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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2019

La caldera blindada de Colombia

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


Ante el fusilamiento sistemtico, cotidiano y framente calculado de ms de 500 lderes sociales y de 136 exguerrilleros en proceso de reinsercin dados de baja, la sociedad colombiana dominada por los medios de comunicacin del rgimen, ha ido pasando de la indiferencia promovida por el ministerio de defensa de que fueron los de faldas, robos, venganzas, etc, a una mayor toma de conciencia social motivada por las fuertes presiones internacionales (recordemos el asesino! contra el subpresidente Duque en Londres) as como los diversos pronunciamientos de oficinas diplomticas y organismos internacionales, que de una u otra forma le han aumentado la presin en la olla-de-vapor-a-punto-de estallar, que constituye la sociedad colombiana actual.

Ya, por lo menos, hay rasgamiento de vestiduras y despeluques mediticos y espectaculares. Trinos van y vienen saturando el espectro, con llantos fingidos y plaideros, acompaando el conmovedor y desesperado llanto del hijo de Mara del Pilar en Tierralta Crdoba. Y los sofisticados spinn doctors o intoxicadores de opinin mediticos del rgimen, en especial lo de la revista Semana, deslizan hiptesis increbles: que LOS estn matando (a todos) porque no quieren recibir las millonarias sumas que les ofrecen los narcos para que trabajen para ellos; que puede haber (pero falta comprobarlas) motivaciones terrenales es decir por reclamar tierra expropiada y ya lavada para el capital financiero, y, hasta puede haber alguna muy criptica y profunda motivacin poltica. En Colombia, ja, que es el mejor ejemplo de lo que dijera Lenin hace ms de 100 aos, la poltica es la economa concentrada.

Tambin los narcoparamilitares de la contrainsurgencia Estatal (autodenominados gaitanistas para corromper el nombre de JE Gaitn como lo aclar la propia hija del otrora lder popular tambin asesinado en 1.948) conmovidos en lo ms profundo de su humanitario ser, se pronuncian en contra del asesinato de Mara del Pilar en su territorio frreamente controlado donde no se mueve un muerto sin su consentimiento, en una tpica maniobra de DESINFORMACIN: Ver https://twitter.com/RioNoticiasCo/status/1143908654300708864/photo/1

No viene al caso, en este escrito, ampliar hasta el exceso la aclaracin histrica del surgimiento del Bloque de Poder Contrainsurgente en Colombia, al pacto de Sitges de 1.957, entre Laureano Gmez y Lleras Camargo, cuando como mximos representantes de sus respectivas fracciones de las clases dominantes en disputa militar por el botn del Estado; para concluir esa disputa de 9 aos que ya llevaba 300 mil muertos degollados; ACORDARON FUSIONAR EN UN NUEVO ESTADO AMPLIADO (llamado Estado del Frente Nacional y del Estado de sitio permanente) el tradicional anticomunismo clerical y mstico de fines del siglo XIX y comienzos del XX impulsado por el Vaticano y representado por Laureano, con el anticomunismo moderno tecnocrtico de la contrainsurgencia perfeccionado en 1.945, al final de la segunda guerra mundial y propalado por todo el mundo o globo como guerra fra contra el comunismo, representado por el Lleras Camargo del panamericanismo de 1.947. Poniendo como garantes de la Coaccin que ira a cubrir y blindar la Hegemona pactada, a las fuerzas armadas reformadas y comandadas por la plyade de oficiales coreanos que haban participado bajo rdenes de oficiales del US Army en la guerra anticomunista de Corea, en 1.951-54, con el batalln Colombia, tales como Ruiz Novoa, el fatdico trinomio de Landazbal, Valencia Tovar, Matallana, entre los ms destacados propulsores de toda esa poderosa contrainsurgencia colombo-estadounidense. La nueva doctrina poltico-militar contenida en el conocido discurso del teatro Patria de Lleras Camargo, en mayo de 1.958, fue su refrendacin oficial.

En la Colombia contempornea, las vicisitudes de esta revolucin pasiva de absorcin gradual de la anttesis por parte de los grupos conservadores para consolidar su Hegemona (al decir de Gramsci) de reformismo y restauraciones puesta en marcha por los grupos conservadores que han acogido una cierta parte las exigencias de los de abajo, introduciendo pequeas dosis de lo nuevo para salvar lo viejo y evitar que las masas populares atravesaran un periodo de experiencias polticas como las que vivieron en Francia en los aos del Jacobinismo, en 1.831, en 1.848. (T4: 129C) Desde el momento mencionado de su fundamentacin en Colombia hasta la actualidad (1.957-2.019) a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre denuncias puntuales y de la esclarecedora obra de Vilma Liliana Franco del 2.009, est esperando al historiador honesto que las escriba y desentrae como la totalidad histrica compleja y contradictoria, es decir dialctica que es y continuar siendo por muchos aos ms.

