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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2019

Terrorismo. Una guerra civil global, de Donatella Di Cesare, traduccin de Francisco Amella Vela, Barcelona, Gedisa, 2017
Cmo entender (sin justificar) el terrorismo yihadista

Luis Roca Jusmet
Rebelin


La filsofa italiana Donatella Di Cesare (Roma,1956) es profesora de filosofa teortica en la Universidad de Roma La Sapieza y colaboradora habitual del peridico Il corriere della sera. Comprometida con la accin poltica (en ms de una ocasin ha manifestado que la filosofa, afortunadamente, ha vuelto a la Polis) ha escrito en profundidad sobre temas relacionados con Heidegger y el judasmo, la deshumanizacin de la Shoa y la tortura. En este libro se plantea abordar el significado actual del fenmeno terrorista, ms especficamente el terrorismo yihadista. Su objetivo, nos dice la propia autora en el prlogo, no es plantear soluciones sino ver todas las perspectivas para abordar un fenmeno extraordinariamente complejo (si huimos de los tpicos, claro) que constituye uno de los grandes peligros de los tiempos actuales. No basta con condenar el terrorismo, hay que entenderlo. Pero para hacerlo hay que dejar muy claro que entenderlo no es justificarlo.

El primer captulo trata del terror planetario desde un punto de vista terico y global. El 11 de septiembre de 2001 se plantea como el punto de partida de la guerra ilimitada e infinita que, en algn sentido, puede llamarse una guerra total. Es una especie de continuidad de estados de violencia que aparecen de manera dispersa. Una Tercera Guerra Mundial no es posible en este escenario: lo que hay es otra cosa, ms difuminada pero muy inquietante y que podemos llamar La Primera Guerra Global. Un escenario geopoltico cuajado de innumerables conflictos de baja intensidad: teatros de operaciones por tierra, mar y aire desterritorializada que a veces se trasladan a los satlites del espacio interplanetario. Los conflictos estn al margen de los enfrentamientos entre Estados y su expresin ms feroz es justamente el terrorismo yihadista. La autora seala cmo despus del atentado del 11 de septiembre la reflexin filosfico-poltica se hace desde Europa. Entre los debates apuntados sealo por su inters el de Derrida-Habermas. Es el viejo debate entre considerar el terror como sntoma de la Modernidad o, por el contrario, como regresin antiliustrada y antimoderna. Sugerente tambin la aportacin de Baudrillard en su anlisis del acto terrorista como violencia simblica causada por la hipermodernidad. Analiza tambin fenmenos terroristas ultraizquierdistas como los de las Brigadas Rojas en Italia o la Fraccin del Ejrcito Rojo en la RFA. La metafsica del atentado no es la de la revolucin, aunque tambin pretenda ser un acto soberano.

El captulo segundo trata de Terror, revolucin, soberana. Cmo entender el fenmeno terrorista contemporneo? Hay dos lneas de investigacin abiertas. Una es la de Walter Laquer, que lo considera una forma enmascarada de violencia perpetrada por motivos polticos. La considera demasiado vaga, y peligrosa al incluir a todas las formas de violencia ilegal. Luego tenemos la orientacin de Grard Chaliand que plantea la relatividad del trmino, en el sentido que el terrorista de ayer puede ser el estadista de hoy. El hilo conductor no puede ser otro que la tcnica utilizada. Lo cual cae en el error de centrarse en los medios exclusivamente. Se olvida el objetivo y el destinatario. Nos encontramos con la primera dificultad de una definicin, que nos permita un abordaje histrico coherente. De entrada, terrorismo ya es una descalificacin que incluso parece condenar la comprensin. Pasa a continuacin a unas anotaciones sobre el miedo, la angustia y el terror como sentimientos asociados, pasando por consideraciones de Hobbes, Hegel, Heidegger o Hanna Arendt. Hay un anlisis interesante sobre el Terror revolucionario, desmarcndolo del terrorismo contemporneo, aunque sealando que este no es nihilista. Saltamos al anarquismo para llegar a Lenin, que lo condena polticamente (no desde el moralismo pequeoburgus) al considerarlo ineficaz porque sustituye la accin revolucionaria de masas, que por supuesto ser violenta para conseguir y mantener el poder soberano. Acaba con una reflexin sobre el anlisis de Carl Scmitt sobre la figura del partisano desde su dialctica del amigo/enemigo. El partisano como figura del combatiente irregular que desvirta la guerra legal. El filsofo alemn llega a intuir la figura de un cosmopartisano adaptado al frenes tcnico que puede tener una fuerza devastadora.

