Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2019

Un puto hueco llamado "casualmente" Honduras

Fernando Luis Rojas
La Tizza


Honduras es honda en el silencio de su montaa brbara y cruel;

Honduras es honda en el misterio de sus terribles serpientes, jaguares, insectos, hombres

Salarru


34 y 14. Esos son los tags Venezuela y Cuba del The New York Times en espaol entre febrero/marzo y lo que va de junio. 127 y 23, son los de El Pas entre mayo y junio.

8 veces se situ el tag Honduras en The New York Times en espaol de febrero a hoy, en la mayora de los casos desde una visin general del rea centroamericana o en la perspectiva del fenmeno migratorio hacia los Estados Unidos. 5 veces entre mayo y junio en El Pas.

Ms all de las pertenencias/subordinaciones econmicas, polticas, ideolgicas que marcan estas publicaciones y las diferencias existentes entre ellas, los ejemplos ilustran la condena de silencio a que es sometida la periferia. En ltima instancia, cuando la periferia ocupa un lugar central lo hace porque se sita en el mbito de intereses/asuntos que son centrales para la cultura dominante. Y despus viene una larga cola: periodistas objetivos, analistas imparciales, acadmicos activistas y polticos bienintencionados que reproducen el esquema, aunque se llenen la boca y las redes de reivindicaciones pblicas de su militancia contracultural.

Honduras: ese lugar existe?

En los ltimos diez aos, Honduras ha pasado por una dinmica de inestabilidad que se refleja en casi todos los mbitos. Un golpe de estado en 2009, con secuestro y expulsin del presidente electo tres aos antes, provoc una importante divisin interna. Como es natural, la posicin de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) fue dbil y se concentr en cubrir las apariencias: para la ocasin s funcionaba la libre determinacin de los pueblos, que naturaliz un mandato presidencial de facto y unas elecciones que empoderaron a la derecha. A la OEA le tom solo dos aitos readmitir a Honduras, despus del affaire golpista.

Para agosto de 2013 el Congreso Nacional hondureo (que desde enero de 2010 estaba presidido por Juan Orlando Hernndez) conoci el proyecto de Ley orientado a la construccin de regiones especiales de desarrollo (RED), remake de las denominadas ciudades modelos[1]. El eufemstico nombre, no hace otra cosa que concesionar territorios a transnacionales. Zonas claves para la economa del pas como Puerto Corts, Trujillo y el Golfo de Fonseca quedaran libres para disponer de ellas sin ninguna limitacin a travs de una ley orgnica del Congreso que las entregara a la inversin extranjera sin consultar a nadie. La iniciativa del entonces presidente post golpe de 2009 Porfirio Lobo, tuvo una fuerte oposicin y algunos calificaron la propuesta como un cuento de hadas, para crear urbes suntuosas en las que viviran las familias ms poderosas de Honduras. Elizabeth Perkins consider el proyecto como el nuevo experimento neoliberal en Latinoamrica.

Por estos das, las fuerzas policiales han asesinado jvenes en Choluteca y hace poco tiempo intentaron asfixiar a maestros. Las principales ciudades estn militarizadas. Hospitales como el Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula sufren fallas elctricas, falta de personal, equipamiento e insumos. El 28 de marzo la polica captur al periodista David Romero, que haba denunciado hechos de corrupcin del presidente hondureo y un tribunal lo conden a 10 aos de crcel. El mandatario Juan Orlando Hernndez se rene con multinacionales que necesitan/exigen la privatizacin de los servicios pblicos y hace negocios en el mbito militar con Israel. El propio JOH y sus funcionarios han sido acusados de narcotrfico y lavado de dinero.

Lo interesante se encuentra en que Juan Orlando Hernndez fue reelecto de manera fraudulenta en noviembre de 2017, generando un clima de violencia que provoc ms de 20 muertos (33 para algunos) y 1500 heridos. No es un dato menor que la diferencia anunciada por el Tribunal Supremo Electoral fue de 42.95 % de los votos (Hernndez, Partido Nacional) contra el 41.24 % de Salvador Nasralla, candidato y aqu los nombres no son por gusto de la Alianza de Oposicin Contra la Dictadura. Esa diferencia hubiera generado un escndalo si se tratara de un vencedor de izquierda, con las acusaciones de fraude por medio. La OEA y su secretario general Luis Almagro no tuvieron el mpetu de las diatribas que han desarrollado contra otros gobiernos de la regin y limpiaron su imagen con una timorata declaracin.

La doble va de #TodossomosBerta

En marzo de 2016 varios balazos asesinaron a Berta Cceres. Un hecho que, junto a su impunidad la primera declaracin de culpabilidad lleg ms de dos aos y medio despus y la captura de ejecutivos de la empresa Desarrollos Energticos S.A. (DESA) como David Castillo Meja demor dos aos exactos, servira para remover hasta los cimientos al menos en la perspectiva de su legitimidad a cualquier gobierno que tuviera diferencias con Washington. No ocurri as a pesar de la visibilidad que tuvo el caso en algunos de los medios mencionados al principio de este texto como tampoco pasa en Colombia con los cientos de activistas asesinados, en Brasil despus de Marielle Franco o en Argentina tras la desaparicin y muerte de Santiago Maldonado.

No se trata de una competencia sobre quin aporta ms vctimas, sino de reconocer que s existe parcialidad a la hora de establecer el correlato entre hechos y lecturas/presiones polticas. No se trata de reivindicar el mito de la imparcialidad, sino de acotar la hipocresa de presentarse imparciales.

El caso de Berta no ha sido cerrado. Los que ordenaron y pagaron por el asesinato no han sido identificados ni inculpados de manera oficial. Es cierto que La bsqueda de justicia para Berta Cceres nos deja una leccin importante () sin la indignacin internacional que su muerte provoc, sin la presin que esta gener sobre el gobierno y los financiadores, su historia habra sido olvidada hace mucho; pero al propio tiempo, esta salida jurdica invisibiliza la esencia poltica del crimen que se encuentra en la impunidad que sigue teniendo el capital venga de pases con polticas librecambistas o proteccionistas. Sucede que la mayora de los medios de prensa de gran alcance constituyen expresiones del capital codificado en imgenes, eso explica el poco seguimiento en clave de poltica nacional hondurea que se sucede tras los picos fcticos: el asesinato, el juicio Por obra y gracia del cuarto? poder Berta se ha convertido en plataforma de organismos internacionales estabilizadores del sistema desigual, tipo Comisin de Derechos Humanos de la ONU. Mientras, el proyecto hidroelctrico contra el que luch segua vigente a tres aos de su muerte.

Un puto hueco

La vida se va volviendo cada vez ms literal. Honduras, segn el diccionario, tiene que ver con la cualidad de hondo, bajura, depresin, profundidad y ah est Honduras, como esperando que algn asesinato, una caravana de migrantes al norte, una clasificacin mundialista, pueda sacarla a los ojos de otros. En los huecos se vive como en la antiqusima Roma: a base de pan y circo. Con esos cristales parece se mira a este pas, al punto que a la guerra con El Salvador de hace cincuenta aos le llamaron La guerra del Ftbol. Son las cosas de que nos miren como un puto hueco.

Nota:

[1] El debate sobre las ciudades modelos en Honduras se inici a finales de 2010. La Corte Suprema de Justicia las haba declarado inconstitucionales en octubre de 2012. Unos meses despus, cuatro de [email protected] cinco jueces que rechazaron la ley fueron [email protected] de sus puestos.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/un-puto-hueco-llamado-casualmente-honduras-f7440d376a47

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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