Hoy da, 62 aos despus de haberse hecho realidad aquel pacto oligrquico en las alturas del Poder de Colombia, de los cambios dialecticos que se han dado en la realidad colombiana tanto en la estructura econmica como en la supraestructura jurdico-poltica e ideolgica, permiten concluir que estamos ante dos hechos histricos gruesos, ya cumplidos:

Uno: la llamada resistencia colombiana a la Contrainsurgencia Estatal con sus organizaciones estratgicas larga y penosamente construidas y acumuladas en las bases populares, ha dejado de existir o est descabezada, y esa cabeza o liderazgo desde abajo es lo que se est evitando se vuelva a reconstruir, fusilando a los posibles dirigentes futuros. Esta estrategia, a todas luces, poltica, es lo que precisamente esconden, encubren y falsean los intoxicadores prepago del rgimen.

Recordemos la estrategia contrainsurgente dominante: Unir y reforzar el bloque dominante, a la par que se intenta por todos los medios desestructurar, dividir y aniquilar el posible bloque popular alternativo emergente.

Dos: En estos momentos por las mltiples y atropelladas circunstancias y cambios acontecidos en la realidad colombiana a partir del Acuerdo de la Habana (2.016) una de ellas, que la lucha de masas y de resistencia al Estado (contrainsurgente) ha tomado la forma predominante de movilizaciones sociales de masas amplias y de variadas formas (mingas, paros estudiantiles, huelgas, motines etc) la lucha de clases por construir un consenso popular en torno al cumplimiento por parte del Estado a este Acuerdo, no ha sido exitoso. No solo por la frrea, cruel e inhumana oposicin practica del partido de Uribe/ Duque para reforzar y hacer avanzar su Hegemona en el Bloque dominante, sino tambin por tres cosas reales y muy difciles de remontar o superar:

1- Las falsedad y perfidia del grupo de Santos (partido de la U) y sus aliados (partido Liberal de Gaviria +partido de la mafia Vargas Llerista+ pequeos partidos satlites)

2- La Inconsecuencia anticomunista y la diletancia y vacilaciones de los llamados socialdemcratas+ verdes+ polistas+ progresistas+ humanistas+ etc.

3- Por el carcter de clase de la actual direccin del partido de la Rosa-farc, surgido de la liquidacin de las estructuras organizativas y estratgicas de la resistencia armada a la contrainsurgencia Estatal ( tales como el partido clandestino, el movimiento amplio bolivariano, las milicias populares, etc) atrapado o entrampado como dijo mster yaramelow, en las redes ideolgicas del Santismo cuando no en la mermelada del multimillonario ministerio del post conflicto de Pardo Rueda; ha convertido dicho partido en un pequeo partido socialdemcrata de bancada electoral que ha abandonado la funcin que antes tena de gua estratgico, as como sus proyecciones propias o independientes y trasformadoras hacia el futuro; actualmente dirigido por un pequeo sector pequeoburgus proveniente del llamado complejo rural-urbano (de las pequeas ciudades colombianas) cuya caracterstica ms notable adems de su provincialismo e incultura poltica es el arribismo social y la figuracin meditica personal, y, quienes desconociendo o abandonando a su suerte a las bases de apoyo de los trabajadores del campo, a los campesinos pobres y colonos, como al pequeo sector obrero industrial y popular que siempre los soportaron, y marginando o excluyendo a los sectores autocrticos y trasformadores de dentro de la organizacin, se tomaron de manera arbitraria y a lo militar la direccin de dicho partido, daando seriamente su credibilidad. Por esta razn nadie quiere hacer una alianza electoral con ellos, y menos votar por ellos.

En breve: Que, en el transcurso de esta largusima y cruenta lucha de clases en Colombia de ms de 6 millones de vctimas y 6 millones de hectreas de tierra cultivable lavadas para los agronegocios y las finanzas neoliberales, en lugar de haberse debilitado dicho Bloque de Poder Contrainsurgente, y de haberse conformado un bloque popular alternativo que le disputase aquella Hegemona; asistimos perplejos, sin fuerzas o impotentes, a su consolidacin. A un fortalecimiento del Estado contrainsurgente con su Hegemona contrainsurgente y su Coaccin contrainsurgente (no me canso de repetirlo) y lo que es peor, a su ofensiva poltica y militar sostenida por Washington, ya no solo limitada al enemigo interior de su nacin, sino como amenaza geoestratgica sobre sus vecinos, especialmente su odiado e incompatible comunismo castro chavista existente en nuestramrica.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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