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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2019

Ingrid B y el peligroso fraude

Hernando Calvo Ospina
Rebelin


El 23 febrero de 2002 el presidente colombiano Andrs Pastrana anunci el rompimiento de las negociaciones de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Para reafirmar la autoridad del Estado decidi ir hasta San Vicente del Cagun, donde se haban llevado a cabo los dilogos durante ms de dos aos. Los ciento cincuenta kilmetros a recorrer desde la ciudad de Florencia, al sur del pas, los hara por va area. Varios periodistas estaban invitados.

Una casi desconocida candidata a la presidencia quera ser parte del espectculo. Iba de un responsable a otro de la comitiva presidencial para exigir su derecho. Ante la frrea negativa, grit, hasta insult y amenaz. Un equipo de periodistas franceses que la acompaan alucin al ver su actitud, la que nunca se atrevera a tener en Francia si hubiera estado en idntica situacin.

Se quiere creer ms que nosotros, los colombianos de pura cepa, porque tambin es francesa, porque escribe mejor en francs que en espaol y porque dizque all tiene amigos y novios con poder apunta una triguea oficial del ejrcito, mientras la mira con desprecio.

En los sondeos de intencin de voto solo tena un 0,6%. En Bogot hizo campaa distribuyendo condones para protegerse de la corrupcin, y viagra para levantar al pas.

Ante el alboroto armado por la seora, el Presidente dijo que en plena contienda electoral no poda tener privilegios con ningn candidato, as fuera mujer. Algunos de los que estaban cerca de Pastrana tambin escucharon cuando le dijo en voz baja a la sulfurosa poltica algo como esto: Recuerdas todo lo que andas diciendo de m desde aquella noche? Entonces, si quieres ir al Cagun, llega por tus medios!.

Y as Ingrid Betancourt tuvo que irse en un vehculo prestado. No pudo llevar a los guardaespaldas que le tenan asignados por ser candidata presidencial. Se los retiraron por simple lgica: no podan enviarlos a que corrieran un tremendo riesgo por satisfacer el capricho de la candidata.

Ella no quera estar en el Cagun para exigirle pblicamente al Gobierno que reanudara las negociaciones y as parar la guerra. No, todos saban que su nico fin era atraer publicidad para su deplorable campaa. Adems, les demostrara a los compatriotas franceses que la acompaaban que Ingrid era Ingrid.

La poltica le puso letreros con su nombre al carro, pero tambin otros en los que poda leerse: prensa internacional. Crea que as la guerrilla, en estado de mxima alerta y desplegada por toda esa inmensa zona, le pondra alfombra roja apenas la reconociera.

Unos pocos kilmetros adelante un retn militar quiso prohibir que continuaran el viaje. Ella le manifest a los soldados, sin el menor tono de amabilidad, que era Ingrid Betancourt y que la guerrilla no se atrevera a tocarle ni un pelo. El oficial le hizo firmar un documento en el cual ella se haca responsable de lo que le sucediera a partir de ese momento.

El grupo prosigui su camino. Haban pasado apenas unos minutos cuando encontraron una avanzada de las FARC. Amablemente los combatientes les pidieron esperar mientras verificaban sus nombres. Como el tiempo pasaba, ella decidi intimidar con su nombre y apellido a esos hombres y mujeres de ascendencia campesina, pero que pertenecan a un comando de Fuerzas Especiales.

El comandante del grupo, sin inmutarse, tom el transmisor y se comunic con su superior. Poco despus le indicaron que la dejara retenida junto a su asistente y amiga ntima, Clara Rojas. El resto de las personas fueron puestas en libertad unas horas ms tarde.

Dicen que ella pens que la dejaran partir unos pocos das despus, y vio en esa retencin la oportunidad publicitaria de su vida electoral. Todo se le vino abajo cuando le anunciaron que sera parte del grupo de personas secuestradas para ser canjeadas por guerrilleros que estaban enfermos en las crceles. Entonces volvi a gritar, patalear, insultar y hasta amenaz con hacer caer todo el poder militar de Francia sobre sus cabezas.

Seora, llevamos ms de cuarenta aos enfrentando a los gringos, entonces los franceses no nos van a asustar le dijo el jefe del comando, quien le precis: Deje de berrear, que usted se queda aqu por ser parte de la oligarqua de este pas. Y punto!

Cuando la noticia circul, a la inmensa mayora de los colombianos no les import. Bueno, algunos casi lo celebraron porque era raro que una integrante de la burguesa fuera afectada en carne propia por la larga guerra civil.

Pero en Francia sus amigos polticos e ntimos empezaron una impresionante campaa meditica, hasta convertir a la seora Betancourt en un asunto de Estado. Por adularla mediticamente, casi siempre de manera falsa y extravagante, Francia la convirti en un valioso trofeo para las FARC, que en consecuencia no la iba a dejar partir fcilmente.

