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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2019

Anticapitalismo desde el capitalismo

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Para hablar de anticapitalismo en la actualidad no estara de ms ponerse en guardia contra aquellos que predican una ideologa estando al servicio de la opuesta. Hay mucho de semejante estrategia de confusin en algunos de los que se publicitan como anticapitalistas para ganar mritos ante el electorado, y en su pensamiento est presente el sentir burgus, coloquialmente entendido. Su funcin gira en torno al espectculo, tratando de ser el centro de las cmaras abusando del populismo de izquierdas. Lo que tambin es aprovechado por los medios para aliviar con sus imgenes personales, a veces rayando el esperpento, la penuria informativa de los que viven del negocio del entretenimiento. Muestran su teatral rebelda boqueando ante un grupo de incautos seguidores, alzando la voz para tratar de ser odos por grupos de ociosos oportunistas que se renen en mtines, que solamente son tertulias de amiguetes. No desaprovechan la ocasin que ofrece cualquier causa meditica para manifestarse en defensa de ella y, al siguiente paso, de la contraria; probablemente al objeto de ganar audiencia entre el personal aburrido, que busca pasar el rato con cualquier actividad. Lo habitual es que monten el circo al runrn de cualquier asunto que permita incordiar para sacar provecho personal. La actividad se ha reducido al incordio por el incordio, incluso aunque con ello tiren piedras contra su propio tejado. A todas luces, el llamado anticapitalismo personalista orientado a acceder al poder poltico parece devaluado, porque con l no se trata de buscar una vida mejor y ms justa para la mayora, sino de proveer el buen vivir de sus promotores ocasionales, tentados por las oportunidades que ofrece la tenencia del dinero.

Podra pensarse que estos apstoles del nuevo anticapitalismo, que dicen luchar contra las desigualdades que genera el sistema basado en el mal reparto del dinero y las oportunidades, creen en lo que predican. Probablemente a su manera as sea, pero con la vista puesta en algo fundamental como es el poder personal, que en gran medida ha seducido desde siempre al personal. A tal fin, su natural ingenio mercantil suele desviarse en la direccin poltica, si estn dotados de una buena dosis de verborrea personal, puesto que esta ha demostrado ser una palanca apropiada para hacer carrera poltica pensando en los beneficios. Si lo permite la buena estrella, una vez instalados en el crculo del poder, hay que seguir con el cuento del anticapitalismo para no perder el tren, mientras por el otro lado se trata de jugar con habilidad para incrementar el patrimonio personal. Y esto suena a que el predicador es ms seguidor del capitalismo que del anticapitalismo y a que comulga con la desigualdad en vez de con la igualdad. Estos personajes ocasionales, que frecuentemente se han encontrado al acecho de oportunidades por todas partes, hacen un flaco favor a la ideologa que predican. La estrategia estaba clara desde el principio, proclamarse contrario al sistema para antinmicamente ganar puestos en el mismo, es decir, a cuenta de la explotacin comercial de ciertas causas justas y de la adhesin a sus consignas por parte de los incautos, ganar dinero y poder. De ah que no haya sido extrao que la causa anticapitalista haya perdido seguidores debido a tales actitudes personales, y los haya ganado la opuesta.

Pero hay un problema de carcter sustancial con mayor repercusin, que contribuye al declinar de esa causa anticapitalista promovida por algunos oportunistas polticos. Se trata de que no parece coherente pretender hacer anticapitalismo desde el capitalismo instalado en la sociedad. Si a nivel general se cumple con uno de los preceptos bsicos de la doctrina capitalista, como entregarse en gran medida al consumo desordenado, hablar de anticapitalismo pasa a ser, no ya un simple planteamiento ideolgico, sino una utopa irrealizable porque est fuera de la esfera social. Queda la cuestin reducida a nivel grupal donde s es posible mantener un discurso ideolgico compartido, con mayor o menor transcendencia, pero ineficaz ante un asunto de proyeccin global. Por ltimo, queda el individuo, en l reside la alternativa de practicar el anticapitalismo como creencia, pero carente de resultados prcticos.

As las cosas, sera viable un planteamiento de naturaleza anticapitalista en trminos realistas?.

En principio, todo apunta en la direccin de dar una respuesta negativa. La cuestin de fondo es que la historia del anticapitalismo, al menos en los trminos que se viene practicando por algunos revolucionarios profesionales o simplemente verbales ocasionales, si bien lleg a tener atisbo de viabilidad a principios del pasado siglo y en el precedente, hace varias dcadas que marcha errtico carente de futuro. Tal y como observaba Fukuyama, ya no hay historia por esa va. La experiencia ha venido a demostrar que el anticapitalismo, tan biensonante para aquellos que andan ajustados de efectivo metlico o ansiosos de poder, es un posicionamiento dirigido a tratar de ganar adhesiones para luego medrar, entregndose a la prctica del negocio que caracteriza al propio capitalismo. Por lo que hay que estar prevenidos frente a los predicadores de este anticapitalismo de tres al cuarto.

No obstante, sin perjuicio del desarrollo de un anticapitalismo en su sentido ideolgico puro, se podra apuntar la posibilidad de practicar cierto anticapitalismo realista atenindose provisionalmente a dos puntos sustanciales que afectan al sistema: el consumo razonable y el ahorro. Individualmente practicados y extrapolables a un planteamiento de masas, dara a estas ltimas significado como fuerza y autntico sentido de poder. Lo que abrira el camino para llegar adquirir conciencia de lo poltico y llegar a tomar el control efectivo de la poltica. Ya en el terreno divulgativo, y no en el propagandstico habitual, sacar a la luz los abusos, desigualdades, corrupciones, crmenes e injusticias, en general amparados por una ideologa capitalista mal interpretada, ayudara a encarrilar la conciencia social para poner orden en el capitalismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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