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Miguel Enrquez, entrevista de Marta Harnecker das antes del golpe de 1973

Revista Chile Hoy
Rebelin


Revista Chile Hoy, N 59, 27 de julio-2 de agosto 1973

En esta entrevista a das del golpe militar de 1973, Miguel lanza un llamado a la unidad de la izquierda, advierte sobre los militares golpistas. La revista Chile Hoy perteneca al PS, corran malos vientos para el gobierno de la Unidad Popular, su capitulacin estaba sellada, los sectores reformistas haban impulsado la desmovilizacin de los trabajadores. Esa aspiracin del PC de establecer alianza con la democracia cristiana (DC) se haba hecho una vergonzosa realidad. Meses despus, en octubre de 1973, Miguel en la clandestinidad se refera que la derrota no era del socialismo, sino de quienes impulsaron el modelo reformista y que arrastraron al compaero Allende a claudicar


Chile Hoy: En nuestros reportajes en la base hemos comprobado que en gran medida se han superado las divisiones en el seno de la izquierda. En muchos casos han sido los propios comunistas los que han planteado la integracin del MIR a las nuevas tareas. A qu atribuye usted esta situacin?

Miguel Enrquez: El frustrado intento golpista del viernes 29 de junio cre una nueva situacin poltica y gener la inmediata respuesta de la clase obrera y el pueblo. Los trabajadores tomaron conciencia de que sus conquistas y libertades estaban amenazadas. Amplios sectores de trabajadores se activaron profundizando la contraofensiva revolucionaria y popular en desarrollo.

Esta se expres en la toma masiva de fbricas y fundos, en la elevacin de los niveles de organizacin y conciencia de las masas, en el fortalecimiento y multiplicacin de nuevas formas de organizacin independiente de las masas: cordones industriales, comandos comunales, comandos de abastecimiento, consejos comunales campesinos. Se desarrollaron y multiplicaron tambin los rganos de defensa y autodefensa de las masas. En esta fase, la inmediatamente posterior al intento golpista, se coloc objetivamente en el primer plano de la lucha contra el golpismo.

De esta forma, por encima de las diferencias de apreciacin en cuanto a la tctica concreta, la valoracin de las formas de organizacin y defensa de masas a impulsar, que existan y existen a nivel de las direcciones polticas, la activacin y radicalizacin de la clase obrera y el pueblo arrastr al conjunto de la izquierda a nivel de base a una poltica de accin comn. Al menos, en esta fase, los trabajadores impusieron la necesidad de niveles de unidad y contraofensiva frente al enemigo de clase. Este proceso coincidi en el tiempo con la poltica y tctica que venamos impulsando: el desarrollo de una contraofensiva revolucionaria y popular, la reagrupacin de los revolucionarios y la accin comn con el resto de la izquierda, todo lo cual cristaliz, repito, en esta fase, en un mayor grado de unidad de la izquierda tras polticas revolucionarias, o al menos, en una tctica ms ofensiva y en el fortalecimiento de la accin comn.

ChH: Por qu dice usted en esta fase Ha cambiado esa situacin posteriormente?

ME: En realidad, la situacin ha ido modificndose en algunos aspectos en las ltimas semanas. La aventura golpista del grupo armado del PN abortada el viernes 29 de junio gener una respuesta que evidenci una enorme fortaleza de la clase obrera y el pueblo, que se expres tambin en la actitud de la su oficialidad y tropa de las Fuerzas Armadas y en las posiciones de la oficialidad anti golpista. Esto oblig a los sectores abiertamente golpistas del PN, del PDC y de las FF.AA. a replegarse y a subordinarse a los sectores que, bajo conduccin fresta, levantaron una tctica diferente: la tctica del emplazamiento. La tctica del emplazamiento militar y del chantaje poltico e institucional sobre el Gobierno busca golpear, desarticular, dividir y desmoralizar a la clase obrera, a los trabajadores y a la vanguardia; radicalizar progresivamente el contenido del emplazamiento, obligar al Gobierno a una capitulacin que puede revestir distintas formas, para despus derrocarlo y aplastar y reprimir a los trabajadores y a la izquierda.

