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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2019

La pelea es por el centro

Jos Natanson
Le Monde Diplomatique


Tres meses atrs, cuando todava todo estaba en veremos, titulamos la tapa de Le Monde diplomatique con una pregunta: cmo salir de la grieta? (1) Percibamos el cansancio de un sector importante de la sociedad con un estilo poltico, el de la polarizacin excluyente, que ya llevaba una dcada ofrecindoles a los argentinos un men invariable de fresa o chocolate. Citbamos La grieta desnuda (2), el notable ensayo de Martn Rodrguez y Pablo Touzon que se ha convertido en el libro-sntoma de este momento de la poltica: all se define a la grieta como una forma de ejercer el poder, un modelo de gobernanza basado en el apoyo de una minora intensa, que resulta suficiente para ganar elecciones pero no para transformar Argentina, como demuestra la parlisis de los ltimos aos de Cristina tanto como las dificultades de Macri para llevar a fondo su proyecto regresivo de reformas. Aadamos que los problemas haban adquirido tal magnitud que ningn gobierno minoritario podra enfrentarlos solo y que, gane quien gane las elecciones de octubre, el prximo presidente estar obligado a buscar acuerdos amplios e inclusivos.

Pero pensbamos todava en respuestas geomtricas: hay un macrismo a la derecha, un kirchnerismo a la izquierda y por lo tanto la solucin consistira en generar un centro potente, una tercera va plausible de ser votada por los desencantados los bordes blandos de uno y otro espacio. Hasta que, con un tuit y un video de doce minutos, Cristina demostr que la poltica no admite miradas lineales y reconfigur radicalmente el escenario: la designacin de Alberto Fernndez como candidato a presidente, junto a los acuerdos de reconciliacin con una amplia gama de dirigentes y la alianza con Sergio Massa, cambiaron la orientacin del kirchnerperonismo y terminaron de cerrar el proyecto de unidad. Y despabilaron al resto de los jugadores, obligados a reaccionar: mientras Roberto Lavagna buceaba entre los restos de Alternativa Federal, Macri designaba como candidato a vicepresidente a Miguel ngel Pichetto, en una seal clara de apertura al peronismo.

Alberto Fernndez, Pichetto y Lavagna, los tres nuevos protagonistas de la campaa tres seores cautos, en palabras de Julio Burdman (3) tienen bastante en comn. Carecen, en primer lugar, de insercin territorial: Pichetto tiene menos territorio que una maceta, se burl Jorge Ass cuando se enter de la noticia, pero la gracia vale tambin para los otros. Tampoco tienen muchos votos salvo quizs Lavagna (y es algo que est por verse): de hecho ninguno de ellos gan nunca una eleccin relevante. Pero adems, decisivamente, no provienen de la sociedad civil, del deporte o del showbiz, que es en donde se supone se origina la nueva camada de dirigentes, sino del mismo sistema poltico. E incluso ms: del peronismo.

Detengmonos en este punto, porque algo debe estar pasando para que, en tiempos de desafeccin democrtica y crisis de representacin, la hiptesis de una renovacin oxigenante de la poltica provenga de las entraas mismas del crculo rojo. Qu nos dice eso? Que vienen tiempos difciles. La crisis socioeconmica generada por el macrismo, con todo su enorme peso de recesin, desempleo y deuda, obliga a los candidatos a pensar en un prximo gobierno de escasez y restricciones, que requerir un ejercicio permanente de negociacin y consenso. Se ve ya en la campaa: en contraste con el lugar comn que alude a los polticos como campeones de la demagogia y el compromiso fcil, los candidatos limitan su oferta a lo mnimo, como si quisieran ganar sin formular anuncios, arropados en la seguridad de una campaa sin promesas.

