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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2019

Mujeres antioqueas dejaron su huella en los PDET

Bibiana Ramrez
Agencia Prensa Rural

La historia de la mujer rural colombiana ha estado marcada por la desigualdad y discriminacin. Ellas padecieron la peor parte en la guerra y estuvieron sometidas al dolor sin reparacin. Ahora ven una esperanza de inclusin con el Acuerdo de Paz a travs de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial.


Encuentro de mujeres del Nordeste Antioqueo en Carrizal, Remedios. Imagen Bibiana Ramrez

 

Roco Gonzlez, presidenta desde hace cinco aos de la Junta de Accin Comunal de la vereda Las Nieves, en el municipio de Anor, cuenta con orgullo que remodelaron la caseta comunal porque insist mucho en que las mujeres necesitbamos un lugar digno para reunirnos. El lugar queda a siete horas de camino del casco urbano y est habitada por 86 familias. Desde que yo soy la Presidenta, las mujeres participan ms de las actividades, hago lo que ms pueda para motivarlas, que se apropien del territorio y no me dejen sola.

La remodelacin se hizo gracias a la priorizacin de esta comunidad como parte de los Programas de de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), tras evaluar la necesidad que tenan las pobladoras de un sitio para hacer sus encuentros, tal como lo destaca la lder Gonzlez.

Ese liderazgo femenino fue tenido en cuenta en los Planes de Accin para la Transformacin Regional (PATR), firmados en Antioquia en diciembre de 2018, resultado de los PDET. En los documentos qued establecido que estos nuevos espacios de participacin pueden constituir el escenario propicio para superar las brechas de gnero y las condiciones que histricamente han generado discriminacin y desventajas para las mujeres rurales. Esto hace posible equilibrar el desarrollo territorial.

Segn datos preliminares del censo agropecuario de 2014, el 23,4 por ciento de la poblacin colombiana es rural y de ella el 47,1 por ciento son mujeres que viven en condiciones de inequidad y exclusin. Por tal razn, en el Acuerdo de Paz pactado con las antiguas Farc se plante un componente especial con enfoque de gnero para que las mujeres campesinas tengan los mismos beneficios que los hombres como la adquisicin de tierras, proyectos productivos, participacin poltica y reparacin por los daos causados en la guerra, entre otros.

Esa inclusin se refleja en el pilar 8 de la Reforma Agraria Integral acordada con la extinta guerrilla, relacionado con la reconciliacin, convivencia y construccin de paz, que propone acciones que mitiguen las afectaciones especficas que han tenido las mujeres rurales por el conflicto armado, la violencia y el desplazamiento forzado. Tambin, se debe facilitar y fortalecer su participacin poltica y ciudadana en la implementacin del Acuerdo Final y en la construccin de paz y asegurarles medidas especiales de proteccin.

Con la participacin de las mujeres en la construccin de los PDET, las comunidades rurales antioqueas, particularmente las de los 13 municipios del Bajo Cauca, Norte y Nordeste priorizados, esperan acceder a proyectos productivos y a recursos que puedan mejorar las condiciones de vida durante los prximos diez aos.

De acuerdo con las proyecciones del DANE para 2018, la poblacin de esta gran subregin est compuesta por 484.730 habitantes, distribuidos en un 50,6% por hombres (245.064) y un 49,4 por mujeres (239.666). Esos habitantes estn distribuidos en Anor, Amalfi, Ituango, Valdivia, Briceo, Remedios, Segovia, Taraz, Cceres, Caucasia, Zaragoza, El Bagre y Nech.


Mujer minera en el Bajo Cauca antioqueo. Imagen Bibiana Ramrez

 

Participacin femenina

Desde 2017 se inici la implementacin con obras de Pequea Infraestructura Comunitaria (PIC) a la par que se iban construyendo los PATR que, durante diez aos, buscarn transformaciones rurales. Todo ello en su conjunto conforman los PDET.

Para que la participacin de las mujeres fuera efectiva en la estructuracin de las iniciativas, a cada municipio deban llegar delegadas de organizaciones de vctimas y Juntas de Accin Comunal con propuestas previamente trabajadas en comunidad, para luego debatirlas, concertarlas y agregarlas al PATR segn las condiciones de vida en cada territorio. Luego de todo ello, ese trabajo deba socializarse nuevamente en las veredas.