La campaa humanitaria lanzada por Francia fue aprovechada por los Gobiernos de Colombia y Estados Unidos para emprender una arremetida militar sin precedentes, en la cual la poblacin civil puso la mayora de los muertos, regularmente lejos de los frentes guerrilleros y del lugar donde se encontraba Ingrid Betancourt [...]

VI

Los bombardeos contra los campamentos de las FARC eran masivos. Fuerzas especiales contrainsurgentes colombianas, asesoradas por estadounidenses, israeles y britnicos hostigaban a las fuerzas guerrilleras. La tecnologa ms avanzada en espionaje estaba por todas partes, para seguir el ms mnimo rastro, tanto en Colombia como en el exterior. Varios satlites y aviones escudriaban las selvas colombianas. Los lugares por donde se crea que podran transitar los jefes guerrilleros eran vigilados centmetro a centmetro: a insectos de gran tamao les adaptaron minicmaras y los soltaron en puntos claves de las inmensas selvas. Se les dio la misin a soldados de permanecer trepados en los rboles, solitarios, incluso por varios das, alimentndose con pastillas, porque quizs en algn momento pasara por all lo ansiosamente buscado.

En el exterior fueron multiplicados los agentes de los servicios secretos; en las embajadas y consulados se chantajearon a cientos de colombianos necesitados de documentos, a quienes se les dio la tarea de denunciar a los compatriotas que se expresaran contra el Gobierno; fueron desplazados narcoparamilitares a varios pases entre ellos Espaa, Francia, Blgica Inglaterra, Argentina y Brasil, con la tarea de asesinar a refugiados y activistas polticos de izquierda, de ser necesario. La CIA estadounidense, el Mossad israel y varias agencias de espionaje europeas colaboraron muy estrechamente.

Bajo el pretexto de ubicar a la seora Ingrid Betancourt se arm un entramado policial, militar y tecnolgico como pocas veces se haba producido en el mundo de las guerras no convencionales. La verdad nunca dicha es que solo una mnima parte de todo aquello serva para ubicar y liberar a la secuestrada. El objetivo principal era acabar con la oposicin poltica, legal y armada al narco-Estado colombiano.

Esa era la situacin que haba cuando nos reunimos con Ignacio Ramonet, entonces director de Le Monde Diplomatique, y Maurice Lemoine, redactor en jefe del mensuario. Se decidi que Maurice fuera a Colombia para encontrarse con Ral Reyes, jefe guerrillero que coordinaba las negociaciones para la liberacin de Ingrid Betancourt. Solo los tres sabramos de ello. Ignacio puso toda su confianza en el proyecto. Las FARC depositaron toda su confianza en nosotros.

En la fecha coordinada el reportero parti hacia Ecuador. Por all entrara a Colombia. Mientras, Ignacio y yo viajamos a Caracas para participar en un evento internacional.

En vez de mencionar el tema, cada vez que nos cruzbamos ponamos rostros de preocupacin, pues no llegaban noticias de Maurice. Recuerdo la cara de alivio de Ignacio cuando en el ascensor le dije simple y llanamente: Ya est de nuevo en Quito.

Maurice no solo hizo un excelente reportaje, que fue retomado y comentado en muchos medios internacionales, sino que trajo un mensaje a la familia de Ingrid: Reyes le aseguraba que ella estaba bien de salud y a buen resguardo [...].

VIII

En marzo de 2008 me encontr dos veces con Astrid Betancourt, la hermana de Ingrid, en cafeteras parisinas. Se notaba preocupada. Me cont que su madre, Yolanda Pulecio, estaba muy angustiada tanto como ella y sus sobrinos.

La maquinaria de la campaa por la liberacin de Ingrid rodaba extremadamente bien engrasada. El dinero brotaba a borbotones y sin control. Una inmensa foto fue colgada en la fachada de la alcalda de Pars, en la que se le vea sentada en una banca hecha con rboles de la selva y el largo cabello cayndole en el pecho; su rostro presagiaba que en breve dira adis a este mundo.

Empujadas por los medios de prensa, principalmente franceses y estadounidenses, millones de voces se levantaron para exigirle a las FARC su inmediata liberacin.

Astrid me cont que los enviados del presidente Sarkozy haban perdido el contacto con las FARC, justo ahora que su hermana estaba grave, gravsima, de salud; que necesitaba unas vitaminas y otros medicamentos urgentes y no tenan cmo hacrselos llegar; que si yo saba de algn mecanismo, me lo agradeceran, ella y su familia, de todo corazn, y no tendran como pagrmelo.