En el captulo tercero ya entra directamente en el tema principal, que es el del terrorismo yihadista, y lo hace en el captulo que titula Yihadismo y modernidad. Lo inicia con un estudio del fenmeno de la radicalizacin sealando que una hay un nexo claro con el terrorismo yihadista, en el sentido que el primero no conduce necesariamente al segundo. Cita aqu un estudio muy interesante sobre el tema de Frahad Khosrokhavar. Hay toda una sugerente reflexin sobre lo que implica el trmino radicalizacin. Entra luego en el tema fundamental de la teologa poltica del neocalifato planetario. Todo un anlisis sobre la relacin histrica entre teologa y poltica en el islam. Seala especialmente que en el mundo islmico la poltica no ha estado nunca separada de la religin. Especial inters tiene recordar lo que se abre en el S.XX con la fundacin de un Estado laico en un pas tradicionalmente islmico, la fundacin de la organizacin Hermanos Musulmanes, la revolucin iran, la toma del poder por los musulmanes en Afganistn. El estado islmico, basado en la shara, como expresin ms estricta del radicalismo islmico. El islamismo que no deja de ser una reaccin a la modernidad occidental. Todo un recorrido desde Sayid Qutb, ahorcado en 1966 por Nasser, hasta Osama Bin Landen pasando por Ibn Taimiyya. Aqu la radicalizacin conduce a una ascesis de regeneracin, de renacimiento que promete la salvacin eterna. Pero esto ocurre en un contexto tecnolgico que posibilita el paso al terrorismo yihadista, que es el de la Red. Aparece el ciberterrorismo, que es la captacin a travs de la web. Se crea una red en la que la comunidad virtual de la yidah hace libre a cualquiera de sus participantes y les da autorizacin para pasar al siguiente ataque. Aparece un fenmeno destructivo sin precedentes, que siguiendo a Robeto Expsito podemos llamar la tannatopoltica yihadista, que es la figura del terrorista suicida. Son las bombas vivientes del siglo XXI, que no es que acepten el riesgo de morir sino que van a dar el abrazo a la muerte; es el neomrtir que se afirma negndose: matando y muriendo. La adhesin a la yidah da sentido a la vida: ofrece dignidad y esperanza, aunque sea ms all de este mundo. Los media clsicos y los nuevos medios se convierten, sin quererlo, en sus propagandistas, lo hacen publicitario, les ayudan a cumplir su objetivo. La esperanza compartida en un mundo mejor se va diluyendo, desvaneciendo. El futuro se presenta terriblemente amenazador. Entre otras cosas porque todos somo vctimas potenciales de estos golpes terroristas. Todos nos volvemos vulnerables.