Esta austeridad programtica es compensada con constantes alusiones a los mecanismos (abrir, acordar, hablar con todos) que estn dispuestos a implementar en caso de llegar o seguir en el gobierno; incluso, eso parecen decirnos, al costo de compartir el poder. Es tal la gravedad de la crisis que la campaa ha ido adquiriendo un tono procedimental: el recurso de un mtodo. Y en ese sentido los hombres de gris son una promesa de tranquilidad: los operadores financieros coinciden en que la calma del dlar es consecuencia tanto de la designacin de Alberto como de la nominacin de Pichetto.

Por fin, los dos grandes protagonistas de nuestra poltica, Macri y Cristina, registraron el cansancio con la etapa de la grieta y buscaron, cada uno a su modo, la forma de solucionarla. Cristina, designando a un dirigente reconocido por su capacidad de dilogo y abriendo el kirchnerismo a todas las corrientes del peronismo y el progresismo; Macri, rebelndose por una vez contra sus asesores de marketing y ofrecindole la vicepresidencia a un poltico que es todo lo que el dogma duranbarbiano dice que no debera ser, emitiendo con ese solo acto una potente seal de apertura: si llega a ganar, nos dice Macri, su prximo gobierno ser en este puntodiferente al actual. Si sumamos a Lavagna, que es mesurado hasta en la forma de vestirse, la conclusin es que la poltica se modera, se corre a lo que Fernando Rosso, criticando desde la izquierda, llama el extremo centro (4): un juego en el que las fuerzas principales se disputan el electorado flotante de los indecisos. Quizs finalmente pueda inaugurarse la etapa de la pos-grieta.

Pero la estrategia aperturista tambin entraa riesgos. Tras la incorporacin de Pichetto, todo indicaba que el macrismo le hara lugar en sus listas a un conjunto de dirigentes peronistas disconformes con la deriva hacia el kirchnerismo. Pero esto no ocurri, y el ala poltica del gobierno, liderada por Rogelio Frigerio y Emilio Monz, contempl una vez ms un reparto entre el macrismo puro, la Coalicin Cvica de Elisa Carri y sectores del radicalismo, sobre todo en las provincias. La unidad del peronismo, por su parte, oblig a compaginar en las listas los intereses de La Cmpora, el massismo, los movimientos sociales, el sindicalismo y los gobernadores, en un balance en el que Cristina se asegur una fuerte incidencia en el Senado, anticipo de un posible esquema de convivencia con Alberto Fernndez. No deja de resultar curioso que tanto en el armado del oficialismo como en el de la oposicin el peronismo tradicional haya salido perjudicado.

Pero decamos que la poltica se desplaza al centro, se modera; lo que no significa que no haya conflicto. Estamos todava muy lejos de las democracias del Primer Mundo en donde los partidos se parecen tanto que se vuelven indistinguibles uno del otro y se terminan vaciando de sentido, al estilo del Partido Socialista francs o del Partido Socialdemcrata alemn.

Qu representan las dos grandes coaliciones que se enfrentarn en las elecciones? Una hiptesis, que se ha comenzado a discutir en las ltimas semanas (5), es que el viejo pronstico-deseo de Torcuato Di Tella, la reconfiguracin del sistema de partidos en torno a una fuerza de centroizquierda y otra de centroderecha, finalmente se estara verificando en los hechos: frente a un macrismo que con la incorporacin de Pichetto y sus declaraciones xenfobas y macartistas se sacude los ltimos restos de liberalismo-progresista para terminar de bolsonizarse, se recortara un peronismo de centroizquierda que funciona al estilo del viejo Partido Demcrata estadounidense, articulando el apoyo de los trabajadores, parte de las clases medias urbanas y los aparatos polticos conservadores de la periferia nacional (las provincias del Norte aqu, los estados del Sur all).