Esta poltica reaccionaria aleja la percepcin del golpismo como hecho inmediato a los ojos de las masas y la izquierda, hace aparecer a las clases patronales haciendo exigencias polticas que confunden y desarman a sectores de la izquierda. As, mientras por un lado las masas se radicalizan y con ellas extensos sectores de la izquierda asumen una poltica ms radical resistiendo la capitulacin, por otro lado se generan las condiciones para que otros sectores, los vacilantes y los reformistas recalcitrantes, intenten una vez ms la conciliacin de clases. Hoy, bajo las banderas de la normalizacin de la produccin y del pas, del dilogo y el consenso mnimo, los partidarios de la implementacin de un proyecto de conciliacin de clases como salida poltica a la actual situacin intentan construir las condiciones para el dilogo proponindose la devolucin de las grandes empresas tomadas por los trabajadores, tolerando incursiones represivas contra trabajadores movilizados en cordones y comandos, permitiendo el desalojo policial de fbricas tomadas, abriendo querellas en contra de organizaciones revolucionarias, tentndose con la represin. Mientras paralelamente algunos como Gladys Marn, se encargan de asumir la defensa poltica de la conciliacin a travs de la deformacin de nuestras polticas y de mal intencionadas crticas a nuestras posiciones. Pero, al mismo tiempo, la clase obrera, el pueblo y los sectores ms radicales de la izquierda, siguen exigiendo e impulsando la tctica de la contraofensiva, plantendose una accin comn y llevndola a cabo en la prctica.

ChH: Pero el anlisis de la actual coyuntura permite otra salida?

ME: Los reformistas recalcitrantes, e incluso los centristas, sostienen sus polticas sobre dos premisas: plantean que si bien la situacin es difcil, sta tiende a normalizarse, y que por otra parte no hay fuerza suficiente para desarrollar una contraofensiva A partir de estas premisas, atadas luces falsas, concluyen que la tarea fundamental es ganar tiempo, dar un paso atrs para luego dar dos adelante, tener un respiro, una tregua.

En realidad, las fuerzas golpistas civiles y uniformadas no han sido desarticuladas, al contrario, se fortalecen descaradamente en la ms absoluta impunidad. La tctica del emplazamiento y del chantaje est en pleno desarrollo, entregndole rendimientos ms que suficientes a las clases patronales y fortaleciendo progresivamente sus posiciones. La clase obrera y el pueblo, si bien en la ltima semana han continuado llevando adelante su tctica de contraofensiva, tambin han sufrido importantes golpes, como consecuencia de la poltica de respiro que del 29 ac impulsan los sectores reformistas recalcitrantes y vacilantes del Gobierno y la UP: desalojos, allanamientos y devolucin de empresas. La situacin es muchsimo ms grave que en todas las coyunturas agudas anteriores, en la medida en que las clases patronales han logrado esta vez llevar masivamente el enfrentamiento poltico y social desde el terreno civil al interior de los cuarteles. Dos bloques sociales y polticos se han constituido, toman posiciones, se amenazan y acechan el uno al otro. No es posible pretender volver a la normalidad anterior. Slo ser posible eliminar la amenaza golpista desarticulando y aplastando ahora a los sectores civiles y uniformados comprometidos en la poltica del golpe. A su vez, esto ser factible slo si se acumula aceleradamente fuerzas, donde es posible acumularla: el movimiento de masas y la oficialidad y suboficialidad antigolpista de las FF.AA. La nica tctica que puede permitir esta acumulacin de fuerzas consiste en desarrollar ahora una extensa contraofensiva revolucionaria y popular. Una tctica dilatoria que permita ganar tiempo puede ser correcta, pero slo en determinadas situaciones y siempre que ello no implique debilitar nuestras propias fuerzas y este no es el caso de la coyuntura actual.

