro lado, el campo liberal conservador y el reaccionario-autoritario. Este ltimo campo, el de los pauelos celestes, autodenominado pro vida, desarroll una gran capacidad de movilizacin, de la mano de sectores pentecostales y del catolicismo ultraconservador; ejerciendo una abierta presin sobre lxs legisladorxs nacionales para rechazar el proyecto de ley del aborto en el Senado, adems de impulsar interpretaciones forzadas, lesivas e incluso desquiciadas como comparar el derecho al aborto con el nazismo, o con la ltima dictadura militar argentina.

Sin duda, la marea feminista constituye el movimiento social ms potente e innovador de la Argentina de las ltimas dcadas. Ahora bien, incluso la derrota del proyecto de ley en favor del aborto en el Senado nos hizo creer que, ms all de la batalla perdida, la marea verde no slo haba llegado para quedarse, sino tambin que, ms temprano que tarde, se hara justicia. En contraste con este optimismo, hoy la marea verde feminista tiene su backlash, su reaccin conservadora. En el norte del pas, donde esta suele ser ms automtica y notoria e involucra la activa complicidad de funcionarios locales y provinciales, comenzaron a realizarse acciones que pretenden obstaculizar los abortos no punibles (en casos de violacin, y cuando existe peligro para la vida o la salud de la mujer, algo que la legislacin argentina garantiza desde 1921). Por otro lado, surgieron grupos de padres (que en realidad son grupos organizados de activistas antiderechos), para movilizarse en rechazo de la ley de Educacin Sexual Integral en las escuelas, norma cuyo carcter progresista es innegable. En esta lnea, la nueva presentacin del proyecto de Ley del aborto legal, realizada en mayo de 2019 ante el Congreso nacional, presagia la reedicin de contiendas sociales y nuevas espirales de polarizacin.

En suma, es probable que la eleccin de Granata y su partido Unite por la familia y la vida encuentre nuevas rplicas y asistamos al surgimiento de grupos/partidos polticos reaccionarios en cuyos discursos se destacan el llamado al orden patriarcal tradicional, el de la previsibilidad de las divisiones binarias, el de la distincin entre lo normal y lo patolgico/lo desviado. Es probable tambin que, al calor de la polarizacin, estos grupos tiendan a converger con otros que apelan a la mano dura y proclaman la defensa del orden capitalista clsico/autoritario. Aunque hoy esas demandas se encuentran ms bien dispersas, no es imposible que en un escenario futuro confluyan tcticamente como eslabones en una misma cadena de equivalencia.

Esto nos lleva a preguntarnos: Hasta dnde la marea verde es imparable? Ms an, hasta dnde puede llegar la rplica, a travs de la difusin de discursos y polticas de derecha, que traducen de la peor manera los peores sentimientos de la sociedad, e impulsan la afirmacin a rajatabla de valores morales tradicionales y desigualitarios?

Coda

Nuestro sistema energtico est en crisis. El cambio climtico, como expresin ms visible de la crisis socio-ecolgica, es una realidad. El apagn del domingo pasado, que afect a nuestro pas y parte del Cono Sur en medio de un diluvio sin fin, hizo que sintiramos el roce de la catstrofe y advirtiramos la importancia de la energa en nuestras vidas. Ojal esa sensacin de desamparo que vivimos sirva para abrir el debate, para pensar acerca de la situacin crtica del sistema energtico, sobre la importancia de la energa en nuestras vidas, sobre la necesidad de un nuevo paradigma; sobre los impactos del cambio climtico.

Pero tambin hemos aprendido a ver que esta gran problemtica no es la nica cola del monstruo en medio de la oscuridad. A nivel global, la regresin tambin es poltica, y sacude a numerosas sociedades, tanto en Europa como en Estados Unidos, donde se expande una ola populista de derecha, de carcter xenfobo y la extrema derecha radical. Lo que sucede en Brasil, con Jair Bolsonaro, es un sntoma. Lo que despunta hoy en Santa Fe, en una provincia de orientacin progresista, debe ocuparnos y llamarnos a la reflexin. La reaccin conservadora es algo ms que pura espuma reactiva: nos advierte acerca de la existencia de corrientes sociales profundas de tipo autoritarias-reaccionarias que atraviesan nuestra sociedad, y que en el marco de la polarizacin y el aumento de las desigualdades buscan cada vez ms una expresin poltica electoral.

Hay que estar atentos, encender la alarma; acompaar y activar ms que nunca las fuerzas sociales democrticas, aquellas que buscan abrir nuevos horizontes de justicia social y ambiental, aquellas que impulsan la expansin de nuevos derechos y combaten las ideologas de carcter reaccionario y desigualitario.

Maristella Svampa. Sociloga y escritora. Miembro del Grupo de Estudios Crticos e Interdisciplinarios de la Problemtica Energtica.

Fuente: http://www.elcohetealaluna.com/lxs-pequenxs-bolsonaros/


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