Entre las mujeres que han participado en la formulacin de la iniciativas PDET hay mucho optimismo; sin embargo, esas ilusiones contrastan con la violencia que impera en esta amplia regin de Antioquia, dificultando, incluso, las tareas de socializacin entre las comunidades.

Hace rato que hicimos la capacitacin, pero no hemos ejercido esos talleres porque el orden pblico no nos ha dejado. No hemos entrado al campo para devolver a nuestras compaeras lo aprendido. Trabajamos el asunto de la sensibilidad con la violencia, fortalecimiento de nosotras, cmo construir las bases territoriales, defender los derechos; muchas son desplazadas y creen que pierden sus derechos y no, afirma Gladys Agudelo, lder de la Asociacin de Mujeres Cabeza de Familia Desplazadas por la Violencia del municipio de Taraz.

Pero no slo la grave alteracin del orden pblico ha ocasionado limitaciones en la divulgacin de lo realizado en los encuentros de formulacin de los PDET. En Remedios y Briceo, por ejemplo, algunas mujeres que participaron en esos talleres no quedaron satisfechas porque sintieron que fueron actividades de relleno y no de verdadera participacin.

Nos hacan ir a reuniones sin darnos los viticos, o tocaba regresar el mismo da a la vereda porque no haba para el hotel y lo que nos quedaba era agotamiento y despus no se volva a hablar nada de eso, todo quedaba en el aire, asegura una lder de Briceo que pidi la reserva de su nombre.

En Ituango, por el contrario, las capacitaciones estuvieron a cargo de las mismas mujeres, incluso, la Asociacin de Mujeres Ideales de Ituango (AMII) ejecut una obra PIC, convirtindose en el nico caso entre los trece municipios priorizados en esta regin de Antioquia.

Nosotras ejecutamos una obra de mejoramiento de la escuela y restaurante escolar en la vereda La Sebastiana. Cost 56 millones de pesos, 7 millones fueron de administracin. Beneficio econmico en s no trae mucho, porque la idea del proyecto era ejecutar todo el dinero en las comunidades, pero la experiencia fue grande, es la primera vez que hacemos este tipo de trabajo y ya sabemos que podemos ejecutar otras obras, cuenta Gloria Elena Misas, tesorera de la Asociacin.

Mejoramiento de la escuela rural La Sebastiana. Imagen cortesa Asocomunal Ituango

 

Misas afirma que en la construccin de las iniciativas, la participacin femenina fue igual que la masculina y destaca que ellas fueron enfticas en sus necesidades: Pedamos que tuviramos ms participacin en todo lo que tiene que ver con el desarrollo. Propusimos que se nos construya una casa para la mujer en Ituango a donde todas puedan llegar segn sus necesidades; por ejemplo, cuando salen del hospital con sus bebs y quieran recuperarse, o mujeres que hayan sido vctimas de violencia intrafamiliar y puedan recibir toda la atencin necesaria.

La participacin de mujeres en Anor tambin fue por mitad, incluso muchas de ellas apoyadas por los hombres con recursos para que pudieran asistir a los talleres. Las mujeres estamos ms empoderadas ahora. Nosotras participamos de las actividades porque la Junta nos dio para los viticos y las minas tambin aportaron. Estamos esperanzadas en que se puedan mejorar nuestra condicin de vida en las veredas, que las mujeres no sigamos sufriendo el abandono, dice Luz Mery Lpez, lder de la vereda Tacamocho.

Sobrevivir a la guerra

La vereda San Isidro es un pequeo casero a tres horas de la cabecera municipal de Anor. Para llegar all primero hay que pasar por una base militar, luego un retn de la polica y despus, nuevamente, aparece el Ejrcito en la vereda La Plancha, donde se instal el Espacio Territorial de Capacitacin y Reincorporacin (ETCR), que concentra excombatientes de Farc que dejaron sus armas y se encuentran en camino a la reincorporacin.