La correlacin de fuerzas producida inmediatamente despus del intento golpista abortado es la mejor que se ha creado en los ltimos aos. La correlacin de fuerzas es todava buena, y es posible, si se implementa una tctica adecuada, mejorarla enormemente y en forma rpida. Nunca antes se haba desarrollado una activacin y radicalizacin de la clase obrera como la generada en las ltimas semanas; sectores del movimiento campesino, de los pobladores y el movimiento de masas en provincias han desarrollado considerablemente sus niveles de conciencia y organizacin. Mediante una tctica revolucionaria es posible multiplicar esta fuerza enormemente y a corto plazo. La oficialidad antigolpista, la suboficialidad y la tropa de todas las ramas de las FF.AA. han sido capaces, hasta aqu, de neutralizar los intentos golpistas del 29 de junio y los posteriores en el interior de los cuarteles. La debilidad de la clase obrera y el pueblo no se origin ni se origina en una correlacin de fuerzas favorables. Se desarroll y se est desarrollando una tctica defensiva y vacilante que debilita al pueblo; que en la bsqueda de ganar tiempo est terminando por dar tiempo a las clases patronales para articularse, para fortalecerse, para pasar a la ofensiva, emplazar al Gobierno, hacerlo capitular y golpear a la clase obrera y el pueblo.

ChH: Por qu la derecha les atribuye a ustedes la responsabilidad de las acciones de los cordones industriales cuando en ellos predomina la accin de otros partidos?

ME: Si bien el MIR orgnicamente no es fuerza mayoritaria, entre los trabajadores, ha tenido un enorme crecimiento, especialmente en la clase obrera durante los ltimos meses. Ms an, las polticas y tcticas que nosotros y los sectores ms radicalizados de la izquierda levantamos en 1971 (expropiacin de fundos de ms de 40 hectreas, extensin del rea Social ms all de las noventa empresas, control obrero en el rea privada, direccin obrera en el rea social, expropiacin de la Cmara Chilena de la Construccin, distribucin igualitaria y equitativa y expropiacin de las grandes distribuidoras, comandos comunales y poder popular, lucha contra la ley de control de grupos armados, derecho a voto de los suboficiales y soldados de las Fuerzas Armadas y Carabineros, etc.), se han transformado en las polticas y tcticas predominantes en el seno de la clase obrera y el pueblo.

Es decir, la influencia poltica del MIR en el seno de las masas se ha extendido en forma considerable. De esta manera es comprensible que las clases patronales dirijan su artillera contra los destacamentos de vanguardia de los trabajadores, contra las organizaciones capaces y sobre todo dispuestas a conducir a la clase obrera y las masas en todos los enfrentamientos. Al mismo tiempo les interesa, para su trabajo poltico en el cuerpo de oficiales, crear la imagen de un movimiento de masas conducido por una caricatura de nuestra organizacin, que simbolice la anarqua y el caos. A esto cooperan los sectores reformistas recalcitrantes de la izquierda que ante la ofensiva reaccionaria abren dilogo con sectores patronales y se interesan por diferenciarse pblicamente de los sectores revolucionarios, como una manera de contribuir al dialogo.

ChH: Ustedes han puesto el acento en la formacin de los comandos comunales. Cul es el papel que le asignan a estas organizaciones de masas?

ME: Desde hace dos aos venimos impulsando el desarrollo de formas de organizacin de masas que, enfrentando el orden burgus, generen embrionariamente formas de dualidad de poder, nico camino que permite cristalizar la acumulacin de fuerzas que se ha venido desarrollando. Si bien al principio esto no tom forma concreta a nivel de masas, a fines de 1972 frente a las agresiones patronales desde las trincheras de la institucionalidad burguesa, el movimiento de masas y extensos sectores de la izquierda tomaron conciencia de la necesidad de organizar su propio poder y lo impulsaron desde la base, generando las formas de Poder Popular ya conocidas.

Entendemos estas organizaciones de Poder Popular, articuladas fundamentalmente alrededor de los comandos comunales. Se trata de unir orgnicamente al pueblo, de articular a la clase obrera con el resto de las clases y capas explotadas, para que de esta manera pueda la clase obrera ejercer efectivamente su papel de vanguardia y direccin en el seno del pueblo: entre pobladores, estudiantes y campesinos.

Para ello es necesario, a partir de los niveles orgnicos actuales de los trabajadores (cordones industriales, consejos comunales campesinos, comandos de abastecimiento, JAP y almacenes populares), organizar los comandos comunales como una democracia directa, con generacin democrtica de las direcciones, levantando un programa comunal, impulsando la accin directa de las masas y exigiendo al Gobierno apoyar la lucha del pueblo, desarrollando la lucha antiburocrtica, exigiendo primero cuentas a los funcionarios pblicos y luego removindolos como formas de lucha contra el aparato de Estado capitalista.