O sea, ella deca sin decirlo que en mis manos estaba la vida de Ingrid Betancourt. Yo era la ltima esperanza, el ltimo vaso con agua en el desierto. La escuchaba muy atentamente pero poco le crea, aunque apreciaba gran preocupacin en su rostro y sus palabras.

Pens que era una trampa, que ella, inocentemente, estaba siendo utilizada por los servicios policiales para saber hasta donde yo tena contactos con los rebeldes. Aunque sera una tontera, pues por mis trabajos de prensa eran conocidas mis relaciones con las dirigencias de las guerrillas colombianas, y no solo de las FARC.

Le propuse que nos reuniramos con su madre, Yolanda Pulecio. As fue. Unos pocos das despus nos encontramos en el lujoso hotel Lutetia, de Pars. En aquella ocasin repet lo que ya le haba dicho a Astrid: la foto era muy extraa. Si Ingrid estuviera realmente enferma, la guerrilla no la hubiera mostrado.

Cuando me repitieron lo de los medicamentos, le propuse a la madre que en unos das viajara a Caracas con ellos, que yo tratara de hacer algo para que le llegaran, pero que nada le aseguraba.

A pesar de los ros de dinero en que navegaba la campaa, ni se me ocurri pedirles medio centavo por el favor. Es ms, a pesar de mis magros recursos pagu lo consumido por los tres.

Pocos das despus, a comienzos de abril, la encontr en el hotel Alba Caracas. Yo estaba all para participar en el Encuentro de Intelectuales por la Paz y la Soberana en Amrica Latina . Se sorprendi al verme. Llevaba tres das deambulando por el antiguo Hilton, en espera de que alguien la contactara por los medicamentos. Pareca desesperada. Aunque no se haba visto con ninguna alta autoridad del Gobierno, s le asignaron dos guardaespaldas.

Esa misma noche, y a escondidas de sus ngeles protectores, estuvo en mi habitacin. La escuch varias horas. Me habl mucho de sus hijas.

Ella, regularmente, volva a insistirme en el tema de los medicamentos. Me aseguraba, me juraba, que si yo ayudaba a que le llegaran a Ingrid no le alcanzara la vida para pagarme, que ella, sus hijas y sus nietos estaran el resto de sus vidas en deuda conmigo. Sus lgrimas fueron mudos testigos.

No recuerdo cul fue la fuente que me lo asegur, pero hoy ya puedo contar que uno de los que colabor para encaminar los medicamentos fue el actual presidente Nicols Maduro. Francia lo agradeci por las muy reservadas vas diplomticas.

IX

El 2 de julio de 2008 fue liberada Ingrid Betancourt junto a tres militares estadounidenses. El Presidente colombiano le inform de la liberacin a su homlogo francs, Sarkozy, cuando el avin que la transportaba iba llegando a Bogot, por lo cual estall en clera. Le hirieron el orgullo porque no lo tuvieron al tanto del operativo final que la sac de la selva, a pesar de conocer en detalle la trama.

La operacin de rescate no sucedi como fue narrada, repetida y alabada hasta el cansancio en los cuatro puntos cardinales del mundo. Herosmo de las tropas colombianas y estadounidenses no hubo en ningn momento, y menos existi un gran trabajo de inteligencia: fue el resultado de un simple negocio.

El grupo de retenidos fue entregado por el jefe del Frente Primero de las FARC encargado de su custodia, Gerardo Antonio Aguilar Ramrez, alias Csar. Este fue quien propuso intercambiarlos por una millonaria suma de dlares y una apacible vida en Francia, algo que fue aceptado por Pars, Washington y Bogot. El trato y el desarrollo de la operacin se hicieron con la mediacin de la esposa de Csar, que se encontraba presa en una crcel colombiana.

Los militares que fueron a rescatar a Ingrid y los dems retenidos no saban de ese trueque, por lo que esposaron y maltrataron duramente a Csar y a su lugarteniente. El 16 de julio de 2009 el exjefe guerrillero fue extraditado a Estados Unidos y condenado rpidamente a veintisiete aos de prisin por trfico de cocana. Curiosamente no fue juzgado por el secuestro y retencin de los tres estadounidenses. Su esposa tambin fue extraditada, acusada de adquirir material electrnico para la guerrilla

Han sido los dos nicos extraditados colombianos, de una larga lista, que se mostraron tranquilos y hasta sonrientes mientras los conducan esposados al avin estadounidense en Bogot. Extraamente, pronto desaparecieron hasta de la lista del Sistema Federal de Prisiones de Estados Unidos. Nadie volvi a saber de ellos.

