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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2019

Lo que mostr Chernbil

Manuel Garca Verdecia
La Joven Cuba


Resulta sumamente inquietante ver la miniserie Chernbil que intenta comunicar un reflejo del contexto y consecuencias del terrible desastre ocurrido en esa ciudad ucraniana en abril de 1986. Ciertamente uno pasa por momentos que lo sacuden de pavor, angustia y conmiseracin, los que se vuelven ms aterradores al considerar que los hechos fundamentales ocurrieron verdaderamente y que, como sabemos, toda realidad es mucho ms compleja que cualquier expresin de ella. La serie, artsticamente realizada con destreza y debidamente informada, se sustenta de modo principal en los testimonios recogidos por la escritora bielorrusa Svetlana Alexivich (Premio Nobel 2015) en su libro Voces de Chernbil.

El accidente nuclear de esa regin ucraniana no fue solo el estallido de una tecnologa precaria sino que, sobre todo, fue la explosin de una poltica aberrada que no tena ms futuro que el desastre. Lo que aconteci all puso de manifiesto lo nefasto que llega a ser el poner la poltica por encima de los intereses y la naturaleza propia de la vida humana. La poltica no puede ser un fin en s mismo. No se trata de hacer poltica para demostrar que el sustento ideolgico de esta y su regulacin pragmtica son eficaces, y con ello refutar y contener a otras visiones polticas. Tal concepcin ha llevado siempre a un triunfo prrico, con un costo exorbitante en cuanto a sacrificios fsicos y mentales, desgastes de vidas y laceracin del espritu de una colectividad humana. La poltica debera ser un medio atemperado a unos objetivos, que, guindose por la esencia y los propsitos de la existencia de los seres humanos, permita, que la vida se cumpla en plenitud de posibilidades.

La mejor poltica es la que ms vida digna y cabal consiga.

Una poltica enfocada a su propio sostn y justificacin antes que al bien comn verdadero solo se sostiene por un inmenso aparato burocrtico y policial que se estructura en torno a una plataforma ideolgica que convoca a fines supuestamente superiores. La misma, en definitiva, es solo un relato con visos de beneficio que permite seducir a una gran mayora y hacerlos funcionar mediante el dictamen, control y fiscalizacin del aparato burocrtico-policial fuertemente apegado a sus conceptos, muchas veces incluso, a sabiendas de que son errneos, pero que les sirven como prtiga para alcanzar metas personales.

Tal aparato estatal se esfuerza de todas las maneras posibles por prevalecer y est imbuido de que cualquier estrategia es buena si ayuda a que ellos, los hombres columna vertebral, los seres ungidos para guiar, aquellos que son los que saben en realidad, sean los que decidan, mejor que los seres comunes, lo que es til y benfico para estos. Por tanto los elegidos no solo deben esforzarse en asumir esa visin sino en lograr que los dems la acepten y sigan como la nica deseable. Para esto emplean mltiples estratagemas de grupo coherente con sus fines, entre ellas, la exaltacin a los que dirigen confirindoles una condicin cuasi divina en su pretendida infalibilidad, omnisciencia y omnipotencia; el secretismo, la falsificacin y manipulacin de la informacin; la concesin de prebendas a los adocenados e integrados.

Esto se complementa por la construccin minuciosa de un enemigo potencial que est latente, siempre acechando y decidido a destruir todo lo bueno que se haga. Es necesario que ese enemigo se interiorice y se haga sentir como una sombra que permanentemente sigue a cada individuo. A tal efecto se hace necesario descalificar a todos los que piensan distinto o critican racionalmente, hacindolos ver como agentes del Gran Enemigo. Para ello se hace fundamental aplicar el terror sistemtico, de modo que un da el mismo individuo sea su propio vigilante.

El aparato se apoya en un sistema policial que defiende lo que determine la burocracia.

Fue ese el contexto que propici lo ocurrido en Chernbil. Bajo tales circunstancias se logr que los cuadros tcnicos de esa central nuclear cometieran actos indebidos y fatales. Fue este sistema de ordeno y mando sin posibilidad de reaccin razonable lo que llev a los funcionarios de Chernbil, contra toda lgica humana o cientfica, a aceptar y obligar a sus obreros a incurrir en acciones fallidas que solo conducan a la catstrofe.

Porque el poder as concebido se apoya en la soberbia y en el modelado de seres obedientes hasta doblegarlos y hacerlos actuar, incluso, no ya contra su propia cordura, sino contra su propia vida. Se saba que el sistema de ese tipo de reactor poda ser falible, pero no se quiso reconocer. En su intolerancia, los burcratas desoyeron o, mejor, acallaron a quienes s saban: los cientficos y tcnicos. Producido el desastre intentaron ocultarlo, pues no deba drsele armas al enemigo. Este es otra de las falacias que promueve este tipo de poder para s mismo, el de callar y ocultar para no ayudar el contrario.

La falsificacin erigida como verdad es la mejor arma para cualquier enemigo.

La mentira es el ms efectivo agente secreto que tiene el enemigo de cualquier empresa, y lo es porque, en su bifurcacin entre el dicho y el hecho, escinde y aliene el espritu de quienes deben contrarrestarlo. Solo cuando otros pases cercanos dieron la alarma ante el incremento de la radioactividad, las autoridades soviticas admitieron el accidente y ofrecieron una versin, minimizando sus consecuencias y justificndolo, igual que siempre, como un caprichoso error, no del sistema empleado, sino de los operarios.

El incidente fue infernal en su momento, lo supimos despus en el perodo de apertura a la informacin, mucho peor de lo que imaginbamos por el nmero de vctimas, la prolongacin del estado letal de radioactividad y por el nefasto procedimiento con que se intent resolver la crisis. Las secuelas estn ah. El mal de Chernbil no ha concluido. Toda una extensa zona se ha convertido en un infierno inhabitable, una horripilante muestra de lo que puede conseguir el individuo cuando se aparta de principios esenciales de la existencia humana.

El saldo fsico de vctimas humanas y de la naturaleza es exorbitante. Sin embargo, el peor trauma fue la desmoralizacin de millones de seres. No fue casual que Mijail Gorbachov considerara al accidente de Chernbil como el inicio del fin de la URSS. El principal cientfico que denunci las graves infracciones y violaciones que se cometieron en el siniestro, Valery Legasov, no logr sobreponerse al golpe. Su conciencia lacerada lo llev al suicidio. Pero nos leg una frase lapidaria: cada mentira que se dice es una deuda con la verdad, una deuda que inevitablemente habr pagar en algn momento.

Lo peor es que esta deuda no se liquida con capital financiero o tecnologa actualizada, pues carcome lo ms importante de una comunidad humana: su mdula tica y su alma. Tal herida no se repone pronto ni fcil, sino tras un largo perodo de vida en la verdad. Es algo que todos los que dirigen grupos humanos deberan aprender. La catstrofe de Chernbil mat personas, animales, naturaleza y, sobre todo, espritu humano. Es sencillamente aterrador. Hagamos todo lo posible porque incidentes as no se repitan.

Fuente: http://jovencuba.com/2019/06/28/chernobil/?fbclid=IwAR3lbpLVIA0blMIUaOt4uhHNUBMkU8zXsiaFigVd7E5xDcDCxA2H4o2Pc80



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