En el desarrollo del Poder Popular se han dado dos desviaciones: los que de una manera explcita o implcita se han opuesto a l, con espritu sectario o con el propsito de mantener niveles de hegemona o monolitismo burocrtico en el movimiento de masas, estableciendo su oposicin a los comandos comunales, sosteniendo que estos generan paralelismo sindical, insistiendo que la CUT es suficiente para organizar y representar los intereses del pueblo. (La CUT no ha logrado estructurar nacionalmente una eficiente organizacin comunal; la CUT por sus objetivos, carcter y estructura, no incorpora a pobladores, campesinos y estudiantes).

La otra deformacin ha consistido en restringir en la prctica el desarrollo del Poder Popular al desarrollo de los cordones industriales, cuestin que siendo necesaria no es suficiente, pues slo aprovecha los niveles de organizacin que ya tiene la clase obrera y no organiza ni incorpora a las otras capas del pueblo. Se renuncia as, en esta forma, a acumular fuerza poltica y orgnica en estas capas, manteniendo dividido al pueblo y retardando y dificultando su unidad.

Despus del intento golpista del 29 pasado, la activacin de los trabajadores atraves a la clase obrera y a todas las capas del pueblo, fortalecindose y multiplicndose todas las formas de organizacin independientes y autnomas de la clase y las masas; cordones industriales, consejos campesinos, comits de vigilancia y defensa, etc., generndose tambin comandos comunales en muchas comunas del pas.

Era, y todava es, el momento de impulsar el desarrollo de los comandos comunales y as lo estamos haciendo.

ChH: Cul es la posicin de ustedes frente a los cordones industriales?

ME: Recientemente sectores polticamente ms radicales y consecuentes de la UP, buscando resistir las vacilaciones de ciertos sectores con influencia en la CUT, se atrincheraron orgnicamente en los cordones, impulsaron un trabajo restringido a la clase obrera organizada, dificultando as, implcitamente, el desarrollo de los comandos comunales. Llamaron tambin a un coordinador de cordones, sectorizando a este coordinador, al dejar fuera a los comandos comunales, a los consejos campesinos, a los comits coordinadores, a pesar que en octubre del 72 lleg a funcionar un coordinador provincial amplio. Esta iniciativa tuvo como consecuencia inmediata la aparicin del paralelismo sindical (en algunas comunas hay ya dos cordones industriales), condujo en algunos casos al aislamiento de los cordones y de la clase obrera de las otras capas del pueblo y en otros casos retard la unidad de todos los explotados. De esto se han aprovechado tendencias ms vacilantes y burocrticas de la izquierda sindical para desarrollar una ofensiva contra la organizacin del Poder Popular y para fortalecerse transitoriamente dentro de los partidos y estructuras sindicales.

ChH: Cul es la relacin que debe existir entre la CUT y los cordones?

ME: Nosotros impulsamos el desarrollo de cordones industriales con una estructura democrtica como organismos territoriales de base de la CUT, que coordinen la accin de los sindicatos a nivel de comuna, rea, localidad.

Somos partidarios tambin de la coordinacin provincial de los comandos comunales (los consejos comunales campesinos, los cordones en proceso de transformacin en comandos) y pensamos que un coordinador provincial de las organizaciones del naciente poder popular debe constituirse a la brevedad en Santiago. La salida que estamos impulsando frente a la situacin creada es constituir rpidamente, a partir de los cordones industriales existentes, comandos comunales, para asegurar el desarrollo y extensin del poder popular. Por otra parte, pensamos que la CUT, independientemente, debe impulsar la transformacin y democratizacin de la actual estructura sindical, organizando los cordones industriales como rganos territoriales de base, e impulsar a travs de cada cordn la lucha por no devolver las grandes empresas, por imponer la direccin obrera. La CUT debe igualmente impulsar la organizacin de los sindicatos nicos por rama, como base necesaria del control obrero. Por otra parte la CUT debe apoyar la organizacin de los comandos comunales.