Igual que el Partido Demcrata, el peronismo se apropi de la agenda feminista y hoy su conduccin se declara mayoritariamente a favor de la legalizacin del aborto, aunque no de manera unnime, en tanto el macrismo se ubica ms bien en contra, pero tampoco de forma total, como sugiere la inclusin en sus listas de notables militantes del pauelo verde, como Silvia Lospennato, Martn Lousteau y el mismo Pichetto (el hecho de que el senador, igual que Patricia Bullrich, haya sido parte de la campaa pro legalizacin sugiere que los clivajes a menudo son ms complejos de lo que se piensa).

La otra hiptesis es que la disputa no ser entre derecha e izquierda sino entre peronismo y anti-peronismo. Es as? Para abordar esta idea quizs convenga dejar de lado la politologa ochentosa que insiste en poner el foco en los partidos para centrarnos en el concepto ms impreciso, pero ms adecuado, de identidades. Miradas las cosas desde este ngulo, parece evidente que la poltica argentina sigue dominada por una identidad fuerte la peronista cuestionada por otra radical o macrista. El cuadro elaborado por Andrs Malamud muestra muy grficamente esta realidad en el nivel de la poltica provincial. Aunque por supuesto el anlisis no es extrapolable de manera directa al orden nacional, sugiere que el alma de los argentinos se sigue jugando entre estas dos grandes corrientes.

Izquierda-derecha o peronismo-anti-peronismo, las elecciones de octubre enfrentan a dos coaliciones. De un lado, una fuerza afincada en los conurbanos y las provincias del Norte y la Patagonia, que se apoya en los trabajadores y los pobres pero que se abre tambin a las sensibilidades progresistas de las clases medias y los jvenes, que propone una economa ms heterodoxa e industrial y sigue cargando la cruz del populismo; del otro, un macrismo que es una actualizacin en clave de siglo XXI del clsico anti-peronismo, que respira en la zona ncleo y los barrios acomodados de las grandes ciudades, ha incorporado el conservadurismo de los adultos mayores y defiende una economa desregulada y abierta: su cruz es el legendario elitismo del liberalismo argentino. Pueden gustar ms o menos, pero ninguna es una aberracin o una extravagancia sino la expresin consistente de amplios sectores de la sociedad argentina.

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Siglas

FCS: Frente Cvico por Santiago

FR: Fuerza Republicana

FRC: Frente Renovador de la Concordia

JSRN: Juntos Somos Ro Negro

MPF: Movimiento Popular Fueguino

MPN: Movimiento Popular Neuquino

PACH: Partido Accin Chaquea

PAL: Partido Autonomista Liberal

PBSJ: Partido Bloquista de San Juan

PN: Partido Nuevo

PRS: Partido Renovador Salteo

PSP: Partido Socialista Patagnico.

if: Intervencin federal

Criterio: la sigla indica la afiliacin partidaria o el alineamiento nacional del gobernador electo al momento de la eleccin. En cuatro casos (CABA 2003, SdE 2008/9, TdF 2011, RN 2015), el gobernador fue reelecto por un partido diferente; en uno (TdF 2019), perdi contra alguien de un partido aliado. En 2015 el FRC misionero abandon el bloque de diputados nacionales del PJ.

Total: PJ = 136; UCR/Alianza = 43; otros partidos nacionales = 9; partidos provinciales = 25; intervenciones federales = 6.

Provincias ordenadas segn cantidad de habitantes (Censo 2010)

Actualizacin: Andrs Malamud, 17 de junio de 2019.

Notas:

(1) Ver edicin N 2 38, abril de 2019.

(2) La grieta desnuda. El macrismo y su poca, Capital intelectual, 2019.

(3) www.revistaanfibia.com

(4) El pichettazo y el orden de los factores, en www.laizquierdadiario.com

(5) Liliana de Riz, El nuevo mapa poltico, Clarn, 23-6-2019; ver tambin el debate en twitter entre Sebastin Etchemendy (@etchemen) y Lucas Llach (@lucasllach)

Fuente: http://www.eldiplo.org/241-dos-paises-en-pugna/la-pelea-es-por-el-centro/



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