El captulo cuarto Sobre el insomnio policial. Empieza con un anlisis crtico de tres perspectivas sobre los paradigmas de interpretacin de terrorismo yihadista: Choque de civilizaciones, lucha de clases o guerra de lo sagrado. Donatella Di Cesare los va desmontando como explicacin unilateral. Contina con una reflexin sobre la relacin entre revolucin y religin, partiendo de la afirmacin de Marx de la religin como opio del pueblo. Hay aqu un camino complejo que va desde la denuncia hacia la alianza (la Teologa de la Liberacin en Amrica Latina). Pero finalmente, las llamas del integrismo (a pesar de la fascinacin que inicialmente poda despertar en pensadores de izquierda como Michel Foucault) casi acaban por liquidar los restos de la izquierda. Hay una sorprendente pero fecunda comparacin entre las brigadas yihadistas y las Brigadas Internacionales que en 1936 ayudaron a la Repblica, en la que evidentemente pesan ms las diferencias que las afinidades. A continuacin seala el falso planteamiento de entender el conflicto como entre una identidad cultural particular (islamismo) contra el universalismo de la globalizacin. Como seala Etienne Balibar es, en realidad, un choque entre dos universalismos, antagnicos e incompatibles. Hay que entender el capitalismo no solo como un sistema econmico sino tambin como una forma de vida, una religin en el sentido que apuntaba Walter Benjamn. Quizs son dos sueos, que tienen ms en comn de lo que parece. En todo caso tambin terror y democracia son frutos de la modernidad. Aunque la democracia sea la superacin del terror, tiene siempre tiene su amenaza. Llegamos al tema de la vigilancia planetaria como efecto del terrorismo yihadista. Se ha levantado as una gigantesca retcula desde la que un poder invisible nos observa y controla a todos. Recuerda aqu como el exagente de la CIA Edward Snowden revel el ao 2013 dicho dispositivo masivo de vigilancia. Parece que va minando progresivamente el propio Estado de derecho. La obsesin por la seguridad se alimenta de la cultura del miedo y al mismo tiempo la alimenta. Parece que la poltica deja su lugar a la polica. Se plantea una accin preventiva de tal naturaleza que es la polica la que acaba destruyendo los otros poderes, judicial y legislativo. Los mrgenes de la soberana se van estrechando. El estado-nacin se va eclipsando y quizs, dice la autora, lo que haya que hacer es renunciar de manera incondicional y definitiva a toda soberana.

El libro me parece importante y necesario. Muy riguroso y sugerente al mismo tiempo. Por supuesto que deja cuestiones abiertas y afirmaciones discutibles. Pero esto quiere decir que da que pensar. No veo, por hablar de cuestiones puntuales la crtica a la nocin de Bauman de modernidad lquida porque dice que hace creer que la poca moderna no ha concluido y pasa por alto las resistencias y rigideces que fomentan un conflicto permanente. Prefiere hablar de desorden global. Bueno, me parece que estamos en la modernidad, por mucho que la llamemos tarda, y que justo el yihadismo es una reccin a una sociedad lquida. El trmino me parece til. Cuando habla de los conflictos actuales como de baja intensidad tambin habra que matizar: algunos son, desgraciadamente, de muy alta intensidad. Cuando habla de las Brigadas Rojas, Fraccin del Ejrcito Rojo, se hecha a faltar una mencin del IRA o de ETA. Cuando habla de multiculturalismo lo hace de una manera superficial y sin diferenciarlo del interculturalismo. Cuando dice que el capitalismo es una religin, una ideologa y una forma de vida debemos sustituir hoy la nocin de capitalismo por la de neoliberalismo, aunque sin olvidar que es una expresin, quizs la ms sofisticada del capitalismo. Simples anotaciones para ir precisando.

Lo que s me gustara discutir es algo que apunta al final y que no acaba de desarrollar (digo en el libro). Son dos ideas. La primera es que est desapareciendo el Estado de derecho. Pienso que ms que desaparecer est volviendo a su versin hobbesiana. El tema lo trata muy bien Sheldon W. Wolin en un libro escrito hace unos aos, Democracia S.A. No veo nada clara su afirmacin final de que quizs hay que acabar con la soberana cada vez ms marginal. Pienso que frente al capitalismo globalizador y el terrorismo global son necesarias las soberanas polticas compartidas, que justamente deben partir del Estado-nacin para ir avanzando en proyectos federales y confederales cada vez ms amplio. No es lo que hay, por supuesto, pero no veo otro camino.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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