Cuentan las mujeres de esta vereda que eran constantes los bombardeos y las arremetidas del Ejrcito buscando guerrilleros y fumigando los sembrados de hoja de coca para uso ilcito. Ellas corran con sus hijos a salvar las vidas mientras sus esposos estaban raspando en los cultivos ilegales. Llegaba la incertidumbre porque no saban si ellos regresaran nuevamente a sus casas. Muchos no lo hicieron.

La vereda tiene 250 habitantes. El Estado nunca tuvo presencia all. La carretera la abrieron entre todos y la escuela fue construida en comunidad. Hace apenas cuatro aos que lleg el servicio de energa elctrica y aunque haya varias hidroelctricas y microcentrales en la regin, an faltan 15 veredas por electrificar.

All todos vivan de la hoja de coca. Pasaban al otro lado del ro Anor donde estaban los cultivos ilegales para trabajar en ellos. Eran pocas las mujeres que podan estar fuera de sus casas. Yo siempre trabaj con los hombres y hasta me les adelantaba raspando coca, muchos de ellos sentan rabia de ver a una mujer ganarles en el corte. A mis hijos los cri raspando coca, no quise pegarme a una cocina a pesar de que muchas mujeres me criticaban, cuenta Mara Nubia Muoz en medio de sonrisas. Ahora todos sus habitantes se acogieron al Plan Nacional Integral de Sustitucin Voluntaria (PNIS) y cortaron todos los cultivos de coca.

Una vez superada parte de esa violencia en San Isidro, un grupo de mujeres decidi juntarse para participar de manera ms activa en las decisiones de su comunidad. A la par, crearon un proyecto de panadera, que aunque lleva dos aos, y la poca aceptacin de sus esposos, an lo mantienen y surten a la vereda de pan fresco.

Lo que ms nos compran son los pandequesos y los panes, pero tambin hacemos parva dulce. Lo que nos falta es tener un espacio adecuado para que la produccin sea mayor y poder sacarlos a otras veredas, incluso al municipio, cuenta Elida Quiroz. El grupo est conformado por 22 mujeres y aunque empezaron 50, se han ido saliendo porque creen que no avanzan.


Mujeres de San Isidro reunidas en la panadera. Imagen Bibiana Ramrez

 

Tambin quieren un taller de confecciones y aunque tienen un terreno que les donaron para hacer sede, an no pueden construir nada porque no tienen escrituras de ese predio, igual que nadie las tiene de sus casas. La vereda ya cuenta con la caseta comunal que fue entregada en diciembre del ao pasado como parte de la implementacin de los PDET.

En Remedios las mujeres campesinas han hecho cuatro encuentros interveredales liderados por los comits de mujeres de la Corporacin de Accin Humanitaria por la Paz y la Convivencia del Nordeste antioqueo (Cahucopana). Ellas han visto la necesidad de trabajar conjuntamente, pues tienen muchas historias qu contarse, qu comprender y qu sanar. Han sido las que han vivido el conflicto de cerca.

Nos reunimos porque es la mejor manera de nosotras visibilizar nuestro sufrimiento, todos los atropellos que nos han hecho en la regiones, el despojo, las hambres que hemos aguantado, los familiares que la guerra nos ha quitado, dice Carmen Restrepo, lder de la vereda Dosquebradas.

Despus de la firma del Acuerdo de Paz han llegado muchas iniciativas de proyectos para fortalecer a las mujeres, sin embargo an no han empezado a ejecutarse los PDET, lo que genera incertidumbre en las comunidades. Ellas tambin son conscientes de que falta ms organizacin, romper con los esquemas que les ha impuesto la sociedad y poder dedicarse a otras labores distintas a las del hogar, sin abandonarlo; incluso, creen que es necesaria ms armona entre ellas para no seguirse comportando como enemigas.

La guerra y la desigualdad slo se debe quedar en el recuerdo. Las mujeres campesinas soamos con un pas diferente, en igualdad de condiciones. Que podamos acostarnos sin ningn temor, viendo nacer un sol sin ninguna preocupacin, sino disfrutando el amanecer, trabajando de la mano con nuestros compaeros, que las cargas sean distribuidas, termina diciendo la lder de Dosquebradas.




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