Ingrid, apenas se apagaron las cmaras, se cambi de ropa y viaj a Pars. Colombia, el pas al que ofreci liberar de todos los males durante su campaa a la presidencia, poda esperar. En los exhaustivos exmenes que le hicieron en Francia no le encontraron ni parsitos.

Entre cocteles, premios y lujosos regalos se acord que miles de personas benvolas haban trabajado en la campaa por su liberacin. Los reuni; estaban eufricos por tener all a su herona, pero poco les dur. El acto fue breve, y lo ms claro que escucharon fue que les prohiba seguir utilizando su nombre. El mito se fue desmoronando rpidamente ante la prepotente, ambiciosa y megalmana que descubrieron.

Por buscar su liberacin, el presidente Chvez casi se ve abocado a una guerra con Colombia, porque a los gobernantes en Bogot y Washington les molestaba que las FARC hubieran tenido siempre la intencin de entregrsela. Varias veces la guerrilla trat de hacerlo, pero en cada ocasin se organizaron operativos militares que ponan en riesgo la entrega.

Las provocaciones a Venezuela desde el vecino pas fueron mltiples en ese perodo. Francia, el principal interesado en la liberacin de Ingrid, se mostr extremadamente prudente; haba armado la gran campaa meditica por ella, de la cual Sarkozy y otros polticos quisieron servirse, mientras que Chvez meti las manos en la candela por su liberacin

Demostrando de nuevo qu clase de persona era, solo seis meses despus de que fuera liberada, el 8 de diciembre de 2008, Ingrid Betancourt fue a Caracas para agradecerle al presidente Chvez y a los venezolanos.

Ya estaba cansada de recepciones, restaurantes, discotecas y playas con la aristocracia mundial.

X

E l 22 de septiembre de 2011 el Ministerio del Interior francs me anunci que me negaba la nacionalidad. Puso como motivos: prximo a la Revolucin Cubana; cercano a la guerrilla de las FARC, aunque como periodista (sic); y que yo figuraba en la lista de personas que representaban un peligro para la seguridad de Estados Unidos.

Ante los tribunales rechac tal decisin. Una primera vez se me dio la razn. El Ministerio no se dio por vencido y contratac. Un segundo tribunal decidi a su favor.

Miles de franceses, obreros, amas de casa y grandes personalidades firmaron un llamado al Gobierno del presidente Franois Hollande en el que solicitaban que se me concediera la nacionalidad, porque mi trayectoria como periodista y escritor me haca merecedor de la misma.

Aunque yo no estaba al frente de ese llamado, me acord de las palabras de la familia de Ingrid Betancourt, cuando supuestamente ella estaba al borde de la muerte y se necesitaba que le llegaran los medicamentos.

Entonces le escrib a Astrid proponindole que firmara la peticin. Esta fue su respuesta:

Apreciado Hernando,

Te agradezco que hayas pensado en nosotras as como la confianza en enviarnos estos documentos relacionados con tu caso. S bien que no es fcil hacer este tipo de solicitudes.

Tengo que decirte que para m tampoco es fcil no poder acceder a tu solicitud pero conocindote s que vas a entender.

Estuvimos demasiado expuestas pblicamente mam y yo, y esto an tiene consecuencias en nuestras vidas y en la de mis hijos.

Es por este motivo que como mam me compromet con mis hijos a que nunca ms a partir de la liberacin de mi hermana volvera yo a tener algn posicionamiento relacionado con el tema de manera directa o indirecta, que pudiera implicar exponernos pblicamente, y as ha sido.

Siento mucho realmente no poderte ayudar con esto.

Coincidencias de la vida. A fines de 2017, mientras organizaba mis documentos, volv a encontrarme con esa nota. Precisamente la repasaba cuando alguien me llam para coordinar una cita. Unas horas despus tuve ante mis ojos una informacin bastante interesante: en un documento no pblico de la Cruz Roja Internacional se deca que Csar y su esposa estaban residiendo en Francia bajo otras identidades.

Esta persona me asegur que la seora Ingrid Betancourt haba pedido que se cumpliera lo pactado con ellos. A veces la traicin se paga.

Con anterioridad, en La Habana, durante las negociaciones de las FARC con el G obierno colombiano, uno de los comandantes guerrilleros me haba confiado que a peticin de los futuros liberadores, en el campamento de Csar se haba tomado la famosa foto de Ingrid sentada en el banco con cara de estar camino a la muerte. Haba sido una pose programada y falsa, como la necesidad de los medicamentos por los cuales tanto yo haba visto llorar a su madre.


Hernando Calvo Ospina, periodista, escritor y realizador colombiano residente en Francia.

* Estos textos hacen parte de una de las 39 historias del libro No Fly list y otros cuentos exticos. Hernando Calvo Ospina. Editorial Abril / Resumen Latinoamericano, La Habana, 2019

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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