ChH: Hace mucho tiempo que ustedes estn planteando la necesidad de la integracin de los soldados a las tareas del pueblo. ltimamente han acentuado esta campaa insistiendo en la necesidad de democratizar las FF.AA., en el derecho a voto de los soldados, haciendo ver que los soldados tambin son explotados, y ltimamente en la necesidad de que los soldados no obedezcan las rdenes golpistas

ME: Nosotros, a diferencia de otros de la izquierda, hemos venido proponiendo que se termine al interior de las FF.AA. con las discriminaciones que an persisten en ellas, como la restriccin de los derechos ciudadanos de los suboficiales, clases y soldados. Prueba de la necesidad y vigencia de esta tarea es que algunos de estos aspectos estn contenidos en el Programa de la UP y fueron reconocidos pblicamente como problemas por el anterior Ministro de Defensa y por Altos Mandos.

Hemos planteado tambin que se resuelvan los problemas de ingreso y abastecimiento de los miembros de las FF.AA., especialmente de los suboficiales, clases y soldados, a costa de las ganancias de las clases patronales.

Ahora, despus del intento del alzamiento del 29 de junio, hemos alertado acerca de la actitud de adoptar frente a quienes incitan al golpismo. La prensa reaccionaria, el PDC y el PN, e incluso algunos altos oficiales, pblicamente han sostenido que nuestros llamados tienen por objetivo destruir las FF.AA. y que son abiertamente sediciosos. Parece el mundo al revs. Nosotros hemos llamado y seguiremos llamando a que ningn miembro de las FF.AA. obedezca a las incitaciones golpistas de la oficialidad ms reaccionaria.

Qu quieren? Que llamemos a obedecer las incitaciones al golpe?

El reclamo contra nuestro llamado recuerda las quejas del delincuente que por anticipado reclama de la posible disposicin de su vctima a resistir. Nosotros no llamamos a la desobediencia permanente, sino a desobedecer toda incitacin al golpe de Estado, cuestin que hasta el Cdigo Militar contempla. Quienes protestan en contra de nuestro llamado, con o sin uniforme, haran mejor en asumir y sealar con valor que lo que exigen es impunidad y obediencia al golpismo. Lo que hacemos es uso de una legtima forma de lucha y resistencia del pueblo ante la amenaza cavernaria y represiva del golpismo.

Cul es el fundamento de nuestro llamado?

Que el 29 de junio un grupo de oficiales reaccionarios incitaron al golpismo, lo consumaron, fracasando despus. Que uno de los jefes polticos del intento golpista, despus de huir, en carta pblica afirma que haba otros oficiales y unidades comprometidas junto a otros sectores polticos y parlamentarios. Dnde estn esos oficiales? Es que en das esos oficiales golpistas se han convertido en adoradores de la legalidad y del antigolpismo?

Por otra parte, no se ha informado de oficiales detenidos o removidos en otras unidades fuera del Blindado N. 2. Este no es un problema que slo interesa a las FF.AA., estn en juego la vida y el destino de millones de trabajadores.

ChH: Hay una serie de querellas y detenidos por las FF.AA. por la propaganda que ustedes han desarrollado.

ME: Eso es cierto, algunos oficiales reaccionarios se han permitido abusos y excesos. El almirante Huerta, en Valparaso, no ocult su molestia cuando Investigaciones le demostr que la bomba colocada en su casa la haba colocado una organizacin de ultraderecha. En Concepcin el abuso fue ms all, llevando a cabo provocaciones y luego querellas contra nuestra organizacin, cortaron el pelo a jvenes y humillaron a muchachas. Por qu el jefe de la III Divisin, Gral. W. Carrasco, en vez de querellarse contra los universitarios no investiga qu cosas discute el coronel Luciano Daz Medina, jefe de Estado Mayor del Cuartel General de su divisin, con Patria y Libertad? El movimiento de masas de San Antonio ha mostrado el camino correcto cuando todas las organizaciones de masas de San Antonio han denunciado pblicamente los abusos del teniente coronel Manuel Contreras Seplveda, comandante de Tejas Verdes, y exigen al Gobierno su remocin.

ChH: Cuando se aprob la Ley de Control de Armas ustedes la calificaron de ley maldita, qu opina usted de la actitud de Figueroa que hace algunos das pidi una modificacin de dicha ley calificndola en los mismos trminos que ustedes?

ME: Esta es una ley reaccionaria presentada por el PDC, que si bien mereci al principio observaciones por parte de la UP, en su tramitacin los parlamentarios de izquierda en general se abstuvieron; y, cuando el Gobierno tuvo en su mano la posibilidad de vetarla, adujo maosamente error en el veto, quedando as sin posibilidad de insistir en ste; posteriormente, en el mes de octubre del ao pasado, disponiendo de varios das, prefiri promulgarla en menos de 24 horas. Nosotros combatimos pblicamente esta ley y la denominamos la nueva ley maldita. Que recientemente Lus Figueroa, vistas las consecuencias de su aplicacin, la impugn y seal la necesidad de modificarla, si bien puede ser ya tarde, nos parece altamente positivo. Tarea urgente del movimiento de masas y del conjunto de la izquierda es denunciar el verdadero carcter de esa ley y luchar por su derogacin o modificacin. Actualmente, despus de un intento reaccionario y golpista, despus del robo de armamento pesado del Ejrcito por Patria y Libertad, despus que stos desatan una ola de atentados y terrorismo, y despus de que el PN y el fresmo maniobran pblicamente para generar un golpe de Estado, absurdamente las Fuerzas Armadas allanan fbricas, locales de la CUT y de partidos de izquierda. Ms grave an, algunos oficiales, como por ejemplo de la Armada, hacen despliegues de tropa y armamento que resultan ridculos cuando terminan recogiendo coliges y as no expresan ms que el propsito de amedrentar a los trabajadores. Otros oficiales aprovechan de golpear y humillar a los trabajadores y cuando esto es publicado, otros, como el comandante en jefe de la Fuerza Area, amenazan pblicamente con encarcelar a quienes lo publican. Todo esto obedece a la tctica que levantan las clases patronales, que impedidas de desatar el golpismo inmediato con la fortaleza de los trabajadores y la magnitud del antigolpismo en las Fuerzas Armadas, por el abuso de esta ley buscan desarticular a la clase obrera y colocar a las Fuerzas Armadas en contra del pueblo.

ChH: Qu opina usted del dilogo que se est abriendo con la DC?

ME: Bajo la apariencia de un dilogo que busca la pacificacin del pas, en realidad se est proponiendo que los trabajadores, teniendo la fuerza suficiente, renuncien a la realizacin de sus objetivos. Recientemente se han venido construyendo las condiciones para este dilogo: la devolucin de empresas intentada por la poltica del Ministro Cademrtori, la tolerancia al desalojo policial de algunas fbricas por el Ministro Briones, rdenes de reprimir manifestaciones callejeras de los trabajadores por este mismo Ministro, que llamando al dilogo con sectores patronales, antes que dialogar con los obreros del Cordn Vicua Mackenna, prefiri ordenar su represin, querellas contra el MIR de las Intendencias de Iquique y Concepcin, ataques calumniosos e injuriosos de dirigentes de las Juventudes Comunistas al MIR. En realidad, este dilogo buscando un consenso mnimo esconde un proyecto de capitulacin ante las exigencias de las clases patronales.

La DC es un partido burgus y reaccionario, el dilogo con su direccin desarma a los trabajadores. Si este proyecto de capitulacin cristaliza, sus consecuencias sern gravsimas: se dividir la izquierda, se generar la divisin de la clase obrera y el pueblo, y la ofensiva reaccionaria no slo no ser paralizada; sino que, cumplido su objetivo tctico de debilitar y dividir el campo de los trabajadores, cobrar nuevos bros y caer sobre los trabajadores y el mismo Gobierno con toda la fuerza y energa reaccionaria y golpista. Si de ganar tiempo y de paralizar la ofensiva reaccionaria se trata, esto slo se lograr impulsando una vasta y extensa contraofensiva revolucionaria y popular que paralice al golpismo, que incorpore a los obreros democratacristianos y, sin renunciar a los objetivos de la clase obrera y el pueblo permita seguir tomando posiciones, impulsando, en los hechos, el programa revolucionario del pueblo, luchando por la democratizacin de las FF.AA. y desarrollando y fortaleciendo el poder popular, condiciones todas ellas que permitirn crear las condiciones para imponer un verdadero gobierno de los trabajadores.

http://elporteno.cl/2017/09/07/miguel-enriquez-entrevistado-por-marta-harnecker-dias-antes-del-golpe-militar-de-1973/



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